← Sombras · de
Sombras — capítulo 19
Hermione estuvo por largas horas, con el medimago que Severus había conseguido. Dumbledore estaba a su lado y contemplaba el asunto, con calmada meditación. Severus en cambio, mantenía en su cabeza, una gran cantidad de cosas. Estaba pensando en su esposa, en sus hijos.
- Ella va a estar bien.- le comunicó Dumbledore con un suspiro suave. Hermione era una mujer muy fuerte y los bebés, iban a estar sanos. Él lo presentía.
Escuchó el primer llanto de bebé y se imaginó que las cosas iban a terminar como Dumbledore, estaba explicando. Luego, el segundo llanto de aquella tarde. Su esposa, había dado a luz al final de cuentas. Eso, por una razón que no pudo explicar, le llenaba de orgullo. Ella estaba bien, sus hijos también.
- Ve con ella, mira a tus hijos.
Severus entró con lentitud y miró a su alrededor. Hermione estaba allí, mirando a sus pequeños bebés. Estaba exhausta y los sostenía entre sus brazos. Felizmente, alzó su rostro sudoroso, para mirar a su esposo.
-
Severus, nuestros hermosos hijos- le dijo, sonriéndole con suavidad. Severus asintió con una sonrisa y se encaminó hacia ella. Suspirando, se sentó a su lado y tomó a la pequeña bebé. Con una sonrisa enorme, Hermione mimaba a su hijo.
-
Estoy muy feliz de que todo resultara bien- suspiró ella, exhausta. Snape asintió en silencio y plantó un beso en su frente.
-
Yo también, además de haberme dado hijos. Aunque no suelo decir ese tipo de cosas, también estoy feliz por eso.
Hermione sonrió y buscó los labios de Snape, para darle un beso. Estaba muy feliz y no podía pensar en algo coherente. Solo estaba su familia, junto a ella.
-
Los amo tanto...Desde que estaban dentro de mi cuerpo- sonrió y Snape, miró a la pequeña que bostezaba con mucha fuerza- ¡Oh! están tan cnasados como su madre.
-
Necesitas descansar, los colocaré en sus cunas...
-
Muchas gracias, mi amor- suspiró ella, otorgándole a la pequeña bebé, que Severus acomodó en su cuna y luego, al pequeño bebé, con el que hizo lo mismo. Suspirando, se dejó caer en la cama y se mantuvo mirando a la nada.
-
Descansa, Hermione. Lo necesitas- dijo su esposo, cobijándola lentamente. Ella asintió y cerró los ojos con mucha suavidad.
-
Te amo, Severus...
-
Yo también te amo...
Severus contempló a su esposa, que ya dormía. Igualmente, sus pequeños hijos. las cosas parecían estar bien y muy pronto, iban a ser una familia. Con una sonrisa a medias, se imaginó lo que pensaría Voldemort, de semejante dilema.
Snape estuvo cuidando de sus hijos, por largo rato. Estando en ello, Ginny Weasley abría la puerta con sumo cuidado. no quería despertarla si estaba dormida. Al entrar, observó a Snape, que sostenía a la pequeña bebita. Estaba inquieta y él, estaba tratando de dormirla con mucha panciencia.
-
Profesor Snape- susurró y Severus la miró- me alegra tanto que estén bien- indicó y Snape asintió sin decir mucho.
-
Pues qué bueno, por usted- le dijo de forma seca y ligeramente cortante. Ginny sonrió y contempló a los infantes.
-
Son una belleza- le dijo con suavidad y miró al pequeño bebito- ¿Cómo se llaman?
-
Odette y Dorian...- le comunicó Snape y ginny sonrió con mucha alegría.
-
¡Son unos preciosos nombres!
-
Hermione los escogió. Bueno, yo escogí el de la pequeña- dijo, distraído y Ginny asintió con mucha alegría. Más de lo que tenía.
-
Estoy tan feliz por ella...
Severus contempló a su esposa y sostuvo su mano, bajo las sábanas. Había hecho un gran trabajo y solo esperaba que caminara, para que pudiera estar con sus bebés. Mientras Dumbledore y él, tendrían que resolver el dilema de estar amenazados por Lord Voldemort. Bien, eso era más complicado que cambiar pañales. Siempre iba a serlo, si se trataba de Voldemort y sus pedidos sin sentido.
- Descansa, Hermione