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Sombras — capítulo 6
Severus alzaba la cabeza, cuando Hermione estaba acariciándole el cabello, mientras él leía. Suspirando, ladeó la cabeza hacia ella, que estaba a su lado en el sofá. La miró y ella, no pudo evitar, sonreír inocentemente.
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¿Qué sucede?- preguntó él y ella, volvió a sonreír.
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Tu hijo o hija y yo, nos estamos aburriendo aquí dentro. ¿No nos quieres llevar a pasear?
Snape sonrió y miró a su esposa, que parecía rogarle con la vista. Ladeó la cabeza y miró por el enorme ventanal que daba con el patio. Parecía ser un bonito día.
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¿A dónde quieren ir?
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Bueno, queremos dar un paseo...
El hombre asintió y en muy poco tiempo, Hermione estaba en su silla de ruedas. Bien, no le gustaba mucho salir y que el mundo la viera, como lo que una vez no vio. Ella, era una mujer libre, que no necesitaba las ataduras de una silla. Sin embargo; tenía un ímpetu renovado. Un deseo de ser otra. Aunque estuviera lisiada.
El parque era muy hermoso. Circundaba el sector donde vivían y realmente, era una buena opción para variar un poco. Severus, se sentó en un banquillo y ayudó a Hermione, a sentarse en el mismo. De improvisto, la tomó y la sentó sobre sus piernas. Hermione sonrió, colocando sus manos alrededor del cuello del hombre.
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¡Pero qué caballero!- mencionó ella con una sonrisa- Me pregunto, si tiene que ver con el bebé; nada más.
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No digas tonterías. Sabes que te amo, con o sin el bebé.
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Pues entonces, el bebé y yo te amamos, Severus- sonrió ella con un beso. Snape, arqueó una ceja y observó a su divertida esposa.
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Te encanta jugar conmigo ¿No es cierto?
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Es cariño. ¡Es que no puedo evitarlo! Fui parte de tus crueldades hace tanto; que ahora me quiero divertir.
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Eso jamás. Eso jamás volverá a suceder- meditó el hombre- bueno, dejarte lisiada fue el peor de mis chistes crueles.
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No fue tu culpa. Bueno, no estabas en el momento preciso, pero no fue tu culpa. Al menos, yo no lo veo así. Más bien, odio ser tu carga. Lo detesto.
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Ya te lo dije. Aunque te vayas caminando, me sería imposible dejarte ir. Es su culpa, Granger. Mi mejor estudiante...
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Bueno, necesitabas un poco de cariño- Mencionó ella, acariciándole el cabello de la nuca. Snape, tembló ligeramente- ¿Y quién, mejor que yo?
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No pudiste haberlo dicho mejor- le comentó el hombre con una sonrisa escueta- En realidad, no había otra...
Hermione le miró ceñuda y volvió a morderlo. Snape sin embargo, continuó sonriéndose y ella, se cruzó de brazos, mientras él, sostenía su cadera.
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No es gracioso...
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Lo cierto, es que te amo Hermione...- continuó el hombre, mirándola con calidéz- lo demás no tiene relevancia.
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Pues yo también lo amo, profesor...