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Blood Ties — capítulo 1

Hermione Granger, miraba con estupefacción lo que estaba expresado en papel. Había recibido hacía unas horas, una misteriosa carta ministerial. Con un gemido de sorpresa, observaba lo que estaba escrito y se dirigía expresamente hacia ella. No podía ser cierto; quizás era un error de escritura.

Caminó hasta la sala de espera, donde la citaban. Con un gesto de su mano, atrajo la atención de la mujer que estaba afuera de la dirección ministerial. Ella, hizo un gesto de desdén y estiró la mano para que le diera lo que Hermione sostenía, en su mano. Ella, lo hizo sin chistar. La mujer, de enormes y delgados lentes, hizo un gesto con la cabeza para que pasara.

Ella, caminó hasta encontrarse dentro de aquella sala. El ministro estaba a lo lejos, en un sillón bajo y miraba unos papeles. Hermione, carraspeó para hacerse notar. El ministro, alzó la cabeza y le miró con un suspiro suave.

  • ¿Y usted es...?

  • Hermione Granger. Dijeron que debía venir. Que debía verlo.

  • ¿Hermione Granger?- preguntó el ministro con una voz dubitativa- ¡Oh sí, Hermione!

Hermione se sentó donde le indicaban y miró a su alrededor. ¡Qué cosas, coleccionaba el ministro! Mientras estaba atenta a una especie de salamandra, que flotaba en un frasco y le recordaba al laboratorio de Snape; el ministro se dirigió a ella.

  • Señorita Granger, gracias por venir.

  • No hay problema. ¿Qué es lo tan urgente, como para enviarme semejante comunicado?

  • Bueno, no es algo fácil de explicar- mencionó con una suave voz. Se acomodó el cuello de su túnica. Parecía tenso.

  • Pues empezando, es como se debe. Dígame, ¿En qué puedo servirle?

  • Verá, se trata de un preso de Azkaban. Bueno, expresidiario ya.

  • ¿Y...?

  • Bueno, no puedo darle más rodeos a esto. Se trata de Lucius Malfoy.

  • ¿Qué? ¡Lucius Malfoy se escapó! ¿Qué vamos a hacer?

  • No señorita. Cálmese. No tiene nada que ver con eso.

El ministro rodeó la habitación y comenzó su largo recorrido por la misma. Con una sonrisa nerviosa, intentaba dar la explicación pertinente. Hermione, comenzaba a impacientarse en sumo grado y no sabía qué hacer. Con un gesto suave, el ministro, le invitó algo de beber. Ella negó y le miró con un suspiro nervioso. Se estaba preocupando también.

  • Verá, ahora que Lucius ha salido, tenemos que hacer ciertos ajustes.

  • ¿Y...?- preguntó con un gesto de confusión.

  • Bueno, el punto es que, no confiamos en su regeneración total. Por ende, decidimos casarlo a la fuerza con alguien.

  • ¿Casarlo? Pero...

  • Sí y por ende, la hemos solicitado.

  • ¿A mí?

  • Sí. La razón por la cual, está aquí, es por ese tópica. Casaremos a lucius Malfoy y usted...

  • ¿Seré testigo?

  • No, usted será la pareja.