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Un romance de locos — capítulo 23

Bueno. Ya no lo soporto. No puedo seguir pretendiendo que esperen, aunque no lo había planeado así: Les traigo el capítulo, pero hay varios errores en lo que estoy haciendo:

  1. No debería dejerlos con la duda, sin subir el capítulo 24

  2. No debería dejarlos con la otra duda, sin mostrarles muy bien de que hablo...

... porque he de admitir, cabizbaja, que no pude terminar este maldito capítulo todavía, así que se las tienen que arreglar con una pequeña parte.

Sonriendo, le pido a Caro que me perdone por el retraso y a mi amiga Giuliana, que lo disfrute:

Este capítulo va dedicado a todos los que leen todos los capítulos, aunque no comenten ni den muestras de existir, a mi hermosa hebilla de princesa con piedras azules y rosas, la cual creo que no voy a poder usar nunca :( y a dos personas muy importantes en mi vida, dos personas que cambiaron algunas cosas de ella:

Caro Silva: ¡Te juro que te adoro, de todo corazón! Algunas veces te siento comom mi mejor amiga, y puede que seas un poco de eso, aunque no se si voy a verte alguna vez. Agradezco a Potterfics por existir, porque sino no te hubiera conocido. Cambiaste mi vida por una sola cosa: Encontré a otra comom yo, a otra loca fan de HP, a otra que se canta todas las canciones de Taylor y Demi, a otra que no teme hacer el ridículo, sin importar cuantas personas te lo digan, a otra que siente lo mismo que yo en relación a los muchachos (aunque tiene mucha más suerte :) y a otra que escribe un Fanfic que adora, dónde sus protagonistas son el hijo de Harry Potter y un personaje de su invención, que está basado en ella misma y que lee otro fic igual, y lo ama como el suyo. Te quiero mucho, Caro. Espero que te guste mi dedicatoria y este capítulo.

PD: No me mates por no decir más que lo que dije al terminar este capítulo.

Jules: Giuli, te amo, sos una de mis mejores amigas, espero que te guste. Aunque ya te espolié mucho de esta historia, espero que te guste como lo relato y, lo más importante, averiguá como comentar con esa cuenta que tenés. Acordate. Nos vemos en el baile :)

ATENCIÓN: JULLIANE MARIE MACMILLAN ESTÁ BASADA EN UNA PERSONA REAL, NO SE COPIEN DE MI NOMBRE!!!!!!!!!!

DISFRUTEN

Maripositaas, Orii Gryffinclaw C.L.M de H.

La tarde caía sobre Hogwarts el jueves 29 de Octubre. Faltaban tan solo dos días para el Baile de Halloween y los chicos estábamos ansiosos.

  • Bien.
  • Dije sonriendo a los demás. - Empecemos.

Nos sentamos en círculo en el medio de la habitación y nos miramos unos a otros.

Entonces, ¿quién va con quién? - Pregunté a la espera de que alguno comenzara a hablar. Oh, ya entiendo: En los sueños más fabulosos que tengo me despiertan y hablando de idioteces, pero cuando vamos a hacer algo como amigos se quedan mudos, ¿no?

  • Yo voy con Katrina. - Dijo Angus mirándonos. Para él era lo mismo que ir con Seth, pues Katrina no le gusta (o eso creemos nosotros, no sé él) y solo la considera una amiga.

  • Yo voy con Violeta. - Nos recordó Seth de la misma manera que Angus.

  • Y a mí me acompañará Natalia. - Dijo sonriente Alex, para luego dirigirse a mí. - Ya sabemos que te mueres por decirlo, hombre. Dilo de una vez, pero no grites como mandrágora de nuevo, por favor. Todavía me retumban los oídos. - Hizo una mueca,recordándolo.

¡¡¡¡¡¡¡¡YO VOY CON MI ROSIE!!!!!!!!! - Grité ensanchando una sonrisa tan alegre que parecía que me hubieran endurecido la cara con esos productos de los muggles.

Todavía no es tuya, James, todavía no. - Me recordó Berny levantando un dedo.

Cállate, Berny.

  • Es cierto. - Se defendió.

  • Y hablando del baile - Bueno, antes hablábamos del baile. - , ¿con quién irás tú?

  • Con una Ravenclaw. - Dijo él, un poco incómodo.

  • ¿Cuál es su nombre? - Pregunté.

  • No importa su nombre, solo importa que esté allí.

  • Pues si no nos quieres decir, me suena a que nunca la verás allí. - Dijo Seth.

Porque no vas con nadie. - Agregó Alex.

  • Si, y porque nadie te acompaña. - Apuntó Angus. Todos lo miramos. - ¿Qué?

  • Nada, Angus, no pasa nada. - Dije revoleando los ojos, como hicieron mis otros tres amigos.

  • Así que, ¡solo dinos su nombre! - Pidió Seth.

  • No.

Dinos.

  • No.

  • Si.

  • No.

  • Si.

  • No.

No.- Dijo Alex intentando confundir a Berny.

  • No voy a caer, Alex.

  • Dinos o creo que te voy a recordar todo lo que sé de Rosali. - Lo amenacé. Y con todo lo que sabía de ella tardaría al menos tres horas en hablar sobre su vida muggle.

  • ¡NO DE NUEVO! - Rogó él. - Ok, ok. Su nombre es Jenny.

¿Jenny qué? - Pregunté.

  • Jenny algo…

  • O me dices su apellido o comienzo a recordar las plumas que busca Rosali al entrar a Flourish & Blotts.

  • Está bien, está bien, lo diré: Jenny… Breakfast.

¡¿BREAKFAST?! ¡¿CÓMO DESAYUNO EN INGLÉS?!

  • Si…

Ajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja…

Luego de reírnos por unos siete minutos decidimos hacer algo un poco más productivo y bajamos a la Sala Común a jugar a los Gobstones un rato, mientras Berny leía su libro ese de pociones de sexto año otra vez. Creí que se lo había prestado a Rosali, pero creo que ella ya lo terminó, lo que no me parece raro.


Chicas, es hora de confesar. - Dije sonriendo y sentándome en la cama de Katrina, junto con mis amigas, pero sin Amalia, quién solo se queda en la habitación cuando no estamos nosotras.

¿Confesar qué? - Preguntó Natalia. - Yo no tomé prestado tu libro de pociones si eso es lo que crees. - Dijo y a continuación, como si yo la hubiera acusado, comenzó a gritar para defenderse. - ¡YO NO LO MANCHÉ CON MELAZA! ¡QUÉ MENTIROSA QUE ERES, ROSALI! ¡ESA NO FUI YO! - Y, finalmente, como si yo le hubiera discutido, con tono triste confesó: - Bueno, si fui yo… es que no recordaba dónde había puesto mi libro, entonces tomé el tuyo para repasar en la hora del almuerzo y se me cayó melaza, pero lo limpié y casi no se nota.

Si, si, Nati, como digas… - Registré la información: - ¡¿QUÉ TÚ HICISTE QUÉ?!

Fue, un accidente. - Me dijo mientras yo sacaba de mi mochila el libro y lo olía para comprobar que tenía aroma a tarta. Lo abrí en el último capítulo que habíamos visto, donde se encontraba la lista de ingredientes y allí, junto a los ojos de grindylow había una pequeña mancha oscura, casi negra, dónde no se distinguían los demás ingredientes. - Lo lamento muchísimo.

¡Ay, Nats! No puedo leer lo demás. Bueno, tendré que pedirte que me dejes ver tu libro para copiar los ingredientes que no se ven, pero luego. ¡Ahora es tiempo de la charla de chicas!

¿Quién empieza? - Preguntó Violeta, sonriendo.

Katrina.

¡¿Porqué yo, Nats?!

Porque si.

Pero si ya saben…

Habla

Ok. Yo voy con Angus, vestida como una horrenda calabaza gigante y anaranjada.

  • Y yo con Seth, aparentando ser un zombie, pero de la manera en que los ven los muggles porque estoy segura de que los magos no creen en la existencia de zombies.

Jajajaja, una calabaza. - Se rió Nats, por el anterior comentario. - Yo voy con Alex. Y voy de camaleón, o algo así. No lo sé realmente, pero pienso usar mi metamorfosis. Me voy a ver genial, y todo gracias a un pequeño frasco. - Todas la miramos ansiosas, pero ella no se inmutó. - No les voy a decir. Es una sorpresa.

Era obvio que se trataba de algún tipo de poción o algo así. No pregunté más y esperé a que alguien más hablara, pero nadie comentó nada.

Rosie, te toca. - Dijo Violeta esperando que yo empezara a parlotear sobre mi AS (Admirador Secreto, recuérdenlo) como si me interesara tanto esa maldita confesión. Lo único que me interesaba realmente era que James me acompañara al baile. James y yo, solo los dos, bailando en la pista. ¿Qué más podía desear? No era mucho pedir, pero era obvio que no lo iba a tener (N/A: Cof cof…).

Katrina me sonrió.Definitivamente era la chica que mejor me caía, pues esa sonrisa demostraba que quería apoyarme y a ella también le hubiera gustado ahorrarme la "confesión" (no se la puede llamar como tal, porque nosotras ya lo sabemos. No hay casi secretos entre nosotras, y digo casi porque en ese momento yo no sabía muchas cosas de Katrina y de Natalia, cosas no muy importantes en el caso de Katrina (N/A: Nunca las revelaré, nunca hasta que salga la historia de "La vida secreta de Katrina Lucciano", búsquenla dentro de algunos meses. Va a ser muy original :) pero si en el de Natalia, entre ella y Alex…) (N/A: Te quiero mucho Caro J)

  • Yo voy con ese chico, mi AS. - Dije en tono de irritación. Y agregué: - Pero solo para probarles a ustedes que él no es James, y porque no tengo nada que perder si voy.

En ese momento entró Amalia a la habitación. Dejó su mochila, le lanzó la usual mirada asesina a Katrina y se fue de nuevo. Ya debía ser momento de ir a cenar. Amo los jueves, no sé porqué, pero me gustan mucho.


James, por favor. - Me pidió Alex. Dejé de mirar a Rosali y lo miré a él.

  • No estoy haciendo nada. - Me defendí y volvía a mirar a mi ex-casi-novia, quién sería mi novia en unos dos días (o eso creía yo).

  • Si la sigues mirando así vas a pasar dos cosas: O se va a agujerear…

  • …O te va descubrir. - Completó la voz de Berny.

Aparté al fin la vista de Rosali, con bastante esfuerzo, y miré a mis amigos.

  • Es que es tan… hermosa.

  • Si, si, hermosa y bla bla bla. Ahora lo importante. - Dijo Seth, para cambiar de tema. - ¿Qué nos vamos a poner como disfraz?

  • Y a tengo el mío. - Anuncié.

  • Y yo.

  • Dijo Berny. Angus y Alex asintieron.

  • ¡Yo no! Mamá olvidó comprarme un disfraz. Y no me lo quiere mandar porque desconfía en las lechuzas del colegio.

  • ¿En serio? Está loquita. - Dijo Alex, haciendo un círculo con el dedo al lado de su oreja.

  • Solo cuando tiene que enviar paquetes grandes.

  • ¡Ya sé! - Dije cuando se me ocurrió una idea. - Junta un montón de tela o papel higiénico, enróllate con eso y serás una momia estupenda. Yo lo hice en Halloween cuando fuimos con los mugglesde nuestra calle a pedir dulces. Los magos no te daban nada, pero los muggles te llenaban de caramelos. Tuvimos que aparentar que éramos normales, pero luego mi madre encontró la excusa perfecta: la caries.

  • ¿En dónde vives, James? - Me preguntó Angus, arqueando las cejas.

  • En una calle dónde antes había solo magos, pero se mudó una familia sin magia y comenzaron a irse los magos. Así que luego se mudaron más mugglesy terminamos siendo solo cuatro casas mágicas. Hay electicidad, pero mi padre la desconecta casi siempre. Solo la ponemos cuando mi madre quiere escuchar música muggle, le encantan las cosas de la época cuando nosotros teníamos unos cinco años.

Como el tema era realmente aburrido nos pusimos a hablar de Quidditch. El primer partido del año no tardaba en llegar y ya habíamos practicado, pero nada fuera de lo normal.

Se pasó el día siguiente, veloz como un fénix, y para la noche ya faltaban horas para ese baile.


Me desperté el sábado por la mañana y ni siquiera tuve que pensar por dos segundos.

Me levanté como bala, tomé mi varita y despojé a mis amigas de su ropa de cama.

¡Vamos! ¡Rápido! ¡Vamos, chicas! ¡Levántense!

¿Que mierda quieres, Rosali? Déjame dormir, yo sé que no son las diez. - Balbuceó Natalia.

No, Nats, levántate ya. Es hora de hacer la tarea y estudiar un poco antes de que sea la hora de arreglarse.

¿Sabes tú la hora en la que debemos empezar a prepararnos? - Preguntó Katrina, quién se había vuelto a colocar las sábanas.

  • A las seis. - Dije yo. - A las siete bajan a cenar los de primero y luego vamos los demás.

Exacto. - Dijo Natalia. - Entonces nos levantas a las seis.

Luego de intentar durante varios minutos levantar a mis amigas, supe que era imposible y cedí.

Me cambié y tomé mi mochila para ir a estudiar a la Sala Común.

Estaba por dirigirme a una de las mesas para hacer la tarea cuando lo vi. Me hubiera gustado mucho poder volver escaleras arriba para evitarme la incomodidad (de hecho casi lo hago), pero él ya me había visto, y hubiera sido muy irrespetuoso no saludar o evitarlo. Además, yo no soy así.

Me senté en la misma mesa que él, pero enfrente suyo, para no ponerme nerviosa y evitar mirarlo todo el tiempo.

A los diez segundos supe que había sido un error, pues ahora era más fácil mirarlo y para él sería más fácil descubrirme.

Intentando sonar normal, como si fuera Seth a quién le hablaba, lo miré a la cara durante un segundo, pero no podía sostenerle la mirada así que dirigí mi mirada a la mesa, dónde estaban su material escolar y pregunté:

¿Qué hacías? ¿Transformaciones? - Agregué al leer su pergamino.

Si, es un montón. Todavía me faltan treinta centímetros.

  • A mi solo diez, por suerte. - Dije con un tono parecido al suyo.

Saqué mis cosas (había llevado mi mochila conmigo) y, olvidando que no había desayunado, me puse a trabajar.

Lo terminó antes que yo, aunque me faltara menos, porque no paraba de sentir que me miraba. Alzaba la vista cuando me sentía muy observada, pero él la apartaba de inmediato.

Al final me harté y cuando terminé de escribir (él volvía a mirarme) clavé mi mirada en la suya y dije:

Mira, si tengo algo en la cara dímelo ahora, antes de salir y que se rían de mí, ¿quieres?

  • No tienes nada en la cara, a excepción de tu nariz, tus ojos y tus labios. - Esto último lo dijo en un tono diferente, pero no me pregunté por qué, sino que seguí hablando.

Bueno, entonces responde: ¿por qué me estás mirando constantemente? ¿Y por qué apartas la mirada cuando yo la alzo?

Él rió.

  • No lo sé muy bien. - Respondió con una sonrisa encantadora que casi me hizo reír.
  • Supongo que es porque hay algo que estoy deseando preguntarte.

Se hizo un silencio. Ninguno de los dos habló en ese momento. Tomé mi libro de lectura y me puse a leer. Generalmente no soy nada curiosa, pues mucho no me interesan las vidas de los demás, pero James no es del grupo de "los demás", sino que es del grupo de "él", constituido por un solo miembro, pero esta era la excepción. Dejé de mirar el libro y hablé tan de repente que se sobresaltó:

¿Qué me quieres preguntar?

Por un momento reflexioné mi diálogo, para pasar luego a su pregunta. ¿Qué querría preguntarme? Entonces me aterré a la idea de otra opción: ¿Me pedirá de ir al baile con él? No, eso era imposible. Faltaban horas para el baile. Además, ¿qué acaso me estaba tomando el pelo? No me había hablado en dos meses y ahora pretendía ser el mismo de antes. Descarté esa posibilidad inmediatamente para recordar lo más doloroso: "El ya no te quiere, Rose" Me dijo mi mente con un tono sombrío en la voz.

  • Lo sé. - Dije en voz alta. Puse los ojos en blanco y miré a James con rapidez. Con tanta rapidez que olvidé no posar mi mirada en sus ojos, pero ya era demasiado tarde.

Volví a perderme en esos ojos chocolate. Sabía que me estaba diciendo algo, pero no lo escuchaba. Al final se dio cuenta:

¿Rosali? ¿Me estas escuchando? - Me preguntó pasando su mano por delante de mi cara.

¿Qué? Em… no, disculpa, no escuché lo que me dijiste.

  • Te pregunté con quién ibas a ir al baile. - Me quedé fría.

¿E… es una in… invitación? - Pregunté titubeando. Él suspiró.

  • Lo repetiré todo como lo dije antes. - Y como si estuviera ensayado me lo dijo: - Sé que vas a ir con alguien al baile, eso ya lo sé, pero no sé quién y te pregunté si me dirías con quién. - Aclaró, con una sonrisa de suficiencia.

Sé que vas a ir con alguien al baile, eso ya lo sé, pero no sé quién y te pregunté si me dirías con quién. - Le repetí, y esbocé una sonrisa de evidente suficiencia. Sabía que a ella le enojaba esto, pero no me importaba, ya que quería confundirla. Si ella pensaba que yo no sabía con quién iba a ir al baile (aunque esa persona fuera yo J), entonces subliminalmente (o no tan subliminalmente) le estaría diciendo que yo no sabía realmente quién iba a ser su pareja.

Me miró con la indignación grabada en el rostro y me respondió.

  • Tengo un Admirador Secreto, que me invitó al baile, y yo le respondí que sí. - Cerró su libro con un sonoro golpe y tomó sus cosas. Se levantó y antes de darme la espalda e ir caminando hacia el agujero del retrato me dijo: - ¡Felíz Halloween, Potter!

Yo mantuve mi cara de indignación hasta que salió de la sala. Y entonces me eché a reír como loco.

"Potter" Ja ja ja ja ja ja ja ja ja. "Hey, Potter, soy Acuentes y te odio, Potter. -Volví a reír mientras decía esto en voz alta. - Que suerte que me aguanté hasta que se fue, porque si no me hubiera ligado otra de sus cachetadas.

Los que estaban allí me miraban raro, pero yo no les hice caso y subí a mi habitación para contarles a los chicos. Les iba a encantar.

Aunque la diversión duró muy poco, pues el día se esfumó tan rápido como mi Saeta de Fuego, y antes de darnos cuenta, eran las seis:

¡Apúrate Angus, idiota! ¡No eres el único que se tiene que bañar! - Le gritó Alex a Angus, golpeando fuertemente la puerta del baño.

¿Dónde está mi máscara? - Pregunté arrastrándome por el piso y buscando debajo de cada cama. - Dios, ojalá hubiera un hechizo para encontrar objetos perdidos. Oh, esperen, ¡si lo hay!

Sabía que había un encantamiento para eso porque lo había leído en uno de los libros de Rosali de "100 hechizos para malas situaciones" o algo así.

Comencé a sacar toda la ropa que quedaba en mi baúl (muy poca porque el resto del contenido estaba en el piso, esparcido por toda la habitación), pero no, no estaba allí.

  • Alex, ¿viste un libro pequeño y de color verde? - Pregunté a mi amigo. Él dejó de mirar la puerta con enojo y pensó durante un momento.

  • Si, creo que estaba por aquí. - Se acercó a la cama de Berny (quién estaba limpio por ser el primero en bañarse), dónde él estaba leyendo un libro para matar el tiempo, pues íbamos a bajar todos juntos. Se lo sacó de las manos. - Aquí esta.

  • ¡Ey!

  • Es mío y lo necesito.

Bueno, pues, lo lamento pero es de Rosali y... - Se lo saqué y lo abrí, evitando escuchar a mi compañero de habitación. - ... Oh, está bien. Tengo más para leer.

Encontré el hechizo para encontrar cosas perdidas. Era muy avanzado, pero lo tenía que intentar. Saqué mi varita de adentro de la mesa de luz (era la única forma de no perderla) y apunté al techo, dónde no había nada más que piedra, y pronuncié:

  • Accio!- No pasó nada. Así lo intenté hasta bajar la varita e intentarlo a la altura de mi pecho. - Accio máscara!- Y un montículo de cosas se movió y abrió paso a mi cursi máscara azul y dorada. - Ahí estabas.

En ese momento Angus salió del baño y Alex entró rápidamente, murmurando algo como <>.

¿Tardé tanto? - Preguntó Angus mirándonos a Seth (que ya se había bañado también), a Berny y a mí.

  • Si, Angus, parecía que te habías quedado dormido o algo así. - Dijo Seth riendo. Angus puso los ojos en blanco y con una risita falsa dijo:

  • Que ridiculez. - Algo me decía que si se había dormido, pero me daba igual.

  • Será mejor que dejes de leer y prepares tu disfraz, Godric Gryffindor, antes de que salga Alex. - Le dije a Berny, que se disfrazaba de Gryffindor. No se como, pero Alex tarda unos cinco minutos en bañarse.

Así, los cinco estuvimos listos a las siete y diez y nos apresuramos, pues ¡estábamos llegando tarde...

...por tu culpa, calabaza! - Le gritó Alex a Angus.

Y entonces nos cruzamos con cinco figuras que también corrían, mientras una voz muy familiar decía:

¡Apúrate Natalia! ¡Si no fuera porque tardaste un siglo estaríamos ya sentadas en el Gran Salón comiendo! - Le gritaba Rosali a Natalia.

Si, comimos y todo fue bien. El banquete de Halloween es mi favorito. Hasta que fue la hora de ir a cambiarse. Teníamos solo treinta minutos.Las chicas habían comido rápido el postre y se habían ido ya a cambiarse. Las chicas siempre necesitan horas para arreglarse, espero que Rosali no llegue tarde.


Nos fuimos del Gran Salón lo más rápido que nos permitieron los pies y Natalia, que seguía comiendo pastel de calabaza.

¡Apúrate, Nats! - Le gritó Katrina antes de que yo las tirara de las manos para apurarlas. Las llevé como torpedo hacia la habitación. Estaban realmente cansadas y me miraban como si quisieran asesinarme (N/A: Así se siente, Lucía Ceballos, dejanos respirar que todavía no había llegado la profe de Video ¬¬).

Llegamos al fin a la habitación y las chicas se tiraron a descansar en las camas, pero yo les grité:

¡Vamos! ¡No hay mucho tiempo! ¡Tenemos que bajar antes de que se haga tarde!

Las chicas me sonrieron y Violeta comentó:

Mira tú, nada más. Parece que alguien está muy ansiosa de conocer a su Admirador Secreto, ¿a que sí? (N/A: Ok, eso era re Twilight :S)

La miré frunciendo el ceño y mientras tomaba la caja del vestido:

Pues, no, ¿sabes? Lo que pasa es que no me gusta llegar tarde a ningún lugar. - Dije poniendo la caja en mi cama y abriéndola.

Ah, claro, la perfecta Rosal… - Pero Natalia se detuvo al ver mi vestido. - por Dios, ¡Es hermoso! ¡Amo el color violeta! - Dijo levantándose de la cama y acercándose a mí.

  • Y yo.

  • Dijo Violeta. - Obvio, ejem, mi nombre.

  • Bueno, pues despídanse de él, porque no volverá a ser violeta nunca más. - Dije sonriendo y tomando mi varita.

¿Qué vas a hacer? - Me preguntó Katrina.

  • Lo voy a cambiar de color. Odio el violeta… y rosa sería hermoso. - Con varita en mano derecha y vestido en mano izquierda pronuncié el hechizo y el vestido cambió de ese asqueroso púrpura a un rosa hermoso y muy acorde mi personalidad (o sea, fucsia).

Si, así está mejor. - Dije sonriendo y comenzando a ponerme el vestido. - ¿Qué esperan? Cámbiense ya, no hay mucho tiempo.


Me despedí de mis amigas en la entrada y caminé derecho hasta el centro de la pista. Allí era donde mi A.S. me había citado, pero no había llegado todavía. Miré hacia los costados (girando la cabeza ya que la máscara no me permitía mirar de reojo) y lo que vi me hizo reír mucho.

En ese momento entraban al Gran Salón Evelyn Lie y Sebastian Lawrence, él iba de Dementor y ella de Hada. Los disfraces no eran anormales, pero juntos hacían una combinación un poco peculiar, muy poco peculiar.

Volví a mirar hacia lo que tenía enfrente de mí y entonces pasó: La malvada "Mentira" pasó a mi lado, pisándome el vestido y riendo como boba. Aterrorizada, escuché como se rasgaba la tela y miré hacia abajo para encontrar mi vestido roto.

No sé que hubiera hecho si la chica no me hubiera visto. Se acercó a mí, mordiéndose el labio, y me preguntó:

¿Necesitas ayuda? - Busqué mi varita, hasta recordar que no la había traído (no volverá a pasar nunca) y asentí. Ella apuntó con la suya a mi vestido, hizo el hechizo y me sonrió. Allí fue cuando la vi bien:

Era una chica alta, que estaba vestida de vampiresa (con unas botas negras, una túnica y unos colmillos falsos) y tenía el cabello más extraño que había visto en mi vida: Era castaño oscuro, pero tenía un tono rojizo en los mechones de pelo que se veían más arriba, lo que se llamaría la primera capa de pelo. Sin duda era una de esas chicas por las que varios chicos darían todo, pero no parecía tener la actitud con la que se presentaba Evelyn Lie, sino que parecía mucho más dulce y amable. Me hubiera apostado la vida a que era una Hufflepuff.

Muchas gracias. - Le dije estrechándole la mano. - Soy Rosalinda Acuentes, de Gryffindor. - Hice una mueca al decir mi nombre completo, pero creí deberle algo, así que me presenté como realmente me llamo.

Ella me sonrió al entenderlo y, haciendo otra mueca me dijo:

  • El mío es peor: Julliane Marie Macmillan, de Hufflepuff. - Dijo sonriendo. - Pero todos me dicen Jules.

Jules, gracias por lo del vestido. No sé que habría hecho si no hubieras estado aquí. No traje mi varita y no podía dejar que me viera así…

¿Quién? - Preguntó ella. - ¿James Potter?

No, no, James y yo no estamos más… no estamos. - Dije sin poder explicarlo muy bien. - En realidad no sé quién es mi cita. Es una especie de Admirador Secreto.

Jules asintió, pero no fue ella la que habló:

Bueno, creí que tenía un título oficial, pero no. Soy "una especie de" Admirador Secreto. - Dijo esa voz grave que yo no me imaginaba de nadie.

Jules tosió de incomodidad y luego habló: - Creo que me voy… Adiós Rosali y adiós a tu… Admirador Secreto.

  • Adiós, Jules, muchas gracias. - Dije y entonces me giré para verlo.

CONTINUARÁ...

No me mates, Caro, por favor