Un romance de locos — capítulo 22
Este capítulo va dedicado a mi amiguisa Guada Robles (isa_todo_corazón_12). Mi cuaderno todavía contiene el borrador de este capítulo que antes se llamaba "La pelea". Está escrito con tu letra y en eso me basé para hacer esto. Lo único que realmente lamento es que no está lo de los hechizos, pero en algún lado lo voy a poner, vos sabes cuantas peleas puede haber entre ellos dos ;)
Adoro el hechizo de Levicorpus!
¡Disfruten!
Maripositaas
Estábamos en la Sala Común. Yo contemplaba la segunda carta de mi Admirador Secreto.
- Veo que recibiste mis cartas. - Dijo una voz a mis espaldas. Giré la cabeza para encontrarme con él.
- ¿Tuyas? - Le pregunté atemorizada. - No, no puedes haberlas escrito tú.
- Pues, si puedo, porque yo las escribí. - Contestó él.
- ¿Qué haces aquí, Lawrence? - Espetó otra voz muy familiar, cargada de odio.
- A ti no te importa, Potter. Yo hago lo que quiero. - Le contestó Sebastian con suficiencia, para luego redirigirse a mí. - Si soy yo, Rosali. Soy tu "A.S."
- ¿Qué tú eres su qué? - Volvió a inquirir James mirándolo con los ojos muy abiertos, a la espera de una respuesta.
- Soy su Admirador Secreto, Potter. - Añadió Sebastian.
Yo los miraba a los dos. Estaban enfrentados. James con una mano en el bolsillo, a punto de sacar su varita. Me miró desesperado y me dijo:
- ¡No le hagas caso, Rosie! ¡Él está mintiendo!
- ¿Cómo lo sabes, James? - Le pregunté yo.
- Porque… -Vaciló un momento. Luego tomó aire, tragó y dijo: - Porque tu Admirador Secreto soy yo.
Me desperté de repente, jadeando y dudando como cerdo. Cerré los ojos para contemplar en mi mente la imagen del rostro de James, confesándome que él era mi Admirador Secreto.
Escuché voces e hice silencio, para oír a las chicas en la cama de más allá, dónde dormía Violeta.
-
Es él, tú lo sabes, Nats. - Comentaba Violeta.
-
Si, lo sé, pero no hay que decirle todavía. Además, estoy segura de que ya lo sabe. Si no lo supiera creo que no la abría leído tantas veces.
-
Pero, vieron la caligrafía de la letra. Esa letra se parece mucho a la de Angus. - Recordó Katrina, que también estaba allí.
-
Como sea, hay que hablar con los chicos para averiguar cómo llegó la carta aquí adentro.
-
¿La leíste? - Quiso saber Natalia.
-
No, Rosali durmió con ella anoche. Pero, ¡¿qué estoy diciendo?! No hay que leerla hasta que nos la muestre… si es que nos la va a mostrar.
-
Creo que ya es hora de despertarla, chicas. Quería irse temprano hoy. Tú sabes que le gusta caminar por los terrenos cuando está deprimida.
Me acosté para fingir que dormía. Escuché descorrerse las cortinas del dosel y pasos secos que venían hacia mí.
-
Rose. Rose, ya despierta. Es hora de despertar. - Me informó la dulce voz de Katrina moviéndome el hombro con delicadeza. Yo fingía que no la escuchaba, hasta que pude oír a Natalia decir:
-
Yo me encargo. - Se aclaró la garganta y entonces: - ¡ROSALINDA ACUENTES! ¡DESPIERTA, MUJER! ¡ES SÁBADO Y HAY QUE TERMINAR LOS DEBERES DE POCIONES! ¡VAMOS! ¡ARRIBA, BELLA DURMIENTE! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS! ¡VAMOS!
-
Me sacudía como si intentara despertar a alguien desmayado. De repente salté de la cama gritando como loca:
-
¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! - Me caí encima de Natalia (que estaba sentada encima de mí, intentando despertarme ¬¬) y las dos fuimos derecho al piso. - ¡Hay otras maneras de despertar a una persona que se consideran normales! ¿Sabías eso, Natalia Gelman? - Dije enojada intentando quitar el revoltijo de sábanas que habían caído con nosotras.
-
Si, sabía… pero yo no soy una persona normal. - Dijo ella quitándome de encima. - ¡Me aplastas! ¡Me aplastas! ¡Córrete, mujer! ¡Quiero respirar!
-
¡Que dices! ¡Si yo soy más flaca que tú! - Dije yo, saliendo del piso y aferrándome al colchón. Miré a Katrina y a Violeta que nos observaban graciosas - ¡Nunca más le permitan que me despierte de nuevo! - Les advertí.
-
Nunca. - Dijo Katrina guiñándome un ojo. - Ahora sí, hay que ir a cambiarnos para desayunar y luego hacer los deberes por ahí.
Ella estaba sentada en un sillón de la sala común. Tomé aire suspiré y crucé los dedos:
- Rosali, tenemos que hablar. - Le informé. Ella me echó una mirada fugaz. Seguía llorando.
- Adelante. - Dijo con voz quebrada. Eso fue demasiado. Me senté a su lado y le rodeé los hombros con mi brazo, trayéndola hacia mí y la abracé. Ella dejó escapar un gemido y rompió a llorar, pero se zafó del abrigo de mis brazos y se levantó, dándome la espalda para secarse las lágrimas. Cuando estuvo del todo tranquila me insistió: - ¡Dilo, James! ¿Qué quieres? ¿Vas a explicarme al fin porque estás tan distante? ¿Por qué de repente ya no me saludas, ni me miras, ni me sonríes, ni me dices que me quieres, ni me tratas bien? No, ni siquiera me tratas porque no me hablas, ya ni me hablas. - Dijo ella señalándome con un dedo acusador y fulminándome con la mirada.
- Yo…
- ¡¿Vas a decirme o me vas a seguir evitando?!
- Déjame que te explique…
- Tú hablaste con Alex y planeaste ese encuentro para insinuarme que ya no me querías, lo sé. - Señaló agitando los brazos.
- Pues era para decirte que…
- Hablaste con Alex y le pediste que me dijera que ya no me quieres porque no tienes ni el valor de decirme en persona que no…
- ¡YO TE AMO! - Grité tomándola de los brazos para que dejara de agitarlos. Me miró ausente y muy despacio sacó sus muñecas de la prisión de mis manos. - ¡¿Lo ves?! ¡Tú no lo sabes todo! No sabes lo que pasa aquí. Así que ahora vas a callarte y me escucharás…
- ¿Me estás ordenando que me calle? - Me lanzó una mirada de "No eres mi dueño" y yo casi le lanzo una de "No… todavía" pero me contuve de nuevo y dije:
- Solo necesito que te sientes y así te explico todo.
No se sentó así que seguí, yo también parado.
- Me quise alejar de ti para que creyeras que no me importabas más. Mi plan era decirte en las cartas todo lo que sentía y luego descubriéndome para que supieras que había sido yo. Resultó mucho más difícil de lo que creía, porque no soporto verte triste. Aunque había en mi plan algo que no cuadraba, y esperaba que no lo notaras.
Ella me miraba con los ojos muy abiertos. Hice una pausa para luego seguir contando el defecto de mi obra maestra:
- ¿De verdad creíste que yo ya no que quería? Creí que esa iba a ser la mayor dificultad, e incluso con Alex aquí para inculcarte ese pensamiento, supuse que no funcionaría. Cuando recibiste la primera carta te miré para comprobar que me mirabas. Estaba seguro de que te levantarías y te reirías de mí, diciendo que no podías creer que yo hubiese creído que podía engañarte.
- No se me ocurrió jamás. - Dijo ella.
- Rosali… respóndeme dos cosas. Primero: ¿Cuánto me amas? - Ella me sonrió y me dijo:
- Pues… no puedo explicarte, ni describirte ni aproximar cuanto te amo. Te amo tanto que no podría ni pensar la cifra.
- Exacto. Eso es lo que me pasa mi y la otra pregunta es: ¿crees que algún día te dejaré de amar? ¡Pues no! Si algún día te dejara de amar… no se, nunca ha pasado y nunca pasará pero supongo que si eso pasara me debatiría conmigo mismo que me pasa. Tendría que estar hechizado o embrujado o algo más. Bueno, ¿ya te quedó claro que te amo tanto que ni siquiera lo puedo describir? - Ella asintió. - Pues me alegra. Te extrañé mucho. - Nos abrazamos y luego mu dispuse a besarla…
-
Despierta, Jamie. Vamos, es hora que nos des la carta para Rosali. Yo se que quieres darle esta… Tú sabes cuál es… Es la última carta… Ya sabes que dice…
-
¡AGHHHHHHHH! ¡ALEXANDER RUIN Y EL HADA QUE TE PARIÓ! ¡¿SÁBES ACASO LO QUE ACABAS DE HACER?! - Le grité buscando mi almohada, pero por una razón cualquiera no estaba donde mi cabeza… - ¡ME DESPERTASTE CUANDO IBA A BESAR A ROSALI! - Encontré la almohada y comencé a pegarle con ella.
-
¡AUCH! ¡EL HADA QUE TE PARIÓ A TI! Pero… ¡AUCH!... basta que me vas a sacar los intestinos. - Él intentaba zafarse, pero YO soy más fuerte, obvio. - Creo que preferiría un encantamiento en lugar de esto…
-
¿Ah, si? - Busqué mi varita hasta encontrarla entre dos de mis dedos del pie derecho (ni idea de lo que pasa en las noches) - Levicorpus!
Alex terminó colgando de un tobillo, en el aire.
-
Ahí tienes, arruina besos.
-
¿Qué pasa, infradotados? - Preguntó Berny viniendo hacia nosotros. Se dirigió a Alex. - ¿Porqué…?
-
James y sus patéticos sueños de besuqueos y declaraciones de amor cursis hacia Rosali. - Explicó él con un tono nada agradable.
-
Ah. ¿Qué fue esta vez? ¿Beso o declaración? - Preguntó Seth, que venía con Angus de afuera.
-
Las dos. O, bueno CASI las dos, gracias a ese imbécil que cuelga del pie. - Me quejé señalando a Alex.
-
Ok, lo siento, pero, hablando de pie, ¿me sueltas? Ya me empezó a subir la sangre a la cabeza.
-
No, antes dime porqué me interrumpiste.
-
¿Hablas de porqué evitó que tuvieras una fantasía de Rosie y tu compartiendo saliva? - Inquirió Angus.
-
Te lo advierto, Forks, tengo la varita lista para otro "Levicorpus".
-
Me dirigí a Alex nuevamente. - ¿Y?
-
Estaba intentando decirte que falta una semana para ya sabes qué y te estaba pidiendo la carta para que se la dieras a Berny.
-
No, a mi no me toca. Yo fui luego de Seth.
-
Y yo luego de Angus. - Dijo Seth.
-
A ver, veamos. - Dije yo: - Angus, Seth, Berny, Alex, Berny, Seth, Angus, Alex, Seth, Berny, Angus y… Alex.
-
Te comiste un Angus. - Informó Alex. - Le toca.
-
¿Qué? - Se quejó Angus. - No. Era: Yo, Seth, Berny, Alex, Berny, Seth, Yo, Alex, Berny, Seth, Berny, yo, y luego estaba Alex y luego Seth y entonces… le toca a James. - Dijo éste decidido.
-
Oh, si. - Dije yo sonriendo falsamente. - Entonces me estás hablando de que yo me ausente para enviarle la última carta a Rosali, y que ella me vea que no estoy, para que sepa que soy yo. ¡PIENSA ANGUS!
-
Le toca a Seth. - Afirmó Berny.
-
¿Si te toca, Seth? - Pregunté.
-
No lo recuerdo… pero creo que sí. Bueno, ya está. Dámela.
Me levanté para ir hasta mi baúl, lo abrí, busqué mi diario, lo abrí y extraje el sobre ya sellado que contenía la carta.
-
Escúchame bien, Seth Maine: Esta carta es la más importante porque define el si yo voy a estar con Rosali o no. Si esta carta no llega a su destino soy capaz de matarte. Sé los maleficios imperdonables, así que si yo no soy el novio de Rosali para el 1° de noviembre, tú eres el único responsable. ¿Entendiste?
-
Si.
-
Ok. ¿Ya saben dónde está? - Pregunté a Angus.
-
En el Gran Salón.
Y bajamos de la torre para ir al Gran Salón.
-
Quiero que repitas conmigo. - Me pidió Violeta.
-
Si. - Le dije yo, insegura.
-
James…
-
James… - No me estaba gustando nada.
-
…es… -
-
…es… - Repetí.
-
…tú…
-
…tú…
-
No, di "Mi". - Me regañó ella.
-
Pero me dijiste que tenía que repetir…
-
¡TÚ SOLO DI "MI"! - Gritó Natalia, haciendo que todos los que estaban dentro del Gran Salón con nosotras la escucharan. - Ups.
-
Ahora di: James es mi…
-
James es mi…
-
Admirador…
-
Eh…
-
¡ADMIRADOR!
-
Él no lo es…
-
¡Solo di "Admirador"! - Me rogó Violeta echa una furia.
-
Ok, Admirador…
-
…Secreto…
-
… Se…creto.
-
Ahora lo repites todo, por favor. - Me pidió Katrina. La miré enojada.
-
"James es mi Admirador Secreto" - Repetí, nada convencida. - ¿Felix Felicis? - Pregunté usando un nombre de una poción del libro que Berny me había prestado para preguntarles si estaban contentas.
-
¡¿Qué?!
-
Si están felices. - Aclaré.
-
Ahhh, si.
Y volvieron a aparecer las lechuzas, como todas las mañanas.
Me mordí el labio preguntándome que pasaría hoy. Por un lado esperaba recibir una carta (eran muy buena compañía ahora que no estaba él) pero también quería que las chicas dejaran de insistirme que James era mi Admirador Secreto, o "A.S." como le decía Natalia para abreviar.
Y llegó. Llegó con un paquete. Aturdida, muy aturdida en realidad, busqué la carta. Allí estaba, bajo el paquete. La abrí y la leí en voz alta, para evitar que las chicas espiaran por detrás de mí:
"Querida Rosali: ¿Recuerdas que te pedí que no admitieras invitaciones al baile de Halloween? Pues espero que no lo hayas hecho porque me gustaría que vinieras conmigo.
Nos vemos en el medio de la pista en una semana. Busca al chico con el cursi traje de príncipe azulmuggle*, ese voy a ser yo.*
Por favor no me falles
Tu Admirador Secreto"
-
¿Vas a ir, no es cierto? - Preguntó Violeta. Al parecer Natalia no estaba pensando en mi respuesta.
-
¡¿Qué esperas?!- Preguntó dándole unos golpecitos al paquete con los nudillos. - Ábrelo.
Y obedecí. Rompí el paquete y me encontré con una preciosa máscara rosa y dorada. Adentro del paquete también había otra nota:
"Como es un baile de máscaras no obligatorio supuse que no tenías una máscara, así que decidí enviarte una. Si estás pensando en no venir medita un minuto: No tienes nada que perder. No me falles, Rosali. Te esperaré toda la noche."
- Es cierto, iré. - Les dije a mis amigas, y luego agregué: - Es tiempo de demostrarles que James no es mi Admirador Secreto.
Si lo pienso bien, es cierto: "No tengo nada que perder".
Tomé una pluma y pergamino prestados de Katrina y escribí la respuesta. Se la di a la lechuza y le dije:
- Llévasela al chico. - Fui una ingenua al no mirar que la lechuza se estaba dirigiendoese chico…
La lechuza que había mandado Seth aterrizó a mi lado. Tardé dos segundos en notar el pequeño pergamino que traía en la pata y asimilar lo que significaba.
Me llevé a la lechuza afuera del Gran Salón tan rápido como lo que tarda en actuar una pastilla vomitiva. Le quité la respuesta y la leí:
"No te fallaré.
Nos vemos, A.S"
Casi me desmayo allí mismo, en el vestíbulo.
En una semana Rosali iba a ser mi novia. Era imposible de creer, era demasiado bueno.
Luego de golpearme la cabeza contra la pared unas cinco veces (la lechuza se asustó y se fue) comprobé que no estaba soñando.
Volví al Gran Salón sin poder evitar sonreír como idiota. Me sentí como si hubiera ganado una batalla. Y si lo había hecho, la batalla del amor.
Me senté con los chicos y les mostré la nota.
-
¡No! - Me dijeron sin poder creérselo. - ¡Te dijo que si!
-
¡Si! Chicos, al final del mes Rosali será mía. - Dije eufórico, pero sin elevar la voz por temor a que se escuchara.
La directora Mc Gonagall se levantó de su asiento para anunciar que quedaba una semana para el Baile de Halloween, y que los que no habían pedido a nadie, era su última oportunidad.
-
Oye, Alex, ¿a quién piensas elegir? ¿A Violeta o a Natalia? - Pregunté yo a mi amigo.
-
A Natalia. De hecho, se lo pediré ahora mismo.
-
Y yo a Violeta. - Dijo Seth.
-
Yo puede que se lo pregunte a una chica de Ravenclaw, pero no hoy. - Avisó Berny.
-
¿Y tú, Albus? ¿A quién se lo pedirás? - Le pregunté a mi hermano, que estaba sentado al lado de Rose y las amigas de Rosali. - ¡Oh, cierto! ¡Los de 1° no tienen baile! - Puse una fingida cara triste.
-
Cállate, "Admirador Secreto". - Me amenazó él. Puse los ojos en blanco al tiempo que sentía que otra persona me miraba. No apartó la vista hasta que la miré directamente a los ojos.
Violeta Rocks lo había escuchado.
Espero que les haya gustado. Éste era el último de los capítulos que prácticamente me quería sacar de encima. Ahora sí, el próximo capítulo es el que James y Rosali llevan esperando desde hace 1 año. El baile va a tener una parte de songfic y va a ser bien largo, o eso creo. Espero que lo amen, llevo esperándolo tanto tiempo que ni me lo puedo creer. Dos de los caps más impostantes en un día, así que denme tiempo ahora. Los quiero. Gracias por leer. ¡QUE EMOCIÓN!
Maripositaas Pd: Ya, era en serio, pásense por las historias de Taylorlovato13!!!!!! Quiero que haya más lecturas y más comentarios. Es la mejor historia que (según mi humilde opiñón) hay en todo Potterfics. Es link esta en la portada, pero si son tan vagos de no querer ni ir a la portada: http://www.potterfics.com/historias/70902