Un romance de locos — capítulo 6
Hola. Me acabo de dar cuenta de ALGO IMPORTANTE que no les dije: Violeta ya la describí (cabello negro corto liso y ojos color miel, como Alice Cullen) y **NATALIA:**En este capítulo hablo de ella así que deben saber que ella tiene cabello castaño no muy largo y los ojos castaños oscuros, color roble o algo así.
Disfruten y ¡Feliz Navidad!
ADVERTENCIA: El color naranja simboliza que lo relata Natalia
Maripositaas
Esto es incómodo"
Me callé.
"En serio, muy incómodo"
La que hablaba era una voz en mi cabeza.
Sinceramente no podía entender por que rayos me costaba tanto trabajo estar a solas con James desde que había pasado lo de... el empujón. Antes podíamos hablar tranquilamente y reírnos, pero ahora, nos costaba más trabajo.
Muchas veces me había preguntado si él había sentido la misma sensación que yo al juntarse nuestras manos. Algunas veces creía que era estúpido pensarlo. Otras, creía que podría ser verdad, ya que él también se había quedado mirándome a los ojos. Una dulce y armoniosa voz me sacó de mis pensamientos.
-
¿Rosie? ¿Sigues en este mundo? - Preguntó James entre divertido y exasperado.
-
¿Qué? Eh... si, si, estoy aquí. - Le mentí.
-
Entonces me habrás escuchado, ¿no? - Me dijo. Lo miré sin saber que contestarle. - Si, ya entendí. Te fuiste a "Rosilandia" y yo aquí hablando como un idiota, ¿no es cierto? - Se quejó. Me reí.
-
Lo lamento es que me quedé pensando en algo.
-
Si, me di cuenta. ¿Qué era lo que pensabas? - Me preguntó.
-
No te lo voy a decir. - Le dije.
-
Malvada.
-
¡No soy malvada! - Le reproché.
-
¿Si no lo eres por que no me lo dices? - Me preguntó.
-
Si tú me dices que traías en ese paquete el domingo.
-
No te lo puedo decir. - Su rostro cambió a nervioso.
-
¿Ves? Si tú no me dices, yo tampoco.
-
Es que no puedo - Me reprochó esta vez él a mí.
-
Si, seguro - Le dije con una gran nota de sarcasmo en mi voz. Él me miró mal. Me di cuenta. - ¿Qué? - Miró para otro lado.
Me di cuenta de lo que estaba pasando. Nos estábamos peleando.
-
James... - Empecé, pero él me interrumpió.
-
Lo se, actuamos como niños de preescolar, ¿no? - Asentí.
-
Lo siento - Dijimos a la vez. Nos reímos.
-
Dejémoslo atrás, ¿si? - Pregunté. Asintió.
-
Parecemos un matrimonio. - Nuestras risas fueron falsas. Los dos nos dimos cuenta. Eso si que era raro.
Vi la hora en mi reloj. Mis ojos se abrieron (N/A: O.O).
-
¡¿Son las doce?! - Pregunté sorprendida. - ¡Y mañana es día de escuela!
-
Oh, vamos, Rosie - Dijo - , los dos sabemos que mañana es miércoles y tenemos encantamientos. Flitwick dijo que iba a darnos un descanso por que excepto por Angus, todos habíamos avanzado mucho.
-
James, mañana tenemos Transformaciones, y, créeme que no creo que Stewart nos de un respiro.
-
Oh, cierto. Siempre me las confundo.
-
Y eso puede explicar por que no trajiste el último trabajo. Suerte que Flitwick te perdonó. - Recordé la hora. - Lo siento. Tengo que irme. Ya no duermo ocho horas y créeme que mañana seré un zombi. - Se rió. - Adiós. - Le dediqué una sonrisa, mi sonrisa tierna. La que siempre usaba con él. Solo con él. Era su sonrisa.
Subí las escaleras al cuarto de las chicas. Entre sin hacer ruido. Cuando llegué vi corridas las cortinas de todas las camas, excepto de la mía, pero, se escuchaban murmullos desde el baño.
-
Debes contarle ahora cuando vuelva. Sabes que es tu amiga, Nats - Decía Violeta en el baño. - Si me contaste a mi, debes hacerlo con ella.
-
Si, debería. - Admitió Natalia. - Esperémosla afuera. - Dijo saliendo del baño.
Alarmada, me fui afuera de nuevo, conté hasta ciento veinte y ahí entre fingiendo cansancio. No notaron nada extraño.
-
Hola, chicas - Susurré. - Lo siento, es que se me pasó la hora.
-
Rosali - Dijo Natalia y me hizo un gesto como para que me sentara en su cama. - Debo decirte algo.
-
Si, claro - Me senté. - Dime.
-
Pues... cuando yo llegué a Hogwarts, no era yo precisamente.
-
Em... Discúlpame, Nats, pero, no te entiendo.
-
Pues...
----------* Flash Back ----------*
- Natalia - Dijo una voz - Vamos, sube al auto o llegaremos tarde.
Estaba en mi habitación. Cambié mi cabello y mis ojos a los verdaderos.
- Ya voy mamá. - Me puse mi mochila y me fui de mi cuarto.
Subí al auto. El viaje fue rápido ya que King Cross no está lejos de Briling Cross, aunque, en el viaje mi mamá discutía.
-
Vamos, Nati - Me insistió por novena vez - Quítate la gorra.
-
No, me niego a que vean mi cabello. - Le exigí.
-
Vamos, por favor, quítate esa gorra.
-
No, mamá, no lo haré.
-
Vamos, solo en el auto, para verte por última vez. Tú sabes que no puedo quedarme.
-
Si, lo se - Perfectamente lo sabía, y me venía muy bien.
-
Entonces, hazlo.
-
Está bien. - Dije y me quité el sombrero. Ella me sonrió. Cuando llegamos me despedí de ella en la puerta de la estación.
-
Siento no poder quedarme, pero es que en el Ministerio me necesitan, ¿si?
-
Si, mami. - La abracé fuertemente y le di un beso. - Nos veremos en Navidad.
-
Adiós, pequeña.
-
Ya tengo once, ma.
-
Si, lo siento - Dijo con lágrimas en los ojos.
-
Adiós. - Me despedí. Cuando ella partió, inmediatamente fui al baño. Debería haberme puesto antes el sombrero. La gente había comenzado a mirar mi cabello.
Cambié mi apariencia y salí en camino a la plataforma 9 3/4.
--------* Fin del Flash Back --------*
-
Ah... - Balbucear como una idiota es lo único que podía hacer. Me había quedado helada. Ella continuó.
-
Mira, soy una metamorfomaga, ¿si? - Asentí confundida - No sabes lo que es, ¿no? - Negué - Pues, que puedo cambiar mi apariencia como quiera. No es muy común. Me ves ahora. - Asentí - Pues, yo no soy así. Bueno no es mi forma habitual de ser. Yo soy así: - Su cabello fue creciendo y creciendo mientras se iba aclarando en algunas partes y oscureciendo en otras, al igual que sus ojos, que solo se aclararon. Al final, tuve frente a mí a una Natalia Gelman con cabello muy largo y rubio realmente hermoso, que tenía pequeñas mechitas de colores rosa, violeta, verde, azúl, etc. Sus ojos, al parecer no se podían decidir si eran verdes o azules, pero no por que cambiaran, sino por que era un color indefinido. Era hermosa.
-
¡Tará! - Me dijo. Le sonreí y comencé a reír. Mis amigas me imitaron
-
¿Sabes que, posiblemente, ahora seas la chica más hermosa de todo el colegio, no? - Le pregunté.
-
Pues, la de primer año sigues siendo tú.
-
¿Qué? - Pregunté realmente sin comprender.
-
No has escuchado, a caso, los rumores que corren del colegio. - Negué. Últimamente estaba realmente estúpida. - ¿No sabes que todos los chicos de primero dicen que eres la más linda? -
-
¿En serio? - Me vino de sorpresa - ¿Yo? ¡Pero si soy horrible!
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¿Horrible? Rosali, eres hermosa. - Insistió Natalia.
-
No, no lo soy. Soy horrible.
-
Mentira. - Dijo Violeta
-
Verdad - Dije yo.
-
Bueno, cree lo que quieras.
-
Oye, - dije cambiando de tema - Y, ¿crees que mañana vas a poder presentarte así? - Dije alegre, señalando su cabello rubio.
-
Pues, eso planeo. - Dijo un poco avergonzada.
-
Será genial. Atraerás todas las miradas. - Yo parecía más emocionada que ella. Y lo estaba. - Pero, ¿por qué quisiste mostrarte ahora?
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Pues, es que... sentí que era el momento de ser yo de nuevo. - Dijo y agregó - Y por que unos estúpidos Slytherins y esa... Esa, ¿como se llama? - No le salía el nombre.
-
¿La mentira? - Pregunté. Mi voz sonó con un poco de desprecio.
-
Si, esa. Me dijeron que era horrible. A ver como les sienta una cucharada de su propia poción. Ah... por cierto, es un buen apodo.
-
Gracias - Le sonreí. -, lo inventé con James... - Y entonces tuve una duda. - Espera. ¿Sabes si James dice que soy linda?
-
Pues el otro día lo escuche hablar con Alexander - Dijo Violeta. -, pero el que decía que eras linda era él. - Esa parte la dijo un poco decepcionada.
-
Bueno. - Dijo Natalia. - Hay que dormirnos, ¡ya es la una! Además, quiero ver la cara de todos en la sala común cuando me vean. - Sonrió maliciosamente.
Al día siguiente nos levantamos como zombis las tres. Nos cambiamos rápido y bajamos a la Sala Común, para evitar las miradas de Amalia y Katrina. Cuando me vio, James, sonrió. Vio a Violeta y también sonrió, luego, vio a Natalia y, como todos los demás en la sala común, se quedó con los ojos abiertos como platos (N/A: De nuevo O.O).
Ella sonrió y nos fuimos al Gran Salón.
La cara de Evelyn Lie es una que nunca me podré olvidar.
Al ver el secreto de Natalia, se quedó tiesa.