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Historia 42965 — capítulo 3

Bueno aqui esta el nuevo capitulo

Es un poco corto, pero es que he estado ocupada con el colegio

Prometo que el proximo sera mas largo...

Saludos, ;) Comenten...

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Después de esa noche Draco y yo nos volvimos inseparables, salíamos en "citas" (se podría decir) dobles junto con Harry y Ginny. Aprendí a quererlo mucho, hasta el punto de amarlo, me divertía mucho con él.

Una noche fui a visitarlo como siempre para darle una pintura que habia hecho y estaba con su padre leyendo un poema. Era un poema precioso. Cuando termino el padre se paro.

—Mira, tenemos visita -dijo mirándome.

—Lo siento, no quise interrumpir.

—No importa -dijo el padre invitándome a ir hacia él.

—Papá, ella es Hermione Granger -me presento Draco.

—Hermione, mucho gusto en conocerte -dijo y estiro su mano, le di un apretón.

—Mucho gusto señor Malfoy.

—Mmmm señor, ¿Qué? ¿Parezco viejo o algo? -dijo riendo, me reí con el -. Dime Lucius. Ven siéntate.

—Esta bien -dije yendo hacia la silla y sentándome.

—Entonces, Hermione… es bonita -le dijo a Draco -. Más bonita de lo que me dejas saber.

—Oh! ¿Eso es verdad? -pregunte alagada, pero riéndome.

—No -respondió avergonzado -. No creas lo que dice.

— ¿Qué es esto? -dijo Lucius señalando mi dibujo.

—Ah, te traje algo -le dije a Draco.

—Oh, es hermoso -dijo el padre de Draco -. ¿En verdad tú hiciste esto? -asentí -, guau.

—Ese era un poema precioso -dije -. ¿De quien era? -pregunte mirando a Draco, me iba a responder pero su padre respondió mas rápido.

—Whitman -rio -. Veras, cuando era más pequeño, Draco solía tartamudear, leía muy mal.

—Papá -se quejo Draco. Me reí.

—No sabia eso -dije.

—Yo balbuceaba -corrigió Draco. Me reí de nuevo.

—Tartamudear, balbucear, ¿Cuál es la diferencia? -me seguía riendo -. No podía entender ni una palabra de lo que decía. Así que lo tengo leyendo poesía en voz alta -ahora nos reíamos Draco y yo -, no era muy bueno al principio, pero luego el tartamudeo desapareció.

—Buena idea esa poesía -dije ya sin reírme.

—Así que, ¿Te gustaría desayunar? -me pregunto de repente el señor Malfoy.

— ¿Desayuno? -pregunte, incrédula.

—Si.

—Son las diez de la noche, papá -interrumpió Draco.

— ¿Qué tiene que ver eso? -dijo mientras entraba a la casa -. Puedes comer pancakes a cualquier hora.

—Vamos, ¿quieres desayunar?

—Claro -dije parándome y entrando a la casa, Lucius preparo algunos pancakes y me los comí mientras nos divertíamos, haciendo chistes o cualquier cosa, me sentía muy bien allí, pero pronto se hizo muy tarde y tuve que irme.

Desde ahí, pasaba mucho tiempo con la familia de Draco. Nuestra relación era buena, sin embargo peleábamos mucho y no nos poníamos de acuerdo. Nos enfrentábamos todos los días. Aunque teníamos todas esas peleas, teníamos algo en común, nos amábamos, estábamos locos el uno por el otro.

Una noche Draco me llevo a mi casa, paro en frente y nos besamos por mucho tiempo.

—Me tengo que ir -dije separándome de él.

—No -protesto.

—Si, me tengo que ir -me aleje pero me cogió de nuevo y me beso. Salí del carro y corrí hacia mi casa. Iba a entrar a la casa.

—Hermione -dijo una voz a mi lado, grite.

—Papá… Oh, Papá… No te vi ahí -dije tocando mi pecho -. Me asustaste -me acerque a él.

—Trae al joven del carro el domingo, quiero conocerlo -dijo.

—Esta bien. Buenas noches, papá -le di un beso en la mejilla.

—Buenas noches.

Llegue a mi cuarto y me puse mi pijama, ¿Por qué mi padre quería conocer a Draco? Bueno no me preocupaba mucho por mi padre, la que me preocupaba era mi madre, ella era tan… exigente en cuanto a las personas con las que salía. Y predecía que no le iba a gustar Draco, al fin y al cabo era un joven de pueblo, era pobre, no tenia donde caerse muerto. Lo amaba, pero a mi madre no le importaría eso.

Al día siguiente me levante y fui a ver Draco para contarle lo de la invitación.

— ¿Quieren conocerme? -pregunto incrédulo.

—Quiere -corregí -. Mi padre te invito.

—Ah… Esta bien -dijo encogiéndose de hombros. Le sonreí y nos besamos.

Esperaba que todo saliera bien el domingo. Ojala mi madre no hiciera nada. No quería que arruinara el gran amor de mi vida.