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Historia 42965 — capítulo 5

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Desperté y tenia la misma, ropa, mire por la ventana y mi mundo cambio por completo. Baje rápidamente y mi madre estaba desayunando.

— ¿Qué esta pasando? -pregunte sin saludar.

—Nos vamos a casa -respondió.

— ¿Nos vamos ya? -pregunte confusa, todavia no habia acabado el verano.

—Mm-hmmm.

—No, se supone que nos íbamos en una semana.

—Vístete y luego baja a desayunar, querida.

—Willow empacara tus cosas -dijo señalando a la mujer que acababa de llegar y recogía su plato.

—Estaré feliz de empacar sus cosas, señorita Hermione -me dijo sonriente, me puse furiosa.

—No quiero que empaques mis cosas -le dije y se deshizo su sonrisa -. No quiero que toques mis cosas. No me voy de aquí -exclame.

—Si, lo harás.

—No.

—Si, Hermione.

— ¡No!

—Hermione, iras te guste o no -la mire con odio y me fui. Me vestí rápidamente, salí de la casa y me dirigí hacia la obra.

— ¡Harry! -grite al verlo. Corrí hacia él -. ¿Dónde esta Draco?

—No esta aquí. Esta entregando un pedido -mire a mí alrededor, desesperada.

— ¿Qué pasa? -pregunto Harry.

—Me voy.

— ¿Te vas?

—Si.

— ¿Cuándo?

—Ya, ahora mismo… Hoy -pitaron, eran mis padres.

—Mira, necesito que le digas algo a Draco, ¿ok? -le dije a Harry -. Necesito que le digas que lo amo. Y que lo siento por todo, ¿ok? -Harry negó con la cabeza, incrédulo.

—Mira, estuve despierto con él toda la noche, Hermione. Nunca lo habia visto así. Se acabo, no lo hagas más difícil de lo que es.

— ¡No! No, esto no se acabo. Harry, tuvimos una pelea anoche, dijimos cosas que no queríamos, pero no se acabo.

—Si se acabo.

—No.

—Déjalo ir -pitaron de nuevo.

—Ya voy -grite desesperada, tenia que ver a Draco.

—Mira, él entenderá.

—Pero…

—Es difícil, pero lo entenderá, el verano se acabo y es hora de ir a casa. Si quiere hablar contigo te escribirá.

—Esta bien. Esta bien, podrías solo… ¿Podrías decirle que lo amo? ¿Puedes hacer eso?

—Se lo diré.

—Gracias -agradecí de corazon y lo abrace, le di un beso en la mejilla -. Adiós, Harry -me aleje y fui al carro, me monte y arrancamos. Veía el pueblo mientras el carro avanzaba. Pude llorar un poco, no quería llorar mucho, lo iba a extrañar, aunque tenia esperanzas de que me escribiera.

Todos los días me levantaba y esperaba que entrara mi madre con el correo para ver si habia alguna carta de Draco.

Después de un año me canse de esperar, ya tenia dieciocho, estaba en tercer año de universidad y empecé a trabajar como voluntaria en el hospital, ayudando a los heridos en guerra.

Ese día habia muchos heridos, llegue a la cama donde un hombre estaba completamente vendado.

—Te voy a levantar -le dije al hombre cogiéndolo por el torso vendado -. ¿Listo? -lo pare y senté -. Listo, ¿estas bien?

—Si. Señorita, ¿puedo preguntarle algo? -hablaba con voz cansada.

— ¿Hmm?

—Note que usted no tiene anillo. Y me estaba preguntando si quisiera salir conmigo.

— ¿Perdón?

—En una cita -me pare, ¿Cómo podía creer que podríamos salir en el estado en que se encontraba?

—Ahora, antes de que se vaya y diga no, tengo que dejarle saber que soy un excelente bailarín y mis intenciones no son malas -tosió y casi se cae, lo sostuve.

—Ok, ok Casanova, ven. Esperemos a que te pongas mejor, y luego hablamos sobre la cita, ¿ok?

…………………………………………………Dos meses después………………………………………………………………….

Salía de la universidad con mi grupo de amigas, afuera estaba aquel hombre herido, que me habia pedido dos meses atrás que saliéramos, recostado sobre un carro rojo.

— ¡Oh, Dios mío! Es encantador -dijo Jane, mi amiga.

—Te esta mirando -dijo Julie.

— ¿Señorita? -dijo acercándose a nosotras y quitándose su sombrero y mostrando su cabello rojo. Paramos. —Ya estoy mejor. ¿Qué piensa de una cita?

Me sorprendí de lo rápido que me enamore de Ron Weasley. Fuimos a la cita por la noche, mi madre me dejo ir al oír su apellido. Durante la cita me di cuenta de que era guapo, inteligente, divertido, sofisticado y encantador. Pronto empezamos a salir más y más. Hasta llego el día en que conoció a mis padres en una cena con ellos en uno de los restaurantes más caros de la ciudad. Me puse un hermoso vestido blanco.

Tan pronto como Ron empezó a hablar, supe que se iba a llevar muy bien con mis padres, habían quedado encantados. La estábamos pasando muy bien. De pronto mi padre y madre se pararon y empezaron a bailar.

—Hermione, he pensado mucho en que no deberíamos casarnos y por que -me dijo Ron.

—Esta bien, ¿Por qué no deberíamos casarnos?

—Bueno, no pude pensar en nada al principio. Y pensé en tus padres…

— ¿Mis padres?

—Si, el problema es que me aman. Soy exactamente el tipo de hombre que quieren para ti.

— ¿En serio? -pregunte irónicamente.

—Si, mira soy del sur, tengo un trabajo decente, soy un bailarín increíble, soy un muy inteligente -hice un gesto de vomitar, jugando. Rio.

—Así que, ¿Cuál es el problema? -dije irónica de nuevo.

—Mira, si te casas conmigo…

—Mm-hmmm.

—Perderás una batalla detoda una vida contra ellos.

—Oh, Dios mío, ¿Qué haremos?

—No lo se. Entonces Hermione, creo que… diablos, creo que tienes que casarte conmigo. Creo que necesitas casarte conmigo.

— ¿Necesito?

—Si. Porque si lo haces tus padres se sentirán infelices porque los decepcionaste.

—Creo que dejaste ir un pequeño detalle.

— ¿Cuál?

—El permiso. Y creo que sobre estimaste el afecto de ellos por ti.

— ¿Tu crees?

—Mm-hmmm.

—Yo no.

— ¿Por qué no?

—Porque ya les pregunte y dijeron que si.

— ¿Qué? -pregunte en shock.

—Una cosa mas -saco un anillo y me lo mostro, ahogue un grito era precioso -. Te amo, ¿Te casarías conmigo? -seguía muy sorprendida -. ¿Te casas conmigo? Hazme el hombre mas feliz del mundo.

—Si -dije sonriendo y muy emocionada -¡Si! -nos besamos y luego se paro y fue a la tarima.

Llego mi madre y me felicito muy emocionada también.

—Perdonen, solo quiero que sepan que esta señorita y yo nos vamos a casar -dijo Ron montado en la tarima un reflector se poso sobre mi. Sonreí. Habia aceptado con todo mi corazon, pero no pude entender por que, en el momento en que dije si, la cara de Draco vino a mi mente.