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Historia 42965 — capítulo 7
Otro capitulo...
Comenten... Creo que es el mas romantico...
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En la mañana me desperté temprano, me bañe y vestí, baje a desayunar y fui a verme con Draco. Parquee el carro afuera y me baje.
— ¿Draco? ¡Draco!
Entre al granero de donde habia salido ayer Draco. Era una especie de taller de carpintería. Toque una mesa y una silla que había allí, recién hechas, de madera pulida. Observaba todo encantada.
—Hola -dijo una voz desde arriba mire y estaba Draco le sonreí, y bajo de la plataforma donde estaba.
—Bueno, mejor nos vamos, va a llover -dijo, asentí, me guio hasta un muelle, donde habia un bote, nos subimos y empezó a remar. Era hermoso ese lago. Estaba rodeado por arboles, con flores muy lindas y raras. Pasamos por un "túnel" de arboles y cuando salimos, habia patos por todos lados, blancos, esplendidos. Unos estaban delante de nosotros y otros iban detrás, los miraba y sonreía.
—Es como un sueño -le dije a Draco, sonriendo todavia.
— ¿Quieres alimentarlos? -me pregunto.
—Si -respondí, me dio en una bolsa la comida y empecé a alimentarlos. Era divertido.
— ¿Por qué todos están acá? -pregunte al ver el grupo de patos que estaban a mi lado.
—No lo se. Se supone que tendrían que migrar al sur.
— ¿No se quedan aquí?
—No. Se van al lugar de donde vinieron.
—Eres diferente -dije después de pensarlo un poco.
— ¿A que te refieres?
—Es solo la manera como te ves. Todo.
—Tu también de ves diferente… en una buena manera -me reí.
—Pero también eres el mismo.
— ¿Si?
—Si. Y de verdad lo hiciste.
— ¿Qué?
—Todo. La casa… es hermoso lo que hiciste con ella.
—Bueno, lo prometido es deuda -sonreí un poco incomoda y seguí alimentando a los patos. De pronto en el cielo sonó un trueno.
—Genial. Tenemos que irnos -dijo Draco, empezó a remar de nuevo, el clima paso de ser uno caluroso a uno oscuro y frio. Cada vez se oían más truenos, miraba al cielo y estaba muy nublado y gris. Mire a Draco y en ese momento empezó a llover, era como un diluvio, me intente tapar, Draco se rio de mi.
—Draco -me queje. Pero después deje de taparme y me uní a sus risas y disfrute la lluvia en mi cara.
Llegamos al muelle, ya sin reírnos, me baje rápidamente, y corrí hacia la casa, mientras Draco subía el bote, pero vacile, no me podía guardar esto mas.
— ¿Por qué no me escribiste? -pregunte enfrentándolo, y tratando que los sentimientos no me vencieran -. ¿Por qué? Todavia no habia acabado para mi. Espere por ti durante siete años -ya estaba llorando, era débil -. Pero ahora es muy tarde -Draco se paro y se puso en frente mío.
—Te escribí trescientas sesenta y cinco cartas, te escribí todos los días durante un año -quede helada ante la confesión, si me habia escrito.
— ¿Me escribiste?
—Si -empecé a llorar cada vez más -. Pero no habia acabado, todavia no ha acabado -se acerco a mi y me beso, le devolví el beso, ya que fui incapaz de hacer lo contrario. Me alzo y yo enrolle mis piernas en su torso. Me llevo hasta la casa así, y en cuanto entramos empezamos a desvestirnos y subíamos alternativamente. Al fin llegamos al cuarto, habia sufrido muchos años por este hombre, y ahora lo tenía para mí, tenía su glorioso cuerpo y sus tiernos besos.
No se exactamente como pero terminamos acostados en la sala, abrí los ojos, y lo vi allí, con todo su esplendor, acostado a mi lado a unos centímetros de mi cara, la acaricie, su piel era suave y nívea, tal y como la recordaba. Estaba dormido, se veía muy tierno.
—Draco -dije para despertarlo, mientras seguía acariciándolo. No movió ni un musculo, me incorpore lo suficiente para poder darlo un beso en la mejilla y le susurre en el oído -. Despierta -y le di otro beso.
— ¿Mmmm?
—Despierta.
— Mm-hmmm -dijo en negativa. Asentí con la cabeza, no me veía pero me sentía. Seguía negando pero al fin se despertó y se volteo así que quede encima de él. Le sonreí y lo bese en la boca.
—Hola -salude sonriendo.
—Estas tratando de matarme -dijo con voz perezosa. Negué con la cabeza, él asintió con la cabeza. Lo bese una vez mas, primero en los labios, luego el cuello, la clavícula, su pecho.
—Necesito descansar -dijo -. Necesito comer. Para que pueda tener fuerzas otra vez -yo seguía besándolo.
—Ok -dije, cuando deje de besarlo, lo mire y le sonreí -. ¿Qué quieres comer?
—Eeee -tenía los ojos cerrados y hablaba con pereza -. Algunos pancakes…
—Ok.
—…y tocino… y huevo -termino, lo bese, pero de repente se oyó un carro y alguien que salía de allí. Levante mi cabeza y mire hacia la puerta. Un momento después tocaron. Nos vestimos rápidamente y Draco fue a abrir la puerta. Me dirigí a la puerta al terminar de vestirme, era una mujer.
—Así que, ella es Pansy -dije sonriéndole -. Hola. Soy Hermione -extendí mi mano, ella la apretó -. He oído mucho sobre ti.
—Yo he oído mucho sobre ti también.
— ¿Quieres entrar? -le pregunte.
— ¿Estas segura?
—Si, si, Draco estaba diciendo lo hambriento que estaba -lo mire y asintió -. Entra -hice un gesto con la mano. Draco hizo lo mismo. Pansy entro y nos sentamos a comer. Ella era en realidad muy agradable la pase muy bien. Se quedo todo el día, cuando ya anocheció, se fue.
—Fue un placer conocerte, Pansy -me despedí.
—También fue un placer conocerte, Hermione.
—Adiós.
—Cuídate -dicho esto salió acompañada de Draco, estaba lavando la loza, y tenía una ventana en frente mío que daba al patio delantero, donde aparecieron Draco y Pansy. Veo como la acompaña hasta la puerta del carro. Charlan un rato, luego Pansy acaricia su cara, se acerca y lo besa en la boca, siento algo dentro de mi, algo extraño, algo que no se supone que debería sentir. Bajo la mirada. Luego Draco entro y dormimos juntos de nuevo.
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Me desperté esperando encontrar a Draco a mi lado, pero no habia nadie, solo habia una nota y una flor en la almohada. Sonreí, cogí la flor y la olí, tenia un esplendido olor. Me senté y leí la nota:
"Te veías tan pacifica durmiendo que no te pude despertar. Me fui a comprar el desayuno, vuelvo pronto."
P.D. Sigue las flechas y encontraras una sorpresa.
Mire hacia el piso y vi unas flechas blancas, me levante envuelta en una sabana, estaba desnuda. Las seguí emocionada y sonriente, cuando desaparecieron, mire hacia el cuarto y deje de sonreír por la estupefacción. Era un cuarto con lienzos, pinturas y caballetes, me adentre y examine todo con cuidado, de nuevo, Draco habia cumplido lo prometido. Salí al balcón con un caballete con lienzo, daba al lago, me senté y deje que la sabana se resbalara dejando mis senos al aire, y pinte, lo ame mucho, hace rato no lo hacia, pero lo seguía haciendo muy bien.
De repente golpearon a la puerta. Me cubrí de nuevo y baje rápidamente. Abrí la puerta y mire al visitante atónita, era mi madre. Salí y la enfrente.
—Ron esta en camino -me dijo.
—Bueno, eso es genial -dije sarcástica -. Tú, yo, Draco y Ron, una gran familia feliz —me dio la espalda, estaba furiosa con mi madre -. Dime lo que le paso a mis cartas, madre ¿es verdad?
—Si -dijo volteándose para verme.
—Me viste llorar por meses y meses, y nunca dijiste nada -espete tratando de contenerme - ¿Cómo pudiste?
—Lo siento.
— ¿Lo sientes? ¿Lo sientes?
—Si, lo siento -me aleje de ella, conteniéndome otra vez.
—Por ti, toda mi vida esta arruinada -dije brava sentándome en una de las sillas del porche.
—Ok, si, robe tus cartas, estuvo mal -me siguió y se sentó a mi lado -, pero deja de ser dramática y al menos toma un poco de responsabilidad -bufe —. Viniste, sabias lo que hacías y sabias que esto pasaría.
—Oh, ahora soy una vagabunda -iba a decir algo, pero no lo hizo -. Eres increíble, increíble -resalte.
—Ve a vestirte -dijo después de un silencio y se paro -. Vamos a pasear.
— ¿A pasear? ¿Por qué querría ir a algún lado contigo?
—Porque te conozco mejor de lo que crees -dijo -. Y no quiero que despiertes una mañana arrepintiéndote de lo que hiciste en tu vida.