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Amarte Duele — capítulo 34
No sentia ni el mas minimo dolor ya. Su cuerpo se encontraba entumecido o mas bien dicho; muerto. Se encontraba luchando por abrir sus parpados y ver, tan siquiera, la luz del dia. Pero no podia, era mas fuerte que el. ¡Era desesperante! Sus brazos y piernas no respondian a sus ordenes. Como si un gran tractor le hubiese pasado por encima. Su cabeza punzaba de dolor y desesperacion pero el nisiquiera lo sentia. ¿Qué le habia pasado? No recordaba nada de lo sucedió con el.
-Un minuto - Se dijo mentalmente Ronald Weasley.
Empezaba a recordar; Harry, Hermione, el ataque a la madriguera, Draco Malfoy…ese era el punto. Ahora recordaba la tremenda paliza que el estupido del rubio le habia proporcionado al decirle cosas insunuates que huvo entre el y la castaña. Habia despertado a la serpiente que habitaba en el.
Sonrio mentalmente al recordar el rostro desfigurado del ojigris al mencionar el nombre de la ojimiel y su fallido romance entre los dos. No se arrepentia de nada. Hermione Granger sera por siempre su amor eterno; todos tenemos uno ¿No?.
Se quedo en silencio unos segundos recordando detalladamente lo sucedido; Hermione, fue a la ultima persona que vio antes de perder el conocimeinto, pero…¿Por qué no sentia la presencia de la castaña como la sintio en sexto año en la enfermeria al ser envenenado por el idiota de Malfoy?¿Por que? ¿Y donde estaba Harry? ¡Maldita sea! Queria levantarse de esa cama y salir corriendo a buscar a sus amigos.
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Ginny Weasley se encontraba sentada sobre una silla postrada aun lado de la cama de su hermano mayor. Solo atenta a cada reaccion por parte de este. No podia quitar de su mente lo sucedido horas atrás. Nadie en la madriguera podia dormir; su madre se encontraba haciendo algo de comer ya que todos morian de hambre. Su padre y Lupin salieron a buscar unas hiervas y pociones que este ultimo aconsejo para que Ron se recuperara en unos minutos.
La pelirroja rapidamente le escribio una carta a Luna para avisarle sobre el estado de su hermano. Obviamente no le dijo que esta mal herido, solo que habia sufrido un pequeño accidente. No queria asustarla y mucho menos alterara y que se lanzara asi, en ese estado, hacia la madriguera. Entonces una castaña se le cruzo por la cabeza. No podia creer que le pidiera a Draco Malfoy que la llevara con el. ¿Cómo pudo ser capaz de eso? Pero se tranquilizo al saber que la joven tramaba algo. Algo que ella misma, minutos antes de llegar a la escena, le habia insinuado. Sabia de antemano que la ojimiel no era para nada tonta y tambien sabia que algo iba a pasar con Hermione estubiese donde estubiese.
Todos esos pensamientos fueron interrumpidos por unos golpes en la puerta. La ojiazul se sostuvo de pie y camino hasta abrir el cuadro de madera. Sintio un piquete tremendo en el corazon al ver el rostro empapado en lagrimas de la novia de su hermano; Luna Lovegood.
-Tranquila - Alento Ginny al ver como la rubia se lanzaba a sus brazos para consolarse - El estara bien, no te angustieses - Finalizo separandose de la ojiazul y limpiando sus lagrimas.
-¿Pero como pudo pasar esto? - Pedia la Ravenclaw una explicacion - Tu madre me lo conto todo cuando llegue - Explico al ver los ojos azules iguales a los suyos de su cuñada.
-¿Viniste sola? - Pregunto la Gryffindor al no ver a nadie con ella.
-No, mi padre esta en la sala platicando con la señora Weasley - Dijo preparandose para ver a su novio - No me quiso dejar sola cuando recibi tu carta.
-Hizo bien - Espeto - Adelante - Pidio haciendose un lado y dejandole el paso libre a la rubia - Estare a bajo por si me necesitas - Se despidio viendo como la ojiazul le asintia con la cabeza. Despues cerro la puerta para darle un poco de intimidad.
Luna suspiro y dirigio sus ojos a la cama del pelirrojo. Sintio un tremendo dolor atravezar su pecho al ver el rostro maltratado de su novio. Se acerco a el con paso lento y luego tomo asiento sobre la cama. No queria llorar de nuevo por que sabia que eso era lo menos que el pelirrojo querria.
Lo observo por unos largos minutos. Su rostro lucia con unos leves moretes sobre sus mejillas y una pequeña cortadura sobre la ceja izquierda. Pero aun asi, se miraba extremadamente hermoso. Tomo una de sus manos entre las suyas cerrando sus ojos y sosollando. Gracias a Merlin no habia pasado a mayores. Abrio sus ojos y sonrio al recordar todas las cosas maravillosas que han pasado juntos y todo lo que les esperaba. Dirigio una de sus manos al rostro de este acariciandolo.
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-Luna…- Solto mentalmente el pelirrojo al sentir el calor que emanaba la mano de la rubia sobre su rostro.
Sonrio por dentro al saber que la Ravenclaw nunca lo dejaria solo y mucho menos de amar. Y el…¿La amaba? ¡Por supuesto que la amaba! La amaba como un loco y estupido adolescente. Nunca de los nuncas cambiaria a esa mujer que estaba sentada sobre su cama, velando su sueño y rogando a Merlin para que sanara pronto.
Ahora comprendia todo. Por la castaña nunca llego a sentir lo que sentia por la rubia. Muchas veces llegaban al borde del precipicio por su terquedad. Nunca comprendio las palabras de Hermione, ella le pedia mas comprencion y el simplemente no lo captaba. Por esa terquedad, su relacion se enfrio y rompio para siempre.
Por eso ahora hacia todo lo posible para que no se repitiera la misma historia con la rubia. Ahora si daria todo para mantener la relacion viva y estable.
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-Te amo Ron - Pronuncio Luna desde lo mas profundo del corazon haciendo estremecer al ojiazul al escuchar esas palabras - Nunca te dejare y mucho menos de amar - Finalizo acercando su rostro al del joven.
Este olio el aliento sabor a menta de su novia sobre sus labios. Era inconfundible. Sabia que la rubia lo besaria y no se equivoco. Despues de unos segundo la Ravenclaw deposito sus labios sobre los de su novio fundiendolos en un tierno y apasionado beso.
Como si el fuera un motor y ella el combustible empezo a sentir como su cuerpo reaccionaba a sus ordenes. Empezo a sentir el movimiento en sus dedos, luego sobre sus brazos, piernas y por ultimo sobre sus ojos. La rubia aun lo besaba. Con asombro sus labios se movieron para corresponder al osculo de su novia.
Luna sintio los labios del pelirrojo entre abrises y capturando los suyos. Se sorprendio y alegro pero no era el momento adecuado para romper ese beso tremendamente exquisito. Despues de unos largos minutos besandose, la ojiazul decidio romper el beso.
-Hola - Saludo Luna al separse del rostro de su novio y ver sus ojos entre abierto, mirandola - ¿Cómo te sientes? - Le pregunto al ver como este recorria su habitacion con extrañes - Estas en tu casa en tu habitacion ¿recuerdas?
-Claro que recuerdo - Contesto Ron sonriendo de lado y tratando de enderezarse cosa que no logro. Se quejo al sentir como una daga atravezando su espalda.
-Ni se te ocurra moverte mas - Amenazo la rubia poniendose de pie.
-Solo quiero recargar mi espalda en la cabecera ¿Puedo? - Pregunto como un niño chiquito.
-Esta bien…pero yo te ayudo - Espeto caminado hasta el pelirrojo y ayudandolo a enderezarse para colocarlo en la posicion que el queria - ¿asi esta bien?
-Si, gracias - Agradecio el ojiazul sintiendo un alivio tremendo y relajador al estar en esa posicion ya que la cama lo estaba matando.
-Tu madre me dijo que tu padre y Lupin fueron a buscar unas pociones para que sanaras lo mas pronto posible - Comento la Ravenclaw.
Ron solo la observo en silencio.
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Despues de llegar a la mansion Malfoy no supo como paso o mejor dicho que nadie los vio entrar a la habitacion del rubio. Este no se encontraba en ella. Despues de adentrarla a su alcoba, le beso y le ordeno que aguardara en ella. Esta obedecio y observo salir al ojigris dejandola sola en esa enorme habitacion oscura y tenebrosa.
Se encontraba sentada sobre un sillon que estaba cerca de la ventana que daba directo al jardin de la Mansion. Era extremadamente enorme y el rio que dividia la mansion de los montes se miraba hermoso con la luz de la luna reflejada sobre las aguas cristalinas.
Suspiro y luego cerro sus ojos. ¿ahora que seguia? Se preguntaba al saber que habia cometido un grande y estupido error al pedirle al rubio que la trajera consigo pero todo tenia un objetivo que ella estaba dispuesta a realizar. Abrio sus ojos angustiada.
-¿Dónde estas Harry? - Se pregunto desesperada al no saber que estaba pasando con el azabache…que tal si el ya estaba…- Ni se te ocurra decir semejante idiotes, Hermione - Se dijo la joven a si misma al pensar que tal vez su amigo…
En ese momento oyo la puerta abrirse. Rapidamente dirigio sus ojos a la persona que irrumpio en la habitacion pensando que tal vez pudiese ser Draco…pero no. Se levanto de su lugar y se quedo quieta en este.
-¿Se puede saber que fregados haces aquí? - Pregunto Pansy Parkinson cerrando la puerta para asegurarse que nadie las oyese o viese. Luego se acerco hasta llegar centimetros de distacia de la castaña.
-Le pedi a Draco que me trajera - Contesto con toda la serenedad del mundo.
-¡¿Sabes al riesgo que expones a Draco con tenerte aquí?! ¿Lo sabes? - Pregunto enojada por la idiotez de su amigo y hermano al obedecer las ordenes de la sangre sucia.
-Lo se, y a el no me importa - Dijo Hermione suspirando.
-¡Pero a mi si! - Grito histerica - Lo estas conduciendo a una muerte segura por tu culpa - Le dijo llevando sus manos a su cabellera y tomandola con desesperacion .- Y no quiero ni saber que haria Lucius al enterarse que esta aquí, en la mansion malfoy, y con Draco - Decia histerica de nuevo - Debes irte - Ordeno tomando a la castaña por el antebrazo izquierdo y arrastrandola con ella.
-Yo no voy a ningun lado, Parkinson - Espeto Hermione soltandose de un jalon de las manos de la mortia.
-¡Claro que lo haras! - Le grito desesperada al no poder golper a la castaña o hacerle un hechizo de Olvido para que olvidara para siempre al ojigris.
-¡He dicho no! - Se defendio la Gryffindor clavando sus ojos miel en los azules de la morena.
La ex Slytherin le sostuvo el desafio de vision unos largos segundo que parecieron años. La leona respiraba agitadamente debido al coraje que corria por sus venas al saber que la ojiazul se creia la protectora de SU Draco. No obstante, se escucharon unos pasos en el pasillo que indicaban que se detendrian en esa habitacion. Y Pansy sabia que no era el rubio.
-Escondete - Ordeno la joven señalandole el armario a la ojimiel.
Esta no estaba dispuesta a objetar y rapidamente se dirigio hasta las puertas de madera del enorme armario y entro en este. En cuanto cerro la puerta del ropero, la otra se abrio al momento dejando ver a un rubio ojigris con su baston en la mano izquierda entrando a la habitaction de su hijo. Detrás de el venia Bellatrix Lestrange como la arpia que solia ser siempre. Los dos observaron la habitacion sigilosamente como buscando algo o…alguien. Pansy sostuvo el aliento por varios segundos con miedo.
Lucius Malfoy postro sus ojos grises en los azules de la morena. Le sonrio de lado y luego hablo.
-Hablando sola mi querida Pansy - Espeto el rubio mayor con burla. Bella solo lo acompaño con una risa estupida.
-Bueno…este…ya sabe como somos las mujeres de locas - Dijo lo primero que sele vino a la mente y luego se maldijo mentalmente.
-Entiendo - Contesto Lucius sin convencer.
-¿Se puede saber que fregados hacen en mi habitacion? - Pregunto el dueño de esta entrando al interior y llegando al lado de la morena. Esta solto el aliento al ver a Draco llegar al lugar de los hechos.
-Nada importante - Finalizo el padre de este dandose la media vuelta y saliendo del lugar. Bella solo lo seguia como la perra faldera que era.
Draco y Pansy se miraron entre si y luego este primero hablo.
-¿Dónde esta…- Pero no termino al oir la puerta de su armario abrirse dejando a la vista a la castaña de su vida.
Rapidamente se le dejo ir encima abrazandola con fuerza. Esta cerro sus ojos al sentir como el aroma de Draco penetraba sus fosas nasales tranquilizandola al momento.
-Yo…los dejo - Finalizo la morena saliendo de la habitacion del rubio dejando completamente solos a la pareja de enamorados.
Draco al oir la puerta de su alcoba cerrarse, se solto de la ojimiel y dirigio sus manos a las mejillas de esta obligandola a mirarlo. Y sin esperar una palabra por parte de esta capturo sus labios en un feroz beso que hizo que la Gryffindor perdiera la nocion del tiempo.
Se besaron intensamente, mas que horas atrás, solo querian sentirse el uno al otro y olvidar todo lo que estaba pasando en su patetica vida. Las caricias de Draco eran desesperantes y apasionas, en cambio las de la castaña eran mas tiernas y llenas de amor. No querian separase el uno del otro. Se besaron por unos largos minutos y despues Hermione decidio romper primero.
-Draco…- Susurro la castaña tratando de recuperar el aliento que el rubio le habia arrebatado con desesperacion - Draco…¿Qué pasara con nosotros? - Le pregunto recapacitando de sus actos.
El ojigris bajo su vista y medito por varios segundos. La castaña solo esperaba ansiosa por saber lo que haria Draco para salir de ese horrendo lugar. Luego volvio a colocar sus ojos grises en los miel de su amada.
-Nos iremos de aquí ahora mismo - Solto sin pensarlo.
Hermione abrio sus ojos de golpe sin poder articular palabra alguna. No podian irse, aun no. El rubio se alejo de ella y se dirigio hacia su armario para sacar su capa de mortifago y darle una igual a la leona para que no sospecharan nada.
-Ponte esto - Ordeno dandole la capa a la ojimiel. Esta la capturo en sus brazos.
-Draco…no podemos irnos asi - Espeto Hermione haciendo que el ojigris la mirara intrigado.
-¿Por qué no? Voldemort tiene a Potter ahora y nos dejara a nosostros tranquilos - Informo muy quitado de la pena.
-No me ire sin Harry - Solto la castaña como la Gryffindor que era. Draco la miro maldiciendola por dentro - No pienso dejarlo aquí.
Entonces el rubio comprendio todo. Con odio le dio la espalda a su amada y se dirigio a paso furioso hacia su ventana que daba directo al jardin. Hermione bajo su mirada y la coloco sobre el suelo entristecida.
-Este fue tu plan desde el principio ¿no es asi? - Le pregunto al sentirse el imbecil mas grande de la tierra y creer de nuevo en las falsas palabras de su amada. Sonrio de lado al oir el silencio por parte de la ojimiel - Me pediste que te trajera conmigo para salvar a Potter ¿Verdad? Nunca fue tu idea estar conmigo ¡Soy un estupido por haberte creido de nuevo!
Hermione dio un pequeño salto al oir el grito que pego el rubio. Y era verdad. Su unico objetivo era Harry. Cerro sus ojos al ver como el ojigris sufria.
-Amor…-Susurro la ojimiel - Escucha…Harry…es mi amigo, no puedo dejarlo aquí, por favor, comprendeme y ayudame - Suplico la joven acercandose hasta llegar centimetros del cuerpo del rubio.
Este no emitia sonido o palabra alguna. Solo se mantenia en silencio captando las palabras o, mejor dicho, las suplias de su amada. Le dolia en el alma verla en ese estado. Suspiro y luego se giro para desafiarla. Observo como un par de lagrimas se escapaban de esos hermosos ojos miel que lo elevaban al cielo.
-No puedo quedarme a tu lado - Solto Hermione sabiendo que se arrepentiria toda su vida por esto.
Draco sintio un tremendo dolor en el pecho al oir esas palabras. Y se maldecia mas al saber que eran ciertas. Que la castaña no tendria ni un futuro con el. Que si decidia estar a su lado solo seria para estar huyendo de su padre y todos esos estupidos que seguian a Lord Voldemort. Que solo le causaria sufrimiento y dolor, y eso, era lo que menos queria para Hermione. Sonrio con amargura y no le reprocharia nada, es mas, nisiquiera le diria nada.
Hermione solo observaba en silencio como el ojigris meditaba sus palabras. Este era el momento para confesarle que estaba esperando un hijo suyo.
-Y no puedo quedarme a tu lado por que…-Callo. Era el momento perfecto ¿o no? Draco la miraba esperando que terminara su frase. Solto un tremendo suspiro.
-Por que ¿tu que? - Exigio saber el rubio.
-Por que estoy…- Pero no pudo terminar ya que la puerta fue abierta sin avisar (N/A: Que maldita soy, jejeje)
-Draco - Llamo Blaise zabinni observando a la pareja cerca de la ventana.
-¿Qué quieres, Blaise? - Pregunto fastidiado de que los interrumpieran.
-Lo siento, pero el Señor tenebroso solicita su presencia ante el - Informo sin despegar sus ojos verdes de la figura de la castaña.
-En unos minutos voy - Espeto sin despegar sus ojos de las miel de su amada.
-Ahora - Acento el moreno con severidad.
Draco hizo un gesto de disgusto y desagrado. Luego despego sus ojos grises de la castaña y los dirigio hacia la figura de su amigo.
-Seguimos hablando en cuanto venga - Aviso Draco a Hermione saliendo del lugar mas furioso de lo que ya habia estado en toda su patetica vida.
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Sus pasos elegantes resonaban contra la fina loseta de los pasillos del Ministerio de magia. Su postura elegante y su vestido bordado a mano derochaban sensualidad y nerviosismo para quien la viese. Todo empleado, cliente y servidores se paralizaron y aguardaron silencio mediente la rubia caminaba para llegar al final del pasillo. No se atrevian a interponerse en el camino de una mujer tan hermosa y sensual como lo era Narcissa Malfoy Black.
-Es ella…-Murmuraban algunos entre si para que la ojiazul no los escuchara.
-Claro que no…¿Cómo puede estar ella aquí? - Protestaban entre ellos sin poder creer lo que sus ojos miraban, o mejor dicho, admiraban.
El personal masculino soltaba suspiros y uno que otro piropo contra la elegante rubia. Por el contrario, el personal femenino sentia una envidia tremenda al saber que los años no pasaban para Narcissa Malfoy ya que seguia igual de bella y pura como la recordaba el mundo.
Narcissa observaba a las personas de reojo y sonreia como una Malfoy por dentro al saber lo que causaban en todos ellos. Enderezo su vista y la postro de nuevo en su camino. Despues de unos segundo llego hasta el escritorio de una oficina.
-Buenos Dias, señorita - Saludo con educacion la rubia optando por una postura natural.
La joven secretaria alzo su vista para observar a quien la saludo.
-Buenos dias - Contesto la muchacha - ¿Le puedo ayudar en algo?
-Si, vera, solicito hablar urgentemente con el Ministro - Pidio la ojiazul sin despegar sus hermosos ojos azules de los castaños de la asistente.
-Lo siento, pero el Ministro esta muy ocupado y dudo mucho que pueda atenderla - Espeto la joven apenada.
-Lo se, pero es muy importante lo que le tengo que decir - Decia la esposa de Lucius desesperada - Por favor, anunciele que Narcissa Malfoy quiere hablar con el, por favor señorita - Suplicaba la mujer.
-Yo…no se que…-Pero fue interrumpida por una voz que la rubia conocia a la perfeccion.
Narcissa sostuvo el aliento al reconocer al dueño de esa voz. Giro su cabeza y clavo sus ojos azules en los verdes de Sirius Black. El licantropo la observaba paralizado en mitad del pasillo y con una miraba tierna solo dedicada a ella. Tenian años que no se miraban. En silencio se mantuvieron unos largos segundos solo admirandose uno al otro.
Sirius le sonrio al recordar a aquella chiquilla rebelde y alocada que era su prima. Extrañaba como un estupido esos tiempos de colegio y parradas con su niña, como el la llamaba. De ella ya no quedaba nada, ahora frente a sus ojos estaba una mujer madura, hermosa, elegante y con una personalidad impecable.
Narcissa le correspondio de igual modo. Y recordo lo mismo que el. Sus tiempos de colegio junto a el que fueron y seran los mejores de su vida. La imagen de aquel Sirius delgado, distraido y educado habia quedado en el pasado.
-Sirius…-Pronuncio la mujer de Lucius ocultando su alegria de ver por primera vez en años a la unica persona, aparte de su hijo Draco, que amaba con todo el alma.
-Narcissa…-Espeto el hombre lobo acercandose a paso lento hasta llegar a centimetros de distacia de la rubia - ¿Qué…¿Qué haces aquí? - Le pregunto extrañado.
-Vengo a hablar con el Ministro - Solto la ojiazul sin despegar sus ojos de los verdes del licantropo.
-¿Se puede saber de que? - Pregunto curioso.
-Sobre el señor Tenebroso - Dijo bajando su vista.
Sirius sonrio de lado y llevo su mano derecha a la barbilla de la rubia. Luego la obligo a alzar la cara y observarlo.
-Lo que le tengas que decir a el me lo puedes decir a mi - Alento mirandola con ternura - ¿Qué sabes de el?
-Se mucho mas de lo que ustedes creen saber - Contesto con frialdad y odio - Y estoy dispuesta a entregarlo con tal de que deje a Draco en paz - Finalizo segura de sus palabras y sus actos.
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-¿Cómo dices? - Pregunto Molly Weasley sosprendida y turbada por lo que acababa de escuchar.
Ginny era observada con asombro por parte de sus padres, hermanos y el padre de Luna quien decidio quedarse hasta que el novio de su hija se recuperara completamente.
-Como lo oyeron - Repitio la pelirroja - El padre del bebe que Hermione esta esperando es Draco Malfoy - Finalizo sabiendo que su mejor amiga la mataria al saber que ella habia soltado toda la sopa.
-Esto es increible - Susurro el padre de esta sabiendo la relacion que tenia el trio dorado con el rubio y mas saber que el ojigris no podia ver a la castaña ni en pintura.
-¿Los padres de Hermione lo saben? - Pregunto la pelirroja mayor con desesperacion.
-No, Hermione prefirio callara el nombre del padre de su hijo hasta estar mas segura - Decia suspirando - Nadie lo sabe excepto nosotros.
-Que barbaridad - Solto el padre de Luna distraido y muy quitado de la pena.
-Entonces ¿ Hermione se fue con Draco por cuenta propia? - Pregunto George muy atento a la platica.
-No lo se - Mintio la ojiazul - Cuando la alcanze ya no estaba por ningun lado - Finalizo bajando la vista para que no la descubrieran.
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-Abre la boca - Ordeno Luna molesta al ver que su novio no estaba dispuesto a comer esa cosa verde que estaba en su plato.
-No -Contesto necio el pelirrojo - No pienso probar esa cosa asquerosa que parece moco de Troll.
-¿Te quiere curar pronto? - Le pregunto muy tranquila.
-Claro que quiero - Contesto el ojiazul observando a su novia con su brazo estirado y con la cuchara en mano postrada centimetros de sus labios.
-¡Entonces abre esa boca y tragate la pocion! - Grito al borde del precipicio y sin mas paciencia.
Ron cerro sus ojos al oir el grito y como rayo separo sus labios y la rubia aprovecho para introducirle la cuchara. El Gryffindor hizo una mueca desagradable al sentir como el liquido amargoso de la pocion pasaba por su garganta y llegaba hasta su estomago. Despues de varias cucharadas mas el plato quedo vacios.
-¿Y bien? - Pregunto la Ravenclaw al ver que su novio aun seguia con sus ojos cerrados.
El pelirrojo empezo a sentir como una corriente electrica recorria de pies a cabeza todo su cuerpo. De pronto abrio sus ojos de golpe al sentir como su alma sea poderaba de su ser de nuevo.
-Ron - Llamo la rubia observando con asombro el rostro de su novio.
-¿Qué? - Pregunto este observandola con miedo.
-Tu rostro…-Espeto acercando el suyo hasta estar centimetros del pelirrojo - Ya no hay moretes ni cortaduras - Dijo tocando los moretes invisibles.
Ron se deshizo de sus sabanas y rapidamente se puso de pie. Su novia solo lo observo con cuidado. Despues camino sobre su habitacion y movio sus brazos en el aire.
-Estoy curado - Salto de alegria dirigiendose hasta su armario para colocarse ropa limpia.
-¿A dónde vas? - Pregunto Luna extrañada.
-A buscar a Harry y Hermione - Dijo seguro de lo que hacia - Y a traerlos de nuevo conmigo.
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Empezo a mover su cuerpo para saber si su cerebro enviaba señales al resto de este. Su cabeza le punzaba de dolor pero le hacia caso omiso a todo el dolor que sentia. Acostado en el suelo boca abajo, como los estupidos mortios lo habian dejado desde que lo encerraron en esa celda horrible que creia que un Troll olia mejor que ese lugar, alzo su cabeza y abrio sus ojos. Despues del fuerte hechizo que el imbecil de Malfoy utilizo para traerlo consigo empezo a recapacitar.
Con su vista borrosa empezo a recorrer el lugar. Era simplemente desagradable el ambiente y olor a podrido que prendia de ella. Con sus manos apoyadas en el piso se enderezo como pudo y se sento con pesar. Se encontraba mareado y con su estomago revuelto con ganas de vomitar.
Se arrastro como pudo y recargo su espalda en un rincon de la habitacion. Apoyo su nuca sobre este y con su vista ya mejorada observo unos pequeños rayos de luz que entraban por las rendijas del techo. Ahora recordaba todo lo que habia pasado en la madriguera; El ataque a Londres Muggle y luego a la casa de Ron. Los estupidos mortifagos comandados por el imbecil de Malfoy, su pelea con el…todo.
Se llevo sus manos a su rostro para aclarar mas sus recuerdos. De pronto sintio un leve piquete detrás de su cabeza. Dirigio una mano a la zona que punzaba y luego toco algo liquido. Retiro su mano y la llevo frente a sus ojos observando el liquido rojo. Entonces, volvio a recordar; Recordo que opuso resistencia para entrar a la celda y uno de ellos lo golpeo fuertemente en su cabeza noqueandolo al momento y cayendo boca abajo sobre el suelo dejandolo inconsiente.
De pronto oyo voces que provenian del pasillo y que se detuvieron en su celda. Postro sus ojos verdes sobre la puerta para ver quien era. Esta se abrio al momento dejando ver a una joven morena ojos azules que Harry la identifico como Pansy Parkinson. Hizo una mueca de fastido y luego desvio su vista para hablar.
-Largo de aquí, Parkinson - Espeto Harry fijando su vista en las frias paredes del calabazo.
La mortia diriguio su vista hacia donde salia la voz y observo a Potter sentado sobre un rincon y con sus manos manchadas en sangre. Luego hablo.
-Eso quisiera pero me obligaron a venir para curarte esa herida detrás de tu cabeza - Explico la ex Slytherin acercandose hasta el moreno y arrodillandose ante el. Luego hizo aparecer un botiquin de emergencia.
El Gryffindor no objeto nada y solo se dejo hacer. La ojiazul preparo lo que utilizaria para sanar la herida del leon. Despues de unos minutos su operación llegaba a su fin.
-¡Ah, mas cuidado ¿quieres?! - Grito Harry al sentir como el alcohol le quemana su cortadura y hacia que todo su ser se retorciera de dolor.
-Lo siento, no fue mi intencion - Contesto Pansy clavando sus ojos en la zona afectada del azabache y luego la vendo con cuidado - Listo - Aviso la mortia suspirando.
El ojiverde se extraño al no oir un grito o un reclamo por parte de la ex Slytherin. No obstante, llevo su mano a su cabeza comprobando que estaba vendada y ya habia parado de sangrar. Se sintio culpable por haberle gritado de la forma que lo hizo. Alzo su vista para disculparse y callo al ver la mirada de la morena perdida y ella como ida.
La observo por unos determinados segundos sabiendo lo que estaba cruazando por su mente.
-Perdon - Espeto Harry como un idiota.
-¿Perdon? ¿Por qué? - Pregunto confundida y clavando su vista en los ojos verdes del moreno.
-Por gritarte como lo hize, lo siento - Se disculpo como todo un caballero.
-No te preocupes - Sonrio Pansy haciendo que el moreno se extrañara mas de lo que ya estaba - Bien, me voy - Aviso poniendose de pie y dandose la media vuelta pero la pregunta de Harry la hizo detenerse y cerrar sus ojos.
-Se que ustedes, Malfoy, Zabinni y tu no estan aquí por que quieren si no obligados por sus familias ¿no es asi? - Pregunto seguro de lo que decia.
La morena se giro y lo encaro.
-Y si asi fuera ¿Qué mas da? - Finalizo sonriendo con amargura y dispuesta a salir de ese horrible lugar cuando la puerta fue abierta por un rubio ojo gris.
-¿Qué haces aquí? - Pregunto Draco al darse cuenta que su amiga estaba ahí.
-Me mandaron acurar a Potter del golpe que le dio unos de tus seguidores - Informo muy quitada de la pena.
Harry solo observaba en silencio como estos dos hablaban.
-¿Terminaste? - Pregunto con voz severa. Pansy le asintio con la cabeza - Bien, ahora largate y dejanos solos - Ordeno haciendo que la joven saliera disparada del lugar.
Despues de que la ojiazul abandonara la celda. El rubio dirigio su vista hacia el cuerpo caido del moreno, este lo desafiaba con la mirada. No se dirigieron la palabra hasta minutos despues.
-Comodo el lugar ¿no crees, San Potter? - Escupio con asco el ojigris haciendo un gesto de desagrado por el lugar.
-Dejate de estupides y dime ¿Qué es lo que quieres de mi? - Pregunto con odio el leon sin despegar sus ojos de la figura del mortio.
-Yo, nada, pero mi señor te quiere todo completito - Contesto acercandose hasta el azabache - Creo que llego tu hora.
-Yo no estaria tan seguro - Desafio Harry para saber hasta que grado era capaz de llegar el platino - ¿Sabes? Yo estaba en la creencia de que los Malfoy's no eran sirvientes de nadie y que ellos eran los que gobernaban sus vidas no…Lord Voldemort - Espetaba con maldad.
Draco sonrio de lado al oir esas palabras. Sabia que Potter lo estaba calando pero no le daria el gusto de que lo viera fuera de sus cabales, aun no. Con sus ojos aun clavados en los verdes del moreno amplio mas su sonrisa y luego la borro. Se alejo del Gryffindor dandole la espalda.
-¿Por qué no la dejas en paz? - Pregunto Harry refiriendose a su amiga castaña - Ella estaba muy tranquila desde que la abandonaste aquella noche que Dumbledore murio, ya ni se acordaba de ti pero tenias que arruinarlo todo, como siempre - Decia con odio el azabache - Estaba mejor con Ron…
Esto Draco no lo pudo controlar y se giro rapidamente. Con rabia se acerco hasta el leon y se inclino sobre el dejando su rostro centimetros de distancia de el de Harry. Este no se dejaria intimidar.
-Pues ya viste que no, Potter - Espeto el rubio endureciendo su expresion - Me prefirio a mi que a ese estupido de la comadreja - Harry pudo notar el fuego que desprendia la mirada del ojigris -Un Malfoy siempre estara por encima de un Weasley y eso mejor que tu lo sabes - Finalizo sonriendo con triunfo - Y para que lo sepas, Hermione, esta aquí, conmigo y en mi habitacion ¿Y sabes por que? - Le pregunto haciendo que al azabache le hirviera la sangre de odio hacia el - Por que me AMA.
-Mentira - Susurro - ¡Mentira! Hermione no puede estar aquí y menos contigo, tu no la mereces - Decia fuera de sus casillas.
El ex Slytherin sonrio mostrando su blanca dentadura y sabiendo que le habia dado en el punto. Ya era suficiente. Suspiro y luego le dio la espalda.
Harry estaba que se lo llevaba el mismito demonio. Hermione no les pudo haber traiciondo de ese modo. Observo al ojigris de espaldas a el.
En ese momento se oyeron unos golpes sobre la puerta de metal de la celda del azabache. Draco sabia lo que eso significaba. Se giro y camino hacia estar enfrente del moreno. Harry alzo su cabeza y lo desafio con la vista.
-Levantate - Ordeno el rubio como el Malfoy que solia ser.
-No obedecere tus ordenes - Ataco el ojiverde decidido a no ceder ante el mortio.
Draco rodo sus ojos exasperado y con ira tomo al Gryffindor por el cuello de la camisa y lo alzo con fuerza. Este estaba a punto de protestar cuando el ojigris se le adelanto.
-¡Escuchame bien, Potter! - Espeto con los dientes apretados sin levantar la voz - Obedece mis ordenes que no estoy de humor - Finalizo soltando al moreno y haciendo que este impactara de nuevo contra el suelo.
Harry se maldijo interiormente y luego se sostuvo de pìe. Con su mirada cargada de odio paso por un lado del rubio golpeando un hombro con el suyo. Este no hizo nada. Draco se giro y lo apreso por los brazos conduciendolo hasta la salida.
Ya fuera de la celda lo conducio hasta el final de un largo pasillo. Mediante llegaban a su destino el moreno pudo observar varias celdas iguales a las suyas y con varios prisioneros mas. Enderezo su vista y vio unas grandes puertas de madera abrirse dejandoles el paso libre. El rubio lo conducio al interior de la habitacion.
Adentro el ojiverde observo a varios mortifagos regados por la habitacion y que al entrar dirigieron sus ojos a el como un fenomeno. Solo se limito a observarlos a todos y sin decir nada. Despues de unos segundos retiraron sus ojos de su figura y se dispusieron a ignorarlo.
-Escuchame - Susurro Draco en el oido del azabache - En cuanto yo de la señal huyes por esa puerta que esta aun lado de este mortio ¿La vez? - Le pregunto con sus ojos colocados en el cuadro de metal.
Harry no podia creer lo que escuchaba; Malfoy ayudandolo a escapar y traicionado a su bando. Dirigio sus ojos al lugar donde el rubio le indico.
-Pero…pero ¿Qué pasara contigo? ¿Y Hermione? - Le cuestino serciorandose de que nadie los estuviese viendo.
-No te preocupes ella estara bien - Informo seguro de sus palabras que por supuesto estaban equivocadas.
-No te dejare…- Pero callo al ver como todo mortio se arrodillaba. Entonces, Draco lo obligo a hacer lo mismo.
Por la Gran Puerta principal hacia acto de presencia el ser que Harry Potter odiaba con toda el alma. Con paso elegante atravezo la habitacion sin que nadie lo atreviese a ver aun. Detrás de el venia Lucius Malfoy asegurandose de que todo estuviese en orden.
El Gryffindor cerro sus ojos al sentir como su cicatriz revivia quemandole la frente con dolor pero no emitio sonido o queja alguna. Entonces, Tom Riddle llego hasta su apocentro y tomo asiento sobre su pedestal observando a todos los presentes. Con una señal de mano ordeno que se postraran de pie. Y asi lo hicieron. Todo mortifago se enderezo y se puso de pie observando a su Dios.
Draco se puso de pie y ordeno a Harry que hiciera lo mismo. En cuanto el azabache alzo su vista Voldemort hablo.
-Aquí esta el ser que mas queria ver - Espeto con hipocresia digna de el. Se enderezo de su silla y bajo los pocos escalones que lo elevaban del suelo. Con una sonrisa en su rostro se acerco hasta llegar centimetros de distancia del moreno - Harry Potter - Solto con odio opacado con alegria.
El ojiverde endurecio su expresion y se mordio la lengua para evitar soltar unas cuantas palabras en la cara de ese infeliz. Sentia como la sangre le hervia le odio, rabia, coraje, disgusto y todo lo que se relacionara con aborrecimiento. Clavo su vista en los ojos del señor tenebroso desafiandolo.
Tom observo como la mirada del moreno derrochaba odio y coraje hacia el. Esto solo alimentaba mas su ego y su poder.
-¿No piensas saludarme? -Pregunto con malicia y soltando una pequeña carcajada al ver como el azabache no estaba dispuesto a ceder.
-¡Pudrete, maldito perro! - Grito con desesperacion haciendo que todos los presentes sostuvieran el aliento al oir las palabras salir de los labios del moreno.
Voldemort se mostraba sereno. Sonrio de lado y luego hablo.
-Uy, muy atrevido de tu parte - Finalizo impactando su mano izquierda en la mejilla derecha del moreno.
Este ladeo su rostro al sentir el impacto pero no se quejaria delante de un ser tan despreciable como lo era Tom Riddle. Todo mortifago sostuvo el aliento al presenciar la escena. Draco desvio su vista antes de que finalizara el acto.
Harry endurecio su expresion y giro su rostro desafiando de nuevo al Señor Tenebroso. Este le sostenia la mirada y con maldad sonrio mostrando su dentadura mal atendida y amarillenta. Despues le dio la espalda. El ojiverde no se dejaba intimidar.
Con un rapido movimiento, Voldemort saco su varita y se giro colocandola sobre el cuello del moreno y ejerciendo fuerza lastimando esa zona de Harry. Este no dejaba de mirarlo con odio y coraje pero no le daria el gusta de verlo rendido ante el sin antes haber luchado.
-¿Ves, Harry? Con un moviemiento de varita y hago de tu existencia desaparezca en este momento - Informo acercando su rostro a milimetros de distancia de el del Gryffindor.
-No te tengo ni el mas minimo miedo - Ataco el niño que vivio - Asi que por que no terminas de una vez conmigo y te evitas una molestia mas en tu camino - Espeto Harry con valor y sin temor ante el.
Tom amplio mas su sonrisa y despues retiro su varita del cuello del moreno. Este no se extraño para nada ya que sabia de ante mano que Voldemort no era tan estupido como para asesinarlo en ese momento. El señor Tenebroso le dio de nuevo la espalda y camino hasta su apocentro de nuevo. Pero no sin antes aplaudir la "valentia" de Harry Potter. Todo presente se quedo quieto ante el acto de su señor.
-Me reverendo ante usted Harry Potter - Espeto Lord Voldemort girandose y haciendo una reverencia con burla ante el moreno - El niño que vivio y la mas grande mentira de todos los siglos ¿no es asi, Potter? - Pregunto mirando con burla.
-No es ninguna mentira, por que gracias a mi Madre estoy vivo - Dijo el ojiverde.
-Si, bueno, ya basta de estupideces y sigamos con nuestro festejo - Finalizo llegando hasta su silla y tomando asiento - Draco - Llamo Tom haciendo que el rubio se alejara del moreno y se acercara hasta "su" Señor.
-Diga usted mi señor - Espeto el ojigris con odio.
-Mi querido Draco - Recito - Has demostrado ser un fiel servidor digno de mi - Decia mediante Lucius ampliaba mas su ego. Harry no despegaba sus ojos de la escena - Gracias a ti la ascoria de Albus Dumbledore esta muerto - Esto hizo que el Gryffindor enfureciera mas de lo que ya estaba - Gracias a ti, Potter esta aquí bajo mi poder, por eso te quiero pedir el ultimo favor - Draco cerro sus ojos al saber que esas palabras no eran buenas - Tendras el privilegio de deshacerte de Potter.
-¿Qué quiere decir mi señor? - Pregunto el rubio temiendo lo peor y no se equivoco.
-Que tendras el privilegio de asesinar a tu rival de toda la vida; Harry Potter - Finalizo sonriendo con maldad.
Draco y Harry abrieron sus ojos de sorpresa al saber que esto no saldria bien. El rubio alzo su vista y la dirigio hasta los ojos verdes de Harry. Este lo miraba de igual modo. El mortifago se maldijo interiormente. Luego volvio a postrar sus ojos en la figura de Tom.
-Pero señor…creo que eso le corresponde a usted - Decia el platino tratando de excusar su acto.
-No, mi querido Draco, quiero que seas tu el que mate a Potter - Insistia el Señor Tenebroso.
El ex Slytherin sentia como la cabeza le daba vueltas. Todo estaba arruinado sus planes, ya no podria ayudar a Potter a escapar. Aun que no se lo haya prometido a Hermione, el estaba dispuesto a hacer lo que sea con tal de que la castaña fuera feliz con el o...sin el. Trago en seco y luego se giro observando al moreno.
Harry lo miraba con intriga y a la vez con algo de…temor.
-Hazlo de una vez, Draco - Ordeno Lucius desesperado.
El ojigris se en contraba entre la espada y la pared. Clavo sus ojos con temor en los verdes del azabache. Este le negaba con la cabeza tratando de hacerlo entrar en razon pero sabia que nada ni nadie lo haria si en el pensamiento del rubio solo habitaba la imagen de su mejor amiga; Hermione Granger.
Con pesar y en contra de su voluntad alzo su varita en el aire y la apunto hacia el cuerpo de Harry. No queria convertirse en un asesino mas que se unia a las filas del estupido de Lord voldemort. Su brazo le temblaba de miedo, al igual que el dia que Albus Dumbledore fallecio por culpa suya.
Continuara……