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Amarte Duele — capítulo 35

-Malfoy, no lo hagas - Suplicaba Harry Potter apresado de los brazos por un mortifago.

Draco no escuchaba a nadie que no fuera su conciencia. Un minuto, ¿acaso tenía una? Claro que no. Cerró sus ojos apretándolos fuertemente y aun con su varita en alto apuntándola hacia el moreno. La tensión se sentía sobre el aire. Todos se encontraban impacientes por el acto. Lucius estaba que se lo llevaba el maldito demonio.

-¡Draco, no hagas esperar más al señor! - Ordeno el padre de este impaciente por el retraso de su único hijo.

Lord Voldemort sonreía con maldad. Sentado sobre su pedestal esperando el acto final por parte del ex Slytherin. El ojigris estaba sudando por la frente debido a tanta presión. Trago saliva para tranquilizarse pero no logro nada.

Draco no quitaba sus ojos de encima de los verdes del Gryffindor. Era una batalla por saber quien tenía la razón. Si estaba bien o mal. Harry le pedía a gritos ahogado desistir de la idea. Pero el platino estaba dispuesto a hacerlo todo por Hermione Granger. Apretó con fuerza su varita anunciando el acto final. Todos sostuvieron el aliento.

-¡Suéltame, maldita perra asquerosa! - Gritaba la voz de una castaña quien entraba apresada del cabello por Bellatrix Lestrange - ¡Que me sueltes, estúpida! - Escupió con asco emitiendo un gruñido al sentir el jalón de mechas que le proporciono la mortia.

Tanto Draco como Harry dirigieron sus ojos a la entrada de la habitación observando con horror como su amada y amiga entraba capturada por la infeliz de Bella. De pronto el rubio bajo su varita dejando de apuntar hacia el moreno.

-Por casualidad me encontré a esta sangre sucia en la habitación de Draco - Hablo la mortifaga mirando a Lucius y luego a su señor.

Hermione observaba la habitación con terror al encontrar en ella al ser causante del sufrimiento más grande de su mejor amigo; Harry Potter. Después postro sus ojos en los esmeraldas de su amigo.

-¡Harry! - Grito la ojimiel queriéndose ir hasta donde estaba el moreno pero la estúpida de Bella la apreso mas por el cabello.

-¡Hermione, suéltala estúpida! - Ordeno el Gryffindor haciendo que la temperatura de su cuerpo aumentara más de lo normal.

-Uy, con más amabilidad, ¿No crees, Potter? - Dijo con maldad tirando más del pelo castaño de la chica. Este emitió un gemido de dolor ahogado. Luego la mortia le guiño un ojo al ojiverde.

-Basta de palabras - Por fin se atrevió a hablar el señor tenebroso. Después se puso de pie bajando los pocos escalones que lo elevaban del piso y dirigiendo su caminata hasta donde estaba la amada de Draco.

El rubio no despegaba sus ojos de cada movimiento por parte de su "señor" pero tampoco se atrevía a desafiarlo sin antes estar seguro de algo. Harry quería zafarse de los brazos que lo tenían preso pero no podía. Hermione Desvió su vista hacia otro lugar evitando el contacto visual entre ella y el estúpido de Voldemort.

-Así que tu eres Hermione Granger - Susurro Tom acercando su rostro al de la trigueña incomodándola pero no atemorizándola - Eres muy hermosa - Halago escaneando a la ojimiel de pies a cabeza. Luego ordeno a Bella que la soltara y se alejara. Este obedeció a pesar de no estar de acuerdo.

La Gryffindor respiraba agitadamente debido al coraje e impotencia de no poder hacer nada contra él, porque sabía que de ello dependía la vida de su mejor amigo. Le asqueaba la presencia del Lord tan cerca de su cuerpo, tan solo el respirar el mismo aire hacia que su estomago se revolviera provocándole nauseas.

-¿Te comió la lengua el ratón, querida? - Pregunto Voldemort haciendo reír a todo el presente. Luego intento tomar a la castaña por las mejillas pero esta lo evito desviando su rostro - Muy fiera - Se burlo postrándose espaldas a ella.

Hermione estaba que se moría de rabia y coraje al saber que estaban completamente desprotegidos, y que Ron no daba señales de vida o la orden del fénix. Entonces fue cuando su vista quedo paralizada sobre los ojos grises de Draco Malfoy. Este le correspondía de igual modo. Se miraron con miedo y repulsión al no saber qué hacer exactamente. Solo querían cerrar sus ojos y que al abrirlos toda esa pesadilla hubiese terminado, pero no. Esto era solo el principio.

-¡Déjala ir, esto solo es entre tú y yo! - Grito Harry al ver como el asqueroso de Voldemort se atrevía a tomar a su mejor amiga por un hombro.

La Gryffindor respingo de asco al sentía la huesuda mano de Tom Riddle sobre su hombro. Tenía tantos deseos de golpearlo para que la soltara y se alejara de ella.

-Ya veo, todo por una repúgnate sangre sucia, ¿No es así, Draco? - Pregunto el señor postrando su vista en un rubio aturdido y perdido entre sus pensamientos.

-Déjala ir - Hablo el ojigris aceptando delante de todos el amor que tenia por Hermione Granger.

Lucius Malfoy endureció su expresión maldiciendo a su hijo por los mil demonios. No podía creer que había engendrado a un estúpido cobarde como lo era su hijo y todo por una inmunda sangre sucia que no era nada ante los Malfoy's.

-Disculpa, pero no te escuche - Espeto hipócritamente el ser más despreciable de todo el mundo muggle.

El azabache y la ojimiel observaban al platino sorprendidos y turbados por las palabras de este. Hermione no podía estar más feliz, pero ¿Qué pasaría si el rubio se revelaba ante ellos? No quería ni pensarlo.

-¡DEJALA IR! - Grito haciendo que todos lo miraran boquiabiertos por gritarle en su cara a Lord Voldemort - ¡Quería que matara a Potter ¿no? Pues eso es lo que hare ¡ - Finalizo apuntando de nuevo su varita hacia el moreno, quien aun estaba desarmado e indefenso,.

-¡Draco, no lo hagas! - Suplico la ojimiel soltándose del agarre del señor Tenebroso y corriendo hasta llegar con el ojiverde.

Tom no impidió su huida. Sonrió de lado al saber lo que vendría a continuación.

-Hazte a un lado, Hermione - Ordeno el rubio viendo como su castaña se interponía entre su varita y el cuerpo de Potter.

-No - Ataco la leona como la Gryffindor que era. Y si tenía que morir por salvar la vida de su mejor amigo, lo haría sin temor.

-Hermione, quítate - Hablo Harry temiendo que todo esto terminara en una grande tragedia.

-¡No me quitare de aquí! - Grito harta de que todo el mundo le dijera lo que tenía que hacer, ya no mas - Primero tendrás que matarme a mi antes que a Harry por qué no me pienso mover de aquí - Finalizo la ojimiel al borde del llanto.

¡Por que siempre era lo mismo! Odiaba como SU castaña defendía al estúpido de San Potter y a la comadreja como si su vida dependiera de ello. Odiaba como los amaba hasta el punto de estar dispuesta a dar su vida por ellos si la ocasión lo ameritaba. ¡Los odiaba como nunca había odiado a alguien en su miserable vida!

-¡Draco, ¿Qué estas esperando?! - Pregunto Lucius desesperado - ¡Mátalos a los dos, o yo mismo te matare a ti! - Amenazo como el Malfoy que era.

El ex Slytherin no escuchaba palabras algunas que no fueran provenientes de los labios de su amada. Empuño más su varita y la dirigió hasta la castaña.

-Bien, Hermione, si eso es lo que quieres ¡Lo hare con gusto! - Finalizo apuntando su varita al cuerpo de la Gryffindor.

Esta lo miraba con asombro y miedo. La mirada del rubio cambio drásticamente haciendo temblar tanto a los presentes como a Harry Potter.

&

Las hojas de los arboles se escuchaba resonar por el tenebroso bosque que daba directo a la Mansión Malfoy. El pelirrojo estaba más que curado y listo para atacar a todos los que se interpusieran en su camino. Estaba dispuesto a sacar a Harry y a Hermione de ese asqueroso lugar a como diera lugar.

-Bien, escuchen - Ordeno Remus Lupin a toda la manada de aurores que había venido a auxiliarlos para acabar de una vez por todas con Tom Malvoro Riddle.

Ron Weasley se detuvo al observar la Mansión de los Malfoy's a pocos metros de distancia. Sentia como su sangre y todo su ser lo quemaban por dentro. Su padre, Arthur, lo noto enseguida.

-Hijo - Llamo el padre de este. Ron se giro para verlo - Primero que nada; Tranquilízate, y segundo no actúes por coraje - Dijo el pelirrojo mayor conociendo bien a su hijo.

El Gryffindor solo sonrió de lado dándole a entender a su padre que lo segundo era lo primero que haría al ver al estúpido de Lucius o Bellatrix.

-Lupin ¿Qué hacemos? - Pregunto un auror esperando órdenes.

-Pues…no lo se - Contesto el licántropo esperando a alguien más.

-Un minuto sin hacer nada depende de la vida de mis amigos - Hablo Ron desesperado por que todo esto acabara de uno maldita vez.

-Y un minuto mas se suma para hacer las cosas bien - Respondio Alastor Moddy apareciendo en el lugar de los hechos.

Todos los presentes depositaron sus miradas en el longevo.

-Harry y Hermione son fuertes - Hablo Sirius Black dejando a todos boquiabiertos, en especial a Lupin y a Ron. ¿No que estaba muerto?

-¿Sirius…estas…vivo? - Pregunto el Gryffindor conmocionado - ¿Cómo es…-

-Ron, es una historia larga y complicada de explicar y creo que no es el momento para eso - Espeto el licantropo sonriendole.

-Harry estara feliz de verte - Finalizo Ron correspondiendo a la sonrisa.

-Sirius…eres un…¿Por qué no me dijiste que estabas con vida? - Reclamo el ex profesor DCAO alegre de que su mejor amigo estuviese con ellos.

-Ordenes del Ministerio - Finalizo acercandose hasta poder observar la gran Mansion Malfoy - ¿Ese es el lugar donde se encuentra Voldemor? - Pregunto sin despegar sus ojos del lugar.

-Si, ¿Qué hacemos ahora? - Pregunto el ojiazul impaciente.

-Atacar - Ordeno Sirius - Andando - Finalizo adentrandose hacia los terrenos de la mansion seguido de todos los aurores.

oOoOoOoOoO

Todos se extrañaron al ver que nadie estaba vigilando las entradas. Era demasiado…raro. Llegaron hasta las puertas de la Mansion y las abrieron cautelosamente con el mayor cuidado de hacer el minimo ruido posible. Ron observo a Sirius y este le asintio con la cabeza para entrar primero.

Con cuidado se introdujo completamente al interior de la casa y solo vio una oscuridad tremenda en esta. Alzo su varita y conjuro el hechizo Lumus iluminado el lugar al instante. Reviso cada rincón de la habitación dando luz verde al resto.

-Esta vacio - Informo el león siguiendo adelante.

Sirius ordeno seguir adelante. Lupin, Arthur, Alastor y el resto entraron cautelosamente. Solo observaban los lugares que sus varitas alcanzaban a alumbrar. Ron estaba enfrente de todos concentrado en dar con sus amigos y sacarlos de ahí de una vez por todas. Los caminos se hacían cada vez más largos y mediante avanzaban más tenebrosos.

-Ron, hijo, espéranos - Espeto Arthur lo más bajo posible.

Este hizo caso omiso a las palabras de su padre y siguió concentrado en su objetivo. De pronto escucho un par de ruidos y voces que provenían desde el final de pasillo. No espero ni un segundo cuando llego a esta y pudo observar por la rendija de la puerta toda la escena entre Draco y Hermione, y como este le apunto con su varita.

Rápidamente abrió la puerta sin esperar aprobación de los demás.

-¡Ron! - Grito Sirius al ver como el pelirrojo irrumpía en la habitación sin esperar ordenes.

&

-¡¿Qué esperas?! Mátame de una vez - Ordeno Hermione devastada al ver como el rubio que amaba con locura le apuntaba con su varita decidido a ponerle fin a su vida.

En ese instante todos los presentes, incluyendo al ojigris, la castaña y el moreno, postraron sus ojos a la puerta que fue abierta con rapidez. Se quedaron helados al ver a un Ron curado.

-¡Ron! - Grito Hermione sorprendida.

En ese momento el ex Slytherin entre abrió sus labios conjurando la maldición imperdonable.

-¡Avada Kedavra! - Harry y Ron sostuvieron el aliento al oír al rubio.

La Gryffindor solo atino a cerrar sus ojos esperando el impacto. Pero este nunca llego. Solo sintió como el hechizo rozo por su cabello y se impacto en alguien.

-¡Harry! - Grito la castaña volteando a ver a su amigo.

-¡¿Qué?! - Pregunto el moreno observando impactado a su mejor amiga.

-¿Qué demo…? -No pudo terminar su frase ya que oyó el grito que pego su amado. Entonces fue cuando vio el cuerpo sin vida del mortifago que tenía apresado al moreno.

-¡Potter, ahora! - Ordeno Draco corriendo hacia la castaña y tomándola de la mano guiándola fuera de ese horrible lugar.

El pelirrojo estaba en shock al ver el acto del rubio. Sin esperar ni un segundo más observo a su mejor amigo.

-¡Harry, tómala! - Grito Ron aventándole una varita al ojiverde para que se defendiera. Este la capturo con éxito.

Lord Voldemort observo como todo paso en segundos que ni tuvo tiempo de impedirlo. Con enojo se puso de pie y bajo las escaleras.

-¡Mátenlos a todos! - Ordeno furico sacando su varita y yéndose contra el azabache.

Lucius rápidamente siguió los pasos de Draco y Hermione quienes salieron disparados de la habitación.

-¡Ataquen! - Grito Sirius Black dirigiéndose al lugar donde se encontraba su ahijado.

Lupin, Arthur y los demás aurores invadieron la habitación tomando cada uno a un mortifago. Estos no se dejarían atrapar tan fácilmente.

-¡No tan rápido, Potter! - Amenazo Tom apuntando con su varita al moreno.

-¡No te tengo miedo! - Desafío el Gryffindor imitando al señor tenebroso.

-Siempre creyéndote el héroe de la historia ¿no, Potter? - Se burlo como el diablo que solía ser.

-Es porque lo soy - Se defendió con coraje.

-Claro, tanto que tuviste tiempo de salvar a tu querido…Dumbledore - Dijo sin dejar de apuntale.

-¡No vuelvas a pronunciar el nombre de Dumbledore! - Grito harto de seguir con esa estúpida conversación.

Lord Voldemort solo sonrió con maldad.

OoOoOoOoOoO

Ron se encontraba luchando contra unos mortifagos que logro noquear con éxito. El no se convertiría en un asesino. Rápidamente busco con la mirada a su padre y lo encontró luchando con otros mortifagos.

-¡Papa, cuidado! - Aviso el pelirrojo menos al ver como Bella le apuntaba con su varita conjurando el hechizo imperdonable.

Arthur no supo cómo le hizo pero logro esquivar el hechizo. Ron llego hasta su progenitor y lo ayudo a levantarse del suelo. La mortifaga se maldijo y se encamino furica hasta llegar a los pelirrojos, pero no contaba con que alguien se interpusiera en su camino.

Se quedo muda al ver a la persona que se atrevo a interrumpir su camino.

-¿Sirius?...Tu…no…no puede ser…estas vivo - Tartamudeo sin despegar sus ojos negros de los verdes del licántropo - ¡Tu estas muerto, yo misma te mande directo al otro mundo! - Grito histérica.

-Pues ya viste que no, Bella - Por fin hablo el padrino de Harry. Y sin decir nada mas, impacto su puño cerrado contra el rostro de la mortia.

Esta no pudo esquivarlo y solo cerró sus ojos debido al impacto. No se puedo equilibrar y cayó al suelo lastimándose la cadera. Ron y Arthur quedaron anonados al ver la escena.

-Ya me las debía - Pronuncio el licántropo haciendo reír a padre e hijo. Luego se acerco hasta la morocha y la levanto tomándola del pelo. Esta se quejo del dolor - Tu hora a llegado, Bella - Finalizo Sirius caminado hasta la salida del lugar llevándose a la mujer con él.

oOoOoOoOoO

Harry y Tom se encontraban todavía en duelo. Hechizo tras hechizo sin parar. Querían que desapareciera de la tierra el uno del otro. Harry esquivo un hechizo de tom y se le dejo ir a golpes, sin varita.

-¡Te odio! - Grito el moreno impactando su puño contra el rostro de Voldemort. Este no lo pudo esquivar.

Tom se llevo su mano limpiando sus labios por donde salía un poco de sangre que el azabache le proporciono. Luego sonrió con maldad. Después dirigió su vista llena de odio hacia el Gryffindor. Este no se dejaba intimidar.

-¿Eso es todo? - Pregunto el señor tenebroso.

-¡Por supuesto que no! - Contesto Harry ardiendo de odio e ira. Se dejo ir de nuevo contra Tom.

Este con una movimiento rápido tomo al moreno por el suéter y con fuerza lo estampo contra la pared. El ojiverde cerró sus ojos al sentir el impacto. Después los abrió topándose con la mirada penetrante de su rival numero uno.

-Eres un imbécil, ¿Por qué no te pude matar esa noche que te hice esta cicatriz? -. Pregunto llevando su dedo índice hacia la frente del moreno apretando su marca.

-¡AAAHHHHHH! - Grito el ojiverde con todas sus fuerzas. El dolor era insoportable.

-Eso es Harry, sigue gritando de dolor y sufrimiento - Decía Tom saboreando el dolor que desprendía del cuerpo del moreno.

En ese momento el señor tenebroso salió volando por los aires al recibir un hechizo conjurado por Sirius Black. Harry cayó de rodillas al suelo sin energía.

-Harry - Llamo el licántropo tomando las mejillas del ojiverde - Harry - Llamo de nuevo viendo como su ahijado abría sus ojos.

-¿Sirius? - Pregunto confundido - Estas…vivo - Decía sin poder creer lo que sus ojos miraban.

-Sí, Harry, estoy vivo -Contesto alegre de tener al ser más querido de nuevo entre sus brazos.

-¡Pero no será por mucho tiempo! - Grito Voldemort apuntando con su varita hacia Sirius y su ahijado - ¡Avada…! -

No obstante sintió como alguien desvió su tiro hacia el techo.

-Se acabo, Tom - Pronuncio Severus Snape desarmando a su señor.

-Severus…tú…¿Me enfrentas? mi más fiel servidor - Decía Tom lleno de odio.

Sirius, Harry, Ron y Arthur observaban la escena con asombro. Snape no baja su varita.

-Es hora de que pagues por todo, Tom - Decía el ex profesor de pociones.

-Nunca me arrepentiré de mis errores - Contesto Voldemort.

Severus sonrió de lado.

-Weasley - Llamo este - Trae los Horrocruxes - Ordeno para acabar de una maldita vez con todo esto.

-No los tienes - Espeto Tom con un poco de…temor.

En ese momento Ron se acerco hasta Harry trayendo consigo los seis horrocruxs. Nagini ya estaba muerta. Voldemort no podía creer lo que sus ojos veían. Eran los siete objetos juntos; Harry Potter era el último.

-Llego tu fin - Hablo Harry poniéndose de pie y tomando una daga se corto su mano izquierda dejando caer un poco de sangre sobre los horrocruxes haciendo que estos se evaporaran en el aire - Nos vemos en la otra vida, Lord Voldemort.

-¡NOOOOOOOO! - Estas fueron las últimas palabras que escucharon de los labios de Tom Malvoro Riddle.

N/A: Muy tonto como mate a Voldemort pero es que mi menta ya no me da para más, es lo mejor que puede hacer, no me odien ¿sí?. Ahora pasemos a lo que nos gusta Draco&Hermione.

&

-Draco, no me iré sin Harry y Ron - Espeto Hermione deteniendo su andar en medio de una enorme habitación.

Después de lo que paso no supo reaccionar. Solo se dejo guiar por su amado fuera de la batalla. Solo miraba como este la adentraba por un montón de habitaciones sin llegar a un lugar fijo.

-Hermione, no hay tiempo - Espeto desesperado tomando a su amada por los hombros - Es nuestra oportunidad de huir de aquí y ser felices para siempre - Decía sin despegar sus ojos de los miel de su amada.

La castaña sintió ternura al ver la expresión de Draco rogándole para que huyera con él. Lo tomo por las mejillas y lo miro con ternura. El rubio la miraba de igual modo. Tener a la castaña de nuevo en sus brazos era tocar el cielo sin ni siquiera ir hasta el.

-Draco…no puedo irme contigo - Hablo la leona al borde de las lagrimas.

-¡¿Por qué no, Hermione, no que me amas?! - Grito al borde del precipicio.

De pronto sintió como la mano de la ojimiel impactaba contra su mejilla izquierda haciendo un sonoro ruido. El rubio se quedo quieto y luego se giro para ver a su amada en llanto. Esta lo miraba con enojo.

-¡Jamás, escúchame bien, jamás dudes de mi amor por ti! - Expreso sintiendo como su alma se iba en ello.

-Yo…lo siento, no quería lastimarte, perdóneme - Rogo abrazándola sintiéndose un estúpido por cuestionarle su amor.

-Muy conmovedor - Se oyó la voz de Lucius Malfoy haciendo acto de presencia en la habitación - Me dan asco.

Draco y Hermione rompieron el abrazo al oír la voz escalofriante del padre del rubio. Este se ubico enfrente de la castaña protegiéndola de su padre.

-¿Por esa inmunda sangre sucia arruinaste la dinastía Malfoy? - Escupió con asco.

-¡Aléjate de nosotros! - Ordeno como una fiera protegiendo a sus cachorros.

-Eso jamás - Espeto Lucius acercándose hasta la pareja queriendo agarrar a la castaña pero el rubio se lo impidió.

-¡Dije que te alejaras de ella! - Grito Draco empujando a su padre haciendo que cayera al suelo.

El rubio mayor se levanto como si nada y luego se fue a golpes contra su único hijo. Este contra arresto el ataque depositando un fuerte golpe en el rostro de su padre.

-¡Draco, basta! - Grito Hermione desesperada por la pelea.

Lucius resistió al golpe y con rapidez deposito una fuerte patada en el estomago de su hijo. Este no lo pudo contrarrestar y se llevo sus manos a su zona afectada calmando el dolor. Sin esperarlo, Lucius volvió a golpear al rubio pero esta vez le dio directo al rostro.

-¡Ya basta! - Grito de nuevo la ojimiel sin saber qué hacer.

-Prefiero verte muerto antes que estés con esta…asquerosa - Espeto Lucius tomando al rubio menor por el cuello de su túnica y acercándolo a su rostro.

Draco se encontraba sofocado por los fuertes golpes que le proporciono su propio padre. Luego lo miro directamente a los ojos con odio, rabia, dolor y rencor. Sonrió de lado como el Malfoy que solía ser.

-Pues tendrás que matarme tu mismo, porque yo, no me pienso alejar de Hermione ¡Jamás! Grito haciendo que la rabia de su padre aumentara y rebasara los límites de su paciencia.

-Deseo concedido - Contesto Lucius soltando al rubio e impactando su cuerpo contra el suelo. Después apunto su varita hacia el cuerpo de este - Hasta nunca, Draco.

-¡Avada Kedavra! - Se oyó el conjuro imperdonable.

-¡Draco! - Reacciono la castaña llegando hasta el suelo y protegiendo con su cuerpo al amor de su vida. Este solo la abrazo fuertemente sintiendo como llegaban a su fin, juntos como lo habían jurado.

Después de unos segundos abrieron sus ojos al sentirse el uno del otro. Se miraron confundido y sonriendo con alegría de saber que estaban vivos. Entonces…¿Quién…

Dirigieron sus miradas a donde estaba Lucius Malfoy y quedaron boquiabiertos al ver el cuerpo sin vida del padre del rubio tirado sobre el suelo.

-¿Qué demonios? - Emitió el ex Slytherin sin entender nada. Después busco al responsable de todo esto y lo encontró a un con su varita en alto - Padrino - Pronuncio Draco sin poder creer lo que sus ojos miraban.

Severus Snape bajo su varita y observo a su ahijado aun en el suelo. Se acerco hasta él y le extendió su brazo para que lo tomara. Este no dudo ni un segundo en aceptarlo. Ya de pie, el rubio ayudo a la castaña a ponerse de pie.

-Se acabo, Draco, el señor tenebroso a caído - Informo alegre de ver a la única persona que quería con el alma.

El ojigris al oír las palabras que salieron de los labios de su padrino no pudo estar más feliz. Se giro para tomar las mejillas de su amaba entre sus manos. Esta lo miraba con amor y ternura.

-Draco ¿Qué haremos ahora? - Quiso saber la ojimiel temiendo lo peor.

Por primera vez en su vida el platino no supo contestar. ¿Qué harían? No lo sabía. Pero fuer lo que fuera no era para nada bueno. De pronto se oyeron pasos acercándose a la habitación avisando que venían por Draco y Snape.

-Draco, es hora de irnos - Aviso Severus abriendo una ventana para salir por esta.

-¿Irnos, adonde? - Pregunto intrigado el ojigris.

-Escuchas, no pienso verte encerrado en una celda de por vida ¿Entendiste? - Pregunto viendo fijamente a su ahijado.

El rubio bajo su vista y después la coloco en los miel de su amada.

-No, no pienso moverme de aquí - Contesto fríamente el ex Slytherin.

-¡Draco, no hay tiempo! - Grito desesperado el longevo al oir mas cerca los pasos.

-Pienso hacerme responsable de mis actos y si tengo que ir directo a una celda en azkaban lo hare - Dijo seguro de sus palabras.

-¡No, Draco! - Intervino Hermione. Draco y Snape la miraron confundidos - ¡No quiero ver al padre de mi hijo encerrado en una celda de por vida! - Grito sintiendo como su garganta se cerraba debido a sus lágrimas. Después de abrazo al pecho del rubio fuertemente.

El ojigris correspondió al abrazo de su amada. Y después de unos segundos la separo de su cuerpo mirándola con intriga.

-¿Padre? - Pregunto confundió al pensar que sus oídos lo había traicionado.

Hermione le sonrió y luego tomo las pálidas manos de su amado entre las suyas y las llevo hasta colocarlas sobre su vientre poco crecido. El platino sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo al sentir el cálido calor que desprendía esa parte del cuerpo de su Amanda. Luego dirigió sus ojos a los mieles de la leona sonriéndole por inercia.

-¿Estas…- Pero la joven le gano.

-Estoy esperando un hijo tuyo - Finalizo sonriéndole con alegría - Por eso te lo ruego escucha a Snape y huye de aquí los más lejos posible.

Draco abrazo fuertemente a la castaña. Ahora menos quería separarse de ella, pero tenía que hacerlo. Por ella estaba dispuesto a convertirse en un prófugo del Ministerio, por ella y por su hijo. Después se separo de ella.

-¡Draco, es hora de irnos, ya! - Grito Severus al ver como la puerta era abierta por un pelirrojo ojiazul.

Los presentes dirigieron sus ojos a Ron Weasley quien apuntaba con su varita hacia Draco y Snape. La castaña lo miraba con compasión y le rogaba no decir nada.

El Gryffindor sintió como su sangre hervía de coraje y celos al ver al estúpido del platino junto a su mejor amiga. NO lo dejaría escapar tan fácilmente.

-¡Por aquí! - Aviso Ron a los demás para atrapar al rubio y a su padrino. Después oyeron como pasos se acercaban hasta ellos.

Fue en ese momento que postro sus ojos en los miel de su mejor amiga. No podía evitar la mirada de este rogándole, suplicándole que no entregara al único hombre que amaba y amara con locura. Se maldijo interior mente por lo que estaba a punto de hacer.

-¡Por aquí estaba vacío! - Informo de nuevo bajando su varita e indicándole al ojigris que se largara de una vez por todas.

Hermione le sonrió con agradecimiento y luego se giro para ver al platino.

-Draco, huye ahora - Ordeno. Después dirigió sus labios hasta los pálidos del ojigris besándolo por última vez. Se besaron como nunca. Como si sus vidas dependieran de ellos. Después el rubio decidió romper el abrazo.

-Te amo, Hermione Granger, nunca lo olvides - Espeto el platino - cuida mucho de él - Señalo el vientre de su amada refiriéndose a su próximo bebe - Finalizo acariciándolo.

-Te amo, Draco Malfoy - Espeto la castaña sabiendo algo no andaba bien - Nunca lo olvides - Dijo besando por última vez a su amado.

-No veremos pronto, te lo juro - Finalizo separándose de ella y caminado hasta donde estaba su padrino.

La castaña observo como el rubio tocaba el cuadro de madera para poder salir de ahí pero no sin antes observar por última vez a la mujer de su vida. Le sonrió con amargura y después salió de ahí seguido de su a padrino. Huyendo de todos.

Hermione Granger se acerco hasta la ventana y solo pudo observar los enormes jardines de la Mansión Malfoy. Sonrió al ver que el rubio y Snape ya habían desaparecido de la propiedad. Sonrió con amargura al saber que esta sería la última vez que lo vería por el resto de su vida.

Continuara…