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Historia 43054 — capítulo 9

Capítulo 10:

Vida Normal.

Lord Vilferoy despertó muy temprano, antes siquiera de que el sol saliera, despertó más tranquilo que en los últimos días, al saber que alrededor de las 6 de la mañana llegaría a la estación el tren que los muchachos abordaron, durante todo ese tiempo él no dejó de sentirse mal y hacer preguntas como: ¿Estuvo bien mandarlos? O ¿En que estaba pensando?, pero al recibir la llamada de Gallaren, en donde le indicaba que estaban en camino para Alamant sintió un gran alivio, sintió que se había quitado un gran peso de encima. Así que se bañó, se rasuró la gran barba que se había dejado crecer, se vistió con su traje negro y su corbata gris, se puso su gran sombrero de gala, se echó de su loción y salió de su lujosa habitación para hacer el recorrido diario, revisó que todos los relojes estuvieran bien, revisó la limpieza de los pasillos, las escaleras y el patio, caminó hasta la cafetería, donde el profesor Rhiam ya estaba bebiendo una taza de café mientras revisaba sus últimos archivos.

—Creía que era el único en madrugar—le comentó.

—A veces no puedo dormir—le confesó— y me relaja trabajar.

—En un momento tendré que salir—le indicó—, quisiera encargarte todo la escuela.

—Sabes que cuentas conmigo—le respondió.

Las clases iniciaron y lord Vilferoy salió directo hacia la estación, era poca la gente que estaba en la estación, casi nadie salía de Alamant en la mañana, por eso logró identificar a Gallaren y a los muchachos, ubicados al final del andén, todos estaban sentados en una banca negras, con unas maletas en la espalda, esperando el momento para irse. Lord Vilferoy silbó y fue Octavio quien lo vio en la entrada, él y sus compañeros corrieron entre el andén hacia lord Vilferoy y se lanzaron sobre él, entres todos le dieron un gran abrazo.

—Te extrañe, papá—le dijo Tom.

—Todos lo hicimos—dijo Cinthia.

Lord Vilferoy llevó a todos al internado, él quiso saber todos los detalles, pero los muchachos le ocultaron, le mintieron, le habían dicho que sólo encontraron ruinas y que Legardyam sólo era un mito, una leyenda in sentido que los abuelos les contaban a los nietos para dormir. Lord Vilferoy no lo creyó, pero los muchachos hablaron con tal claridad que terminó creyendo la mentira, Gallaren les siguió el cuento. Pero cuando Lord Vilferoy preguntó por Alizée nadie dio respuesta, Octavio pensó con tan rapidez que muy nervioso contestó:

—Se quedó ayudando a la gente de por allá.

Tan pronto llegaron al internado, Gallaren se despidió de sus sobrinos por que tenía un gran compromiso en Rusia, pero que regresaría tan pronto como sus compromisos lo dejaran.

Los muchachos se incorporaron a sus clases diarias sin perder tiempo. Aliana volvió a ser la muchacha perfecta y admirada por todos los maestros, la muchacha aquella que se comportaba como una adulta a pesar de sus catorces años, la muchacha aquella que se pasaba las tardes estudiando, aquella muchacha que sacaba buenas calificaciones, con el tiempo logró ser la presidenta de su clase, y todo lo que se propuso lo logró, pero no todo era felicidad, pues sus cambios de niña a mujer ya había comenzado y a veces se preguntaba si aún quería ser aquella niña aventurera o sería una mujer madura con responsabilidades y obligaciones. Tom también tuvo bueno logros con el tiempo, logró pasar la materia de biología, ésta le atraía mucho, se fascinaba con ella, había días que hablaba con la profesora de ciencias durantes el almuerzo para aclarar sus dudas, además llegó a ser el capitán del equipo de fútbol, era un excelente jugador y sus compañeros lo felicitaron aquella noche que ganaron un trofeo muy importante de un campeonato igual de trascendental, con el paso del tiempo también salieron sus primeros pasos de joven adolescente, las muchachas fueron las primeras en notarlo, y al poco tiempo Tom se convirtió en un joven acosado por sus admiradoras, a pesar de que él sólo pensaba en otra muchacha.

Cinthia (Lucy) descubrió una fascinación por la pintura, asimismo manifestó un gran talento por dicha actividad y al poco tiempo su creatividad la llevó a ganar renombre en la escuela, uno de sus cuadros fue presentado al rey por parte de su maestro—sin saber que él era el padre de Lucy—, el rey quedó fascinado.

Octavio se quedó igual que como antes, un simple chico entre los demás, ni bueno ni malo, un soñador que esperaba impaciente un nuevo viaje, un reto personal que lo llevará a cualquier parte, durante las clases no ponía atención, se desvelaba pensando en cualquier lugar exótico, recordaba como e sentía a bordo del barco de la Corte de Cristal, había días en los que se encerraba en su habitación, desvainaba su espada y se ponía a practicar.

Oliver siguió siendo el ayudante de jardinero, cuando los muchachos regresaron lo único que hizo fue preguntar por su amiga Alizée, le mintieron diciéndole la falsa verdad que se había creado sobre ella, le dijeron que había desaparecido, un día todos buscaban a Oliver y se reveló que se había marchado a Francia, pues nada lo detenía a Alamant.

Alizée también tenía mucho que contar, pues en tan poco tiempo, Fargon y ella se había convertido en los reyes más justos y sabios de toda la historia de Legardyam, pero a pesar de su alto rango, no olvidaban a la gente, los dos salían desde muy temprano de su palacio y caminaban por las calles buscando algún problema que resolver, el profesor Jack Drark también fue nombrado Caballero del Conocimiento, sus conocimientos acerca de Dragones hizo que todos en el reino le dieran dicho nombre y él se encargaba de ayudarlo en todo lo que podía, durante las tardes era maestro de la escuela de Dragones y en la tarde un doctor encargado de curar a los Dragones.

Ferowyn se casó con Drazol, él fue nombrado líder de las tropas de rescate, ambos tuvieron a dos pequeños niños a los que llamaron Drizal y Dreyzol.

Todo fue normal en Legardyam por los próximos años, la tranquilidad, paz y armonía se sentían en todas partes, había quien decía que todo eso se debía al los nuevos reyes, pero los reyes sabían la verdad, todo eso se debía al rey anterior, que desde alguna parte ayudaba para que la paz predominara.

El verano llegó muy rápido, y a pocas semanas de haber comenzado, los muchachos del internado Lewis estaba despidiéndose, pues un año escolar más estaba apunto de finalizar, aquella mañana de verano todos estaban en el patio principal con sus maletas y pertenencias en mano, esperando a que sus padres llegaran, las tristes despedidas no se hicieron esperar, los amigos se abrazaban y se deseaban lo mejor, algunas muchachas se abrazaron en grupo de cuatro o cinco y lloraron mientras se despedían. Octavio y Aliana estaban en la puerta esperando con impaciencia, algo no los dejó despedirse de sus amigos y maestros, era como una seguridad, como si algo les indicara que todo iba a estar bien, pero a pesar de eso, los hermanos Blopper se despidieron de sus amigos y seres queridos, fue en ese momento en que Gallaren apareció en un elegante auto plateado, bajó por sus sobrinos y los saludó por los meses en que no los había visto, saludó a lord Vilferoy y a la vez se despidió de él, los muchachos subieron sus cosas al auto y después entraron ellos; Gallaren encendió el auto y los tres se fueron, los muchachos se asomaron por la ventanilla del auto y se alejaron despidiéndose de todos, viendo como el enorme edificio que era su escuela se iba encogiendo mientras ellos se alejaban.

Ya esperaban desesperados por comenzar un nuevo año, así que durante su largo periodo de descanso podían planear y sinfín de aventuras y esperarla con ansias, pero durante ese tiempo también debían llevar una vida normal.