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Historia 43054 — capítulo 8
Capítulo 9:
Esperanza.
Drazol pudo llevar a los humanos hasta la Cueva del Sufrimiento, descendieron hasta la parte más baja—donde anteriormente se encontraba Drakxon recluido—, ahí dos Dragones lo estaban golpeando e insultando.
Drazol sintió un gran coraje, pero los humanos lo detuvieron antes de que saliera volando y los enfrentara.
—Necesitamos un plan—murmuró Gallaren mientras pensaba en uno.
Lord Blake sacó su revólver discretamente y disparó hacia arriba, los dos Dragones escucharon el disparo y uno de ellos se asomó para ver que ocurría, fue así que Drazol lo mordió del cuello y le arrancó un pedazo de piel, luego apareció lord Blake y le disparó hasta matarlo. Aquel Dragón murió. Su compañero dejó de golpear al rey Draykon al darse cuenta de que ya se había tardado, Drazol le enterró lo sujetó de las patas delanteras y lo golpeó contra el suelo, el Dragón cayó inconsciente.
Lord Blake y Gallaren fueron con el rey. El rey Draykon estaba abatido, ya no tenía esperanza, pedía a gritos morir, pues ya no veía razón alguna para vivir en un mundo, que según él, sería oscuro y hostil.
—Majestad, ya ha aparecido la torre—le informó Drazol.
—Eso es imposible—murmuró—. La torre Dragonium fue destruida.
—Majestad, debe creer—le dijo Gallaren—, aún existe una esperanza.
—La esperanza murió desde hace siglos—continuó—, ahora sólo quiero esperar paciente a la muerte que viene en camino.
—Lo entiendo majestad—terció lord Blake—, creer que ya no se puede hacer nada, pero déjeme decirle una sola cosa, yo también soy líder y quiero mil veces que la gente me vea muerto a que me vea como usted, y justo cuando creo que ya no hay esperanza y que todo está perdido, recuerdo que hay más vidas que dependen de mí—le dijo, pero el rey seguía abatido.
Todos salieron de la Cueva del Sufrimiento, decepcionados y molestos, pero aún con la esperanza que no dejarían morir. El rey Draykon los vio alejarse, los vio caminando hacia la boca de la cueva, pero lo que más le sorprendió fue el destello de radiante luz que provenía de fuera, levantó su cabeza y abrió sus ojos que brillaron como diamantes, fue ahí cuando vio muy lejana y pequeña, la punta de la torre Dragonium, era tal como la recordaba, era ahí donde estaba posado el nuevo y legitimo rey de los Dragones, el rey de Legardyam.
Con sólo ver la torre sus heridas cerraron, sus dolor se apaciguó, su fuerza volvió y su ánimo se reafirmó, así que nuevamente se puso de pie, rugió y desplegó sus alas para emprender su vuelo; Drazol, Gallaren y lord Blake lo vieron salir a gran velocidad, disparado como una bala, Drazol tomó a los humanos y salieron detrás de él.
Los Dragones del reino también se sintieron mejor, la luz de la torre era mágica, les había curado todas sus heridas, los Dragones que ya estaban muertos en diferentes partes revivieron, los más viejos sintieron regresar a su juventud, así que todos los Dragones extendieron sus alas emprendieron el vuelo para seguirlo.
Alizée y Ferowyn llegaron hasta el último piso de la torre, donde les esperaba un gran trono de oro, caminaron por una alfombra dorada para subir a su trono, Ferowyn se recostó y Alizée subió a su lomo, Dalzea y Fasyelt les aplaudieron, las felicitaron y se arrodillaron, pero Tom, Cinthia y Aliana se quedaron indignados.
—Muestren respeto hacia la nueva reina—les indicó Dalzea.
—Un rey jamás mataría—dijo Aliana con un tono lleno de coraje.
Dalzea y Fasyelt se levantaron del suelo y volvieron a pedirles respeto a los muchachos, pero ellos se negaron; frente a Dalzea apareció un espada que ella empuñó, Fasyelt dejó su bastón y sacó dos dagas.
—Muestren respetes—les amenazó Dalzea, mientras movía su espada.
Tom desvainó su arma, Cinthia desenfundó su daga y Aliana, que triste y con coraje, sacó su arco y se apresuró a poner una flecha que dirigió al rostro de Dalzea. Dalzea caminó hacia Aliana y alzó su espada, pero Tom la protegió y ellos comenzaron a pelear, Fasyelt dio un gran salto e intentó aterrizar sobre Tom, pero Cinthia lo detuvo y usó su daga para pelear con él, Aliana se quedó en medio de la discusión.
Ferowyn y Alizée al ver la pelea frente a ellas se acordaron de la batalla contra Fargon y Octavio, las lágrimas no se hicieron esperar, el dolor volvió y Alizée no soportó y gritó:
—Basta.
Todos se detuvieron como si hubiese sido una ley real, Dalzea y Fasyelt guardaron sus armas y se arrodillaron ante su reina, Ferowyn bajó del trono y Alizée descendió de su lomo.
—No seré ninguna reina—dijo.
—Yo estoy con ella—señaló Ferowyn.
—Pero majestad, las escrituras—le indicó Dalzea después de ponerse de pie.
—Las escrituras hablan sobre seres nobles, justos e inteligentes—dijo Alizée—, no de malas personas que dejan morir a sus amigos.
—Pero sin rey no regresará la paz—le recalcó Fasyelt.
—Pues se debe buscar a nuevos contendientes—respondió Ferowyn.
Alizée y Ferowyn se fueron caminando hacia las escaleras, para poder salir de la torre, cuando de pronto un fuerte golpe hizo retumbar la torre, todos cayeron al suelo, excepto Ferowyn; los muchachos corrieron a asomarse por una de las ventanas y vieron a Drakxon con sus compañeros humanos sobre él, él y sus secuaces estaban atacando la torre: le daban golpes con sus patas y sus colas, le lanzaban fuertes llamaradas de fuego, pero la torre seguía intacta.
—El rey debe luchar—dijo Dalzea.
—Será lo único que haremos—dijo Alizée.
Alizée desvainó su espada y se montó sobre su fiel y querida amiga Ferowyn, ella desplegó sus alas y salió destrozando el techo, el cual por medio de magia volvió a construirse. Varios Dragones enemigos se fueron contra ellas, pero lucharon con gran fuerza, no importaba cuantos fueran, entre las dos se defendían, Ferowyn usaba sus mejores movimientos, todos los que su hermano le había enseñado, y Alizée movía su espada con gran diestra.
Todos los secuaces de Drakxon fueron derrotados frente a él, todos cayeron al suelo derrotados, Drakxon dejó a sus jinetes en el suelo y voló hacia ellas para enfrentarlas; Ferowyn no sabía que hacer, sabía que Drakxon no era un oponente fácil, pero ambas lo olvidaron y se dirigieron hacia él para enfrentarlo.
Drakxon se aferró a ellas, Ferowyn trató de liberarse, pero Drakxon le clavó todas sus garras, trató de morderla, pero ella se movía, Alizée se sujetó con gran fuerza mientras pasaban los bruscos movimientos, luego trató de usar su espada, pero el movimiento era demasiado y no podía soltarse, así que guardó su espada.
Los muchachos veían la pelea asombrados desde una de las ventanas.
—Debemos ayudar a la reina—dijo Dalzea muy preocupada.
Aliana volvió a sacar su arco y usó la flecha que iba a lanzarle a Dalzea, los demás se alejaron de ella, Aliana se concentró y la soltó, la flecha cruzó el cielo y se elevó hasta perderse de vista, Alizée la vio acercándose, la flecha se encajó en el cuello de Drakxon, quien rápidamente dejó a las muchachas, Ferowyn aprovechó eso y le quemó la cara. Drakxon voló para alejarse.
El señor Weinston y Drake también contemplaron la batalla desde el suelo, pero éste último vio la puerta de la torre abierta y le informó a su compañero, así que ambos entraron y se apresuraron a su subir hasta el último piso.
Ferowyn y Drakxon seguían peleando, ella decidió salir huyendo y Drakxon comenzó a perseguirla, él le lanzaban bolas de fuego y ella las esquivaba haciendo uso de su velocidad.
—No podremos hacer mucho—dijo Ferowyn.
—Sigue así—le indicó Alizée—, algo se me ocurrirá.
Pero Drakxon logró alcanzarlas, aferró una de sus garras contra su estomago y la otra la puso en su cuello y comenzó a asfixiarla, Alizée corrió y enterró su espada en su pata, Drakxon se la quitó y golpeó a Alizée, ella estuvo apunto de caer, pero se sujetó de la cola de Ferowyn.
—¡Ayuden a la reina!—gritaba Dalzea.
Aliana trató de lanzar otra flecha, pero por la posición en que estaba los Dragones no aseguraba darle a Drakxon, Tom sacó su espada y corrió hacia las escaleras, pero ahí fue sorprendido por Drake y el señor Weinston, que estaba armados con pistolas.
—Atrás—les ordenó Drake.
Tom guardó su arma y siguió la indicación, los demás hicieron lo mismo, pero Dalzea fue la única que caminó hacia ellos, el señor Weinston trató de detenerla haciéndoles amenazas sobre dispararle, pero ella seguía caminando, nuevamente apareció su espada y comenzó a moverla, el señor Weinston estaba algo nervioso y asustado, de pronto se escuchó un disparo y Dalzea se detuvo, miró su vientre y lo vio sangrar, todos se quedaron sorprendidos. Drake fue el que disparó, llevaba el revólver humeante en sus manos, también él estaba pasmado; Dalzea cayó de rodillas mientras un gran charco de sangre se formaba a su alrededor, Drake guardó el arma.
—El siguiente que trate de enfrentarnos sufrirá lo mismo—les amenazó el señor Weinston.
Drakxon seguía luchando contra Ferowyn, ella ya no podía respirar y él estaba como un maniático, disfrutando coda momento en que ella sufría en sus garras, Alizée seguía aferrándose en la cola de Ferowyn, pero sabía que faltaba poco para que ambas perdieran, lo único que pasó sobre su cabeza en ese momento fue que, irónicamente, como reina había fallado sin serlo, así que se dio cuenta de algo: que ella debió haber muerto en aquel río de lava.
Ferowyn ya estaba inconsciente, ya no veía nada y el aire se le acabó, pero una gran bola de fuego golpeó a Drakxon y lo derribó Ferowyn recuperó todo el aliento de manera exaltada, Alizée logró subir por su cola y se colocó en su lomo.
—¿Estás bien? —le preguntó Alizée.
—Sí—le respondió aún mareada por lo sucedido.
Drakxon cayó hasta el suelo y se golpeó el rostro. Las muchachas voltearon a ver de donde había provenido aquella bola de fuego, al principio no se logró ver nada, pero de la nada aparecieron Fargon montado por Octavio, él tenía su espada alzada sobre su cabeza. Drakxon levantó la mirada y los vio, los muchachos no había visto la pelea, pero al ver la ventana Aliana se sorprendió por ver a su hermano, así que todos volvieron a la batalla.
Fargon voló bajo y sujetó a Drakxon por la cola, luego lo arrojó por el aire, después voló detrás de él y lo golpeó con gran furia, Octavio se acercó a él y le enterró su espada más de tres veces en el costado.
Drakxon cayó al suelo muy débil, todo el cuerpo le dolía, su costado sangraba. Octavio y Fargon creyeron que ya lo habían derrotado, al poco tiempo aparecieron el rey Draykon y todo su ejército, los secuaces de Drakxon rápidamente se levantaron de suelo para huir, pero los nuevos y mejorados Dragones se fueron contra ellos y los detuvieron.
Drakxon se levantó del suelo muy adolorido, el rey Draykon y Drazol aterrizaron frente a él. Gallaren y lord Blake bajaron del lomo del Dragón.
—Ríndete Drakxon—le ordenó el rey—, has perdido, igual que la última vez, igual que siempre.
Fargon y Octavio aterrizaron al poco tiempo, él corrió junto a su padre y se disculpó con él por todas las cosas que había hecho y dicho, el rey le perdonó sus errores.
—Que tierno te vez con tu hijo—se burló Drakxon.
—Cállate y deja a mi padre—le gritó Fargon.
—Tu padre, creo que te han mentido muchacho—continuó burlándose.
—¿Qué quieres decir?—le preguntó Fargon.
—Nada, sólo quiere confundirte, hijo—le dijo el rey Draykon.
—No seas hipócrita—dijo Drakxon mientras trataba de caminar.
—Dime de que está hablando—le pidió Fargon.
—Dile la verdad—gritó Drakxon—. Dile que soy su padre.
Todos se quedaron conmocionados, incluso Ferowyn y Alizée lograron escuchar aquella revelación. Fargon no quiso creerlo, pero al preguntarle a su padre, éste sólo calló.
—Cuando Drakxon había sido detenido, te tenía en sus brazos y yo te crié desde entonces—le confesó—, lo hice para que crecieras fuera de aquella oscuridad.
Fargon no supo que hacer en ese momento, pero dejó salir sus lágrimas, se desahogó, el rey Draykon no sabía que hacer en ese momento; Fargon disfrutó de esa escena y dio un gran rugido, pero no fue un rugido cualquiera, pues con ese rugido sus heridas, golpes y lesiones se curaron y su fuerza aumentó.
—¡No pueden vencerme!—gritó.
El rey Draykon también rugió y se lanzó sobre él, los dos comenzaron a pelear, pero Drakxon era más fuerte que el rey.
—¿Por qué sigue de pie?—se preguntó Ferowyn.
—Sólo el rey puede vencerlo—dijo Alizée.
—Pero somos las reinas—indicó Ferowyn.
—Yo sí, tú no—murmuró.
Ferowyn descendió lentamente y Alizée se deslizó de su lomo y corrió hacia Fargon, él seguía confundido y desorientado, ella se acercó y le dijo:
—Tú y yo debemos unirnos.
—¿Para qué?. Ya no hay razón por cual pelear—dijo, deprimido.
Octavio los vio y fue con ellos, Fargon seguía con aquella terquedad que alimentó con su depresión, Alizée trataba de hacerlo entrar en razón, pero él no accedería por ningún motivo.
Octavio llegó y le dijo:
—Tienes que pelear.
Fargon seguía triste, pero al alzar la vista y ver a su padre (el rey Draykon) siendo abatido por aquel sujeto del que fue alejado, sintió un gran coraje dentro, una gran llama que se encendió y que aquel guerrero que durante años fue entrenado surgió, rugió y desplegó sus alas. Fargon empezó a mover a sus alas y tomó a Alizée para ponerla en su lomo, ella desenvainó su espada y ambos salieron volando.
Fargon sujetó a Drakxon del cuerpo y lo empujó, Drakxon tomó impulso y se fue contra Fargon.
—No le harías daños a tu padre ¿o sí?—le dijo.
—Mi padre no está aquí—le contestó antes de golpearle el rostro.
Todos veían la batalla desde abajo. Incluso Tom, Aliana y Cinthia, que continuaban secuestrados por Drake y el señor Weinston. Tom se acercó discretamente al Aliana y le susurró un plan en el oído. Aliana se acostó en el suelo con su arco y tomó una flecha, aprovechó que el señor Weinston estaba de espaldas y lanzó su flecha, ésta le atravesó la pierna, el señor Weinston cayó al suelo de rodillas y gritando de dolor, mientras se sujetaba la herida. Drake se acercó para auxiliarlo, entonces Tom corrió hacia Drake, lo empujó y los dos empezaron a pelear en el suelo, donde se dieron puñetazos, golpes y patadas; Cinthia y el anciano Fasyelt corrieron hacia el señor Weinston, él pateó su arma para que no la tomara y ella le puso su daga en la espalda y le amenazó con matarlo si hacía un movimiento impropio.
Aliana aprovechó y bajó lo más rápido que pudo con su arco y una flecha en mano.
Fargon y Drakxon continuaban su batalla, Drazol quiso ir para ayudarlo, pero el rey se lo prohibió, todo estaba desesperados por que aquella batalla terminara, lo único y más extraño era que Drakxon no parecía debilitarse al paso de su lucha; Aliana llegó al poco tiempo, saludó a su tío y se apresuró al lanzar aquella flecha.
Alizée atrapó la flecha en el aire, sabía que ese no era el plan, pero ella lo cambió, así que enterró la flecha en el ojo derecho de Drakxon, el Dragón rugió de dolor y se apresuró a arrancársela, Fargon aprovechó y le golpeó el estomago, a pesar de todo eso, Drakxon seguía como si jamás hubiese peleado, así que nuevamente se lanzó sobre Fargon, lo mordió, lo golpeó y le rasgón el pecho. Alizée trataba de hacerle daño, pero el movimiento de ambos Dragones no la dejó soltarse y luchar.
—¿Qué pasa?—preguntó Aliana.
El rey Draykon sabía cual era la única forma de vencerlo, así que voló hacia su hijo para decirle su plan. Fargon daba todo lo que podía para defenderse, pero ya estaba cansado, sus heridas le pesaban demasiado; entonces llegó el rey Draykon, sujetó a Drakxon de la cola y lo lanzó con tal fuerza que se perdió a lo lejos, pero sabían que regresaría a gran velocidad.
—Gracias—le dijo Fargon.
—Mátame—le dijo el rey.
—¿Qué dices?—le preguntó, confundido.
—Si yo muero él me seguirá—les contó.
Drakxon ya estaba en camino hacia ellos a gran velocidad, con una gran furia que se notaba en sus ojos, el rey Draykon seguía insistiendo en aquella idea que les había dado, aunque Fargon y Alizée se negaban, antes de que Fargon les hiciera algo, llegó Drazol y lo golpeó, Drakxon lo sujetó con sus garras y lo lanzó al suelo, después continuó volando hacia Fargon.
Después de un rato, Fargon aceptó, así que sujetó a su padre sin verlo a la cara y Alizée caminó sobre el brazo de Fargon lentamente para enterrar su arma en el pecho del rey, éste rápidamente sufrió por el dolor; Drakxon detuvo su vuelo por un simple punzón en el costado, al fijarse vio una gran herida en su costado, luego vio otra en su pecho, una más sobre su lomo y la más pequeña en el cuello, pero en lugar de salir ríos de sangra, salieron destellos de luz; Drakxon salió volando a gran velocidad, de pronto sintió un gran dolor en su garras y se dio cuenta de que estaba desaparecieron, él siguió volando y al poco tiempo sintió un gran malestar en su vientre y fue entonces que explotó, frente a miles de Dragones.
Fargon y Alizée, arrepentidos por lo que habían hecho, descendieron lentamente para colocar el cuerpo del difunto rey en el suelo, Fargon recostó su cuerpo y sostuvo su cabeza en sus garras, veía con lágrimas el rostro de su padre, aún creía que él podía salvarse. Todos se aglomeraron alrededor del rey.
—Perdóname, hijo—le pidió.
—No hagas esfuerzo—le pidió con su rostro lleno de tristeza y dolor.
El rey Draykon falleció en los brazos de su hijo, deseándole que fuera un gran rey, entonces, el rey Draykon se convirtió en millones de partículas luminosas que empezaron a volar por todas partes, de pronto se sintió un gran sismo, aquellas partículas de luz estaba arreglando todo, las calles, los heridos, los bosques y aquel desolado valle, todo estaba como antes, mucho antes de que llegaran los humanos, incluso también mejoraron el estado de animo de todos los presentes, pues de algún modo sabían que el rey Draykon no estaba muerto, por que a partir de ese momento se encontraba dentro de cada uno de los Dragones, se encontraba escondido entres los árboles y flores, se encontraba en las calles, en las paredes de la casa, templos y palacios, en el aire, en el agua, en la tierra y en todo Legardyam existía un pedazo del antiguo rey.
Tom, Cinthia y Fasyelt bajaron de la torre seguidos por Drake con su rostro lleno de moretones y heridas en el rostro y el señor Weinston cojeando por su herida, Gallaren y lord Blake se acercaron a ellos y sacaron sus revólveres.
Todos comenzaron a felicitarse por la victoria, pero la felicidad terminó cuando el cielo se nubló y comenzó a relampaguear, todos voltearon a la oscura nube que se había formado sobre ellos y de pronto apareció un rostro, un rostro que algunos ya había conocido, un rostro que no se podía olvidar fácilmente, era el rostro de lord Darkeing, estaba igual que la última vez que lo había visto, era idéntico al recuerdo que Octavio tenía de él.
—Por segunda vez me han derrotado—dijo—. Yo era Drakxon—les confesó, todos se quedaron sorprendidos—, así que sólo esperaré impaciente a nuestro próximo encuentro, donde les prometo que lograré regresar y acabaré con ustedes.
La nube se disipó, los muchachos no se asustaron por aquella amenaza, incluso Octavio estaría esperándolo para enfrentarlo, con todo eso olvidado, todos volaron hacia Legardyam, mientras la torre se sumergía en la tierra donde se escondería sin razón hasta que llegara el tiempo de elegir al nuevo rey.
Los Dragones recibieron a sus héroes con una gran bienvenida, gritaron y aplaudieron, arrogaron pétalos de diversas flores al aire, sonaron las trompetas, las calles se escuchaba la algarabía, Jack no aguantó la ganas, y corrió entre las patas de los Dragones para ir con su hija, se montó sobre el lomo de Fargon y abrazó a su hija con todo el amor y cariño que un padre puede guardar durante años, ambos derramaron sus lágrimas, lágrimas de alegría. Fargon y Alizée caminaron hasta el palacio real, pero en la entrada se detuvieron y voltearon hacia los pueblerinos, quienes rápidamente se arrodillaron ante la presencia real, pero Fargon ordenó que todos se pusieran de pie.
—No seré un rey para ustedes—dijo—, a partir de ahora todo será como siempre fue, todos ayudaremos para que esta nueva paz que comienza desde hoy, jamás termine.
—Yo me comprometo—dijo Alizée al mismo tiempo que levantaba su mano en señal de juramento.
—Yo me comprometo—dijo después Octavio.
—Yo me comprometo—dijo Ferowyn.
—Yo me comprometo—dijo Tom.
Y así continuaron todos los Dragones y humanos, aquella frase se escuchaba como un eco a lo lejos, rebotando en las diferentes voces de los habitantes del reino; a partir de ese día comenzó una nueva época, una nueva era donde todos gozarían de una paz eterna.
El primer decreto de Fargon fue que se les construyera una estatua a su padre, hecha de mármol rojo y con una placa en la que se describiera como había sido en su vida; al poco tiempo todos los Dragones de Legardyam se habían recuperado y todo había sido como antes, la gente comenzó a observa— y a decir— que Alizée y Fargon eran unos soberanos excelente, como los que nunca habían visto, pues siempre ayudaban a los habitantes del reino, Drake y el señor Weinston fueron encarcelados en el sótano del palacio, hasta que los humanos abandonaran Legardyam.
Después de una semana, todo el reino se reunió en la gran plaza para despedir a los muchachos y a sus adultos compañeros, a pesar de que le insistían a Octavio para que se quedara en el reino, él sabía que no era posible, y no era que no quisiera, sino que esperaría a otra aventura más allá afuera. Fargon y Alizée mandaron construir un globo aerostático para que los llevara a la superficie y ahí se encontrarían con los miembros de la Corte de Cristal, Alizée y Fargon volaron junto con ellos para despedirse, los muchachos sufrieron con aquellas despedida, ya se habían acostumbrado a todo en el mágico reino. El globo flotó subió y subió hasta llegar a la selva, Tom movió los controles según como le habían explicado y aterrizó; con ellos iban Drake y el señor Weinston encadenados de las manos y pies, como ya estaba dicho, ahí estaba un grupo de hombres armados con rifles y espadas, pertenecientes a la Corte de Cristal. Todos tardaron dos días en llegar al barco y otros tres para llegar a Londres, nuevamente sufrieron con la despedida, como ya había hecho antes, lord Blake prometió regresar cuando los muchachos lo necesitaran, con aquella promesa hecha, los muchachos se alegraron. A primera hora del día siguiente, abordaron el primer tren que salía a Alamant, todos guardaron sus armas en maletas que fácilmente se confundía con equipaje normal;regresarían a casa después de un largo viaje como ya había ocurrido antes, no sabían ahora como mentir, o que decir, pero sabía que a nadie les iba a importar sus faltas.