Un amore cosi' grande — capítulo 10
Por Ignazio:
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me encanta tu sentido del humor -dije entre risas, al tomar un café en compañía de Maryfer.
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me alegra saber eso… siempre creí ser una amargada, sin tema de conversación -dio un sorbo al café.
modestia tuya nada más -rodeé los ojos- cambiando el tema ¿a que te dedicas?
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pues soy estudiante de psicología -sonrió.
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vaya, eso es sensacional -espeté- y ¿Por qué la elección de psicóloga?
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amm digamos que es algo así como herencia familiar -rio- ya que mi madre también lo es… una de las mejores en París.
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de verdad debes ser buena en ello, no lo dudo -dije sorprendido- pero ¿solo por eso es que estas estudiando psicología?
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no, no claro que no -tomo el café entre sus manos- elegí esta carrera porque de verdad me encanta, me encanta poder ayudar a las personas y poder escucharla cuando mas necesitan de alguien, guiarlos cuando no son capaces de luchar en esta difícil vida solos.
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wow -la miraba con admiración- eso fue profundo…
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solo dije lo que significaba para mi -estallamos en risas.
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por cierto, cambiando un poco el tema -di un sorbo al café- en realidad mucho el tema, ya podrías decirme porque si llevas viviendo tanto tiempo en París no te has dignado a visitar los hermosos teatros que esta ciudad te ofrece.
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bueno la verdad es que no estas tan alejado del tema -espeto cabizbaja- te contare, hace algún tiempo mi vida era la actuación, yo soñaba con viajar y llegar a Londres, Hollywood… -de pronto sus ojos color maple se iluminaron al hablarme del tema- la verdad era mi única pasión. Amaba el teatro de hecho hice varias obras de escuela, siempre como la protagonista; amaba verme y sentirme como una actriz profesional -suspiro y sus ojos se tornaron tristes esta vez- sin embargo tuve que estudiar una carrera más seria, por -tartamudeó- problemas personales. Y eh ahí porque me desmorono cada vez que entro a un teatro, mi sueño frustrado seguido de una impotencia me invade al estar en uno.
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Fer -la tome por las manos- nada justifica que dejes tu sueño por los deseos de tu madre, sé que tal ves ella te quiera ver realizada siguiendo sus pasos pero si no es lo que tu quieres hacer de tu vida y te apasiona el teatro, yo creo que deberías hablar con ella y decirle lo que en verdad quieres de tu vida.
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no Ignazio -bajo la mirada- no es esa la razón por la que abandone mi autorrealización como actriz, aunque admito que algo de lo que dijiste es cierto pero… es mas por mi. Como te dije antes, problemas personales.
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lo siento mucho bella -le sonreí- no debí haberte hablado de esa manera y se que aun no tienes la confianza como para contarme lo que sucedió pero esperare hasta que te sientas lista.
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gracias Ignazio -sonrió- por comprenderme y pues por hacer que me la pasara estupendo hoy.
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descuida es uno de tantos días que saldremos -le guiñe un ojo.
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bueno pues entonces me retiro -se levanto de su asiento y yo negué.
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te acompaño hasta la puerta de tu casa, no quiero que vaya a suceder algo después -ella asintió y me sonrió.
Mientras tanto en las casa Ferreira…
Por Ariana:
Tomo casi un día entero poder tranquilizar a Lucía, realmente tenia una rara obsesión por ese chico. En si no hablábamos de otra cosas que no fuera sobre Ignazio y llegamos a la parte de la conversación en la que ya comenzaba a fastidiarme.
Y justo cuando lográbamos cambiar el tema por una u otra cosa terminaba relacionando a Ignazio nuevamente.
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No es por se descortés amiga pero yo tengo que bañarme y salir un rato por ahí -espeté.
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esta bien, de igual manera ya me iba -suspiro- tenia planeado visitar a Mafer.
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lo que tú digas -rodee los ojos.
La acompañe hasta la puerta de entrada y en el momento menos indicado mi hermano había llegado a retenerla. No tenía ningún inconveniente en ello pero si se la iba a pasar como todo el día yo prefería dejarlos para que conversaran solos y salir huyendo.
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¿ya te ibas? -dijo Alejandro con algo de timidez.
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si, parece que tu hermana se fastidio de mi -vacilo.
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eso no es verdad ¡dramática! -la mire con recelo.
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ella tiene razón Lucie, hartarse de ti es algo imposible -espeto mientras note como las mejillas de ambos se ruborizaban.
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¿ah si? Intenta pasar con ella un día entero escuchándola hablar sobre su supuesta media naranja -puse los ojos en blanco.
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¡oye! -se defendió la rubia.
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bueno y que les pacerse si para desesterarse un poco las invito a cenar por ahí -sonrió mi hermano- la noche aun es joven
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yo paso -dije mientras metía mis manos en los bolsillos- esta ves será una cena de dos -espete con picardía- adiós tortolos.
No fue la mejor idea que se me pudo haber ocurrido pero de cierta manera estaba ayudando a los dos, así Lucie se distraería saliendo con el aunque sea por un rato y Alejandro estaría mas cerca de ella, tirando baba por ahí mientras charlan -reí- tratando de obtener su merecida oportunidad.
Por Lucía:
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si tenias otros planes pues entiendo -fingió una sonrisa.
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lo lamento Alex, sabes que si pudiera evadir el compromiso encantada aceptaba tu invitación -acaricie su mejilla- ¿pero que tal si me llamas mañana? Tengo la noche libre
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claro -beso mi mano como todo un caballero- entonces te veo mañana
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de acuerdo -salí- hasta pronto.
Era un chico muy agradable y no tenia ningún inconveniente en salir con a cenar amistosamente con el. Pero tenia que aclarar mis dudas, soy una persona bastante terca y tenia que oír de la mismísima boca de Fernanda decirme que no le interesaba en lo absoluto salir o estar con Ignazio.
Departamento de María Fernanda…
Por María Fernanda:
- no se como agradecerte todas las atenciones que tuviste hoy conmigo -lo miraba con gran alegría en mis ojos.
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debería ser yo el agradecido -me dedico una tierna sonrisa- por aceptar pasarte el resto del día con este loco.
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no fue molestia, eres muy agradable… y extremadamente divertido -estallamos en risas, importándonos poco que el eco de las mismas retumbaran en el pasillo e hiciera molestia de los demás inclinos.
Luego su risa desaparecía lentamente, hasta que por fin las carcajadas de ambos cesaron, dejando un silencio que realmente nos embriagaba. Su mirada me penetraba con una fuerza impresionantemente fuerte, era como si me estuviera pidiendo a gritos que no me despegara de ella.
Susurré que debía irme y antes de darme cuenta sus labios estaban sobre los míos, el fuego recorría mi cuerpo y me sentía como si estuviese volando entre las nubes y las estrellas, como si hubiera llegado a la luna y como si ese fuese el sabor de las nubes, sentía como si las estrellas aparecieran en el cielo y siguiera echándolas de menos.
Narrador Omnisciente:
- ¡María Fernanda! -gritó Lucía desde el principio del pasillo, observando con atención a los dos chicos besándose en el corredor.
Inmediatamente al oír aquel grito los dos se separaron y se giraron para ver a la rubia presenciar aquella escena, como única reacción de la chica fue quedarse asombrada ante todo ello y su teléfono móvil cayo de su mano casi por reflejo.
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c…como… ¿como pudiste? -salió corriendo.
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¡Lucía! -grito la castaña exaltada por las mil sensaciones que la inundaban en ese momento- esto no… no puede ser -llevo sus manos a su rostro- Ignazio discúlpame.
Seguido de las ultima oración de la castaña, esta salió corriendo tras de la rubia, Ignazio trato de retenerla tomándola del brazo pero ella simplemente lo evito arrebatándole el brazo.
Era su amiga y sea como sea le dolía lo que estaba sucediendo. Sentía como si hubiese traicionado su confianza.