Un amore cosi' grande — capítulo 12
Por Ariana:
Mi reloj marcaba exactamente las nueve en punto y la casa estaba totalmente sola a disposición mía para hacer lo que me placiera. Y aun que la oración suena muy tentadora y como si tuviera un montón de cosas que pudiera hacer, la verdad es que no era así.
Mi hermano se había quedado con muchas ganas de cenar fueras, por ende invito a papá para satisfacer su capricho. Este no se negó y cuando me invitaron no tenía muchas ganas, nana ya me había preparado algo de comer de todas maneras.
Lo que ahora me apetecía era salir por ahí a caminar, sacarme el aburrimiento de encima y respirar algo de aire fresco.
Es como si fuera claustrofóbica, a pesar de que pase más de doce horas encerrada en casa no me gusta quedarme tanto tiempo encerrada, me sofocaba.
Me cambie de ropa, algo sencillo: unos jeans, una blusa negra de manga larga algo escotada y tenis. Tome mi cámara, mi móvil y mi paquete de tabacos; le avise a nana antes de bajar que regresaría antes que Alex con papá y salí.
Camine varias cuadras hasta llegar a la mejor vista de París "La torre Eiffel", subí sin pensarlo dos veces. Regularmente soy impulsiva y si lo pensaba la idea perdía la diversión.
Subí hasta el nivel mas alto permitido y comencé a tomar fotos como de costumbre, encendí un cigarrillo y dejaba que el aire rozara m i rostro a la vez agitando mis cabellos.
*Reproduce:*http://www.youtube.com/watch?v=_oqEVTinJb0
- ciao -me llamo una voz, no preste mucha atención solo observe hacia mi lado izquierdo por el rabillo del ojo.
Era Piero, cuando me percate ya había pegado un sonoro grito que le había calado hasta mis tímpanos.
-
¡me asustaste tonto! -el rio, yo solo podía enfadarme por estarse burlando de mi- no le encuentro la gracia…
-
lamento haberte asustado -sonrió.
-
ya me estoy acostumbrando a verte por todas partes no te preocupes -vacile.
Una armoniosa carcajada salió de sus labios y recordé aquellos días en los que simplemente habíamos coincidido por casualidad, mas bien como todas las veces en las que nos hemos visto hasta ahora.
-
curiosamente haces lo mismo que aquel día en Praga en el que te conocí -se sonrojó.
-
¿fumar mucho? -reí.
-
aparte -tomo mi cámara en sus manos y comenzó a reproducir las fotos que tome, luego de pasar varias de ellas dio con la suya, aquella que le había tomado desprevenido la tarde en la que lo conocí- ¿Por qué tienes esto? -estalló en risas y me arrebato la cámara.
-
dame eso - intente quitársela pero mi altura no me ayudaba mucho- es un país libre y puedo tomarle una fotografía a quien me plazca.
-
esta bien pero tendrás que darme algo a cambió de conservar la fotografía…
-
¿y que quieres? -cuestione con fastidio.
- Dame el paquete.
-
¿Qué? -medio grite mientras le miraba como si, de repente, se hubiese vuelto loco.
-
me he quedado sin tabaco y quiero tu paquete.
-
tú eres tonto -le espeté mirándole a los ojos, con un tono que expresaba realmente toda mi incredulidad.
-
no, yo soy Piero. Encantado -rodé los ojos.
-
todo sea por conservar esa foto…
Saqué el paquete de mi bolsillo y se lo tiré. Lo atrapó en el aire y con una sonrisa en mis labios gire la mirada, reincorporando mis brazos sobre el barandal.
-
no te enfades -me tomo la mano- piensa como si fuera un bien para ti.
-
y ¿Por qué te importa tanto? -le dedique una mirada picara- de todas maneras me voy a morir
-
si pero será llegara mas rápido la hora de tu muerte
-
aun así no comprendo tu interés en mi salud -note cierto enfado en Piero, alejándose un poco de mi.
-
bueno es solo una opinión -dijo ahora con indiferencia- es tu decisión si la tomas en cuenta o no.
-
no te molestes Piero -le tome la mano- solo dime ¿Por qué te molesta tanto que lo haga?
-
porque seria una pena que una joven tan bella e intelectual como tu, sea lentamente consumida por un vicio tan atroz como el tabaco -me sonrió.
Me quede con una mirada y sonrisa perdida, sin siquiera notarlo, estaba ligeramente sonrojada y los pensamientos se arremolinaban en mi cabeza.
"porque se preocupaba por mi", "porque le importo tanto si soy una chica llena de vicios, de carácter cambiante y firme, tan común y en pocas palabras… tan yo".
"que pudo el, haber visto en mi como para preocuparse con solo unos días de conocerme".
-
¿de verdad piensas eso? -sentía como mis mejillas se ruborizaban.
-
por supuesto -me dedico una hermosa sonrisa.
Comenzaba a sentirme extraña, mi corazón se aceleró un poco y podía sentir como mis mejillas ardían.
-
sabes… sé que no tiene nada que ver con el tema pero, ayer en mi visita a la librería me encontré con esto -me mostro mi libro, aparentemente ya hojeado- eres muy buena.
-
gracias -baje la mirada hacia mi pantalón donde sentí como mi móvil vibraba en mi bolsillo, era un mensaje de Maryfer decía:"necesito de tu ayuda, Lucía esta enojada conmigo". Planeaba charlar más con Piero pero era más que obvio que no se podría- disculpa debo irme.
-
esta bien -suspiro- ¿te molestaría si algún día te invito a salir?
-
¿ah? -cuestione sonriente- ¿a que viene esa pregunta?
-
seria divertido…
-
claro que si -me despedí de el con un beso en la mejilla- hasta ese día -salí corriendo de ahí.
…
Debo estar enloqueciendo, no puede ser posible que me sienta de estar forma, como si fuera una chiquilla enamorada por primera vez del típico chico guapo con aires de superioridad.
Llegue a casa sana y salva, aunque no del todo ya que Alex había regresado con papá mucho antes que yo, en verdad no me había percatado de la hora. Así que tuve que aguantar el sermón de media hora por llegar tarde y andar vagando sola por las calles de París.
*Algo más tarde, la luna ya en el cielo, las estrellas ocultas por algunas leves nubes y la lluvia que aún no cae. Pantalón de pijama de rayas, camiseta de manga corta promocionando Hard-Rock y un tazón enorme de palomitas en mis piernas. La tensión en el ambiente y las lágrimas a flor de piel. Una película demasiado triste y el momento clave, ella contándole lo mucho que le amaba y lo confundida que estaba y él mirándola como si fuese la única a pesar que hacía a penas media hora estaba en la cama tirándose a su hermana.*Pero, de repente, la imagen de la pantalla cambió dando paso a un campo verde de fútbol.
-
¿eres idiota o te pasa algo? -pregunté volteando la cabeza para mirar al tonto de mi hermano.
-
haz espacio en la cama.
-
hay demasiado espacio en la cama, suficiente es que me hayas quitado la película…
-
solo molestaba -se sentó a mi lado- ¿Qué tienes?
-
¡estoy viendo una película! No quiero hablar ahora Alejandro -cambie el canal molesta.
-
tienes algo y debemos hablar -apago esta ves la televisión.
-
ok -me senté de chinita en la cama- ¿Qué parte de no quiero hablar ahora fue la que no entendiste?
-
lo ves, me pides a gritos una charla -estallo en risas.
Rodé los ojos y con un bufido me deje caer en la cama.
-
¿has sabido algo de Lucía? -pregunto con nerviosismo.
-
no me ha hablado de ti si es lo que quieres saber -reí- lo único que se es que la torpe se lio con Mafer y no contesta su celular -cubrí mi cabeza con la almohada.
-
¿crees que este bien?
-
claro que si -suspire- sobrevivió cuatro años sin mi, es lista la chica.
-
ya puedes decirme que te pasa a ti que tu humor últimamente es insoportable -me golpeo con una almohada.
-
¡me gusta un chico y no quiero que me guste! -grite eufórica- ¿contento?
-
creo saber quien… pero no tiene nada de malo.
-
es un engreído -me reincorpore sentándome en la cama- me dice todo lo que quiero escuchar y cree que así cederé fácilmente.
-
tal vez no lo hace intencionado y si es su manera de ser.
-
va -comí un bonche de palomitas- aun no a nacido el hombre que llene mis expectativas.
Dos minutos más tarde la puerta del baño se abre dando paso a un moreno despeinado subiéndose la bragueta. Blanqueé los ojos cuando vi una petulante sonrisa en su rostro.
-
Hola Ari -espetó sonriente el moreno.
-
Hola Dimitri -respondí con la misma enorme sonrisa postrada en mi rostro.