Un amore cosi' grande — capítulo 17
Por Ariana:
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aun no sé cómo diablos me convenciste de todo esto -espeté mientras terminaba de cambiarme.
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te suplique durante media hora, no fue tan difícil como pensé -rió la rubia.
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de hecho la pregunta correcta sería ¿Cómo fue que mi papá accedió tan fácilmente a prestar la casa para hacer una fiesta?
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de todas maneras le presentaras a Piero no te preocupes -alzo las cejas.
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no justificaré esa pregunta con una respuesta.
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Ari -estallo en risas- te ves tan tierna cuando te apenas, pero bueno… tienes hasta hoy para decirle lo que sientes. Mañana tal vez ya sea tarde.
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¿de qué estás hablando? -la mire con frustración- yo no…
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ya, ya mejor apúrate -suspiro- a mi no me tienes que dar explicaciones de nada te conozco mejor que la palma de mi mano.
Me di un último vistazo en el espejo, ya que, siendo "el adiós" y que además Lucía me había plantado esa duda, era cierto… tal vez luego sería tarde y jamás descubriría lo que pudo ser. Debía verme "presentable": había soltado mi corta cabellera negra, el cual caía en suaves ondas por esta noche, estaba usando un vestido corto, liso y negro con unos cuantos detalles en morado… poco maquillaje y mis típicos Converse los remplacé por unos lindos zapatos de tacón alto. Sabía que lo sorprendería, el nunca me había visto así.
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listo -mire a Lucie- ¿segura que luzco bien?
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segurísima -sonrió- vamos que nos esperan -me tomo de la mano.
Bajamos las escaleras y las miradas de todos quienes en la estancia descansaban tomando una buena copa de vino. A pesar de la sencillez de la cena y que a comparación de la reunión anterior en casa de Lucia eran una minoría de invitados, el ambiente parecía ser agradable.
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¿de qué nos perdimos? -cuestiono la rubia.
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de nada preciosa -Gianluca la atrajo hacia él y le deposito un suave beso en la mejilla- solo las esperábamos.
perfecto, entonces les presentare a mi familia -sonreí, noté que Piero no dejo de mirarme desde que baje, se acerco rápidamente a mí.
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te ves hermosa Ariana
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gracias Piero -me sonroje- pero síganme.
Y en el momento justo, mi padre junto a mi hermano quien gozaba de la compañía de una hermosa amiga suya, se acercaban a nosotros.
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me ahorraron el trabajo -les comente- estaba por ir a buscarlos para presentarles a mis amigos, miren voy de izquierda a derecha -reí y señale- papá él es Gianluca Ginoble, Ignazio Boschetto, Piero Barone y a quien ya tenías el gusto… Lucie.
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pero miren nada mas, no tenía el placer pero ya los conocía chicos… el orgullo de Italia ¿no es así? Su música es muy buena.
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gracias señor…? -Ignazio no pudo completar la frase por desconocer el nombre de papá.
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Julián Ferreira -contesté raídamente.
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¿el escritor? -cuestiono Piero sorprendido.
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el que viste y calza hijo -respondió vacilante mi padre.
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es un honor -le dio la mano- soy uno de sus seguidores, ahora veo de donde heredo el talento su hija.
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pues gracias -sabía que ahora mi padre no callaría, amaba que lo alabaran o algo así, por eso le corte las palabras y proseguí.
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bueno ahora déjenme continuar -suspire- el es mi hermano Alejandro y su amiga -analice unos minutos para recordar su nombre- Nuria Belov.
Nuria con una sonrisa que automáticamente apareció en su rostro saludo a cada uno de los muchachos, algo que notoriamente no había sido del agrado de mi amiga, probablemente era producto de sus celos. Fue cuando no me cupo la mínima duda de que ella estaba en la misma situación que yo, había caído rendidamente ante los pies del barítono, tal vez era un efecto secundario al oír su voz, aunque yo jamás había escuchado a Piero. Aun así había un no sé qué, que se yo en esos chicos.
- ya llego Fernanda -espetó Boschetto casi gritando al anunciar su llegada.
Ignazio fue a recibirla, que mas bien dicho recibirlas porque venía acompañada de su madre, a quien portaba con orgullo del brazo. Luego las guio hacia donde nosotros estábamos.
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buenas noches -espetó la madre de Maryfer- lamentamos la demora, ya saben que estas jovencitas de ahora.
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¡mamá! -respondió apenada.
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la comprendo a la perfección Señora -le tendió la mano mi padre.
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Annie Moreau, un placer -era realmente extraño la manera en la que se miraron, incluso pude notar como ella se ruborizaba.
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el placer es mío.
…
Por Lucía:
Gianluca se me había perdido de vista por estar con todo eso de las presentaciones, me fui a buscarlo casi creo que por toda la enorme casa de Ariana. Luego me percate de que Nuria tampoco estaba, era demasiada coincidencia y yo demasiado imaginativa. Lo único que me quedaba era seguir buscando y tratar de controlar mis figuraciones.
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Ari -le toque el hombro- ¿has visto a Gian? No lo encuentro por ningún lado.
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si -dijo alejándose un poco de los demás- se salió al jardín para atender una llamada, es por allá -señalo inexpresiva, e inmediatamente me hizo girar la mirada como si se tratase de algo malo.
Me voltee, y la escena realmente hizo que quisiera llorar ahí mismo: Gianluca tomada del brazo y riendo de lo lindo con la rubia de Nuria. ¿POR QUE SIEMPRE LAS PREFERIA RUBIAS? Me quede mirándolo, congelada... y haciendo amagos de la poca cordura que me quedaba (si, quería lanzarme a matar a la tipa y golpear al tarado) y salí corriendo de la casa.
Me abrace a mi misma mientras caminaba… no quería llorar, no quería que EL me viera llorar… pero, no podía evitarlo, ya varias lagrimas traicioneras recorrían mis mejillas. Me detuve en un asiento que estaba bastante alejado del lugar de la fiesta, intentando, vanamente, pensar en nada.
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vayamos a dar un paseo…- la voz a mis espaldas me asusto, pero ya lo esperaba.
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no tengo nada que hablar contigo Ginoble… estoy cansada… y ya me iba, así que nos vemos mañana -me levante e intente alejarme, pero su mano tomo la mía.
Me voltee a verlo, teniendo en cuenta de que las lagrimas seguían surcando mis mejillas.
entonces te acompaño -espetó firme- tengo algo importante que decirte rubia atolondrada y creo que llego el momento de hacerlo -comento serio
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¡no me digas así! -grite enfadada.
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de acuerdo lo siento…- suspiro, cansado (¿de qué? No sé, ni me interesa)- ¿te acompaño?
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se irme a mi casa sola, gracias -respondí mientras intentaba alejarme, en vano.
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¿Por qué estas tan enojada? Ya me has visto con otras chicas, Lucie ¡incluso me has ayudado a dejar mi timidez a un lado! -dijo frustrado.
Reproduce: http://www.youtube.com/watch?v=rzJikUFVxes
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porque se supone que esta sería ¡NUESTRA NOCHE! Mañana te vas y no te volveré a ver… y no podría decirte… decirte que…- comencé a sollozar, estaba a punto de declararme y solo porque estaba enojada.
¿decirme que, Bouvier? -cuestiono enojado.
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que… que… ¡QUE ERES UN TARADO! -refunfuñe ya furiosa, acercándome a él y quedando a centímetros de su rostro.
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¡SI, PERO SOY TU TARADO! -dijo sin pensar.
Me congele, no podía creer lo que me había gritado, "TU TARADO".
Aprovecho ese momento en que baje la guardia y como había soñado de un tiempo para acá, me beso. Me sorprendí… pero tenía que aprovechar el momento, ¿no es así? Hundí mis manos en su cabello, mientras que el me estrechaba más hacia su cuerpo, sentía que se me iba la vida en ese beso… pero también sentía que si me detenía en ese momento, despertaría a la fría realidad.
Nuestros labios se separaron para recuperar el aliento, pero no dejo de abrazarme.
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sabes… estuve deseando desde que llegaste a mi vida hacer eso -comento con una sonrisa torcida.
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¿Y por qué no lo hiciste? En el fondo siempre supiste que esto llegaría a pasar, lo que ahora sentimos… ¿pero a ti te encanta jugar, no? -espeté con falso enojo.
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no lo hice porque era demasiado orgulloso y porque no quería perder a "mi mejor amiga". No podía tenerte como novia por lo que antes paso con Ignazio -bajo la mirada- así que preferí tenerte siempre cerca aunque fuera de esa manera -dijo, mientras intentaba hacer que lo mirara a los ojos.
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no lo hiciste simplemente porque querías seguir con tus millones de conquistas, mas ahora que tu fama te sirve de apoyo -dijo siempre a tu lado, no lo podía creer- espera… por eso tu atención conmigo.
Estaba a punto de ponerme a llorar por la sinceridad de sus palabras, jamás pensé que él hubiese hecho todo eso solo por mí. Incluso sabiendo lo que había sentido por Ignazio se quedo conmigo apoyándome.
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ahora eso qué más da. Mañana te vas, lo que significa que andarás por aquí y por allá con alguna rubia plástica y oxigenada como tanto te gustan…- comente un tanto celosa.
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bueno, sabes que tengo una cierta debilidad por las rubias -acaricio mi cabello refiriéndose a mi -me quede hipnotizada por esa perfecta mirada.
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todo esto, no comprendo -dije sin dejar de mirarlo y con los ojos cristalinos- a pesar de que se que te quiero, aun no me siento lista. Creo que será mejor que dejemos que todo siga su curso
- Lucía solo una palabra tuya puede decidir lo que sigue -me tomo del rostro entre sus manos- pídeme que me quede y lo hare, lo prometo.
Gianluca -suspire- no me pidas que haga eso, no puedo
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por favor -rogo rosando sus labios contra los míos.
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no puedo, no puedo -me rompí en llanto sin lograr contenerme más.
Reacciono de la misma manera, era muy extraña verlo así porque casi siempre fue él quien limpiaba mis lágrimas cuando yo más lo necesitaba.
Nuevamente nuestros labios se aferraron con una necesidad frenética, como si no hubiese mañana. Deseando que el tiempo se detuviera en ese mismo instante para evitar separarnos. Ya habíamos esperado una vida para poder encontrarnos, sería más doloroso tener que soportar aun mas tiempo lejos el uno del otro.