Un amore cosi' grande — capítulo 37
Veintisiete de diciembre…
Por Piero:
Una taza grande de café negro para despabilarme por completo y acortar la espera, me aguardaba una conversación sin algún fin productivo pero siempre había considerado de mala educación no prestar atención a los reclamos terceros de la gente mayor en una relación sentimental.
lamento la tardanza -me levanté inmediato, le abrí la silla educadamente y asentí.
no hay cuidado Sra. Miller -di un sorbo al café- ¿va a ordenar algo?
así estoy bien gracias, lo que tengo que decirte no me llevará mucho tiempo… o eso espero.
pues usted dirá -me enderecé antes de cruzarme de brazos.
seré directa -suspiró- te exijo que regreses al lado de Jessica.
Estuve a punto de quemarme con el café, en realidad no podía creer lo que me estaba diciendo, mucho menos de la manera en la que lo había hecho.
¿está bromeando acaso?
no. Desconozco los motivos que tuviste para lastimarla de esa semejante gravedad, pero no está nada bien que la abandones después de ello.
señora con todo respeto y soy el menos indicado para decírselo pero tanto usted como su hija han pedido la dignidad.
Jessica no tiene ni la mínima idea de que he venido aquí, mucho menos de la existencia de esta charla. Se bien que estabas con ella en parte mayoritaria por su enfermedad.
solo por ello diría yo.
Piero -me tomo de las manos- te lo estoy suplicando. Y no sería así de no saber que ella esta desahuciada. Su enfermedad alcanzó la etapa terminal.
señora yo no…
Cuando logré comprende la última oración salida de su boca se me paralizó el corazón, mi piel estaba erizada por completo y es que en realidad no lograba asimilar lo que dijo.
¿qué ha dicho? No puede jugar con una cosa como esa Sra. Miller.
no lo hago muchacho. Me llena de impotencia oírla cada noche destrozada porque te perdió para siempre y es por eso que estoy aquí rogando casi de rodillas. Por favor… complácela solamente hasta el final de sus días, es lo único que te pido.
¿por qué ella no me lo comento al llegar? O al menos que se había estado sintiendo mal -miraba a un punto fijo, recordaba o al menos eso trataba, pero solamente los momentos felices.
como si no supieras que a tu lado ella no piensa en nada más que en ti, en su felicidad que ahora lleva tú nombre. Ella no está enterada de nada, ni siquiera de que está enferma. Sé que la última vez que hablamos te había prometido charlar con ella sobre esto pero simplemente no tuve le valor suficiente, he dejado que todo avanzará demasiado y ahora siento que es tarde. Tengo que suplicarte que tampoco le comentes nada de lo que hemos hablado, nunca me lo perdonaría.
…
Treintaiuno de diciembre, día de año nuevo.
Por Ariana:
Maquillaje ligero, cabello suelto hasta los hombros y un outfit casual, la noche aun no comenzaba pero debía estar preparada desde temprano, ya que siempre suelo invertirle horas a mi arreglo personal. A pesar de saber que lo vería nuevamente, no me angustiaba en lo absoluto la idea… pareciera que mi cabeza solo se había centrado en el lado positivo de la reunión de fin de año, y no hablaba precisamente del ponerme ebria, sino la buena compañía y la diversión que me producía la misma.
- no estoy muy seguro de esto, Alejandro -espetó el moreno desde la estancia.
aún puedes decidir quedarte si prefieres -vaciló.
ja ja ja -dijo para sí mismo, fulminándole con la mirada a mi indulgente hermano.
basta ya niños, compórtense o tendré que abofetearlos -reí.
aquí tu galán que esta de inseguro -le dio un codazo- él es el que requiere la bofetada, a ver si así se está quieto.
mejor será irnos que seguramente los chicos ya nos están esperando.
Ariana -me tomó Dimitri por el brazo- ¿de verdad estas segura de querer ir? Podemos quedarnos aquí si prefieres.
tu tranquilo Romeo, nada malo pasará. Además para eso llevo al chico más protector de toda Italia ¿no? Estoy segura de que ese cuatro ojos lo pensará dos veces antes de querer siquiera hablarme -le guiñé el ojo.
siendo así -sonrió sonrojado- vamos.
Llegamos sonrientes y con toda la intención de disfrutar la noche de la mejor manera posible, pero eso jamás pasaría aunque lo intentara. Ella lo acompañaba del brazo, se atrevió a traerla después de todo lo que pasó, de todo lo que sabe que provocaría con su presencia. Y parecía que no era la única que la estaba pasando mal pues Nuria había asistido a la reunión, peor aún, tenía la completa atención de la madre de Gianluca, los ojos de la señora deslumbraban fascinación por la rubia. Algo similar sucedía con la madre de Piero solamente que su felicidad se debió al verme llegar, el detalle era que aún no lograba entender mi distancia e indiferencia hacía ella, seguramente su hijo no se tenía pensado comentarle nada por vergüenza o simplemente por su nueva novia.
Lucie -la abracé- ¿todo bien?
Supongo -se encogió de hombros- necesito hablar contigo ¿podemos salir para charlar más a gusto?
claro.
Me guío tomada de mi mano, hurgó un poco en mi bolsillo trasero derecho donde acostumbraba a guardar mi paquete de cigarrillos. Me asombré al ver que encendió uno después de muchos años de haber abandonado la adicción que ambas iniciamos hace poco tiempo atrás.
¿te sientes bien? -tentada por el irresistible olor a tabaco quemado, opte por hacerle segunda y fumarme uno también- Gianluca podría enfadarse si descubre el olor en tu ropa.
me importa muy poco, a él parece no importarle su novia en este instante. Tanto el cómo su mamá están fascinados por esa maldita rubia mal teñida y no sé qué demonios le ven.
amiga tranquilízate.
es muy difícil cuando sientes que al amor de tu vida le gusta una chica y no puede disimularlo, lo que no entiendo es ¿por qué sigue conmigo, por qué estuvo conmigo, por qué me dice que me ama si en cuanto aparece esa tipeja se irá corriendo a tratarla como la virgen maría? Repudio que no piense en lo que siento.
se oirá demasiado mal que te lo aconseje pero… hazle lo mismo tú.
¿cómo?
sí, ahí está Alejandro adentro y solo, sabes que el deja lo que sea que esté haciendo si se trata de ti y a Gian le hierbe la sangre siempre que él está cerca de tuyo. Solamente te pido que tengas consideración de él, así que no me lo ilusiones tanto porque yo soy quien lo consuela -reímos.
¿sabes qué? Tienes razón, merece que le dé una probadita de su propia medicina.
y más -reímos nuevamente- dame eso y ve a poner el plan en marcha, ya te alcanzo.
Reproduce:
Eché un vistazo antes de entrar nuevamente a la casa de los Boschetto. La verdad es que todo era un caos total. La chica que usurpaba mi lugar en la vida de Piero estaba más que contenta de la vida estando en compañía de Maryfer y Nazio; mientras que Gianluca y Lucía discutían estrepitosamente en la cocina, producto de mi mal consejo. Dimitri parecía no estarla pasando bien ni mucho menos con mi hermano poniéndose ebrio nuevamente por culpa mía; mi padre y Annie parecían ser los únicos cuerdos de toda la escena, sin contar que derramaban miel desde que llegaron. Nuria y los Ginoble parecían llevarse de maravilla, lo cual no me venía en gracia en lo absoluto, por último los Boschetto y los Barone disfrutaban de una amena charla. Ni loca entraría a ese manicomio.
veo que a pesar de tu rojo pelo no has cambiado en lo absoluto -y sentí mi corazón acelerar cuando reconocí su voz.
puede que tengas razón.
necesito que hablemos Ari.
tu y yo no tenemos nada de qué hablar -deje escapar el humo del cigarrillo- además tu nueva novia podría mal interpretar tu misteriosa huida.
es justamente de ella de quien tengo que hablarte -tomó mi mano izquierda haciendo que lo mirara confusa, por alguna rara razón no le solté.
¿Por qué tu afán por seguir lastimándome? ¿No te basta con recalcarme en la cara, que ya hiciste tu vida? Listo, escogiste quedarte con ella y se acabó. No quiero discutir más.
Ariana esa no fue una elección mía. Sé que eso no me justifica en lo absoluto la traición pero… se acerca un poco.
¿Qué demonios es lo que buscas de mí, eh? Habla de una vez.
tu amor -tiró el cigarrillo de mi mano derecha y la tomó- solo quiero que sepas lo mucho que te amo.
¡me duele maldita sea! -mis ojos acuosos al borde del colapso- deja de mentirme.
es que no lo hago. Vine justo a pedirte que si tienes la oportunidad de ser feliz con Dimitri no te detengas por mi -estaba a punto partirle la cara de una bofetada, pero entonces- Jessica esta muy enferma y me necesita, no se cuanto le quede por vivir pero… debo estar a su lado el tiempo que este sea.
¿Qué? -intenté pasar saliva-- ¿Está desahuciada?
si. Al principio cuando comenzamos a salir no sabía nada de ello, pero cuando me presentó a su madre ella me lo confió; el punto es que no sabía que la enfermedad era grave ni mucho menos que llegaría a estos extremos y es por eso que tuve que elegirla a ella.
¿Y lo sabe?
no, solo su madre y yo.
Dios mío -lo abracé, comprendía muchas cosas y a la vez ninguna.
Al principio su interés por esa chica fue real eso fue lo que más me dolió escuchar más sin embargo, la culpa fue la que finalmente terminó atándolo a su lado. No tengo el corazón para apartarlo de ella en esas condiciones.
me alegra que me hayas perdonado -me deposito un cálido beso en la frente- volveremos a estar juntos yo lo sé. Hasta pronto amore mio.
…
Por Gianluca:
Traté de hacer las cosas bien, traté de no llegar a esos extremos pero simplemente me vi obligado después de lo que mis ojos presenciaron en aquella cocina. Tras varios arduos minutos de una fuerte discusión que en ruptura había terminado, solo me quedaba salirme a respirar un poco de aire fresco.
¿tu también aquí? -replico el castaño- veo que hoy no fue nuestra noche.
definitivamente no lo fue -traté de secar un poco mis lágrimas- ¿sabes dónde está Nazio?
claro, sigue hablando con Jessica y Maryfer pero… -me miró fijamente- ¿estas llorando? ¿te encuentras bien?
sí, si estoy bien, descuida. Mejor dime que haces aquí.
discutí muy fuerte con Lucía y terminamos -dijo cabizbajo.
¿Qué? Debes estar bromeando. ¿Qué fue lo que pasó?
la vi besarse con tu hermano, en la cocina…