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Un amore cosi' grande — capítulo 36

Por Ignazio:

Sus celos incontrolables, eran lo más audible en todo el edificio.

  • no sé porque no pudiste esperar a que llegara -espetó la castaña.

  • creo que estas siendo muy egoísta María Fernanda. He hecho todo cuanto puedo por cumplir tu sueño, me dedico todas las tardes a esperarte hasta altas horas de la noche solo por el simple placer de verte aunque sea unos minutos y si no es así, voy a verte a los ensayos de tu obra. Creo que no he hecho nada malo, más que salir a respirar un poco de aire en compañía de una buena amiga que además también lo es tuya. Ella está pasando por una depresión muy grande y necesita distracción.

  • ¡pero, tú no tienes ninguna obligación de ayudarla!

  • y aunque así fuera, lo haría con gusto. Cuando tu necesitaste de mi apoyo cuando lo de John yo… -le sentí abofetearme para impedir que completara la frase.

  • ¿Cómo te atreves a comparar? Es una situación totalmente distinta…

  • claro que no, es solo que me estoy dando cuenta que tus celos pueden más que tú. Quieres encontrar excusas donde no las hay -la tomé por las manos- discúlpame por esto pero… yo no voy a regresar hasta que aceptes que tu inseguridad, es la única responsable de nuestros problemas. Y si no te controlas amore mio, va a terminar por separarnos.

Salí de la habitación sin mirar sus ojos cristalinos, sabía bien que si les miraba terminaría arrepintiéndome de todo y regresaría a su lado. Me dolía hablarle de esa manera tan áspera y cruda, pero ella no pensará las cosas si no lo hago de este modo.

Al ir saliendo del edificio, Annie la madre de Fernanda, entró a este mismo. Muy bien acompañada por el Sr. Julián Ferreira, le agradecía mil veces la deliciosa invitación a cenar y el grato paseo que tuvieron hacia unas cuantas horas y juraba con una enorme sonrisa en el rostro, que sin duda alguna se volvería a repetir.

  • hasta luego Sra. Moreau, Sr. Ferreira -les hice un ademan con la mano y ambos apenados, sonrieron en señal de despedida.

Por María Fernanda:

Pareciera que el día de hoy todo mundo se regocijaba haciéndome enfadar, era una especie de conspiración en mi contra donde se habían puesto de acuerdo para hacerme creer que estaba en un completo error y lograban su cometido, comenzaba a sentirme mal moralmente, de verdad.

Mi madre también había salido con un Ferreira. ¿Qué demonios tiene esa maldita familia? Comprendía hasta cierto punto la situación que Nazio me había explicado y sus razones del porqué de su salida, ¿Pero, y mi madre?

No es que me den celos de ese bien portado y apuesto hombre, es solo que… es quizá la parentela la que me molesta. A estas alturas de mi edad, sería ridículo armarle una escena de celos a mi madre, sé bien  que nadie podrá usurpar el lugar de mi padre ni mucho menos. Pero me aterra la idea de que ella rehaga su vida y me deje a un lado. ¿Si estoy siendo muy egoísta, cierto?

Deje la discusión con mi madre para dirigirme a la habitación de Ariana, era ella la única que podría darme respuestas claras y concisas sobre todo lo que estaba ocurriendo en este momento. No sabía si realmente lograría contener mi enojo, tengo que hacer el intento cuando menos, si quería obtener siquiera un "no te preocupes, no somos nada".

  • hola Ari - procedí a saludarla, luego de que abriera la puerta tras tres golpes que llamé.

  • hola Fer -sonrió- pasa.

gracias.

Pase directamente al sillón sin ser invitada a tomar asiento, quería ser directa y concreta. No existía necesidad de rodeos.

sabes…vengo a una cosa en específico, así que quiero que me respondas con toda la sinceridad posible.

  • creo saber sobre qué se trata lo quieres hablar. Adelante, te escucho -dijo la pelirroja.

  • ¿Cuál es tu interés hacia Ignazio?

Sonrió.

ninguno que no sea para únicamente una sana amistad desinteresada - me miró- ¿contenta?

  • lo siento mucho Ari, pero es que no me puedo controlar. Confío en ambos pero sin embargo no logro confiar en mí, a veces me siento incapaz de retenerlo a mi lado -dije cabizbaja- todos mis miedos terminan alejándolo de una u otra manera…

  • te comprendo amiga, no es necesario que digas nada -suspiró con tristeza- algo similar me pasaba con… Piero.

  • pero tú al menos puedes -carraspeé un poco para tratar de corregirme,  al notar que había metido y bien metido la pata- pudiste, cumplirle en todos los aspectos... supongo -agaché la mirada- la sombra de mi pasado siempre me impide ser completamente suya, Ari.

  • ¡Oh, vamos Maryfer! -me dedicó una sonrisa asida- tiene que ser una broma, no puede ser enserio lo que me estás diciendo. Ignazio es el hombre más dulce, solidario y sobre todo tolerante que conozco en esta vida, te ama demasiado como para presionarte. A parte, eso es una bobada, son apenas unos chiquillos ¡Somos apenas unos chiquillos! Ya habrá mucho tiempo para que el momento llegue, y sé que él no tendrá ningún inconveniente en esperarte cuanto sea necesario.

Decidí abrirme con Ariana, contarle mi horrible experiencia con John y las razones por las cuales me comportaba de esa manera, ella me entendió, ahora comprendía bien todo. Me estrecho.

  • será lo que tú quieras, más yo sé que él se puede cansar de esperar…

  • él nunca -me sonrió.

gracias por hablarme con la verdad. Te lo agradezco -le sonreí.

  • no hay porque agradecer. A fin de cuentas, era algo que tenía que hacer, te debía una explicación.

  • sigues debiéndomela -tomé un mechón de su cabello y se lo mostré, no le había dicho nada al llegar por no interesarme en el momento- creo que de verdad te ha dolido mucho la separación con Piero. Esto me hace preocuparme Ari, no está bien que te quieras deshacer todo lo que el ama en ti…

  • ¿Y por qué no? -contestó molesta.

  • porque no debes cambiar en lo absoluto, así es tu forma de ser y nadie debe influir en ti para que lo hagas. Aun lo amas, he ahí la razón de tu depresión, pero te puedo asegurar que él te ama tanto como tú a él y quizá hasta esté sufriendo más que tú.

  • ¡Por supuesto que no! Él la eligió a ella.

  • ¿Estas cien por ciento segura? -indagué- de ninguna manera estoy justificando el mal que hizo, pero míralo de esta manera. Solamente es tu orgullo el que los está separando.

  • ¿Y, cómo es que tu estas tan segura de lo que él siente por mí?

  • lo creas o no Nazio me cuenta todo, la primera vez que se enteró de lo que te había pasado por culpa de Piero, logró hablar con él esa misma noche, Piero quería desahogarse por lo que estaba pasando. Charlaron y él termino confesándole que no había encontrado la forma de que Jessica desistiera en su afán por  venir a Italia. Que estaba realmente arrepentido por lo que te hizo y que únicamente te amaba a ti, a nadie más que a ti.

  • yo… yo no sé, no sé si pueda perdonarlo. Justo una noche antes habíamos estado juntos, eso me destrozo. No tienes idea del dolor que sentí cuando los vi tan felices de la vida en aquella cafetería, me decepcioné tanto que podía sentir como se me partía el corazón.

inténtalo Ariana, mira que la manera en la que tú lo perderías sería más tonta que la mía.

  • no sé, no sé -dijo cabizbaja.

  • ahora que si no lo haces…tienes más opciones.

  • ¿A qué te refieres? -arqueó una ceja.

 - hay otra persona que juró que se desvive de amor por ti -la miré con picardía, mientras me cruzaba de piernas.

  • ¿otra persona?

Dimitri, claro está.

¿Dimitri? -la observé sonrojarse- bueno no te voy a negar que él es mi tipo de chico, y quizá en el pasado yo hubiera accedido a salir con el pero ahora…

  • si comprendo. Tu corazón ya tiene a quien amar -hice una mueca- pues solo para que lo sepas, él fue el que me dijo que estaba preocupado por tu salud, que estabas deprimida y que le daba gusto que al menos ayer tuvieras algo de distracción gracias a la ayuda de Nazio.

  • así que esa fue su manera de darte el chisme -bufó- que inteligente salió el muchachito.

  • está intentando llamar tu atención -reí- al menos no le quites la intención Ariana. Creo que será mejor que me vaya, continuamos nuestra plática en otra ocasión.

  • de acuerdo -se levantó antes que yo para abrirme la puerta- nos vemos.

  • Ha, antes que se me olvide… trata de hablar con tu padre sobre la salida de hoy.

  • no sabía que había salido.

  • tú has lo que te digo. Parece que a este paso nos van a convertir en hermanastras.

La dejé con la duda, no tenía más ganas de seguir charlando. Estaba agotada por el día de hoy, más alumnos me sentía mejor conmigo misma y con la claridad que me había proporcionado Ari con sus palabras. Me tranquilizó en verdad.

…

Al día siguiente.

Reproduce: http://www.youtube.com/watch?v=h_m-BjrxmgI

Por Ariana:

Le miré y trate de no reírme pero las ganas de hacerlo vencieron y una carcajada se escapó de entre mis labios. Me encogí de hombros y di otro trago.

  • ¿Me toca preguntar? -cuestione al moreno.

  • sí.

  • ¿Tú primer amor?

  • ¿Te acuerdas de Cindy? -pasó saliva.

  • ¿La pelirroja salpicada que te acosaba y se reía como hiena? -dije riendo levemente.

  • esa misma -y en ese momento reí con fuerza, sin poder evitarlo- vamos, no es para tanto…

  • ¿Cómo qué no? Usaba gafas de fondo de botella, y ortodoncia -dije aun riéndome con ganas.

  • pero era guapa si quitas eso.

  • yo solo recuerdo las gafas esas, de verdad -dije colocándome los dedos alrededor de los ojos como si fueran unas gafas demasiado grandes y una risa que se asemejaba demasiado al ladrido de un perro apareció en mi mente haciendo que me sintiera absurdamente feliz, sentía su presencia a mi lado y las carcajadas de Dimitri resonando cálidamente en mis oídos

  • eres mala, ¿sabías?

  • y tú tienes un pésimo gusto -dije tratando de parar de reír.

  • bueno, ¿y cuál fue tu primer amor? -dijo el moreno tratando de pasar su ejercitado brazo por mis hombros.

  • ¿El de verdad o el típico?

-¿De verdad o el típico? -pensó unos minutos antes de responder.

  • el típico.

  • tú -dije sin dudarlo y  su sonrisa se extendió por su rostro.

  • ¿En serio?

  • Ajá, estuve mucho, mucho tiempo embobada contigo. Y cuando regresé a Praga… no sé, aún sentía esa atracción por ti.

  • ¿Y por qué yo nunca lo supe?

  • ¿Por qué eres tonto? -pregunté de vuelta rodando los ojos.

  • ¿Y el verdadero?

  • Piero -suspiré cabizbaja.

  • ¿Y cómo sabes que era verdadero? -cuestionó serio y algo decepcionado por mi respuesta.

  • ¿Cómo? No tengo ni idea, solamente sé que lo sé y lo siento. Es como…-me quedé pensativa- es como el aire, sabes que está ahí porque lo sientes, sabes que no se irá porque nada puede romperlo.

  • nunca he estado enamorado de verdad -admitió  justo antes de proseguir, pero no se veía muy convencido de sus palabras.

  • algún día lo harás, y será de la persona "equivocada" -suspiré.

  • eres una enana y me estás dando clases de filosofía, ¿debería sentirme avergonzado? -bromeó.

  • deberías estar herido en tu orgullo de macho alfa -reí.

  • Ari - dijo serio.

  • ¿Qué?

  • no… nada, olvídalo -me dedicó una sonrisa ácida.

  • ya me he enterado de que entrometes la nariz en donde no te llaman peludo -acaricié un poco su mejilla, tenía barba de tres días y la verdad es que no le sentaba nada mal.

  • veo que ya te fueron con el chisme -rió para sí- me preocupas más de lo que crees.

  • ya se, es por eso que sé que lo que me acabas de decir es una completa mentira.

  • yo no quiero -tartamudeo- es decir,  no quiero que el siempre este en nuestra conversación ¿comprendes?

  • sí.

El espacio cada vez más corto entre nosotros. Cada vez menos aire y sonreí mientras veía como se acercaba, suspiré antes de recibir gustosamente sus labios. Esto no estaba en los planes… pero ha sido el beso más cálido y sincero que jamás había recibido en la vida.