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Hermione Malfoy — capítulo 4
Hermione negó con la cabeza, mientras su madre revisaba lo que acababa de encontrar. Estaba mintiendo, tenía que estar mintiendo. Con mucho cuidado, ladeó la cabeza hacia los escritos que había encontrado. Entonces, ellos eran...Bueno, eran en realidad algo más que sangre sucia y limpia.
Ahora podía ostentar el título de sangre limpia. Sonrió para sí misma, como si eso le importara. Su madre negó con la cabeza y acertó en decir, que no se podía ni hacer nada más, ni encontrar nada más.
Su abuela, tenía que habérselo dicho antes. Pero no. No lo hizo nunca y entonces, la situación no podía ir de mal en peor.
Tenían que darle una explicación o sin duda alguna, iba a enloquecer y a terminar en un psiquiátrico. ¿Cómo era posible que ambos se encontraran un nexo? Eso tenía que ser un chiste cruel y sin sentido.
Ella era Hermione. No Hermione Malfoy.
Su madre inspiró y levantándose de la cama, dijo que no había nada más que pensar. Que había que aceptarlo.
Aún no habían ejercido ese derecho. Mientras que Narcisa, se negaba a aceptar que la gentuza, terminara dentro de su casa.
Pero Lucius, al enterarse, negó rápidamente. Por supuesto, ella sabía que se habían conocido y que era mejor que dijera la verdad.
Esa mujer, tenía que haberse encontrado con su ahora esposo y habrían tenido que sentir algo entre ellos, para que eso ocurriera.
Para que esa desgracia terminara de ocurrir.
Draco miraba a su madre, mientras se quejaba y se quejaba. ¿Qué había encontrado, que era tan preocupante?
No entendía, pero veía el Granger, en medio de las cosas. Quizá Hermione, tenía que ver y eso. Eso sí que le enfadaba.
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Se suponía que no habrían secretos, en nuestro matrimonio.
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¡No los hay!- gritó Lucius.
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Pero la conociste y ella te dejó un lindo recuerdo.
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¡Ni siquiera recuerdo eso!
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¡Claro que lo recuerdas!
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Ya basta, Narcisa.