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Historia 43275 — capítulo 2

-¿Nymphadora?- pregunto suavemente Remus, que se asomaba por el contorno de la puerta hacia la cocina

La chica no contesto y siguió tomando su café mientras leía El Profeta.

-Nymphadora por favor… no podemos seguir enojados

La chica siguió igual.

-Nymphadora esto es absurdo e infantil…

-¡Buenos días!- dijo Sirius, entrando a la cocina- ¡Buenos días, Dora querida!

-buenos días, Sirius- dijo la chica, sin levantar la vista del periódico

-¿A él si, no?- exclamo enojado Remus, que termino entrando a la cocina- ¡A él si le hablas, pero a mi no!

-¿pasa algo?- pregunto Sirius, que se había servido café

-¡Tu sobrina no se digna a hablarme!

-¿Aun sigues enojada por lo de tu coche, Dora?- pregunto Sirius- ¡Eso fue la semana pasada!

-no me costo una semana juntar lo del enganche- dijo Tonks enojada- ¡Me costo mas de dos años!

-¿entonces no piensas hablarle a Remus hasta dentro de dos años?- pregunto su tío

-es lo justo

-¿lo justo para quien?

-¡Para la memoria de mi auto!- reclamo Tonks, dejando a un lado el periódico

-yo trato de compensarte el error y tu simplemente me evades- reclamo Remus- si tan solo escucharas lo que te tengo que decir, Nymphadora

-¡Desde ahí empieza el error!- exclamo la chica

-¿de que hablas?- pregunto Remus

-¡Si tuvieras el mínimo interés en mi o en mis cosas, al menos sabrías como llamarme!- y salió de la cocina, echa un torbellino

-¿de que habla?

-odia que le digan Nymphadora y lo único que haces es repetírselo- dijo Sirius, que había tomado el periódico para hojearlo

-¿Y yo que iba a saber?

-lo dijo a viva voz: "¡No me digas Nymphadora! ¡Sabes que odio ese nombre!" o algo así recuerdo yo

-pero…

-es difícil, más no imposible de domar

-ni que fuera un león

-si tiene el genio de su madre, entonces si es un león- dijo Sirius sonriéndole- vaya chica que has escogido como compañera, amigo mío

-¿de que hablas?

-vamos, Remus, vas a decirme que no te gusta mi sobrina

-¡Estas loco! ¡Es mil años más chica que yo!

-aun así, no deja de ser mujer y de estar en el rango de posibilidades. Además, no soy celoso, así que aprovecha que te doy permiso

-deja de decir estupideces, Sirius

-no son estupideces, solo es la verdad. Hazle caso a tu amigo

-¿y hacer que? ¿Invitar a tu sobrina a cenar o que?

-¡Excelente idea! ¡Así podrías reparar el error de destrozar su coche!

-pero… yo…

-¿Qué te pasa ahora?- pregunto Sirius, mirándolo a los ojos- ¿no me dirás que estas nervioso, o si, Remus?

-no seas tonto, solo que…

-¡Estas nervioso!

-¡Cállate!

-vaya, jamás pensé ver a Remus John Lupin nervioso por una chica

-¿te callas o te callo?

-vamos Remus, el amor no es malo, solo cuando no es correspondido

-pues he ahí, tu respuesta. ¡Ella jamás me corresponderá!

-¿Cómo sabes?

-¡Me odia!

-no es cierto

-¡Claro que si! ¡Destruí su coche! ¿Recuerdas?

-es cierto que empezaste con el pie izquierdo, pero no es cosa que no podamos remediar

-pero…

-mira, solo confía en mi y listo

-eso es lo que me da miedo: confiar en ti

-¡Que poca fe tienes en mi!- reclamo Sirius dolido- ¿Cuándo te he fallado?

-¿quieres que te de la lista o te voy diciendo todas las veces que me has fallado?- pregunto Remus cansado

-no, no me contestes... Tú solo déjate querer y deja que tío Sirius haga el resto.

^^^^^

-¿una cita?- pregunto anonadada Tonks en su cuarto en la mansión Black

-si, al parecer quiere recompensar la tontería que le hizo a tu auto

-¿Y porque no es él el que viene a invitarme y deja de enviar a su mensajero?- pregunto enojada la chica, volviendo a concentrarse en unos documentos del trabajo

-porque tiene miedo que lo mates antes de que te diga un "hola"

-ah, pues que miedoso

-¿Jamás te has visto a un espejo cuando te enojas?- pregunto Sirius

-¿De que hablas?

-cuando te enojas, si que te enojas… incluso a mi me daría miedo estar contigo cuando se te suben los humos

-bueno, ya sé que tengo un temperamento fuerte, pero no es para tanto, ¿o si?

-pues ya ves… te teme mi mejor amigo, así que…

-de acuerdo- dijo Tonks tras un suspiro- acepto su cita, pero solo con la condición de que la próxima vez, sea él el que venga a pedírmela

-¿piensas salir con él otra vez?- pregunto Siriuscon voz baja

-eh… pues… yo…

-¿te gusta mi amigo, Dora?

-¡Claro que no!

-¿Por qué no? ¡Es caballeroso, gentil, educado, inteligente y tiene los pies sobre la tierra! ¡Mejor partido no puedes conseguirte!

-¡pero es mayor que yo!

-¿Y eso que? Que yo sepa a las mujeres les gustan los hombres con experiencia, ¿no es así?

-pues… pero… ¡Sirius, deja de meterme ideas!

-oh, de acuerdo- dijo Sirius, que se dirigía a la puerta- pero recuerda que una vez que se casen, tiene que venirme a pedir tu mano… y a Ted, claro

-¡Largo de aquí!- exclamo la chica, aventándole una almohada a su tío, que cerro justo en el momento exacto la puerta.

^^^^^

-no pensé que te fuera a convencer- dijo Remus, que esperaba junto con la chica en una fila para entrar al restaurante, donde Sirius había echo la reservación

-pues ya ves, tiene sus métodos de convencimiento son bastante buenos- dijoTonks, que se preguntaba porque había decidido vestirse con un vestido negro corto y unas zapatillas de tacón pequeño- ay, hace frio

-cierto- Remus se quito el abrigo que tenia y se lo puso a Tonks encima de los hombros- ¿mejor?

-si, gracias

-Dora…

-¿Si?

-lamento lo de tu coche. No debí de haberlo destruido, jamás me puse a pensar en lo que podría significar para ti ese auto. No tuve en cuanta tu opinión, simplemente actué como idiota

-este seria el momento ideal para decirte "descuida, no te preocupares", pero es que la verdad si me dolió- dijo Tonks viéndolo a los ojos- ¡Era mi primer coche!

-lo sé y lo lamento en verdad

-y tu lo destruiste

-lo siento

-¡Y ni siquiera tienes para pagármelo!- reclamo la chica- ¡Eres tan pobre que…!- y se callo

-cierto, soy pobre y jamás te podre pagar tucoche- dijo triste Remus

-oh, lo siento- dijo Tonks arrepintiéndose de ser tan impulsiva- no debí de decir eso

-pero lo dijiste porque es la verdad

-pero no… lo lamento

-¿curioso, no?

-¿Qué cosa?

-que ahora nos pedimos disculpas mutuamente

-ah

-¡Su mesa!- dijo el camarero del restaurante.

Remus y Tonks fueron conducidos hasta una mesa que estaba a lado de la ventana que daba hacia la calle, que en esos momentos empezaba a brillar gracias a las luces de los coches, las casas y los faroles que se encendían por la aproximación de la noche.

-¿Qué quieres pedir?- pregunto Remus, viendo el menú

-¿te puedo hacer una pregunta?- dijo Tonks

-¿además de la que acabas de hacerme? ¡Claro!

-no te ofendas, pero ¿Cómo vas a pagar esto?- pregunto, viendo la clase de restaurante al que habían ido a parar, era esos de los que tenias que hacer fila para entrar (como ya habrán visto), tener un gran manojo de billetes a la mano, y sobre todo, clase, lo que al parecer les faltaba a los dos.

-Sirius me prestara

-¿mi tío?

-si, creo que quiere que quede bien contigo

-¿Y sabes porque?- pregunto curiosa Tonks, viéndolo fijamente

-ni idea- mintió Remus- bueno, mejor ve lo que quieres pedir

Tonks tomo su carta y comenzó a fijarse en las sopas y los platillos fuertes. Todo estaba realmente caro. Eran de esos lugares en los que simulaban una mediocre comida con precios exuberantes para que dieran entender que era alta cocina.

Después de darle la tercera leída al menú, se dio cuenta de que no había nada realmente comestible y que estuviera accesible, económicamente hablando.

Así que mejor se dispuso a ver a su acompañante, que veía seriamente su menú. Se percato que tal vez, por el ceño fruncido y porque no dejaba de murmurar cosas como "caro" o "¿están locos?", él estaba tan preocupado por el dinero como ella.

Para que no se diera cuenta de que lo miraba, decidió mejor ver a las demás personas. A su izquierda estaba una pareja mayor que parecía que se habían pasado la vida cenando en ese restaurante, al ver la familiaridad con la que los meseros los trataban.

"Lo que es tener dinero" pensó Tonks

A su derecha, estaban una pareja mas joven que los ancianos, pero mas grandes que ella y Remus. El hombre era de negocios (un traje sumamente caro acompañado de una corbata que valía mas de lo podría ganar ella en un año), hablaba con su hermosa acompañante que simplemente no le prestaba nada de atención. Aunque al parecer, esto no le preocupaba a él en absoluto.

Ella en cambio, si que le prestaba atención a Remus.

Lo veía con ojos de lujuria y apetito. Como si su sola presencia en el restaurante, hubiera prendido la mecha apagada de la pasión, que su esposo había dejado sin oxigeno hacia tiempo. Lo veía con deseo; Tonks sabia que aquella mujer solo esperaba que se volteara Remus a verla para enseñarle lo que le esperaba en el baño del restaurante si es que accedía a la insinuación.

Por curiosidad, Tonks volvió a ver a Remus, para ver que tanto le veía la tipa ésa.

Y lo descubrió. Súbitamente, Tonks sintió un cosquilleo en el estomago al ver que estaba con el hombre mas guapo que había conocido en su vida.

El resentimiento y el prejuicio no le habían permitido ver que Remus era realmente guapo.

Tenia edad, cierto; pero eso solo mejoraba su elegancia, como dicen, era como los vinos: "Entre mas viejos estén, mejor sabrán".

Sus ojos que recorrían el menú, eran color miel, como ya lo sabía. Lo que no sabia era que cada que la luz lo permitía, brillaban con una intensidad impresionante que hacia que pensaras que era miel de verdad.

Su cabello. Su cabello era lo mejor: rebelde para ser de hombre adulto, organizado para ser un joven. Color miel, que hacia juego excelente con su mirada. Desde donde estaba Tonks se podía ver que era tan suave y manejable que podías hacer lo que quisieras con él.

Era como lo había bautizado Tonks en esos momentos: un cabello virgen.

-¿te pasa algo?- pregunto Remus, que se había dado cuenta de que Tonks la miraba

-eh… no… nada, lo siento- y se sonrojo por haberse quedado embobada, bajo la mirada y vio de reojo como la tipa de a lado, seguía insistente, lo cual provoco una leve furia en su interior- Remus

-¿si?

-¿ya escogiste lo que va a pedir?

-no, aun no…

-yo tampoco…. ¿sabes? ¿Y si mejor nos vamos a otro lado?

-¿Por qué?

-digamos que no me gusta nada este lugar- acto seguido se levanto y tomo de la mano a Remus, haciendo que la mujer bufara como gato al ver a su presa irse con otra gata, como bien pensó Tonks

-¿A dónde vamos?

-a comer de verdad

Salieron del restaurante, no sin antes, Tonks dirigirle una mueca desagradable a la mujer, que se quedo indignada con su aburrido esposo.

Fueron a parar a un establecimiento de comida rápida, donde pidieron comida para llevar. Tras eso, caminaron hasta un parque que era bien iluminado por los faroles blancos de las banquetas.

-¿es mejor que la cara comida de ese restaurante, no crees?- pregunto Tonks que comía sus papas a la francesa

-si, creo que si

-¿sabes? Creo que comenzamos con el pie izquierdo…

-lo mismo digo

-¿lo intentamos?

-¿Qué cosa?- pregunto aturdido Remus

-ser amigos

-ah, si… claro…

-soy Nymphadora Tonks, pero odio mi nombre, así que me puedes llamar Dora o Tonks

-pues yo soy Remus John Lupin y me puedes decir como te plazca

-mucho gusto, Johnny

-no me gusta que me digan así- dijo Remus que tomaba de su refresco

-¿no que podía decirte como me gustara?

-bueno, si, pero así no

-mmm

-¡No es cierto! ¡Dime como quieras!

Tonks miro al cielo y vio que las estrellas la miraban como si ella fuera la estrella y no ellas las que brillaban.

-Remus…

-¿si?

-no sé si te diste cuenta, pero una tipa te veía con lujuria en el restaurante

-¿en serio?

-si

-¿y eso te molesto?- la miro atentamente

-si

-¿Por qué?

-porque tú venias conmigo, y esos no son modos

-¿nada mas por eso?- pregunto insistente, teniendo una leve oleada de alegría

-si, ¿Por qué otra razón podría enojarme?

-no lo sé…. no lo sé- dijo Remus, que miraba de reojo como la chica sonreía para si misma, sin saber que la razón porque la que sonreía era por la vanidad de mujer, que sienten todas y cada una de las mujeres, al saber que un hombre las pretende.