Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Vendetta · de

Vendetta — capítulo 5

Severus no progresaba en el caso y estaba tan frustrado, como sus compañeros. Sin embargo, Hermione Granger era una amistad bastante agradable. Día tras día, estaban detrás del captor de su hija y más, y más mensajes llegaban. Dinero. Curiosamente el fantasma escoces y su esposo, eran inmigrantes. Qué extraña coincidencia. Pero Snape, no coincidía con Sirius al respecto. Era imposible, como él acervaba, que fuesen la misma persona.

Hermione estaba dormida en su cama, cuando regresó de una ardua búsqueda. Con un suspiro, dejó su saco sobre ella, como acostumbraba y la contempló. Todo parecía estar en orden. Mientras revisaba el correo, con la puerta entre abierta, ya que planificaba salir de nuevo, observó una situación curiosa. Había una persona en la escalera.

Parecía ser una mujer y miraba hacia arriba. Con mucho cuidado, Severus preparó su arma y se dispuso a caminar hacia ella. La mujer siguió contemplando con vista al techo y él, pensaba que había algo muy interesante arriba qué mirar. Caminó hasta estar a pocos centímetros y continuó contemplándola ¿Qué le sucedía?

La mujer, mientras miraba, recibió en su frente, una gota de sangre y comenzó a bajar la cabeza. Estaba petrificada, llena de miedo. Cuando sus ojos hicieron contacto, Severus pudo sentir su miedo, a través de su mirar. Ella señaló hacia arriba y él, lentamente, comenzó a alzar la cabeza. Se impactó de igual manera.

Habían matado a alguien, lo habían ensartado en la baranda de aquella escalera y en la pared había un anuncio.

"Señor Snape, voy por usted" "¿Quiere terminar así?"

  • Usted... ¿usted conoce a ese señor..?- le preguntó aquella mujer de rubios cabellos, temblando con vigor.

  • No, no lo conosco- mintió Snape.

  • ¡Dígale a alguien! ¡Ubíquelo y dígale que salga de aquí!- gimoteó la mujer.

Poco tiempo después, la policía investigaba. Hermione estaba sumamente nerviosa, al oír aquello. Los tres policías lo imaginaron, los habían ubicado y había comenzado la cacería. Con un suspiro, Sirius observaba el cadáver.

  • Obedece a Michael- dijo mirando sus papeles entintados con sangre- Tenía treinta y ocho años y trabajaba como asistente de la policía. Acá dice su número de expedientes y su permiso para portar armas. Tiene un disparo y por el ángulo, puede que se haya disparado él mismo.

  • ¿Es posible eso?- analizó Lupin, mirando el cuerpo- ¿Cómo pudo ser?

  • Tal vez quiso disparar hacia abajo y se disparó a sí mismo. La bala hizo una trayectoria y destruyó algunos órganos.

  • No es posible, semejante acto- meditó Snape- por más atorada que pueda estar el arma, habría que tener un deseo imperioso de suicidarse, para semejante ángulo. Quizá vino del techo.

  • ¿Del techo?- preguntó el dueño del apartamento. El techo no se ha abierto desde hace muchos años.

  • Y de ser así- continuó Lupin- Entraba por el cráneo y salía por el mismo.

Hermione no estaría tranquila, ni segura en ese lugar. Con mucho cuidado, Severus escogió otro lugar de vivienda, algo secreto y alejado. Esperaban ellos, que no siguieran trayéndoles cadáveres de policías y amenazándoles con ser los siguientes. Con una sonrisa, trataba de calmar a Hermione, pero ella estaba muy impactada, como para poder pensar.

Esa tarde, Sevrus decidió quedarse en casa. Aún sus movimientos eran lentos, como para salir a perseguir maleantes. Hermione estaba dormida, luego de que Lupin le hiciera un té relajante. Él sabía que si ella veía aquel cuerpo, se asustaría, aunque era muy difícil no verlo. Lupin y Snape se habían encontrado en una acalorada discusión sobre el plan de acción.

  • ¿Cómo crees que te conoció el fantasma? Pues por la rueda de prensa.

  • Pero, ¿por qué buscarme a mí?- preguntó él con mucha calma.

  • Por que, quizá, eres el que está detrás de él todo el tiempo. Piénsalo, Sirius hace papeleo (lo cual odia) y yo, hago reuniones- Tú pareces ser el hombre de acción.

  • ¿Y Hermione? ¿Por qué querían sacarme de su camino? ¿No tendrá todo, conexión?

  • ¿Se la ves?- preguntó Lupin con un suspiro. Snape, negó con la cabeza y el mismo, se levantó con preocupación.

  • Debo reunirme de nuevo. Están solos. ¿Crees poder?

  • ¿Con quién crees que hablas?- dijo Snape, de mala gana- Hablas con el "hombre de acción".

  • Muy bien. Los veré luego.

Lupin se iba y Snape, solo podía pensar. Debía de existir algún tipo de conectivo, no lo dudaba y sabía que estaba en lo cierto. A veces, su sentido no le fallaba totalmente. Mientras estaba en el sofá, escuchó sollozos suaves. Hermione lloraba en silencio. Caminó con lentitud hacia la habitación (era una fortuna haber encontrado un arrendamiento de cuatro habitaciones) y se detuvo a su lado, se sentó en la cama y la contempló. Ella abría los ojos.

  • Señor Snape.

  • ¿Sucede algo?- preguntó con suavidad y ella, se acomodó hasta sentarse.

  • Estaba soñando con mi hija. ¡Oh Señor Snape, si le han hecho algo, yo no podría vivir!

  • Estará bien. Es una medida de presión. No la matarán, si necesitan ese dinero. No son tan imbéciles, aunque nunca se sabe. Pero de todas formas, no debe perder la esperanza.

Hermione asintió y Severus, colocó su mano sobre su hombro, en señal de apoyo. Hermione sonrió a medias y se secaba las lágrimas con la muñeca. Sin poderlo prever Severus se encontró abrazado por la joven Hermione. No dijo nada y simplemente le permitió liberarse. Mientras la abrazaba, observó por la ventana, a la contigua. Tenía cortinas blancas y estaban semi abiertas, estando allí, mirando, observó una sombra. Ceñudo, intentó mirar más allá y se separó de Hermione, ella le miró con incredulidad.

  • ¿Señor Snape?

  • Espere- dijo él, apartando las cortinas con mucha calma- Creo que...¡Maldita sea! ¡Sra Hermione, al suelo!- le gritó y muy pronto, el vidrio se rompía en muchos trozos.

Hermione terminó en el suelo, cubierta por Snape, y muchos vidrios. ¿¡Cómo demonios los localizaban tan rápido!? Se preguntó Snape con mucha rabia. Levantó la cabeza para mirar y observó que aquella sombra se movía con rápidez. Si salía, quizá la atraparía.

  • Permanezca aquí, llame al agente Sirius. De inmediato- le dijo, apenas respirando y preparó su arma. Corría escaleras abajo, de casualidad las bajaba. Solo las saltaba. Esa persona debía estar haciendo lo mismo. La alcanzaría.

Salió a la calle y apenas pudo ver su espalda. Era rubio. Corría como podía, a apesar de sus heridas, iba tras él. Aquel joven era veloz y muy gallardo. Saltaba rejas y muros, casi sin lastimarse ni una hebra de cabello. Por supeusto, Severus debía tomar atajos.

Lo acorraló al final de un callejón sin salida. Con una sonrisa de satisfacción, Severus supuso, que ese era el término final de aquel ladronzuelo. Con mucho cuidado, apuntó al hombre y le obligó a alzar sus manos sobre su cabeza.

  • Yo no haría eso, de ser usted- dijo una voz, detrás de él y no se atrevió a mirar- yo también tengo un arma y es mucho más potente que la suya.

  • ¿Qué es lo que quieren?

  • Le advertimos que no interviniera, que se alejara de ella. ¿Sabe por qué le dejamos ese regalito? Aquel hombre que murió, tenía una información que no nos convenía. Y ahora, usted no sabrá. Y eso seguriá así, hasta que lo entienda. Pero me parece, que a usted le encantaría morir.

  • ¿Qué quieren de ella?

  • Ella tiene dueño, ella tiene a quién responderle.

  • Déjenme adivinar, su esposo- sonrió Snape- Aquel cobarde que se roba a su hija y cobra dinero por ella. Qué excelente padre.

  • Precísamente, pero por ahora, preferimos que no se inmiscuya tanto. Si quiere saber algo más, me temo que tendrá que comprar el paquete. Información, muerte y entierro. El último, es gratis.

  • ¿Y si me rehusase?

  • Ya se lo expliqué. Así que, suelte el arma y use su intelecto investigativo, para largarse de aquí antes de que me arrepienta.

Severus no dijo nada y alzó sus manos, con el arma en una de ellas. Con mucha calma, comenzó a darse la vuelta y antes de terminar, ya había disparado a quién le amenazaba. Sin embargo, él también recibía el disparo, de a quién había acorralado. Se sostuvo el hombro derecho y se apegó a una pared, mientras los veía huír. Bueno, al menos lo había herido.

  • ¿Y qué dijo Snape?- preguntó Sirius.

  • Salió a perseguirlos.

  • ¡Mierda!- se quejó Sirius- Será mejor que lo busquemos.

  • ¿Cree usted...? ¡Oh no! ¿Qué lo hayan...?

  • Eso es lo que vamos a averiguar- le dijo Sirius con voz grave- venga conmigo.

Sirius y Hermione, salieron de aquel apartamento. La revuelta, había llamado a muchos ciudadanos. No tardaron en encontrar al susodicho. Una ambulancia estaba allí. Hermione soltó un quejido y se acercó. Los paramédicos la apartaron. Sirius pidió la dirección de la clínica y en poco tiempo, pidió un taxi. Siguieron a la ambulancia.

Al llegar, Hermione fue la primera en entrar a la habitación. De todas formas, la sacaron de allí y Sirius, se quedó a su lado, mientras ella lloraba en silencio. Según ella, su esposo tenía la culpa. Ella la tenía, afirmaba.

Sirius dio algunas declaraciones, siendo policía. Era más fácil para él, conseguir las cosas, que para Hermione. En cuanto ella supo que todo estaba bien, fue la primera en entrar, de nuevo. Sirius la dejó pasar y se quedó tras la puerta, por seguridad.

  • ¡Señor Snape, lo siento tanto!

  • Eran matones. De su esposo- dijo y suspiró- de nuevo. ¿Qué es lo que oculta, Sra Malfoy?

  • ¿Qué oculto?

  • Está muy interesados en que me aparte, en que no esté a su lado. ¿Qué está ocultándome?

  • Yo no le oculto nada, lo juro- suspiró ella y Snape, asintió en silencio.

  • Entonces le creo- dijo, intentando levantarse. Hermione, colocó una mano en su pecho y lo regresó a su posición.

  • No debe moverse.

  • No debo permanecer aquí. las cosas cada vez están peor. Si no detenemos a los matones, a su esposo y al fan...- dijo y meditó- Un momento, ¿Su esposo es inmigrante cierto?

  • Sí- dijo ella- ¿Por qué?

  • ¿Cómo luce?

  • Pues es rubio, más o menos alto y con la tez blanca y perfilada. Sus ojos son grises. ¿Qué ocurre con eso?

  • Me parece, que hoy vi a su esposo- suspiró Snape, sentándose con dificultad- y me parece, que no quiere a su hija solamente.

  • ¿Qué quiere decir?

  • Necesito confirmar teorías y...- dijo, pero el dolor en su hombro, era inclemente. Dejó de hablar y se sostuvo el mismo.

  • Señor Snape, no debe levantarse. Ya ha hecho mucho por mí hoy- le sonrió ella y Severus volvió a recostarse- Descuide, no me sucederá nada por que no voy a abandonar la habitación, lo prometo.

  • ¿Por qué se enamoró de un hombre como él? Si me permite la pregunta. Es que no puedo entender, qué le ven las mujeres a los hombres en malas vías.

  • ¿Sabe algo?- dijo ella y Snape, negó con mucha calma- Es lo mismo, que le vemos a los hombres como usted, como el señor Sirius o el señor Lupin. Es lo increíble que nos hacen sentir, los hombres de acción. Si bien es peligroso, pues sentimos mucha pasión, estando a su lado.

  • Eso es ridículo- sonrió Snape y Hermione sonrió de nuevo.

  • Por que no lo ha sentido. Yo nunca imaginé que mi esposo sería un secuestrador y ahora, aliado a quién sabe dios qué. Y estoy segura de que su amada, tampoco imaginó, que sería un policía tan arriesgado.

  • No, nunca tuve oportunidad de vivir con ella. No era policía cuando ella murió.

  • Sí, lo sé- Hermione pensaba levantarse, pero Severus la detuvo.

  • No me gustaría perderla- dijo y Hermione, parpadeó ligeramente- No quizá de esa forma que usted piensa, pero perderla, sería como fracasar dos veces en la vida. También hablo de su hija.

  • Usted siempre me ha dicho que no tenga miedo, entonces, aplíquese su propio consejo- sonrió y Severus asintió con mucha calma.

No supo por qué, pero de vez en cuando los sentimientos, más los suyos, lo traicionaban de una forma cruel. Con un suspiro, él probó sus labios. Ella estaba allí, besándolo. Sirius abrió la puerta con mucha calma, hora de la cena, pero dejó de pensar en la cena. Prefirió cerrar la puerta. Severus, estaba bien acompañado. Hermione se sonrojó, al abrir los ojos. Con mucha vergüenza.

  • ¡Lo siento tanto! ¡No pude controlarme!- le dijo y Severus, abría sus ojos con suavidad.

  • Descuide, eso no es motivo para encarcelarla.

  • ¡Qué vergüenza! ¡Me he sobrepasado!

  • Considérelo, como una paga a mis servicios- dijo Snape, con burla y Hermione sonrió.

Tiempo después, ella se había dormido, con su cabeza y brazos, sobre la cama. Severus mantenía su mano sobre su cabeza, y la acariciaba con mucha calma. Desde ese momento, no había podido dejar de pensar en su novia fallecida, en las palabras de Hermione. Era tan peligroso. Quizá si se alejaba, no le harían daño. Sin embargo, había hecho una promesa. Suspiró y mirándola, comenzó a cerrar los ojos. Sería una temporada larga y tormentosa.