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Vendetta — capítulo 6

Severus había regresado a casa. Bueno, realmente había necesitado encontrar otra. No sabía cómo los localizaban tan rápido, pero el hecho era que lo hacían. Estando en su habitación, con su brazo y hombro heridos, Hermione le ayudaba a colocarse su saco. Suspirando y sonriente, ella cerraba los botones. Poco habían hablado, luego de aquel beso. Sirius lo sabía, sabía que sucedería y no dejaba de molestarlo.

  • Por dios, señor Snape. Dígame, prométame, que va a cuidarse y no volverá a sufrir.

  • No puedo asegurarle eso- fue su respuesta, cuando ella terminaba de cerrar los botones- pero sí, que le daré la dirección del hospital, si es que sobrevivo.

  • ¡Eso no es gracioso!- se quejó ella y Snape solo sonrió- Por favor, solo le pido que tenga cuidado.

  • ¿No amaba la acción?

  • Sí, pero no los funerales. Lo mismo le dije a su compañero Sirius, pero él insiste en salir desprotegido. Al menos, Remus, es el más sensato de todos ustedes.

  • Eso no es gracioso- se quejó Snape.

Hermione asintió en silencio y lo vio tomar su arma. Mientras la miraba, Hermione le abrazó suavemente, por la espalda. Severus permaneció tranquilo, sin decir palabra alguna. Ella estaba aterrorizada, por todo lo que habían sufrido.

  • No quiero que lo lastimen más- le dijo y Snape, colocaba su mano, sobre su cabeza.

  • Estaré bien, se lo prometo.

  • ¡No, siempre es lo mismo! Ya no quiero verlo herido, tengo tanto miedo.

Severus se dio la vuelta y la contempló con mucha calidéz. Hermione temblaba y tenía lágrimas en sus ojos. El hombre, simplemente inspiró y las limpió delicadamente con la muñeca. Antes de bajar su mano, Hermione la sostenía en su rostro.

  • Señor Snape...creo que yo...- intentó decir, pero su voz se acortó en el momento. Snape, esperó- me sentiría muy mal, terrible, si usted muriese.

Hermione inspiró, cuando Severus sostuvo su rostro con delicadeza. Apartó los cabellos del mismo y continuó mirándola. Aquel beso que habían compartido en el hospital, pudo haber sido una fantasía y sin embargo, lo seguía sintiendo como real. Quizá, solo había sido parte de la desesperación de aquella joven. Antes de continuar pensando, Hermione le besaba una vez más y lo dejaba ir. Severus no hizo nada más que mirar a la nada. No estaba al tanto siquiera, de lo que estaba a su lado. Solo, ese beso.

  • Hermione, yo...

  • Señor Snape, por favor...No diga nada.

Severus asintió y caminó hacia la puerta. Al salir de la habitación, Sirius estaba allí, mirándolo con una expresión inquisidora. El hombre, arqueó una ceja ante la mirada incesante de su compañero de labores.

  • Entonces, ¿Solo la proteges?

  • Cállate.

  • "Severus...¡Te amo!"- dijo Sirius y Snape, se dio la vuelta para mirarle con rabia- "¡Ohh...bésame!"

  • Cállate o juro que voy a partir tu boca- le indicó Snape y Sirius, alzó las manos con una sonrisa suave.

Remus, estuvo allí en poco tiempo. Había regresado de una reunión con el alcalde y parecía tener buenas noticias. Habían atrapado a uno de los camaradas del "fantasma escocés" y lo interrogarían muy pronto. Snape era ideal para ese tipo de momentos. Al regresar, Hermione ya había preparado el almuerzo. Podían acostumbrarse a eso. Hermione, cocinaba estupéndamente. Sirius era siempre, el primero en sentarse y Severus, almorzaba en su habitación, estando herido. Sirius sonrió, cuando Hermione iba a llevarle la comida. Miró a Remus y le guiñó un ojo.

  • Tratan de ocultar algo que es tan obvio- musitó- como si ella no estuviera enamorada de él y viceversa.

  • Déjalos. Son lo suficientemente adultos, como para decidir qué hacer con sus vidas.

  • Por supuesto. ¿Quién se queja?

Mientras almorzaban, Severus simplemente se quedó en la habitación con Hermione. Ella afirmaba que él tal vez, podía necesitar algo. Severus en cambio, pedía que si necesitaba algo, le dejara buscarlo o se sentiría todo un inútil. Ella le observó terminar de comer y lentamente, retiró la indumentaria utilizada. Snape quiso levantarse; pero ella no se lo permitió. Necesitaba descansar. Sin más que hacer, continuó leyendo los documentos que Remus había traído. Indicaban que aquel hombre, estaba dispuesto a hablar, si disminuían su condena.

En la tarde, se suscitaría el interrogatorio. Snape, estaba listo y sus compañeros también. Remus, se quedaría con Hermione, mientras Sirius y Snape, se iban a la comisaría. Hermione y Snape, se despidieron con un modesto apretón de manos, pero Sirius seguía retando a su paciencia, con sus chistes. El alcalde les había prestado un auto, así que Severus lo conducía.

  • Entonces, ¿No son pareja?

  • Será mejor que dejes de hablar o me detendré violentamente y saldrás volando por el vidrio.

  • Perdona, perdona que me preocupe por mi amigo. Aunque si queires un consejo, ellas aman las flores.

  • No, no necesito un consejo- dijo, girando violentamente. Sirius se tambaleó en el asiento y le miró de mala gana.

  • Luego, no vengas a pedirme ayuda.

  • No voy a pedírtela. Ya he salido con mujeres antes. No soy estúpido.

  • Como quieras.

Hermione estaba en la habitación que le correspondía. Remus alzaba la cabeza del sofá en el que estaba, para ver si todo estaba en orden. Habían adquirido otra casa, que según el alcalde, era más segura. De todas formas, él no creía en ese tipo de cosas. Ya los habían encontrado antes. Curiosamente, Severus era el que siempre salía herido. ¿Tendría que ver con Hermione, como él afirmaba? Seguramente.

Estando allí, escuchó un leve ruidillo que pensó, provenía de la calle. Siguió leyendo y trató de descansar. había tenido un mes bastante agitado. Mientras leía, alguien aprisionó su boca y él, por más que quiso safarce, tuvo que dejarse vencer. En el pañuelo, había un químico que lo dejó inconsciente, enseguida. Hermione, ni se percató de lo sucedido. Solo, cuando la secuestraban.

Severus llegaba al lugar y bajaba del auto. Sirius, miró a su alrededor y se preguntó, si tendrían éxito. Ya quería terminar con ese ridículo caso y continuar saliendo con su novia. Snape, entró y saludó a los guardias que ya lo esperaban. Se adentró en un oscuro pasillo y miró a su alrededor. Parecía, que todo ya estaba listo.

  • Bienvenido, señor Snape- dijo un comisario- le encontramos este regalito, para que lo interrogue.

Severus asintió y entró en la habitación. Lentamente, caminó hacia el detenido y le miró con una sonrisa suave. Aquel hombre, estaba listo para hablar y Snape, para preguntarle, muy obvio. Estando a punto de intentarlo, uno de los policías, recibió una llamada exprésamente, dirigida hacia Snape. Él, contestó.

  • Yo no interrogaría a ese hombre, de ser usted- le dijeron y Snape, se sobresaltó. El hombre tras el teléfono, siguió hablando- a no ser, que no quiera volver a verla.

  • ¡Hermione! ¿Qué le han hecho?- dijo y Sirius, le observó con mucha sorpresa.

  • Le damos tres horas, para que dejen ir a nuestro querido amigo o simplemente, la mataremos.

  • ¡Déjenla ir!

  • ¿Quiere cersiorase, de que está sana y salva? Eso va a cambiar, si no cede- declaró la voz misteriosa y acercó el teléfono hacia Hermione- vamos, dile algo...¡Díselo!

  • ¡Señor Snape...!

  • Ya la escuchó, así que será mejor que lo liberen en tres horas o no volverá a verla. Ni a ella, ni a su hija. Adiós.

  • ¡Un momento...!- la línea se veía interrumpida. Nadie había registrado los números. Severus, golpeó la mesa y bajó la vista.

  • Descuida, la encontraremos. Remus, debe estar. ¡Remus! Seguro le han hecho algo. Debemos regresar.