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¡Mi papi y yo! — capítulo 16

Hermione bostezaba y daba vueltas en la cama. Estaba aferrada a su padre, mientras él sostenía el pequeño oso negro. El oso del mal. Al despertar. Hermione brincaba en la cama, muy alegre. Mientras la miraba, sintió que la cama estaba algo fría.

  • ¡Granger!- dijo, cuando notó el por qué de la situación. Ella brincaba en la cama, con una sonrisa- Ya está muy grande para eso.

La levantó de la cama y la miró. Bueno, no más leche ni jugos, antes de dormir. La pequeña Hermione corría por la casa, con su pantaloncillo húmedo y Severus esperaba que se detuviera, para poder bañarla.

Al final, tuvo que pescarla. Ella reía, mientras él la llevaba entre sus brazos. Le parecía chistoso el asunto. Pero a él no.

La introdujo en la tina, mientras ella chapoteaba, feliz. Lo miró por un rato y luego, continuó haciendo lo que tanto le gustaba.

  • Papá...Pape eeee- dijo, mientras salpicaba el suelo. Severus miraba por donde pisaba, para evitar resbalarse. Se sentó en el suelo y se preguntó, cómo terminaría de hacerla crecer.

  • Quédese quieta, Granger. Quiero salir de esto rápido.

  • ¡Mia papá!- dijo mostrándole el jabón- ¡Mia mia!

  • Sí, eso es un jabón. Se lo presento- dijo él, limpiándose la nariz- Granger, jabón. Jabón, Granger.

Hermione sonreía con fuerza, mientras Snape le lavaba el cabello. Sus rizos luchaban por surgir, pese a que estaban empapados. Cerraba los ojos, cada vez que él, humedecía su cabeza. Le gustaba el baño y bueno, Severus se arremangaba las mangas hasta los codos. Hermione era potencialmente desastrosa.

  • Cuidado con eso- le dijo él, mientras ella sostenía una esponja- No, no se come.

  • ¡Papá!- chilló ella, tratando de tomarla.

  • No se come.

Al terminar el baño, la cubrió con una toalla y ella sonreía más aún, mientras él la secaba. Por supuesto, una vez bañada, vestirla no representaba problemas. Aunque a ella le encantaba correr en ropa interior.

  • Granger, le doy tres y está aquí. Uno...

  • No.

  • Dos.

  • No.

¿Dónde aprendió a decir "no"?

  • ¡Tres!

La sostuvo por la cadera y de cabeza. A ella le parecía divertido y no dejaba de reírse. La sentó en la cama y colocó la pequeña pijama. Por supuesto, era el anochecer una vez más. Tenía hambre, pero si no quería accidentes.

  • No puede orinarse en la cama.

  • ¡Mia papá mio mio!- dijo, mientras él sostenía la leche.

  • No puede, ¿entendido?

  • ¡Ame ame!

Pues entonces, esperaba que no hubiese accidentes. La mejor forma era simplemente pedirle que le avisara si tenía ganas de ir o al menos, que no durmiera luego de tomarse la leche. La única opción. Jugar con ella.

Y mientras jugaba con el oso del mal, llendo a buscarlo mientras ella reía de sus gracias, Severus la miró inquieta.

  • Granger, si tiene que ir...

  • Pa...

  • Al baño...

  • ¿Tiene que ir?

Se movía de un lado al otro y contorsionaba sus piernas. Sí, seguro tenía que ir. Se levantó del suelo y la miró, mientras ella alzaba sus brazos.

  • Sí y algún día aprenderá- dijo con un suspiro y caminó hasta el baño. Cuidadosamente miró el lugar. Muy grande para ella. ¿Qué hacía?

Necesitaba algo más que un inodoro. Bajó sus pantaloncillos y la miró. Hermione se chupaba un dedo y lo miraba.

  • No se chupe los dedos y haga lo que tenga que hacer.