← Historia 43618 · de
Historia 43618 — capítulo 1
Cuando el teléfono sonó, sentí una mezcla de alivio y decepción. Alivio, porque no tendría que decidir en ese momento si quería que Jacob me besara. Decepción... porque una parte de mí, una parte que no entendía del todo, quería que ese beso hubiera llegado, quizá no en ese momento... sino quizá mucho antes. Ni yo misma podía entenderlo, así que era mejor así.
Jacob soltó un gruñido semi-humano de queja cerca de mi boca y estiró el brazo para alcanzar el teléfono.
-¿Residencia de los Swan?
Noté que su boca se ponía en tensión y sus ojos se abrían al oír la voz al otro lado. Me encogí de hombros para indicarle que quería saber quien era.
-No, Charlie no está aquí.
Su voz se había vuelto mucho más grave y tosca. Me apoyé en el fregadero una vez más y esperé.
-Está en el funeral.
No pude evitar la curiosidad y pregunté:
-¿Quién es, Jake?
Me miró con una expresión entre la rabia y la pena y dijo apartando un poco el teléfono:
-El Dr. Cullen.
Sentí el corazón parándoseme en el pecho. ¿Carlisle? Sabía que Alice estaba allí, si quería algo la habría llamado al móvil ¿Por qué llamaba a mi casa? De repente pude oír claramente que hablaban al otro lado del teléfono aunque no entendía lo que decían. Jacob volvió a atender la llamada.
-¿Qué? No, si, hablo con Bella. Si, Charlie está en el funeral, como le dije, en el funeral de Harry Clearwater. Ella está aquí, si quiere hablar con ella...-dijo Jacob de mala gana. Yo asentí, algo histérica, y extendí las manos para que me pasara el teléfono.
-Ah, bueno. Le diré que ha llamado. Adiós.
Noté el "click" al otro lado del teléfono y como se abría de golpe la puerta de la cocina. Mi mareo iba en aumento.
-¿Que demonios pasa, Jake?-dijo, totalmente fuera de mí.
-Eh, calma. El chupasangres dijo que no hacía falta que te pusieras.
Alice entró en escena, ignorando a Jacob.
-¿Qué pasa aquí?
-Eso me gustaría saber... ¿Has visto algo, Alice?
Alice asintió.
-Rosalie le ha dicho a Edward que has muerto. Luego nada. Luego he visto que Edward sonreía de alivio. No sé que ha pasado, Bella...
Ahora si que me fallaban las piernas... noté que Jacob me cogía de las manos y me arrastraba hacía el sofá y me sentaba casi sin poder oponer resistencia.
-¿Ha ocurrido algo mientras yo no estaba aquí?
Era evidente que a Alice le costaba hablarle directamente a Jacob, pero su curiosidad por mi estado era más grande.
-Creo que... que él ha llamado.-dijo Jacob también con esfuerzo y algo pensativo.
-¿Él?
-El traidor de tu hermano.
Pude notar como Alice se echaba hacia atrás.
-¡Jake!-Dije reaccionando- ¿Era Edward?-pronunciar su nombre hizo que mi garganta quemara como fuego.
-Bella, no lo sabía-dijo cambiando su expresión al mirarme- Dijo que era el Dr. Cullen, pero ahora... creo que era él. Tiene sentido...
-Si-dijo Alice calmándose- Por eso no pude ver que era lo que le aliviaba... ¿Le dijiste que Bella estaba viva?
Jacob asintió.
-¿Y porqué no me has dejado hablar con él?-dije levantándome, la ira renovando mis fuerzas.
Jacob me miró dolido.
-Bella...
-¡No tenías ningún derecho! ¡Llamó a mi casa!
-Bella...
-¡Él me llamó a mí!
-¡Bella, él no quiso hablar contigo! ¡Tú lo oíste! ¡Una vez más, él te rechazó!
Esa verdad, que era la que verdaderamente me estaba golpeando por dentro, me dio ahora por fuera con toda su fuerza. Noté que Jacob se arrepentía de decir esas palabras nada más pronunciarlas, pero ya era demasiado tarde.
-Él solo quería saber si estaba viva porque se sentía culpable... él no me quiere... ¿Verdad?
Caí derrotada en el sofá. Noté que Alice deseaba ser invisible, y por suerte para ella casi lo era. Jacob se puso en cuclillas delante de mí.
-Bella, lo siento mucho. Quizá no lo creas... pero lo siento. No deseo otra cosa que tu felicidad. Pero me gustaría que supieras que...hay otras personas que... si te queremos. Siempre lo haremos. Pase lo que pase.
Le miré, como saliendo de la oscuridad. Allí estaba mi sol.
-Me voy a casa de los Clearwater. Me necesitan allí y a pesar de todo... creo que aquí estás en buenas manos. Por favor llámame cuando quieras, ¿De acuerdo?
Asentí y él me besó la frente.
-Adiós.
Pude notar como Alice sostenía la respiración hasta que el salió de la casa. En un instante se encontró sentada a mi lado.
-Bella...
Me sequé unas lágrimas que ni siquiera había notado caer y negué con la cabeza.
-No, Alice, no te sientas culpable. Nada de esto es culpa tuya. De hecho, tu solo querías evitar que algo así ocurriera... Pero no importa. Quizá... quizá todo haya sido para mejor.
Alice me miró sin comprender.
-Dime Alice... ¿Puedes ver mi futuro ahora? ¿Me ves...convertida?
Alice bajó la cabeza y negó.
-No. Hace unos meses que no te veo... que no te veo en mi futuro. No te veo convertirte. De hecho, no puedo ver nada de tu futuro. Por eso creí que...
-Que iba a morir. Pero no es eso.-Dije sonriendo casi sin darme cuenta- Es...
-Hombres Lobo...
Se hizo un silencio incómodo entre las dos.
-¿Podrías aceptarlo?-le dije, casi sin que las palabras pudieran salirme de la garganta.
-¿Que tengo que aceptar, Bells? Es tu vida...
-Ya, pero... Ahora que tú has vuelto a ella, no quiero que te alejes demasiado-dije, notando que las lágrimas me volvían a los ojos- Por favor...
-En el caso de que a mí no me importara...A él si le importa, Bella. Tu chucho no parece muy contento de tenerme por aquí...
-Se acostumbrará. Lo has oído: quiere que yo sea feliz. Y tú me haces feliz Alice... Todos me hacíais muy feliz... y mientras cualquiera de vosotros quiera venir a verme, y yo os importe lo más mínimo, seréis bien recibidos.
Alice me sonrió y me secó las lágrimas. Yo le cogí de la mano, de esa mano tan fría que yo conocía tan bien y le sonreí también.
-Está bien Bella. Estaremos en contacto. Hablaré con mi familia, ¿De acuerdo?
Asentí, de nuevo, demasiado entusiasmada.
-Oh, Bella, te quiero mucho. Cuídate, ¿Vale?
Eso me recordó algo.
-Alice, hay algo más.
-¿Qué es?
-Victoria, está aquí. Va detrás de mí. Los hombres lobo la han intentado poner a raya pero...
-¿Victoria?-dijo con una nota de terror en su perfecta voz.
Yo asentí.
-Oh...esto, esto cambia todo, Bells. Yo...tengo que irme ahora, tengo que hablar con...Carlisle. Pero volveré pronto, lo prometo, ¿Vale?
Yo asentí de nuevo, mientras ella me abrazaba fuertemente.
-Cuídate, Bella. No... No te separes de Jacob, ¿De acuerdo?
Aquello si que era bueno.
-No lo haré. Te quiero, Alice.
-Lo sé, pequeña. Adiós.
Y casi imperceptiblemente, ya no estaba allí.
Mi casa vacía parecía enorme y fría, y a pesar de que Jacob me había dicho que le llamara, no quería molestarle. Le había hecho sufrir demasiado aquella noche. Total, aún podía conducir yo sola hasta la casa de los Clearwater. Podía ver como estaba Charlie, asegurarme de que había comida algo en todo el día.
Y podía disculparme de nuevo con Jacob. Verle de nuevo, reordenar pensamientos. Aceptar la realidad de mi vida, de mis sentimientos.
Edward no me quería, no iba a volver.
Jacob estaba allí, me amaba y nunca me había fallado. Y yo también le amaba. Estaba cansada de pensar que no de la misma forma que había amado a Edward, pero es que quizá no se pueda amar de igual manera a dos personas tan distintas. Aún así quizá la manera de amar a Jacob no fuera ni mejor ni peor. Simplemente era la manera de amar a Jacob. Quizá que una parte de mí siempre fuera amar a Edward no era algo malo ni que tuviera que hacerme sentir culpable, más aún cuando era algo que Jacob conocía.
Ninguna relación era perfecta, y menos en un mundo lleno de monstruos y muerte. Pero esto era lo más cercano a la felicidad que teníamos yo y la persona que más quería en el mundo y no podíamos huir más de ello...
Eso fue lo último que pensé antes de ver una figura pelirroja en medio de la carretera. Después solo recuerdo un volantazo y varias vueltas de campana de mi Chevy antes de perder el sentido...