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Historia 4373 — capítulo 7

7

LOS SECRETOS DEL PASADO

Libby estaba en la puerta sonriendo ampliamente, iba vestida de suéter color rojo, falda de jean larga y botas, con un bolso estilo cartero color caramelo.

-¡Kim Bauer! – dijo Ron, sorprendido.

-¿Quién?, ¿Dónde? – preguntó Libby mirando para todos los lados en busca de Kim Bauer –. ¡Ah!... yo... bueno, algunos muggles me llaman Maradona, digo, Madonna.

Ron soltó una risita nerviosa.

-Hola, Libby – dijo Harry –. Bienvenida, pero, pasa.

-No, gracias – le dijo la chica con amabilidad –. Prefiero que hablemos en otra parte, al aire libre.

-Bueno – aceptó Harry aún sin entender –. Nos vemos, Ron.

-Adiós, Ron – se despidió Libby sonriendo y moviendo la mano.

Ron se limitó a mover la mano también.

Cuando llegaron a la calle, emprendieron camino hacia un parque que quedaba cerca de allí, en todo el trayecto Harry no dijo nada, lo único que hacia era mirarse los zapatos, y aún así no podía dejar de notar que la chica era más alta que él.

-¿Qué te pasa? – le preguntó Libby –. ¿Se te comieron la lengua los ratones o qué?

-Es que... esto es extraño para mi – dijo Harry con sinceridad.

-Si, me lo imagino – le dijo Libby, luego suspiró –. Se supone que es Hermione la que debería hacer esto.

-¿Y por qué no lo hizo ella? – inquirió Harry.

Libby se encogió de hombros, entraron en el parque y se sentaron en una banca que había sobre una lomita.

-Seguramente porque no quiere verte – opinó al final, luego se dio la vuelta y saludó con la mano a un grupo de señoras que había detrás de ellos y que estaban algo alejadas, al lado de los juegos infantiles.

-Entonces, ¿te mando a ti para que dieras la cara?

-No – respondió ella con serenidad.

-¿Entonces?

-He venido por mi cuenta.

-¿Hermione lo sabe? – la chica negó con la cabeza –. ¿Viniste a escondidas de ella?, ¿Por qué?

-Porque quiero, puedo y no me da miedo. Pero la razón principal es James.

-Si, en tu carta me dijiste que eras su madrina.

-Así es – confirmó ella llena de orgullo –. Y creo que tienes derecho a saber algunas cosas. Así que, dispara.

Harry no sabía por dónde comenzar, quería preguntarle lo que opinaba James de él ahora que sabía que era su padre, quería saber cuándo aprendió a caminar, cuándo le salió el primer diente... pero todas esas preguntas le correspondía responderlas a Hermione. ¡Cobarde!, pensó Harry de ella, por qué no daba la cara. Después de segundos en silencio, Harry preguntó:

-¿Cuándo cumple años?

-Diez de julio – respondió Libby de inmediato, parecía haberla tomado por sorpresa.

-¡¿Qué?! Imposible. Para esa fecha Hermione tenía menos de tres meses de embarazo.

Libby soltó una carcajada.

-Ay, perdona – se disculpó la chica tratando de contener la risa –. Ese es mi cumpleaños. El de James es el cinco de diciembre.

-¿Diciembre? – preguntó Harry desconcertado –. Pero... yo creí que había nacido en enero.

-No – lo contradijo Libby – Nació en diciembre. James es sietemesino.

-¿Sietemesino? – repitió Harry, incrédulo –. Pero, ¿por qué?

-Porque a Hermione se le complicó el embarazo después de aparecerse. Por eso – explicó ella.

-¿Cómo así que se le complicó? – Harry estaba asustado.

-Si – confirmó Libby –. Bueno, te voy a explicar cómo ocurrió todo. El cinco de septiembre de 1998 yo estaba dando vueltas en el condado de Salem, había saltado clase gracias a una golosina llamada Surtidos Saltaclases. Eran como las nueve de la mañana y estaba pasando al lado de un callejón sin salida, en esas oigo un estallido, un “plin”, y allí apareció Hermione. Se cogía su barriguita y cayó de rodillas, gemía. Y como no, si esta prohibido aparecerse cuando estas embarazada. Mucha tonta.

-¿Se apareció en Estados Unidos? – preguntó Harry muy extrañado.

-Si – confirmó Libby –. Me imagino que con todo lo que leyó de escuelas extranjeras lo primero que se le vino a la cabeza al momento de aparecerse fue Salem, seguramente buscaba un lugar seguro o algo así. De milagro no pensó en aparecerse en Grecia, sino, se hubiera encontrado con una manada de mantícoras. O pero, aparecerse en la luna.

-Creí que me había comentado lo de su aparición para impresionarme – dijo Harry en voz baja.

– Entonces – continuó Libby –, corrí hacia ella, estaba muy pálida, y temblaba... yo no sabia qué hacer, me asusté, intenté ayudarla para que se parara pero fue inútil. Por fortuna vi a una pareja pasar por allí, ellos me ayudaron a llevarla al hospital mágico del pueblo. Qué suerte tuvimos, si no... – Libby respiró profundo y negó con la cabeza, el solo recuerdo parecía entristecerla.

Harry se sintió tan pequeño, tan miserable, estuvieron a punto de perder al niño. Entonces se acordó de las palabras de Hermione el día que discutieron: “Tú no sabes, no sabes nada. Lo qué yo tuve que pasar cuando llegué aquí...”, y él le había dicho que se lo había buscado, se sintió aún peor, se llevó las manos a la cara, luego miró a Libby, ella siguió con su relato:

-... después de tres días Hermione pudo hablar, no me dijo mucho, solo su nombre y de donde era y me encargué de avisarle a sus padres que ella estaba conmigo, en Estados Unidos. Yo la visitaba cada vez que podía, estaba cursando mi último año en Salem, así que me quedaba más fácil volarme del colegio. Con el tiempo nos fuimos haciendo muy buenas amigas, ella tenía que estar en reposo absoluto, pero aún así odiaba el hospital. Quien no.

A mediados de octubre le dieron de alta. No tenía ningún lugar a dónde ir y no podía viajar largas distancias, ya fuera con transporte muggle o mágico. Así que le ofrecí mi casa y mis padres la recibieron con los brazos abiertos. Fueron por ella hasta Salem y viajaron a New York en automóvil, se demoraron casi dos días, se detuvieron con frecuencia para que Hermione no se agotara por la distancia. Entró en labor de parto al anochecer del cuatro de diciembre. Nosotros ya sabíamos que el bebé sería prematuro y mis padres tomaron todas las medidas necesarias, ya fuera para ir a un hospital mágico o muggle. Al final, ganó el hospital muggle, tu sabes, por todo lo de la tecnología. Mi mamá es muggle, fue idea suya. James nació a las seis de la mañana del cinco de diciembre. La directora del Instituto me dio autorización para visitarlos, fue dos días después de que naciera. Cuando lo vi, me pareció la criatura más hermosa del mundo, a pesar de que era tan pequeño y frágil. Estaba en una incubadora y Hermione solo podría cargarlo una vez al día, además, al principio no pudo darle del pecho. Pero esa criatura resultó ser todo un mago, para las fiestas navideñas ya estaba en casa, más grande y más saludable, y con mucho pelo castaño oscuro.

Los padres de Hermione estuvieron con nosotros en las navidades y estaban embobados con el bebé. Querían llevárselos para Londres, pero ella se negó rotundamente. Nosotros no conocíamos la razón, pero yo me la imaginaba: no quería ver al padre del niño. Los Granger regresaron a Inglaterra la segunda semana de enero y Hermione se quedó con nosotros, trabajaría como la asistente de mi papá en la edición de la revista La Transformación Moderna y podría hacerlo mientras cuidaba del bebé, días antes de que yo regresara al Instituto, Hermione se sinceró conmigo, y me lo contó todo, incluido que tú eras el padre del niño. Yo casi me voy para atrás, o sea, ¡Hermione Granger y Harry Potter!, además, acababas de derrotar a Volf... Volf... a ése. Por último, me pidió que fuera la madrina de James, y cómo me iba a negar, si desde que lo vi lo amé.

-Entonces, Hermione me odia – afirmó Harry casi en susurro –. Tiene sus razones.

-Si te odia o no... no lo sé – opinó Libby con sinceridad –. Eso tendrás que preguntárselo a ella.

-Y... ¿por qué lo nombró James?

-Eso tampoco lo sé. También se lo tienes que preguntar.

Harry apoyó los codos sobre las rodillas y dejó caer su cabeza sobre las manos, con todo lo que se enteró, sentía que el suelo se desmoronaba bajo sus pies y no pudo evitar que de sus ojos saliera un par de lágrimas.

-Vamos, no te pongas así – le dijo Libby con tristeza –. Mejor, pregúntame cosas sobre James, ¡sí!

-¿Cuál fue su primera palabra? – le preguntó Harry en un hilo de voz.

-“Osa” – dijo Libby.

-¿Osa?

-Crookshanks – explicó ella.

Harry soltó una risita nerviosa.

-Así me gusta – aprobó ella muy contenta –. Sigue preguntando.

-¿Cuándo pudo caminar sin ayuda?

-A los trece meses.

-¿Cuál es su deporte favorito?

-Pregúntaselo a él.

-¿Le gusta el quidditch?

-Pregúntaselo.

-¿Y su película favorita?

-Eso también tienes que preguntárselo.

-¿Y cómo quieres que se lo pregunte? – inquirió Harry –. Para eso estas aquí, ¿no?. Además, seguro James no me quiere ver.

-Si James no te quisiera ver, yo no estaría aquí – dijo ella con solemnidad, luego se levantó y gritó en dirección a las señoras que antes había saludado – ¡Eh!... ¡James!

Harry volteó la cabeza con tanta rapidez que creyó que se había autoestrangulado. James se bajó de un columpio y se despidió de las señoras con un gesto de la mano, luego caminó hacia ellos.

-No podía decirte que lo traería – le dijo Libby a modo de disculpa –. Te morirías de ansiedad, y te necesitaba vivito para que se vieran.

-Y... – Harry no lo podía creer –, también lo trajiste a escondidas de Hermione.

-Si – confirmó Libby.

-Pero... ¿por qué?

-Porque todo esto fue idea de James.

James subió la lomita y llegó hasta donde ellos, llevaba unas zapatillas deportivas, jeans que le quedaban un poco grandes, camiseta con chaqueta y una gorra amarilla de Bob Esponja. Harry se levantó y tuvo que contenerse para no abrazarlo, primero tenía que conocer cuales eran los sentimientos de su hijo.

-Hola – saludó James a Libby, después miró a Harry y le sonrió con timidez. Harry también sonrió, James bajó un poco la mirada.

-Bueno, me voy – les dijo Libby –. Me avisan cuando hallan terminado, ¿sí?

Harry y James asintieron con la cabeza. Libby le sonrió al niño y le guiñó un ojo, la vieron irse hasta los juegos, sacó de su bolso una chupeta pequeña y se montó en un columpio.

-¿Nos sentamos? – preguntó Harry con una voz que parecía no ser la suya, estaba hecho un manojo de nervios. James asintió –. Y, ¿cómo te encuentras? – continuó después que se sentaron.

-Bien y... ¿tú? – preguntó el niño con timidez y sin mirarlo.

-Mal... porque te asusté. Perdóname, no era mi intención.

James no dijo nada, se limitó a mirarse las rodillas, sus pies quedaban a treinta centímetros del suelo.

-James – susurró Harry –, si no te sientes cómodo hablando conmigo, no tienes porque hacerlo.

-Es que... si “quielo” – luego miró a Harry –. Nunca pensé que mi papá “fuela” “Haly” “Pottel”.

-¿Tu mamá nunca te habló de mi? – preguntó Harry, aunque era innecesario, sabía que no.

-Si, poquitas veces – dijo James, Harry se sorprendió.

-Y... ¿qué te dijo?

-Que “elas” un “glan” mago, un “glan” amigo, y que te metías en muchos “ploblemas”.

Harry sonrió.

-¿Nunca te dijo mi nombre?

-No, nunca.

-¿Se lo preguntaste alguna vez?

-Si, muchas. “Pelo” se ponía “tliste”. Así que no insistí.

-James... ¿alguna vez te preguntaste por qué no estaba con ustedes?

-“Dulante” los últimos meses si, “pelo” no se lo decía a mamá.

-Temías que se entristeciera – apuntó Harry. James asintió.

La conversación se estaba desviando demasiado, la gracia era que conociera más a su hijo, y hablar sobre los sentimientos de Hermione no era algo bueno, eso parecía entristecer a James. Después de varios segundos en silencio, Harry le preguntó:

-¿Aún vez Bob Esponja?

-¿Cómo sabes...?

-Yo era el señor de la librería, el que tenía la gorra de los Yankees.

James lo miró con la boca abierta.

-¿Te gustó el “liblo” de “Da Vinchi”? – preguntó con entusiasmo.

-Si, es muy interesante – respondió Harry.

-A mamá también le gustó – comentó el niño –. Oye, ¿y todavía llueve mucho?

-Uff, más que antes.

-¡Ohh! – se lamentó James.

-¿Te gusta el quidditch?

-No, a mi me gusta el quodpot.

-¿Qué? – Harry no lo podía creer, hizo una mueca de dolor y se llevó una mano al pecho, cómo si le hubieran enterrado un puñal. James se rió con ganas.

-“Pelo” tengo una “snich”

-Debe ser la que le regale a tu madre.

-¿El día que “quedalon” campeones?... si, es esa.

Estuvieron hablando durante una hora más. Harry le preguntó todo lo que se le ocurría, desde cuál era su canción favorita hasta lo que había desayunado ese día. Además, James le contó todo lo que había hecho durante su mes y medio de escuela en el kinder. Su corazón era invadido por un sentimiento puro y caluroso; a pesar de saber que tenía un hijo, nunca había experimentado esa sensación de orgullo, responsabilidad y amor que se tiene cuando está con la prolongación de la sangre, y al ver a James, allí, sentado junto a él, dejó que todas esas sensaciones se revelaran.

-¿Puedo “pedilte” una cosa? – preguntó James con timidez.

-Claro, lo que sea.

-Puedo... puedo “dalte” un... “ablazo”...

Harry le dio un vuelco el corazón, asintió enérgicamente con la cabeza. Sin previo aviso, James saltó hacia su cuello y lo abrazó con fuerza, Harry también lo hizo. Cerró los ojos y ese abrazo se hizo maravillosamente eterno. Más lágrimas rodaron por el rostro, era la primera vez que James lo abrazaba y lo hacia sin vacilación ni temor, estaba bien prendido al cuello de Harry y parecía que no se quería soltar.

-Te estuve buscando desde hace mucho tiempo – susurró Harry, tenía que decírselo, tenía que enterarse que no lo habría dejado solo, nunca –. Perdóname si no llegué antes.

James se limitó a decir:

-“Glacias”... papá.

Harry creyó que se le estallaría el corazón y se sintió tan feliz, tan sumamente feliz, que parecía estar flotando en medio de las nubes, pensó que estaba completamente ingrávido. Cuando se separaron, James le sonrió.

-Tienes los mismos dientes de tu mamá – le comentó Harry con cariño.

-A mi me gustan mucho – opinó James sin dejar de sonreír, luego gritó –. ¡Tía Libby!

Libby corrió hacia ellos cómo si fuera un rayo, tenía los ojos rojos y aguados.

-No pude evitarlo, lo siento – dijo ella entre sollozos –. Ay, es que se vio tan bonito desde allá.

-Hay alguien que quiere conocerte, James – le dijo Harry.

-¿Quién?

-Mi mejor amigo, Ron.

-¿Y dónde esta?

-En mi casa, ¿quieres ir?

-¿Puedo? – le preguntó el niño a Libby, ella asintió mientras se secaba las lágrimas.

James caminó de la mano de Harry, miraba todo con mucha curiosidad. Libby iba al lado de James revisando su bolso.

-Oye, Harry – le dijo la chica –. ¿Por aquí hay una heladería?

-Si, claro. A dos calles de mi casa. Pero son helados muggles.

-No importa. Preciso cuando comienza a hacer más frío es cuando me dan más ganas de comer helado.

Llegaron a la casa, y Libby se sorprendió al ver el auto de Harry.

-¡Wow!, tienes una mini-van.

Primero entró Libby y después Harry con James, apenas unos segundos después de haber cerrado la puerta Ron salió de la cocina con paso veloz, tenía la cara colorada.

-¡Vete! – le dijo a Harry en susurro y hizo una seña con ambas manos.

-¿Qué ocurre? – inquirió Harry.

-¡Vete! – repitió Ron.

-¿Ron, qué...? – pero Harry no pudo preguntar, se había quedado mudo porque de la cocina había salido nada más ni nada menos que Hermione.

James apretó la mano de Harry, Libby parecía fresca como una lechuga, Ron se apartó del camino, al parecer Hermione quería matarlo. Ese día no llevaba el cabello liso, sino peinado en rizos sueltos, usaba un pantalón capri en algodón color blanco, zapatillas deportivas azul claro con rallas blancas, una blusa deportiva también blanca, y un suéter de botones azul claro. Hermione miró a Libby y ésta le sostuvo la mirada, luego miró a James que se escondió detrás de Harry sin soltar su mano y por último volvió a mirar a Libby.

-Se puede saber, ¿qué hacen ustedes dos aquí? – le preguntó Hermione con altivez.

-No es obvio – respondió Libby con vehemencia – Vinimos a hablar con Harry.

-Te dije que no...

-A mi no me impongas, Hermione – interrumpió Libby sin abandonar esa actitud despreocupada –. Además, no conviene discutir delante del niño.

James aún estaba detrás de Harry, temblando. Hermione se cruzó de brazos.

-Mira, James – le dijo Harry para tranquilizarlo –. el es Ron.

-Hola – le dijo Ron sonriendo, los colores de su cara habían empezado a desaparecer.

-Hola... – balbuceó James – ... Ron.

Los cuatro adultos lo miraron con rapidez, James se asustó.

-¿Cómo lo has llamado? – le preguntó Hermione desconcertada.

-Cómo me “dijelon” que se llamaba: Ron.

-¡Te das cuenta que has pronunciado la ere! – dijo Hermione muy contenta, parecía que se le había quitado el enfado.

-¿La “ele”?... No.

-Di: carro.

-“Calo”

-Gracias.

-“Glacias”

-Varita.

-“Valita”

-Ron.

-Ron.

Ron dio un salto de alegría mientras canturriaba: “soy su primera palabra con ere”. Libby sonreía ampliamente, divertida por el show de Ron y feliz por el progreso vocal de James. Hermione se llevó una mano a la boca y miró a Harry completamente sorprendida. Harry se encogió de hombros sonriéndole a ella. En ese instante sonó el teléfono, Ron se apresuró a contestar.

-¡Alo! – dijo muy contento, luego su risa se apagó –. Ah, hola... no, esta ocupado. Adiós – y colgó de una. Luego volvió a sonreír, pero esta vez más feliz.

-¿Quién era? – preguntó Harry, aunque sabía muy bien de quién se trataba.

-Estorbo – se limitó a decir Ron, luego le dijo a Libby –. Te invito a un helado.

-Listo – dijo gustosa la chica – Volemos de aquí.

-Yo voy con ustedes – se ofreció James.

-No, será mejor que te quedes – lo contradijo Libby serenamente, mirando a Hermione.

-Es mejor que valla con ustedes – opinó Hermione.

Todos se quedaron mirándola.

-Entonces vámonos, para ayer es tarde – dijo Libby, cogió a James de la mano y salió junto con Ron.

Al cerrar la puerta, Harry y Hermione se quedaron mirando. Él fue hasta la mesita del teléfono y lo desconectó, no quería ser interrumpido. Cuando se volvió hacia Hermione, la chica se abalanzó sobre él pegándole puñetazos en el pecho hasta hacerlo retroceder contra una pared. Harry no opuso resistencia, después de todo lo que se había enterado esa tarde, comprendía perfectamente la reacción de ella. Luego de casi cinco minutos de golpes y golpes, Hermione se detuvo. Retrocedió y se frotó las manos, Harry se frotó el pecho. Que fuerza tenía, pensó. Ahora entendía porque Malfoy quedó anonadado cuando ella le pegó una cachetada en tercer año.

-¿Te sientes mejor? – le preguntó Harry.

-No, pero siento un fresquito.

-Ah, bueno, eso es algo – dijo Harry aún frotándose el pecho. Hermione lo miró con el ceño fruncido, luego entró en la cocina –. Mira, Hermione, yo no sabía que James vendría. En serio, me tomó por... ¿qué haces? – preguntó cuando ella salía de la cocina con una pequeña mochila al hombro y con paso decidido hacia la puerta.

-¿No es obvio?. Me voy – dijo ella con acidez.

-No, no, no – y corrió hacia la puerta, tapándole el paso –. Tú no te vas.

-Apártate, Harry – le ordenó Hermione, sacó su varita y lo apuntó –. Me quiero ir.

-Pues, que lástima – opinó Harry como quien no quiere la cosa, sin dejarse intimidar –, porque yo quiero que te quedes.

-Ya te lo dije, Harry. James no te necesita.

-Todo niño necesita de un padre, Hermione. Claro, tú qué sabes, si creciste con los tuyos, pero yo no. Y no quiero que a James le pase lo mismo.

Y dicho esto la cogió del brazo que tenía la varita y la llevó hasta la sala donde la sentó delicadamente sobre una butaca al lado de la chimenea.

-Exijo explicaciones, Hermione – le dijo Harry cuando se sentó en un sofá frente a ella –. Y me imagino que tú querrás algunas mías, ¿no?

-No – respondió ella, parecía muy sincera –. Yo no quiero tus explicaciones, Harry. Todo me quedó muy claro después de la conversación que tuvimos en mi casa hace dos semanas.

-¡Ah, si!... ¿y qué fue lo que te quedó claro? – inquirió Harry.

-Número uno: te empataste con Ginny, número dos: me plantaste. Eso es lo que no te perdono. Debiste haberme plantado primero y luego empatarte con Ginny, no hubiera dolido tanto...

Mientras Hermione seguía hablando a Harry se le fue subiendo la sangre a la cabeza, tuvo que contenerse demasiado para no levantarse de su asiento y zarandearla, o en otro caso, ir hasta una pared y golpearse la cabeza.

-... y para rematar, culpas a Voldemort de todo.

-Entonces, ¡no me crees! – exclamó Harry completamente furioso.

-No – le contestó Hermione con desdén, se cruzó de brazos y piernas y le volteo la cara.

Harry se levantó, estaba hecho una fiera, Hermione lo miró con aprehensión. Harry fue hasta su habitación y bajó con algo. Se lo tiró a Hermione y le dijo:

-Es tuyo ¿no?

Hermione cogió la prenda que había caído al suelo, era un sostén.

-¡Adivina cómo lo recuperé!

-Pensé que se había...

-¡Perdido! – concluyó Harry –. No, que va. Voldemort lo tenía.

Hermione lo miró completamente horrorizada mientras sostenía la prenda. Abrió la boca para decir algo, pero de ella no salió ningún sonido. Harry comprendió lo que ella trataba de decir:

-Te preguntarás ¿cómo llegó a mis manos? – ella asintió lentamente –. Fue aquel día, cuando dormimos juntos en la habitación de mis padres. Él nos vio – Hermione soltó un débil gemido –. No te preocupes, no nos vio haciéndolo. Solo tuvo una imagen de nosotros dormidos al lado de la chimenea. Por eso nos envió los mortífagos. Al parecer, ellos registraron la casa después que huimos y lo encontraron – dijo refiriéndose a la prenda.

-Pero... – comenzó a decir Hermione, tenía la voz muy aguda, como si tuviera reseca la garganta – ¿nos... nos volvió a ver?

-Si – confirmó Harry con amargura –. Y no solo eso, también nos sintió, me sintió.

-¿Cómo así que te sintió?... No me dirás que él...

-No, no – dijo Harry con rapidez –. Me refiero a que experimentó un sentimiento que él odia, que siempre ha odiado, me lo dijo la noche que nos enfrentamos, y tenía en sus manos tu prenda. Y entonces, por eso, comenzó a invadir mi mente, a aparecer en mis sueños, a mostrarme cosas que... que podrían pasar... que podrían pasarte.

-¿Pasarme? – preguntó Hermione acongojada –, ¿qué fue lo que te mostró?

-Una tumba tuya – dijo sin rodeos.

Hermione se tapó la boca con una mano, comenzó a respirar con fuerza, sin mirar a Harry, parecía estar pensando en algo.

-No volviste a practicar Oclumencia, ¿verdad? – preguntó al fin.

-No, pero, ¿eso a qué viene?

-Y, ¿qué te dijo Voldemort acerca de esas visiones? – preguntó Hermione sin escuchar lo que él había dicho.

-Me dijo que... las había enviado para que dejara de... vivir esos momentos, para dejar de fastidiarlo. Por eso te dejé, temía que te hiciera daño.

-¿Por qué nunca me lo dijiste? – le preguntó en susurro mirándolo a los ojos.

-Porque... no quería que te preocuparas – dijo él, aunque eso nunca se lo había preguntado.

-Pues hiciste mal, Harry – soltó Hermione y se levantó –. No confiaste en mi. Si hubieras hablado conmigo desde el principio nada de esto hubiera pasado – su tono de voz sonaba a reclamo –. Muchas veces te demostré que podías confiar en mi. Entonces, la solución perfecta fue dejarme sin dar explicaciones, ¡qué cómodo para ti!

-¡Cómo se te ocurre decirme que fue cómodo! – exclamó Harry completamente indignado y también se levantó –. La decisión que tomé me dolió muchísimo...

-Pero, si me hubieras dicho las cosas cómo eran hubiéramos encontrado una solución entre los dos. Éramos una pareja, Harry.

-Si, éramos una pareja. Pero tú tampoco me dijiste que estabas embarazada – se defendió él –, y algo me dice que lo sabías antes que saliéramos de Hogwarts.

-Me di cuenta poco antes de que me plantaras – confesó ella, estaba triste –. Pensaba decírtelo después de los exámenes.

-¿Y por qué no me lo dijiste de inmediato, en cuanto te enteraste? – preguntó Harry cogiéndola de los brazos y acercándola a él, estaban muy pegados, sentía su respiración.

Pero no pudo saber por qué Hermione no le había dicho apenas se dio cuenta, ya que un impulso lo llevó a besarla. Ni siquiera supo en qué momento soltó sus brazos y colocó una mano en la espalda y otra en la nuca de ella, apretándola contra su cuerpo. Más sorprendente aún resultó el hecho que Hermione abriera la boca y su lengua comenzara a jugar con la de Harry. Luego, la respiración agitada, las manos de Harry apretándola más hacia él. Más juegos con la lengua, las manos de Hermione sueltas y dejando caer la varita, intercambio de saliva, y el sonido de la chapa de una puerta. Un empujón de Hermione tirando a Harry sobre el sofá y por la puerta entraron Libby, James y Ron.

-Han perdido a un cliente para toda la vida – se quejó Ron cerrando la puerta –. ¿A quién se le ocurre no abrir una heladería un sábado?... ¡A los muggles!.

-Sinceramente, en este país tienen unas costumbres muy extrañas – opinó Libby.

-Bueno, afortunadamente tengo una reserva de helado para las emergencias – le dijo Ron.

Pasaron por el lado de la sala sin mirar a Harry o a Hermione. James si lo hizo, entonces Libby lo cogió de la muñeca y tiró de él entrando a la cocina con Ron.

Después que se quedaron nuevamente solos, Hermione miró a Harry con el entrecejo fruncido, pero antes que ella dijera algo, Harry se le adelantó:

-¡Qué!... ¿quieres que te devuelva tu saliva?

☼☼☼☼☼☼☼☼☼☼

¡Aaaaaaah! Once Caldas campeón de la Libertadores... ¡Tututu! Y lo que todos querían, para que no digan que soy re-mala. ¿Qué harán Harry y Hermione después de esto? ¿A Libby y a James les gustará el helado de Ron? ¿La varita de Hermione habrá sobrevivido a la caída? Bueno, los voy a dejar en suspenso con eso. De antemano, muchas gracias por sus mensajes de apoyo y aquí los respondo:

· Hedwig_LLC: Hola, creí que no alcanzarías a poner un Nuevo mensaje, como el primero lo colocaste antes de publicarse el capítulo 6... En cuanto a tu comentario que después de la tormenta llega la calma, pues al final de este capítulo como que se cumplió ¿no?... ¿será que vendrá más calma? Porque para tu dicha aquí tuvieron otra peleita. Me alegra mucho que ya casi estés en vacaciones, y aprovéchalas al máximo.

· Vane: El capítulo 6 lo envié rapidísimo, tanto que salió publicado el 28 y también mandé rapidísimo este, para que se enteraran de lo que Libby le dijo a Harry. Gracias por tu mensaje.

· Ginebra Black: Bueno Ginebra, no te puedo garantizar no más tragedias ya que aún no he finalizado de escribir el fict, así que ni modo, pero de lo que si estoy segura es que tendrá un final muy digno, pero para eso falta mucho. Besos.

· Doryanne Potter: ¿A qué te refieres cuando me dices que no cometa una locura? Esa parte no la entiendo. Espero que te haya gustado el capítulo 7.

· Hibari: La primera en poner un mensaje con el capítulo 6 en línea. (Darla se siente muy orgullosa de ser el alivio para las penalidades de sus lectores) Cruzo los dedos para que el resultado de tu tormentosa prueba haya sido el mejor. Si, Harry fue un poco bruto, pero nuestro niño que vivió siempre ha sido impulsivo, eso es parte de su personalidad, así que no la podía pasar por alto menos en un evento tan importante. Como leíste en el capítulo la demanda no prosperó o mejor dicho, no se dio. James asimiló muy bien todo, es pequeño así que del complicado mundo de los adultos no tiene ni idea y no se interesa. Para crear la reacción de la señora Weasley me toca craneármela, quería que fuera muy al estilo de ella, que por cualquier cosa chilla. Gracias por tu mensaje y viste que actualicé rapidísimo.

· Blanca: Realmente no sé por qué te sorprende no tener noticias mías en dos semanas, no es mucho comparado con otros autores que se demoran meses en actualizar, yo trato de hacerlo lo más rápido posible, tanto que a la semana de haberse publicado cada capítulo envió uno nuevo. Fíjate la suerte que tienes, al final de este episodio Harry y Hermione se relacionaron MUY BIEN. Y como primicia te cuento que en cuento finalice con este fict, publicaré otro, pero para eso hace falta muchísimo. Besos.

· Hermione_de_Potter: Bueno, Hermione, no solo James se enteró que Harry es su padre, sino que además ya habló con él, cada día estoy más enamorada de ese niño. ¿Crees que la manera en que dejé este capítulo sigue al pie de la letra mi rutina del suspenso? . Muchas gracias por tu mensaje y un abrazo.

· H&H: Hola, estoy muy bien, gracias. Creo que me pasé un poco con el título del capítulo 6, pero es que no se me ocurría nada T_T, soy buena para escribir pero pésima para ponerle nombre a los episodios. Jajaja, y te volviste a topar con los reviews, creo que en este capítulo también quedaste iniciada. Yo, como tú, amo a James. Si, reconozco que me quedó algo corto, pero a veces me sale más verbo en unas ocasiones que en otras, depende de lo inspirada que esté. Un abrazo y cuídate.

· Ximena Malfoy: ¡Otra que me dice que el capítulo 6 estuvo corto T_T! Bueno, si. envié rápido este capitulo que creo, lo encontrarás también corto, sorry. Besos y me dejas tu comentario.

· Kachorra Potter: Creo que habrá que darte poción de Mandrágora para volverte a la normalidad, a Hermione le sirvió. Considero que la inteligencia de Ron no es tan sorprendente, solo aconsejó a Harry con lo que él consideró era lo correcto, ya que piensa con la cabeza fría, ve las cosas desde otro punto de vista, lejos de los problemas. Para calmar tus expectativas, Hermione ya escuchó por completo a Harry, y lo más importante es que le creyó. Al resto de tus dudas, o sea, lo de Ginny, el estacionamiento y todo eso tienes que leer Junto a Ti (la encontraras en HA), ese el preámbulo de esta historia, allí encontrarás las respuestas, así que Flash Backs no haré, además, no es mi estilo. Como leíste anteriormente, James asimiló muy bien lo de Harry, ese niño es divino, aunque creo que es un poco travieso. Besos.

· Claudio (EX Albus Dumbledore): Muchas gracias por tus comentarios y más cuando no tienes palabras para calificarlo (desde el buen sentido, claro está), con ellos me inspiro para seguir escribiendo. En cuanto pueda leeré tus ficts. Gracias por la sugerencia.

· Gaya Lunae: Estoy muy bien, gracias. Pues si, esperé a que dejaras tu mensaje porque me habías escrito que estabas muy liada con tus cosas y me sorprendió mucho ver un mensaje nuevo tan rápido. En cuanto al capítulo anterior, ya era hora de ponerlos frente a frente, ya sabes que me gusta que las cosas se resuelvan de a poco y como habrás leído en este capítulo, Harry por fin pudo explicar todo lo que en realidad ocurrió, lástima que Hermione le haya reclamado que no le dijera nada, pero ella tiene razón ¿no crees? En cuanto a lo de Ginny, puede que se de, siempre y cuando sea Hermione la que la busque, como Ginny no sabe donde vive (y compartimos el mismo asco hacia este personaje, las cosas serian diferentes si en los primeros libros no hubiera sido tan estúpida) Me imagino que estarás contentísima porque en este episodio se vio a Harry como papá... ya verás más adelante, ya verás. ¡Wow! No eres la única en sorprenderse por la inteligencia de Ron, a ti te digo lo mismo que a los demás que han notado esto: él estaba por fuera de los problemas, pensaba con cabeza fría. Ahora si, lo que me gusta contestar: lo dejé así para que se interesaran por el próximo capítulo. Muchos besos y feliz verano.

· Magui: Uf, parece que el encuentro romántico se dio en este, aunque un tanto atropellado, pero sé que no te decepcionó ¿creo? Me encantaría volver a hablar contigo por el msn, pero ahora que ya tengo mi compu buena (me tocó pagar el arreglo del faz MODEM y mi mamá me colaboró con eso) pues, en las tardes ya no navego, solo en las noches, que es más barato. Besos.

· Vane: ¿Que por qué lo dejo interesante? Pues para que se queden enganchados en la historia. ¡Oye!, estoy actualizando dos veces al mes ¿qué autor hace eso? Y la pelea de Harry y Hermione me costó un poco, me emocioné escribiéndola pero no quería que quedara muy larga. Tus preguntas sobre los sentimientos de James quedaron resueltas en este capítulo, espero que te haya gustado. Y de ahora en adelante me cuidaré más, ya que como que tienes ganas de lincharme... besos y cuídate.

· Piolina Palmera: holas. Bueno, creo que como dejé este capítulo sigo con mi estilo del suspenso... Aquí en Colombia el Código Da Vinci también es Best séller, aunque el libro 5 todavía no. A propósito, ya tenemos el nombre del libro 6 y otra vez esta maldita incertidumbre y espera... La película... UFFFFF... muchísimo H/Hr, para serte sincera, muchísimo más de lo que esperaba y Cuarón lo manejó muy bien, se vieron súper románticos y muy cómplices. Por fin me hizo reír Ron (sin hacer caras ni nada) y el nuevo Dumbledore tiene más vida. Ya leí el fict que me recomendaste: Noches sin fin, y es divino, me encantó. Cuídate mucho y besos.

· Deisio_hyh: Muchas gracias por tus felicitaciones y como también eres fan de la pareja, ingresa a http://groups.msn.com/FansFictionsdeDarlaGilmore, te unes al grupo y tendrás acceso a las versiones originales de mis ficts, además de teorías, fotos, etc. cuídate mucho.

· Anónima: No te preocupes que no estoy enfadada, sé que tú como a muchos el tiempo en esta época del año no les alcanza. Es increíble que seas la primera persona que me ha escrito que al pobre Ron no le he puesto pareja, mi amiga Sakura_2003 también cayó en cuenta de eso. Para tu información, Ron en Hogwarts tuvo su aventurilla ¿con quién? Eso es para más adelante y en cuanto a lo de ponerle una... tal vez este capítulo te de una pista. Me sorprende que me conozcas tanto con lo referente a al pelea de Harry y Hermione (me das miedo ) y de la conversación entre Harry y Libby ya estamos seguros que del vecino no fue, jejeje. Casi me ofendo porque me has dicho que tardo mucho... ¡Ay, Dios mío!. cuídate.

· Sarchio: ¡Claro que me acuerdo de ti! Si yo tengo una memoria de elefante, y bola de cristal de bruja. No te preocupes y has todas las sugerencias que quieras, eso me ayuda bastante, como una especie de lluvia de ideas. ¿Cómo supe que eres catalán? Bueno, yo tengo un amigo, al que le dediqué Junto a Ti, que me enseñó algunas palabras en catalán, y pusiste una de ellas : Dew. Por eso me di cuenta. Besos.

· Lily: Me alegra muchísimo que te hayas enganchado a la historia desde el principio, lástima no poder cumplir tu petición. ¿la razón? A mi me gusta escribir para que las cosas se resuelvan con sentido común, por eso si acabo de una el fict, quedaría espantoso y eso sería irrespetar al lector, así que hay Detrás de un Ángel para rato. Lo que si te garantizo es que en cuento termine de publicar esta historia seguiré con otras. cuídate.

· Nelly: Bueno, no te preocupes que ya no me siento regañada. Harry le explicó las cosas a Hermione y no a Libby ¿por qué tendría que decírselo a ella? En cuanto a Tamara... uf, le tengo preparada una... y como adelanto te digo que será para el próximo capítulo. Y con este final volví a dejarlos en vilo. Besos.

· Rakel: Me reí mucho cuando leí que habías leído primero Detrás de un Ángel, creo que lo encontraste un poco loco, pero lo importante es que te haya gustado. En cuanto a lo de los capítulos, pues a veces me salen largos y a veces no, me esmero en que salgan largos, pero no se puede forzar la imaginación, además si son muy largos, la lectura se hace pesada y con el pasar de los minutos el lector pierde interés (no es lo mismo leer de un libro que de una pantalla). La reacción de James es perfectamente normal, se asustó, y cuando te asustas sales pitado. Creo que con lo que pasó aquí ya habrás quedado satisfecha. Ya anoté tu msn en el mío, a ver cuando nos encontramos. Un abrazo.

· Cammilita: Como que tengo poder de persuasión, porque parece que no querías dejar un review... (Darla se sonroja porque le han dicho que es el mejor fict... a ver si un día los de HA me nominan). Ya supiste lo que Harry y Libby hablaron... nada del otro mundo que ponga fuera de casillas a Hermione, simplemente le contó lo básico de la vida de James, de Hermy no habló nada, lástima que nuestra sabelotodo sea tan terca. Creo que Libby es muy simpática, a medida que valla subiendo los capítulos la conocerán un poco más, para crearla a ella me inspiré en mi mejor amiga que está en Italia T_T... Y noticias... ya tengo el MODEM bueno, gracias a la colaboración de mi propia madre, porque mi hermano nunca se preocupó por arreglarlo, así que espero chatear contigo una noche de estas. Un abrazo y cuídate mucho... Ya casi llega la peli a Chile.

· Alejandra: hola, claro que te extrañé, ya se me hacia raro que no me hubieras dejado ningún mensaje. ¡Con que fan de los Yankees!, no me lo esperaba, la verdad, metí a este equipo en el fict porque me vi en octubre las finales de liga y el campeonato mundial y pues, ganaron los Marlins, pero esperemos a que este año la novena del Bronx por fin vuelvan a ganar. Cambiando de tema, Libby resultó ser muy útil para informarle a Harry muchas cosas sobre su hijo, y contrario a lo que pensabas, consiguió disgustar a Hermione, pero esta chica es tan tranquila que le da lo mismo, para ella es más importante James. La razón por la cual no puse a Harry como auror es que eso me complicaba mucho la historia como la había planificado, además, como tengo quidditch a través de los tiempos, pues quería utilizar este libro al máximo. Pero quizá, haya un auror en la familia. Muchas gracias por tu mensaje y escríbeme pronto.

¡Oh por Dios! Que mundo de mensajes, están rompiendo el record de esta escritora... Muchas gracias... cuídense y los quiero mucho.

Darla Gilmore