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Historia 4373 — capítulo 8
8
LA ALEGRÍA DE LA LECHUZA
Hermione abrió la boca para protestar, pero de ella no salió ningún sonido, en lugar de eso, se mordió la punta de la lengua con uno de sus colmillos y luego la volvió a cerrar. Después, recogió su varita del suelo y la guardó en su pequeña mochila al igual que el sostén. Miró a Harry con desprecio y se dirigió a la cocina. Él la siguió.
-Nos vamos – fue lo primero que dijo Hermione cuando entró en ella.
-Si – confirmó Libby –. Nos vamos acomodando.
Ella y James estaban sentados a la mesa. Ron sacaba del refrigerador el helado mientras Libby, con su varita mágica, hacia aparecer de la nada varios platos y cucharas.
-¡Es en serio, Libby!, vámonos – le dijo Hermione con impaciencia, parada al lado de ella.
Libby la miró durante unos segundos.
-¡Ay, no! – dijo con fastidio, luego agregó en un tono más agradable –: Aún es muy temprano – jaló a Hermione de su suéter obligándola a sentarse –, en New York ni siquiera es medio día.
-Es cierto, quédense un rato – les dijo Harry sentándose frente a ellas, al lado de James –. Además, James quiere probar el helado de reserva de Ron, ¿no es así? – le preguntó al niño, él asintió.
-No se hable más – dijo Libby con entusiasmo mientras se frotaba las manos –. Vamos a disfrutar de éste helado en santa paz de Dios.
Hermione la miró con desdén y luego se frotó los ojos con los dedos de su mano derecha, en señal de cansancio. Ron fue sirviendo buenas porciones de helado a cada uno, le dio primero a James y luego a las chicas, Harry rechazó el suyo, así que Ron se quedó con él. Pero se percataron de algo, ellos eran cinco, y la mesa solo tenía cuatro sillas.
-Ven te cargo, James – le dijo Harry.
-Harry, no importa – intervino Ron, sus orejas se estaban poniendo coloradas –. Hago aparecer una silla y... – pero no hubo necesidad, James se sentó con rapidez en el regazo de Harry y Ron ocupó su lugar.
Durante un rato solo se escuchó el tintineo de los platos y las cucharas. Libby miró de manera evaluadora a Harry, luego miró con disimulo a Hermione y de nuevo a Harry. Ambos cruzaron miradas, ella medio abrió la boca en señal de sorpresa y la cerró de inmediato y sin apartar la vista de Harry, se pasó la mano por la boca cómo si tratara de limpiársela. Harry inconscientemente hizo lo mismo y se revisó la mano, estaba untada de un líquido espeso de suave color rosa: brillo labial. Libby soltó una carcajada ahogada.
-¿Qué te ocurre? – inquirió Hermione.
-Nada – se apresuró a decir la chica –. Es que me tragué un buen pedazo de helado, que ha propósito, está muy bueno, ¿dónde lo conseguiste? – le preguntó con interés a Ron.
-No me lo vas a creer – le dijo Ron sin dejar de degustar su helado –. Este es un helado casero que hace una vieja muggle a tres calles de aquí. Cada semana pasa un grupito de niñas exploradoras vendiéndolos, y yo soy su cliente estrella. Siempre les compro.
-Este esta muy “lico” – intervino James – ¿Y qué “otlos” “saboles” hay, Ron?
-A ver – y Ron se puso a contar con los dedos –: Vainilla, que es el que estamos comiendo, también fresa, mora, queso, manzana verde, chocolate, maracayá, kiwi, maní y muchos más, pero esos todavía no los he probado.
-Ay, te das una vida de lujo – dijo Libby mirándolo con envidia –. En New York venden helados muy ricos, pero todos son hechos en maquinitas, no tienen ese sabor casero. Aunque nunca te voy a rechazar un helado de Popsy ni de Yogen Früz.
-¿Un helado de quién? – preguntó Ron desconcertado.
-Popsy y Yogen Früz – respondió ella con solemnidad –. Son tiendas especialistas en helados – le explicó –, aunque los de Yogen Früz son helados dietéticos, pero yo prefiero adornarlos con crema de chocolate, o crema de leche azucarada, o con pepitas de colores...
Y entre Ron y Libby se inició una deliciosa conversación sobre helados y golosinas. James siguió comiendo su porción, muy atento a lo que hablaban su tía y Ron. Aprovechando que estaba sentado frente a Hermione, Harry constantemente cruzaba miradas con ella, que a propósito, se las devolvía echando chispas y no se sabía si debido a esto su helado se estaba descongelando, parecía sopa. James repitió otra porción de helado y cuando le ofreció un poco a Harry, él sintió que su estomago emitía un placentero retorcijón. James le dio de su propia cuchara, cómo si le diera de comer a un niño pequeño. A Harry le pareció que era el helado más delicioso que había probado en su vida.
-¡¿En serio tienes el cromo de Agripa?! – exclamó Ron muy emocionado –. Yo llevo años coleccionándolos, y ese todavía no me sale.
-A mi se me hace que como que nos quieren hacer trampa – le comentó Libby –. Mira, yo no tengo ni a Ptolomeo ni a Albus Dumbledore y estoy segura que las ranitas de chocolate que venden aquí los trae por montones. ¡Solo les interesa vender!
-Yo tengo al profesor Dumbledore repetido cómo cincuentas veces – le dijo Ron –. Ahora voy por uno a mi habitación y te lo regalo.
-¿De verdad? – preguntó Libby muy ilusionada, Ron asintió –. ¡Ay, tan divino!, gracias.
Ron se sonrojó, Harry le pegó un pisotón y para disimular, Ron carraspeo.
-Hermione – le dijo éste –. ¿Aún sigues con lo de la PEDDO?
-Es curioso que lo preguntes – le contestó ella mirándolo con suspicacia –. ¿De dónde tanto interés?
-Si pregunto, malo. Si no pregunto, también – le dijo Ron de manera mordaz –. Bueno, llevamos años sin vernos. Además, cuando llegaste me dijiste de todo, menos qué había pasado con el dichoso movimiento.
-¡Pues fíjate que va muy bien! – dijo ella con entusiasmo, si había algo que pudiera espantarle el mal genio, eso era hablar de la PEDDO –. Ya hay varias familias de magos que pagan por el servicio de los elfos domésticos. Al principio fue muy difícil, ambas partes estaban renuentes a cooperar, así que me tocó recurrir a la psicología inversa...
-¿A quién? – preguntó Ron, completamente perplejo.
-Psicología inversa, Ron – le contestó Hermione con ese exasperante tono de superioridad –. Así se nombra lo que se le dice a una persona pero con la intención que haga lo contrario.
-¡Ah!... Entonces los engañaste.
-¡No seas ridículo!, por supuesto que no los engañé. Solo les di a entender qué pasaría si no tomaban en cuenta mis sugerencias.
-Bueno, y supuestamente ¿qué pasaría?
-A los magos les dije que en cualquier momento los elfos domésticos se podrían revelar y subordinar en contra de ellos, tal cómo lo hicieron los duendes en el siglo XVII, y eso podría ocurrir ya que los elfos no tenían condiciones laborales dignas. Por consiguiente, a ellos, los magos, les tocaría hacer las labores del hogar.
Ron miró a Hermione desconcertado y con la boca abierta.
-Cuando pude convencer a varios magos sobre el propósito del movimiento, comencé la labor con los elfos – complementaba Hermione –. Les dije que el recibir un pago en metálico no era motivo de insulto, ya que de esa manera los magos les daban una opción de adquirir lo que querían o necesitaban, así fueran prendas, y de esta manera no se interpretaría cómo si les estuvieran dando la libertad...
Ron parecía estar completamente arrepentido por haber preguntado, Libby se sirvió más helado, y Harry se mordió los labios para no reírse de la cara que ponía su amigo.
-... hablarles de los días de descanso y las vacaciones resultó más fácil de lo qué pensé – siguió diciéndole Hermione que al parecer no le importaba las caras que le ponía Ron –, les dije que un día de descanso a la semana les ayudaría a recobrar completamente sus energías y así podían seguir trabajando sin inconvenientes cumpliendo su noble labor. En cuanto a las vacaciones, les comenté que les servirían para no enfermarse debido a la acumulación de trabajo, y al no enfermarse, podrían seguir cuidando de las pertenencias y los secretos de las familias que tanto querían – concluyó al final con solemnidad.
-¿De dónde sacaste tanta paja? – le preguntó Ron segundos después de asimilar el discurso de Hermione.
-Bueno, es que cuando nació James me quedaba mucho tiempo libre – le explicó con seriedad –. Los primeros meses casi no me movía de la casa de Libby, porque era invierno, y podía ser peligroso para el niño. Así que estando todo el día encerrada en la casa ocupé mucha de mi atención en armar un argumento sólido para poder sustentar el propósito del movimiento. En la primavera comencé a trabajar con William, el padre de Libby, era su asistente de edición en la revista La Transformación Moderna y cuando iba a la oficina, me llevaba a James conmigo. Allí conocí a mucha gente y así fue como el movimiento se fue divulgando.
-En otras palabras – intervino Libby –, es lo que los publicistas llamamos publicidad de boca en boca.
-Pero... ¿no fue difícil tener que trabajar mientras cuidabas a James apenas con unos meses de nacido? – le preguntó Harry muy asombrado.
Hermione lo miró con todas las intenciones de darle una respuesta mordaz y agresiva, pero al fijarse que James la miraba dijo:
-No, la verdad es que William me acondicionó la oficina con todo lo que necesitaba para el cuidado del niño, desde una cuna, hasta un cochecito para movilizarme con él.
-¿Y fue así durante todo este tiempo?
-Más o menos – contestó Libby antes que Hermione lo hiciera –. Desde hace dos años Hermione solo tiene que estar en la oficina medio tiempo.
-¿Por qué? – le preguntó Ron
-Porque se volvió columnista – le explicó Libby –, y de las mejores, déjame decirte.
-Si, bueno, eso no me extraña – comentó Ron encogiéndose de hombros –. Cuando leí el artículo: “lo que los muggles creen...”, o algo así, me di cuanta que su estilo de redacción no había cambiado en nada.
-Si – confirmó Libby –. Es de las pocas personas que escribe tal cual piensa las cosas. Por eso a algunos se les complica leerla.
-¿Dijiste que leíste mi artículo? – le preguntó Hermione a Ron, él asintió –. Pero, ¡si él apareció en la edición americana de la revista!
-Harry la tenía – explicó el pelirrojo.
-¿Cómo la conseguiste? – inquirió Hermione dirigiéndose a Harry.
-Una amiga – masculló él mientras sentía que las tripas se le deshacían y sin mirar a Hermione, luego le dijo a James –: ¿Quieres conocer mi lechuza?
-¡A poco tienes una! – exclamó James.
-¡Ay!... No me digas que es una lechuza blanquita y bonita – aventuró Libby.
-Si, ¿cómo lo sabes?
-Porque yo la vi varias veces – contestó Libby y al percatarse de la mirada asesina de Hermione agregó –: ...cuando llevaba “mensajes”.
Harry comprendió que se refería a las cartas que él había enviado al principio, cuando Hermione se fue. Para evitar cualquier tipo de discusión entre las dos mujeres, Harry y James se levantaron con rapidez y salieron al jardín trasero, seguidos de los demás.
-¡Hedwig! – llamó Harry.
A los pocos segundos, la lechuza, blanca cómo la nieve hizo su aparición, salió de uno de los árboles y fue hasta Harry, él estiró el brazo izquierdo y el animal se posó en él.
-James, esta es Hedwig – le dijo Harry arrodillándose al lado del niño para que quedara a la misma altura de la lechuza –. Está conmigo desde que tengo once años.
-Hola – le dijo James con timidez a la lechuza, le rascó la cabeza y ella ululó de satisfacción –. Es muy bonita... papá.
Hermione gimió con debilidad, Libby le tapó la boca con una mano. En ese momento, salido de la nada, apareció Pigwidgeon. Al ver a Hermione se puso a volar en línea recta estilo camicace de derecha a izquierda por encima de su cabeza, después hizo círculos encima de la cabeza de Libby, que miraba al animal completamente maravillada.
-Ven acá, maleducado – le espetó Ron cogiendo al animalito en pleno vuelo, la verdad, no se le hacia tan difícil ya que era muy alto.
-Ay, no lo trates así – le reprochó Libby sin alterarse –. Me pareció muy lindo que nos viniera a saludar, ¿puedo cargarlo?
-Claro – le dijo Ron, puso a la pequeña lechuza en la mano de Libby y agregó –: Pero agárralo fuerte porque está completamente chiflado.
-¡Que cosita más bonita! – le dijo Libby a Pigwidgeon con cariño rascándole la diminuta cabeza, luego comenzó a canturrear –: ¡Quién es la lechuza bonita!
-Se llama Pigwidgeon, pero puedes decirle Pig – comentó Ron, después se volvió hacia Hermione y le dijo –: Y hablando de chiflados, ¿qué tal Crookshanks?
-Y por qué no se lo preguntas a Harry – le dijo Hermione con sarcasmo –, él lo ha visto.
-Harry no puede decirme mucho – la contradijo Ron –. Sabes muy bien que ese gato siempre ha sido especial con él.
-Si, y a veces me preguntó por qué – opinó Hermione con sinceridad.
En aquel instante sonó el timbre. Harry se levantó y Hedwig salió volando hasta el hombro de Hermione. James fue hasta donde ella y Harry fue a atender la puerta.
-Hola – dijo Tamara cuando entró en la casa, dándole un beso en la mejilla –. ¿Por qué no contestabas?. Está mala la línea o qué.
-No conteste porque desconecté el teléfono – le dijo Harry con frialdad. ¿Qué demonios estaba haciendo ella en la casa? –. La verdad es que no quería ser interrumpido.
-¿Por qué?, ¿Qué estabas haciendo? – le preguntó ella, sentándose en una butaca de la sala.
-Tengo una visita muy importante, así que si no te importa...
-¡Claro que me gustaría conocerlos! – le dijo ella con entusiasmo.
¿Conocerlos? , pero, si Harry quería decirle que se marchara. Tamara se levantó de la butaca.
-¿Y dónde esta?, ¿en el jardín trasero?
Y antes de que Harry pudiera hacer lago, la chica caminó con paso decidido hacia el jardín trasero. Allí vieron a Hermione sentada en el suelo junto con James mientras el niño acariciaba a Hedwig que también estaba en el suelo. Ron y Libby hablaban apartados de ellos y cuando el pelirrojo vio a Tamara puso los ojos en blanco. Libby lo notó y él comenzó a decirle cosas por lo bajo, con lo cual ella le dirigió a Tamara una mirada maligna. Ron llamó a Hermione y James fue hasta donde Harry.
-¿Cómo te ha parecido Hedwig? – le preguntó éste.
-Es muy lista – opinó James –, le hablo y ulula.
-Si, siempre ha sido así – entonces Tamara carraspeó –. Este... ella es...
-Tamara – dijo ella sonriendo y tendiéndole su mano a James, luego señaló a Harry con la cabeza y agregó –: Su amiga.
-Hola – le dijo James estrechándole la mano –. Soy James, su hijo – y también señaló a Harry con la cabeza.
Tamara dejó de sonreír, parecía cómo si le hubieran vaciado una cubeta de agua helada, separó su mano de la de James con brusquedad y miró a Harry.
-¿Hijo? – repitió sin dar crédito a lo que escuchaba –. ¿Hijo?
-Si – confirmó Harry radiante de orgullo.
Tamara se puso muy tiesa y su cara adquirió un color verde – morado, Ron llamó a James y el niño se fue hacia ellos.
-¿Y quien es la madre? – preguntó con ímpetu evaluando con la mirada a Hermione y a Libby que en esos momentos hablaban despreocupadamente con Ron –. Debe ser la rubia... Aunque es un poco alta para ti... Pero es la mejorsita... ¿Y qué le viste?, ¿por qué no me lo dijiste?
Harry lanzó un débil gruñido, ingresó en la casa y fue hasta la sala. Tamara lo siguió sin dejar de protestar.
-Te dije que estaba muy ocupado, Tamara – la interrumpió Harry con exasperación –. Mira, serías tan amable de...
-Pero, ¿cuántos años tiene?. Yo le calculo unos cuatro o cinco... Eso quiere decir que aún estudiabas cuando... ¡Oh, Harry!... ¡qué tontería has hecho!
-Yo no he hecho ninguna tontería – le dijo él muy ofendido –. Si hay algo de lo que no me arrepiento es de haber engendrado a James. Es más, lo haría diez mil veces sin vacilar.
Tamara lo miró muy indignada.
-Harry Potter... me has decepcionado – y salió de la casa con la nariz en lo alto a la velocidad de un torbellino.
Harry regresó al jardín trasero y encontró a Ron apoyándose contra el tronco del árbol donde dormía Hedwig, tenía las manos en las costillas y se las agarraba a causa de la risa. Libby estaba apoyada sobre el hombro izquierdo de Ron y reía cómo loca mientras unas lagrimas resbalaban por su mejilla, parecía que en cualquier momento perdería el equilibrio. Hermione trataba inútilmente de contener la risa, a causa de eso, su rostro estaba completamente rojo.
-¿Qué ocurre? – les preguntó Harry cuando llego hasta donde ellos.
-James... – fue lo único que pudo decir Ron, y lo hizo con mucho esfuerzo porque no paraba de reír, luego realizó una especie de mímica cómo si diera un latigazo.
-¿Qué hiciste, James? – le preguntó Harry, imaginándose que se refería a la desagradable sorpresa que le causó a Tamara.
-Pues... “oculió” y aconteció la semana pasada – comentó el niño –. En uno de los “lecleos” un niño de “cualto” “glado” me “quelía” “lobal” la comida. “Ela “ “goldo” y “glandote” – dijo estirando los brazos hacia los lados y empinándose –. Entonces “pala” “defendelme” ¡me quité el “cintulón”! – hizo cómo si se jalara el cinturón imaginariamente – y lo azoté “contla” el suelo – se inclinó dando un latigazo invisible –. Entonces, él hizo lo mismo: se quitó el “cintulón” – se volvió a jalar el cinturón imaginariamente –, a mí me dio miedo. Entonces, cuando lo azotó “contla” el suelo – se inclinó de nuevo azotando imaginariamente –, “tlaquete”, ¡se le “paltió” en dos!, y eso que “ela” de “cuelo” “cuelo”, entonces, se puso a “llolal”, se tapó la “cala” con las manos... y se fue.
Harry rió, James se sonrojó. Libby no pudo aguantar más y perdió el equilibrio, pero Ron, en medio de sus carcajadas, alcanzó a sostenerla a tiempo para que no se diera contra el suelo.
-Es... lo qué creo que es – dijo Harry volviéndose hacia Hermione.
-Si – confirmó ella, suspiró profundo para recuperar el aplome –. Y menos mal que pasó desapercibido.
-Pero... ¿es la primera vez que realiza magia involuntaria? – le preguntó Harry.
-No – contestó Hermione –. Ya lo ha hecho varias veces, poquitas, a decir verdad. Pero es la primera vez que ocurre mientras está en la escuela.
Y con rapidez, su semblante risueño cambió por un semblante de preocupación. Harry la tomó de la mano y se alejaron un poco de los demás. Después de que Libby recuperó la compostura, se dirigió con Ron hacia la casa, James fue con ellos.
-No esperabas que esto ocurriera tan rápido, ¿verdad? – le preguntó Harry en voz baja.
-No – le confirmó ella, estaba un poco ansiosa –. Mira, quizá parezca un poco paranoica, pero, no me esperaba que ocurriera tan rápido. Creí que solo sería un par de ocasiones antes de que ingresara a un colegio de magia, y ya. Pero en cinco años ya lo ha hecho siete veces...
-¡Siete veces! – exclamó Harry en susurro –. Pero, eso es mucho para un niño tan pequeño.
-Lo sé. Pero eso no me preocupa. Lo que realmente temo es que pierda el control. Harry, nosotros no vivimos en el mundo mágico. Estudia en una escuela muggle, todos sus amiguitos son muggles. No será fácil para él tratar de controlarse siendo lo que es.
-Por el contrario, Hermione – la contradijo Harry sin alterarse –. James es muy inteligente, sabe que es un mago y se cuidará de no revelarlo.
-¿Cómo sabes que él lo sabe? – le preguntó Hermione con recelo.
Harry apartó la mirada de la de ella. No podía decirle que estuvo espiándolos con la capa invisible por semanas. Ya había tenido una acalorada discusión cuando Hermione lo descubrió tras acabar los efectos de la poción multijugos, y la verdad, no quería iniciar otra, ahora que estaban hablando tranquilamente, sin gritarse.
-Él me contó – dijo Harry después de unos segundos de meditación – que sabía que yo era un mago, pero no sabía mi nombre. Y siendo tú una bruja, lo más lógico es que ya supiera que él también es un mago.
-Me lo preguntó muchas veces.
-¿Qué cosa?
-Tu nombre – le dijo Hermione, y esta vez fue ella quien desvió la mirada –. Más en los últimos meses.
-¿Por qué nunca... ?
-Porque pensaba que él no estaba preparado para asimilar esa verdad. Por eso.
Y antes de que Harry pudiera seguir preguntando, Hermione se alejó e ingresó en la cocina. Harry la siguió, pero ni Libby, ni Ron, ni James estaban ahí.
-¿Dónde se metieron? – le preguntó Hermione mientras se colgaba su pequeñas mochila.
-No sé – dijo Harry, luego recordó –: Seguramente Ron les está mostrando sus cromos de ranas de chocolate.
-¿Cuál es su habitación? – preguntó Hermione de inmediato.
-La que era de huéspedes, ¿por qué?
La respuesta se vio de inmediato, Hermione salió de la cocina con paso decidido, atravesó la sala y subió por las escaleras, cuando llegó al pequeño pasillo del segundo piso se detuvo en seco frente a la puerta de la habitación de Harry. Estaba completamente abierta.
-Está un poco cambiada – le comentó Hermione por lo bajo.
-Me deshice de cosas que no necesitaba – admitió Harry mientras ingresaba en la habitación para cerrar la ventana, debido a la fría brisa –. El tocador de mi madre no lo necesitaba y el armario no lo quería, ocupaba demasiado espacio. Además, con ese closet tan grande era innecesario.
-También la alfombraste – lo interrumpió Hermione cuando entraba ella tras él –. Está pintada diferente – comentó mirando las paredes – y... ¡Oh!... ¡Las varitas de tus padres!
Se dirigió hasta la chimenea. Sobre ella estaban las varitas mágicas de Lily y James Potter, sostenidas elegantemente por unos soportes de plata estilo palillos cruzados en X. Hermione cogió la varita de Lily y la examinó con aire melancólico, luego dio un pequeño respigo.
-Perdona mi atrevimiento – murmuró Hermione y colocó de nuevo la varita dónde estaba.
-No tienes porque disculparte – le dijo Harry observándola desde la ventana.
Hermione giró un poco la cabeza hacia la derecha y vio la cama de Harry, la misma en la cual ambos, una noche de navidad, habían iniciado su vida íntima, la única diferencia era que ahora estaba cubierta por un edredón color rojo en tela escocesa con muchas almohadas y cojines del mismo color. La observó durante unos segundos y salió disparada hacia el pasillo. Harry sonrió.
-“Mila” Ron, “mila” Ron, esta no la tengo – le dijo James muy entusiasmado.
Él, Libby y Ron estaban sentados en el suelo de la habitación del pelirrojo con decenas de cromos mágicas esparcidas por el piso.
-Todas las que ves ya las tengo – le comentó Ron mientras buscaban una entre el monto –. Toma, Libby. Esta es la del profesor Dumbledore.
-Mil gracias – le dijo Libby mirando la cromo con una sonrisa –. Una menos. Solo me faltan cuarenta y dos.
-¿Puedo “quedalme” con ésta, Ron? – le preguntó James mostrándole el cromo de Marcia la Marciana.
-Claro. Es más, llévate todas las que no tengas.
-¿A lo bien? – preguntó James abriendo los ojos como platos.
-Que son esas expresiones, James – espetó Hermione arrugando levemente el entrecejo –. ¿De dónde la sacaste?
-En la escuela, mamá – le respondió James con solemnidad –. Allí “aplendemos” cosas más “impoltantes” que “leel” y “esclibil”
Libby miró a James entre asombrada y maravillada. Ron rió. Hermione arrugó más el entrecejo, James se levantó y de un gran salto se colgó al cuello de Hermione, ella dio unos pasos hacia atrás debido al impulso del niño y Harry la detuvo a tiempo para que no cayera. James la rodeó con sus piernitas, le dio un fuerte beso en la mejilla y le dijo al oído, aunque perfectamente escuchable:
-Te “quielo”, mamá.
-Valla manera de comprar cariño – dijo Ron sobrecogido.
-O de desembarrarla – le dijo Libby por lo bajo.
James se separó un poco del cuello de su madre y le sonrió ampliamente. Luego miró a Harry, soltó el cuello de Hermione y le estiró los brazos a él. Harry lo recibió y James lo abrazó tal cómo lo hizo con Hermione: prendiéndose de su cuello y rodeándolo con sus piernitas, como si fuera un oso perezoso. Harry sonrió. Cuando vio que Libby y Ron los estaban observando, ellos bajaron con rapidez sus cabezas y siguieron buscando más cromos.
Hermione miró su reloj.
-Es hora de irnos – informó a los demás.
Libby abrió la boca para protestar, pero no dijo nada porque Hermione le hecho una mirada furibunda.
-Bájate, James – le dijo Hermione.
-Aún no – contestó el niño, agarrándose con más fuerza a Harry.
-Bájate, ahora – repitió Hermione con seriedad.
-No, mamá.
Hermione lo cogió de la cintura y comenzó a jalarlo, pero James estaba firmemente aferrado a Harry y cada vez que ella hacía esto, retrocedía unos pasos mientras Harry los avanzaba, pensó que se iba a quedar sin cuello.
-Tendré que recurrir a otros métodos – dijo Hermione de manera amenazadora.
Harry le estiró una mano, en señal de que se calmara, pero Hermione la apartó con un suave manotazo, puso sus manos nuevamente en la cintura de James y le hizo cosquillas, subiendo hasta sus axilas y bajando.
-¡No!... nunca... me... “vencelas” – decía el niño entre risas.
Mientras más aumentaban las cosquillas, más aflojaba James las manos del cuello de Harry, hasta que segundos después el niño fue vencido y resbaló por el cuerpo de su padre.
-“Tlampa” – protestó James cuando toco el suelo.
-No. Eso es utilización de los recursos maternos – dijo Hermione mientras le acomodaba la gorra de Bob Esponja que la tenía corrida –. Vamos, despídete.
James fue hasta donde Ron.
-Adiós, Ron – le dijo mientras estiraba la mano –. Nos vemos un día de estos.
-Dalo por hecho – le dijo el pelirrojo estrechándole la mano.
Él y Libby se levantaron y la chica guardó unas cromos en su bolsa. James se devolvió hasta donde Harry, le hizo una señal con el dedo índice para que se agachara, para contarle algo confidencial. Harry lo hizo, y cuando había bajado unos centímetros, James saltó inesperadamente, lo agarró nuevamente del cuello y lo rodeó con sus piernitas, Hermione puso los ojos en blanco y salió de la habitación. Los demás la siguieron.
Ya, en el jardín trasero, Hermione sacó de su pequeña mochila su varita mágica y un gorro de lana deforme.
-Portus – musitó tocando la prenda con la varita –. Apúrense – apremió a Libby y James.
-Bueno, están acosando. Adiós, Ron – le dijo estrechándole la mano –. Nos vemos un día de estos. Adiós, Harry – y también le estrechó la mano –. Cuídate.
-Adiós – le susurró James al oído y lo abrazó más fuerte. Harry hizo lo mismo.
Libby cogió a James de la mano y avanzó unos pasos hasta Hermione.
-¡Despídete! – le dijo a ella pegándole en el brazo con la palma de su mano.
-Adiós – fue lo único que dijo.
Cogió la mano libre de James mientras Libby tocaba la prenda. En dos segundos ya no estaban. Harry suspiró y para su sorpresa, Ron también lo hizo.
-¿Y eso? – le preguntó Harry muy sorprendido.
-Nada. Solo que me cayeron bien lo dos. Que día ¿no?
-Si. ¿Qué te dijo Hermione cuando llegó? – le preguntó cuando entraban de nuevo en la casa.
-Tu me cuentas lo que te dijo Libby y yo te cuento la vaciada que me pegó Hermione.
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Hola a todos. Cambiaron el formato en HA y aunque al principio me pareció un poco difícil y raro de manejar, al final conseguí hacerlo. Además, ustedes son los más beneficiados con esto porque nada más se demora un día en que el capítulo aparezca en línea. Ahora si, a contestar los reviews:
· Vane: Dejaste el mensaje justo un día antes que se publicara el capítulo 7 y pensé que no alcanzarías a poner uno nuevo, pero bueno, menos mal. ¡Ay, no!. A otra que hice llorar... Darla mala. Y creo que con éste también lloraste. Sorry. Un beso.
· PiperH: Bueno, aquí tienes el capítulo 8, no es gran cosa pero comenzamos a conocer más a James y a su madrina, que son nuevos personajes. Espero que te haya gustado. Un beso.
· Hermione Black: Tu petición ha sido escuchada y he aquí el capítulo 8. Me dejas tu comentario. Gracias por tu mensaje.
· Gaya Lunae: Un mensaje antes de tiempo y dos repetidos... Muchas gracias. No sé por qué te extrañas de que actualice tan rápido. En lo particular cuando leo un fict detesto que me hagan esperar mucho tiempo y al final le pierdo el interés a la historia, por eso actualizo seguidito, para no aburrir al lector, además me queda muy fácil porque tengo muchísimos capítulos adelantados, siempre que escribo un fict empiezo a publicarlo cuando llevo varios capítulos escritos, así no se me va la inspiración. El capítulo anterior fue uno de los más complejos en cuanto a sentimientos humanos se refieren, como tú me escribiste tiene de todo y me costó un poco reunir tantas cosas en un episodio. Las razones por las cuales James quiere a Harry quedaron reveladas en el capítulo, a pesar de la separación de sus padres y de que Hermione jamás le dijo cómo se llamaba, ella siempre le habló bien de él, entonces el niño no sentía ni miedo no rabia. Cosa totalmente contraria hubiera ocurrido si ella descarga su ira y su frustración envenenando a James en contra de Harry, pero a Hermione le quedaba un poco de raciocinio y se comportó como una dama en este sentido. Para que sepan si Hermione lo perdonó, pues, tienen que esperar un poquito, ya sabes que me encanta resolver los conflictos de una forma coherente y después de tanta confusión pues la cosa no podía resolverse de buenas a primeras. El beso me salió a lo último, ni siquiera lo tenía planificado, pero me pareció un momento tan inoportuno e impredecible que no dudé en ponerlo. ¿Libby y Ron pareja? Yo creo que para eso primero tienen que ser amigos y como adelanto te cuento que serán muy cómplices, aunque claro está que tendrán sus diferencia, espera unos cuantos capítulos. Ahora viene lo que me gusta contestar: lo dejé ahí porque si... mentiras, porque quería dejarlos en suspenso, ya me conoces... ¡Y yo no soy mala con Harry T_T! Besos y cuídate.
· Rakel: Hola. Eso era lo que quería, que se sorprendieran con lo del beso, es que nuestro Harry nunca dejará de ser impulsivo. Lo del sujetador lo tenía planificado desde hace mucho tiempo. Si leíste Junto a Ti, allí la prenda se pierde y resulta que la tenía Voldemort, así que para contarle la verdad a Hermione, Harry necesitaba una prueba de ello y ZAZ... para eso estaba el sujetador (Darla no da una puntada sin dedal). Besos y me dejas tu comentario.
· H&H: ¡No puede ser que te hayas topado de nuevo con los reviews! Jajaja. Sorry. ¿Sigues amando a James? Yo también, aunque no es el niño perfecto, pero es un amor... La última frase de la escena entre Harry y Hermione : -¡Qué!... ¿quieres que te devuelva tu saliva? La escribí por dos razones: 1.Harry creyó que ella iba a protestar. 2.Harry tiene muy poco tacto. ¿Me explico? Un abrazo y cuídate.
· Alejandra: Pobres Yankees... yo no soy una fan de la MLB, pero sé más o menos como va la temporada, principalmente por Los Cardenales de San Luis, pero ánimo, Yankees son Yankees. ¿Harry y Hermione volviendo pronto? Pues... todavía hay cositas por resolver, pero tranquila que sabes perfectamente que yo escribo el argumento para que se resuelva, en vez de que se enreda. ¿Libby y Ron? Hay que esperar a ver. La chica rogona, ya se llevó su buen valdado de agua fría, ¡tan divino James!. cuídate y si los Yankees pierden... pues tocó llorar.
· Hermione_de_Potter: Si, yo y mi suspenso. Nunca cambiaré. Por fin nuestra parejita habló, aunque algo atropellado, pero habló. Lo del abrazo si que fue conmovedor... el niño es muy pequeño, así que de resentimientos no tiene nada. El beso sorprendió muchísimo y eso me alegra. ¿Habrán más besos? Aquí tienes el nuevo capítulo. Espero que lo hayas disfrutado.
· Blanca: ¿Soy tu autora favorita? Muchas gracias. Me imaginé que el capítulo 7 les gustaría, claro, como hubo beso. Cuídate.
· Leonor: Muchas gracias por tu apoyo. La verdad es que considero que he mejorado muchísimo. Anteriormente comenté en una respuesta a un mensaje que leí Junto a Ti y comparándolo con la narración que estoy utilizando en esta historia me di cuenta que lo que escribí para los primeros capítulos de esa historia era patético, puede sonar muy severo pero es la verdad, tanto que me reí de todas las tonterías que puse y me dije a mi misma: ¿Yo escribí esto?. Volviendo a detrás de un ángel, la confrontación entre Harry y Hermione era absolutamente necesaria, después de todo lo que ambos pasaron necesitaban desahogar toda la frustración que sentían, en especial Harry, aunque haya cometido la tontería de no decirle nada a Hermione y ella también, por no pensar en las consecuencias de sus actos. En cuanto a la actitud de James después de enterarse de la verdad, pues fue un poco rebelde de su parte querer hablar con Harry con la ayuda de su madrina y hasta le contesta a su madre, afortunadamente no es un niño grosero, pero en próximos capítulos te enterarás de las causas que llevaron al niño a acudir a Libby y las consecuencias de esto. De ahora en adelante Hermione tendrá muchísima responsabilidad con la socialización del niño y su padre, no te extrañes si la encuentras muy distante y seca con Harry, lo importante es que ella tratara de llevar la fiesta en paz por James, tal como se lo aconsejó Libby en el capítulo 7. Me sorprendí al leer que has hecho estudios en psicología y quería pedirte tu opinión acerca de las actitudes que Harry y Hermione tienen entre si en los libros originales ¿tú qué opinas? Espero que te guste mucho la película y que cuando la veas me dejes tu opinión. Cuando yo la vi me tocó una sala llena de niñitos, fue desesperante, afortunadamente a mi lado se sentó una señora de mas o menos 35 años y cual fue mi sorpresa al enterarme que era fanática de HP y de H/Hr... Menos mal que en cuanto salió el logo de la Warner esos muchachitos se quedaron mudos y dejaron ver la película en paz. Cuídate mucho.
· Sky: Muchas gracias por tu comentario. Con que hace tiempo sigues mis historias, y al parecer te han gustado. Gracias de nuevo. Si comparas Junto a Ti con Detrás de un Ángel te fijaras que la narración de ésta última es mejor, a medida que practicas como que se pule la escritura. ¿Qué si soy H/Hr? La duda ofende T_T. Besos.
· Piolina Palmera: Holas. La actualización ahora será más rápida, tal vez cada quince días. Creo que la escritora del fict que me recomendaste también escribió: Tal vez... quizá. Ese fict me encanta, es un poco lemon, pero súper romántico. En el fondo me encantan los ficts lemons. Cuídate y espero que te haya gustado este capítulo.
· Deisio_hyh: ¡A otro lector que sorprendí! Uf, bueno, Hermione se apareció porque se la pilló. Aquí en Colombia decimos que todas las madres son brujas, siempre están enteradas de todo. Si, al principio el formato es un poco confuso, pero es más eficiente que el anterior. Un beso.
· Nelly: Muchas gracias por decirme que soy genial y aceptar que es necesario dejar el capítulo en suspenso para que el lector quede interesado por la continuación, sin llegar a los extremos de ser demasiado bonito o muy inquietante. Si a James le va a gustar el quidditch o no, pues, eso habrá que esperarlo, al niño le gusta el quotpot y no es el único. En cuanto a “ya sabemos quién”, James la puso en su lugar sin darse cuenta... ¡Tan divino! Lo que es la inocencia de los niños. En cuanto al resto de los personajes, si leíste Junto a Ti allí se dejó claro que Sirius estaba muerto; de Remus sabremos más adelante, pero para eso hace falta; Malfoy nada que ver, él no pertenece a la vida de Harry; Fudge, chao pescao y de los antiguos profesores también sabremos, pero no por ahora. Bueno, espero que te haya gustado el capítulo. Cuídate.
· Cammilita: Jajaja, leyendo fanfictions en el colegio... ¿a qué hora estudias? A mi me pasaba lo mismo que a ti con tus amigos, la diferencia era que yo me metía a páginas de Sailor Moon y Dragon Ball Z y al principio mis amigos me miraban como bicho, con los días hasta me ayudaban a encontrar nuevas webs sobre esos animes. Dile a tus amigas que si van a dejar reviews me indiquen que te conocen, así sabré cuales son. Un abrazo.
· Hedwig_LLC: Hola, estoy muy bien, gracias, claro que por aquí en Colombia el clima está loquísimo, espero no resfriarme. La verdad es que lo que me sugeriste si fue de casualidad, pero se nota la afinidad que tu y yo tenemos, has entendido muy bien el guión de esta historia. Te digo que es casualidad porque ...(Darla a delatarse) llevo escritos hasta el día de hoy varios capítulos... Me pregunto si estarás invadiendo el disco duro de mi computador... Deja todas las sugerencias que tengas y si no están en lo que llevo escrito me encantaría ponerlas. Goza mucho de tus vacaciones y un beso.
· Alex: Espero que hayas terminado de leer el fict y que te siga gustando, me dejas tu comentario.
· Sandra: Aquí tienes el capítulo 8, para que se te calmen las ganas, y fíjate que no lo dejé en suspenso.
· Mayra: Ya se me hacia raro que tu comentario no hubiera aparecido. Espero que te guste éste capítulo. Besos.
· Lían Black: Darla se disculpa porque no quería ofender a los hinchas del Boca, pero aunque soy hincha del Pereira (enemigo del once caldas, al igual que el River del Boca) apoyé al Once por amor de patria. Jajaja, yo también pienso lo mismo, R/Hr ABAJO... Aquí te respondí y espero que te guste el capítulo 8. Cuídate.
Por hoy es todo, besos y los quiero mucho.
Darla Gilmore