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Historia 43943 — capítulo 13
El día del primer partido de Quidditch, Leen se levantó muy temprano y bajó a la Sala Común. Pasó una hora entera hasta que comenzaron a bajar algunos estudiantes. La niña bajó a desayunar con su hermano y el resto del equipo. Afuera había un temporal terrible. Llovía muchísimo y el día estaba oscuro.
Comenzó el partido, Ayleen apenas oía lo que decía Lee Jordan, entre los nervios y los truenos le era casi imposible. Logró quitarle la quaffle a uno de los cazadores de Hufflepuff y anotó un tanto. Luego Angelina y ella atravesaron el campo pasándose la pelota y lograron otro tanto. Llevaban una hora de partido cuando iban trescientos a ciento cuarenta, con 16 tantos de Ayleen.
De repente, la niña sintió que un frío horrible la invadía en el pecho. Comenzó a temblar. En ese momento oyó un grito de Angelina.
- ¡Harry!
La niña bajó la vista y vio que su hermano caía sin la escoba.
-
¡No! - gritó y bajó a toda velocidad en un intento de atraparlo, el suelo estaba lleno de dementores. Harry estaba mucho más abajo que ella, no llegaría. Sin embargo, un haz de luz impactó en el chico y comenzó a caer más lentamente. La niña lo atrapó de la manga de la túnica y aterrizó lentamente.
-
¡Harry! ¡Harry! ¡Despierta! - exclamaba desesperada.
-
Ven, llevémoslo a la enfermería - indicó Madame Hooch. La niña vio como la bruja hacía aparecer una camilla y la siguió rumbo a la enfermería.
Madame Pomfrey lo acostó en una cama y ordenó a todo el equipo que saliera de la enfermería. Leen insistió hasta que la mujer la dejó quedarse.
- Pero te quedas callada en esa silla - le dijo. La niña obedeció.
Un minuto más tarde la puerta de la enfermería volvió a abrirse, Ayleen vio a su madre entrar con el rostro extremadamente pálido. La niña corrió a abrazar a Lily. La mujer le dio un beso en la frente y le preguntó a Madame Pomfrey por Harry.
- Se desmayó por los dementores, pero va a estar bien. Por suerte no se ha golpeado. - informó.
Para Navidad, lo pasaron en lo de los Potters, la casa estuvo llena de gente todo el fin de semana. Sirius le regaló a Harry una Saeta de Fuego, ya que su Nimbus había quedado destruida por el Sauce Boxeador. La mañana antes de volver al colegio, Remus pasó a buscar a Harry y Ayleen para llevarlos a la Estación, ya que Lily tendría que trabajar. Desayunaron los cuatro juntos.
-
Remus, ahora cuando comiencen nuevamente las clases, quiero pedirte un favor. - dijo Harry.
-
¿Qué cosa? - preguntó el hombre.
-
¿Me enseñas a hacer ese hechizo con el que espantaste a los dementores?
-
¿El patronus? - preguntó Lily asombrada.
-
No sé cómo se llama. Pero quiero aprender a defenderme de los dementores. - insistió el chico.
-
Pero es muy complicado para un brujo de trece años. - objetó Remus y Lily asintió con la cabeza.
-
No me importa. Cada vez que se me acercan los dementores oigo la voz de mi padre tratando de evitar que Voldemort me matara y a Voldemort riéndose de haberlo matado. No quiero oír eso nunca más. - dijo.
-
Enséñale el patronus, por favor. - pidió Lily a Remus con un hilo de voz. Su rostro se había puesto repentinamente pálido.
-
Sí, te lo enseñaré - dijo el hombre.
Cuando volvieron al colegio, Harry aprendió a hacer el Encantamiento Patronus bastante rápido.
En el partido contra Ravenclaw, Ayleen volvió a hacer una actuación espectacular, que sumada a la gran atrapada de snitch por parte de su hermano, derivó en una contundente victoria para Gryffindor.
Luego de ganar el partido contra Slytherin, la copa de la casas fue para los leones.
El año terminó muy tranquilo. Los chicos volvían en el tren planificando ir al Mundial de Quidditch ese verano. Harry y Leen calculaban que sería difícil convencer a Lily de ir, pero que probablemente podrían ir con Sirius, quien no pondría objeción.