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Historia 43943 — capítulo 17
Lily acababa de terminar su trabajo en el hospital y estaba por volver a su casa, cuando Alice apareció en su oficina.
-Hola, Alice ¿Cómo estás? - saludó la pelirroja mientras cerraba una carpeta - Te hacía en Hogwarts, creí que me habías dicho que hoy tenías que ir porque elegían lo del Torneo de los Tres Magos.
-De allí vengo - contestó ella seriamente - Hubo algo que no estaba en los planes.
-¿Qué pasó?
En ese momento, Mary abrió la puerta y entró a la oficina.
-Lils, dijo Dumbledore que… - se interrumpió al ver a Alice - Bueno, veo que ya vino ella a decirtelo. - y se sentó al lado de su amiga.
-Chicas, ¿Qué pasa?
-Harry salió elegido cuarto campeón del torneo. Él asegura que no ha puesto su nombre en el Cáliz. Dumbledore le creé, dice que es imposible que él hubiera traspasado el límite de edad. Además estaba muy bien pensado, estaba postulado como participante de un cuarto colegio, para asegurarse que saliera elegido.
Lily se quedó un momento en silencio, observando a sus amigas mientras pensaba la serie de sucesos que habían ocurrido recientemente: la desaparición de Bertha Jorkins, el rapto de Ayleen, Voldemort que recuperó algo parecido a un cuerpo y el nombre de Harry saliendo del Cáliz de Fuego.
-Demasiadas cosas para ser coincidencia - murmuró.
-Lo mismo digo - dijo Alice preocupada.
Esa noche, Lily llegó a su casa y encontró a Hedwig con una carta de Harry, y a Luxy con una de Ayleen.
Las dos decían lo mismo, lo ocurrido esa noche durante la elección de los campeones.
Al otro día, Lily se levantó, y lo primero que hizo fue leer El Profeta mientras desayunaba. Eso contribuyó a que su humor fuera malísimo todo el día. Rita Skeeter había escrito un artículo sobre Harry, con varias frasesque Lily estaba segura que su hijo jamás había dicho. Admitía que se había postulado como campeón, que le debía su fuerza a su padre, que James estaría orgulloso de él por estar en el Torneo, etc.
El resto del día en el hospital, se cruzó con todo el mundo que le preguntaba sobre el tema del Torneo. En Hogwarts, los chicos no lo pasaban mucho mejor. Harry se había peleado con Ron, ya que éste último no le creía que no hubiera puesto su nombre en el cáliz.A Ayleen la perseguían por todo el colegio para preguntarle como había hecho su hermano para participar.
-
¿Tú eres la hermana de Harry Potter? - le preguntó un chico mientras ella se dirigía al aula de Defensa.
-
¡¿Y a ti qué demonios te importa?! - gritó enojada, al darse vuelta y ver quién le había hablado se quedó de piedra. Sintió cómo sus mejillas enrojecían. Frente a ella estaba el chico de Beauxbatons a quien le había echado varias miradas la noche de su llegada - Lo siento - dijo en un intento de disculparse - Es que… Creí que eras… Eh, yo…
-
No tienes que disculparte. - dijo él sonriendo - Supongo que tienes razón, no debería importarme…
-
¡No! Está bien, no hay problema. Sí, soy Ayleen Potter ¿Y tú eres?
-
Jaques Dupont. Un gusto conocerte. - dijo tendiéndole la mano de manera muy formal. Ayleen la tomó y contestó
-
El gusto es mío, Jaques.
-
Así que… ¿Estás yendo a clases? ¿Te estoy retrasando? - preguntó Jaques.
-
En absoluto - mintió ella - La verdad es que tengo dos horas libres ahora en la mañana ¿Y tú?
-
También, podemos ir a dar un paseo, si quieres y no estás ocupada.
-
Vamos - aceptó ella enseguida.
Los dos chicos comenzaron a caminar y se dirigieron rumbo a los terrenos del colegio. Comenzaron a caminar por los terrenos, bordeando el bosque. Al llegar cerca del campo de quidditch se detuvieron.
-
¿En qué año vas? - preguntó Jaques cuando se detuvieron. Los dos se sentaron en el césped, uno al lado del otro.
-
Segundo ¿Tú terminas este año? - preguntó Leen.
-
No, estoy en sexto.
-
Pero tienes diecisiete. Supongo que cumplidos hace poco.
-
Sí, cumplo el 15 de septiembre ¿Qué edad tienes, Ayleen?
-Puedes llamarme Leen, si quieres. Ese es mi apodo. Tengo 12, los cumplí en julio. - informó ella.
-Eres una niña pequeña - dijo el chico sonriendo con ternura.
-¡De ningún modo! - protestó ella.
-Sí, sí, muy pequeñita… - dijo Jaques riendo.
-Créeme, puedo ser muy adulta. - sonrió Leen - Hablas inglés sin acento - observó ella.
-Mi madre es inglesa. - aclaró el chico - Ella siempre me habló en inglés. ¿En qué ciudad de Inglaterra vives?
-Surrey ¿Y tú eres de…
-París. - sonrió el chico.
-Increíble.
Continuaron conversando hasta la hora del almuerzo, cuando se despidieron y se separaron para ir cada uno con sus compañeros. Ayleen llegó corriendo a la mesa de Gryffindor y se sentó entre su hermano y Lucy.
-¿En dónde estuviste toda la mañana? - preguntó su amiga.
-Dando un paseo - respondió ella.
-¿Faltaste a clases? - preguntó su hermano.
-No, di un paseo por las aulas. - respondió ella con tono sarcástico.
-Genial. Por casualidad… ¿No se te ocurre ninguna forma de salvarte de un dragón?
-¡¿Qué?! - preguntó ella sorprendida - Creo que por ahora no lo necesitaré, o ves alguno dispuesto a devorarme en este salón.
-No, pero el martes es la primera prueba, y son dragones - le susurró el chico a su hermana.
El rostro de Ayleen pasó a ser blanco cera mientras miraba a Harry horrorizada. Lucy no llegó a escuchar lo que ocurría, pero se preocupó al observar cómo se miraban los dos hermanos.
-Tenemos que escribirle a todo el mundo y pedirles ayuda, no se me ocurre otra solución. - dijo Ayleen.
-Mmm, no lo sé… - dudó su hermano - Mamá ya está bastante preocupada con este tema del Torneo, no quiero asustarla.
-¿Y mi padre? - preguntó Lucy - ¿O Remus? ¿O los Longbottom?
-Cualquiera de ellos le dirá a mi madre.
-Pero debes decirle - insistió Leen - Le preocupará menos enseñarte a defenderte de un dragón, que recibirte hecho pedazos en San Mungo.
Cuando volvió de San Mungo, Lily encontró a Hedwig con una carta de Harry.
Mami:
No quiero asustarte ni preocuparte, pero me enteré de algo, y tal vez, tú puedas ayudarme. Resulta que Hagrid me mostró a lo que debo enfrentarme en la primera prueba. Son dragones ¿Conoces algún hechizo que funcione contra ellos? A Lucy se le ocurrió que los engañe ocultándome bajo la capa de papá, pero no sé si no podrán encontrarme igualmente. Si no se te ocurre nada, no te preocupes, algo inventaré.
Te quiero mucho.
Harry.
Lily releyó la carta, tomó un pergamino y una pluma. Comenzó a pensar qué escribir.
Harry:
Mala idea lo de la capa, los dragones tienen muy buen olfato, te ubicarán. Quiero hablar personalmente contigo ¿Podrás escaparte a Hogsmeade el próximo sábado?
Te adoro, bebé.
Mamá.
Acababa de enviar la carta cuando golpearon a la puerta. Era Sirius, Lucy le había enviado una carta para decirle lo de los dragones.
-Lo único que se me ocurre es un encantamiento de conjuntivitis. - dijo él.
-Podrán olerlo. A tu hija se le ocurrió que se esconda bajo la capa, pero le veo el mismo defecto.
-Humm ¿Y a ti qué se te ocurre?
-Nada - dijo la pelirroja con bronca.
El sábado, Lily fue a esperar a su hijo frente a Honeydukes.
-Estoy aquí - le dijo la voz de Harry.
-No te quites la capa, sígueme - indicó su madre. Cuando estaban en una zona apartada, le dijo que se descubriera. - ¿Y tú qué haces aquí, enana? - preguntó cuando la capa dejó al descubierto, no sólo a Harry, sino también a Ayleen.
-Si él tiene permiso materno para salir del colegio, supuse que yo también. - repuso la chica.
-Bueno, veamos lo de los dragones.
-Moody me ha dado una idea. - dijo Harry - Que convoque mi saeta, y sobreviva volando.
Lily lo meditó un segundo.
-Me aterra, pero creo que es la mejor idea de todas. A Sirius, Alice y Frank se les ocurrió un hechizo de conjuntivitis, pero no me convence. Sí, esa es buena idea. - aceptó.
-Pero tiene un defecto - apuntó el chico.
-Un gran defecto - dijo Leen - Harry no sabe hacer el encantamiento convocador.
-No hay drama, te lo enseñaré. - dijo Lily - pero necesitamos un escondite. - agitó su varita y de allí salió su patronus, un minuto más tarde, apareció Sirius. Los tres le explicaron lo que ocurría.
-Vamos a la Casa de los Gritos. - propuso.
Sirius se transformó y Lily se ocultó bajo la capa con sus hijos. Volvieron al castillo y salieron a los terrenos. Fueron hasta el sauce boxeador. Sirius se agachó y tocó un nudo en el tronco. Las ramas quedaron inmóviles. Se metieron en el túnel.
-¿Y esto? - preguntó Ayleen al ver a su alrededor.
-Secreto de merodeador.
Pasaron allí la tarde practicando el encantamiento convocador, hasta que a Harry le salió perfectamente.
-Te va a ir muy bien el martes. - le dijo Lily a su hijo antes de irse - Buena suerte.