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Historia 43943 — capítulo 16
Lily vio con el rabillo del ojo que Ayleen era transportada por el traslador. Intentó convencerse de que su niña estaría bien, antes de darse vuelta y encarar a quien le había quitado la capa.
-Ha pasado mucho tiempo sin verte, Peter. - dijo impregnando cada palabra de la furia que sentía hacia ese hombre. El hombre observó que ella asía su varita con fuerza y sostuvo también la suya.
-Sí, bastante - se notaba a la legua que Colagusano estaba muy nervioso. Lily también lo sabía. Agitó su varita y ató a Peter, luego pronunció dos encantamientos.
-¡Silencius! ¡Obliviate!- dijo antes de desaparecer a San Mungo. Debía ver como estaba su niña.
-¡Lily! - exclamó aliviada Mary en cuanto la vio aparecer - ¡Buen susto me diste!
-Lo siento, - dijo ella - me demoraron un ratito ¿Cómo está Ayleen?
-Hay que esperar a que despierte para saber si las maldiciones le afectaron la conciencia - dijo la mujer seriamente.
Lily subió corriendo hasta la sección de daños provocados por hechizos. Antes de entrar a la sala se topó con una residente.
-Dra. Potter, su hija acaba de despertar. Estaba por llamar a Mary para revisarla. - informó la jovencita algo nerviosa.
-No te preocupes, Erika. Ahora me encargo. - dijo Lily - ¡Leen, amor! - corrió a abrazarla - ¿Cómo te sientes?
-Bien, bastante mejor - respondió ella - ¿Cómo están todos? ¿Atraparon a alguien más?
-No amor - dijo Lily aliviada de que su niña estuviera bien - Todos están muy bien, y muy preocupados por ti. - agregó mientras agitaba su varita. No le había avisado a Sirius que Leen estaba bien.
-Oh, bueno, ya pueden tranquilizarse todos - dijo sonriente - estoy de maravilla ¿Puedo levantarme y vamos a casa? - preguntó.
Lily revisó varias veces a la niña antes de permitirle levantarse.
Las dos fueron a la casa, en donde todos corrieron a abrazar a Ayleen, alegres de verla muy bien. Esa misma tarde, la niña le propuso a su hermano jugar al quidditch y practicar el Amago de Wronsky. Lily los miraba aterrada de que pudieran golpearse.
-No nos va a pasar nada, Má. - insistió Ayleen - Tú no sabes cómo lo hacía Viktor Krum ¡Es tan lindo y tan buen buscador!
-¡Te gusta Krum! - exclamó su hermano furioso - ¡Tiene como ochocientos años más que tú!
-Ochocientos no - corrigió ella enojada - Sólo seis, tiene dieciocho.
-Dieciocho, y tú aún no has cumplido los doce. - señaló Harry.
-Basta de comportarte como un estúpido - increpó la chica - ¡Me voy a buscar a Lucy!
Ayleen fue a la casa de su amiga. Pasaron la tarde hablando de Victor Krum.
El resto de las vacaciones transcurrió bastante tranquilo para los chicos. Ni Lily ni Sirius les quitaban los ojos de encima un solo minuto, pero los tres ya se estaban acostumbrando a eso.
Lily se había reunido con Snape para agradecerle lo que había hecho por ella.
-De verdad, Sev. Me has salvado la vida, o parte de ella.
-Me alegro de verte mejor, Lily. Ni las lágrimas ni la desesperación te quedan bien. - dijo con una sonrisa.
-En ese caso, - dijo ella - trataré de no usarlas muy a menudo.
-Bueno, dijiste que si te ayudaba, harías cualquier cosa que yo quisiera ¿Verdad? Supongo que ahora estoy en todo mi derecho de reclamarlo.
-Así es - dijo Lily.
-De todas formas, no lo haré. No puedo obligarte a lo que quiero. Será mejor que dejemos todo como estaba. De igual modo, ha sido un placer ayudarte.
Una semana antes de que empezaran las clases, fueron al Callejón Diagon a escoger los útiles. Ese año necesitarían una túnica de gala. Harry eligió una de color verde, bastante sencilla. Ayleen, en cambio, optó por un elegante y sofisticado vestido rosa con volados y bordados, largo hasta el suelo. También se compró unos zapatos de tacones altos para usar con él. El vestido de Lucy era plateado, un poco más corto que el de Leen, con brillos por todas partes. También se compró zapatos de tacos.
El primero de septiembre, una multitud salió de la casa de los Potters rumbo a King`s Cross. Mary y William iban a acompañar a Catherine en su primer año de colegio. Laura y Sirius se despedirían de su hija. Remus acompañaba a los dos Potters, junto con Lily.
Los chicos subieron al tren y buscaron un compartimento libre.
-¿Quién será el profesor de Defensa? - preguntó Leen. Remus había renunciado al terminar el curso anterior, argumentando que tenía cosas que hacer en su casa. Ayleen no entendió esa postura y se lamentaba de haber perdido a un profesor tan bueno.
-Ni idea - contestó su hermano.
-Mientras no sea un idiota como Lockhart. - dijo Ron.
Los chicos fueron todo el viaje debatiendo las posibilidades. Luego de la selección, se enteraron de que el puesto sería ocupado por Moody. Neville les cuchicheó que el hombre había sido jefe de sus padres durante varios años. Aparentemente, sabía mucho, pero con los años había enloquecido.
-O sea que un loco nos va a enseñar a defendernos - dijo Lucy riendo.
Dumbledore pronunció su discurso, informó que ese año no habría torneo de quiddictch ya que estaría el Torneo de los Tres Magos. Y luego explicó en qué consistía el mismo.
La primera clase de segundo del lunes fue Defensa contra las Artes Oscuras.
-Buenos días - saludó Moody - Empezaremos a estudiar los hechizos con los cuales pueden atacarlos. Muchos de ustedes saben que en el Campeonato Mundial de Quidditch se han visto a algunos mortífagos en acción. Pues bien, si alguna vez deben enfrentarse a ellos, deben saber qué les espera. Veremos los Maleficios Imperdonables ¿Alguien sabe por qué son imperdonables? - preguntó a la clase. La mano de Demelza Robbins se alzó en el aire.
-Porque su utilización contra un ser humano se castiga con cadena perpetua a Azkaban. - dijo.
-Excelente. Son tres, Imperius, Cruciatus y Avada Kedavra.
Cuando salieron de la clase, Ayleen estaba furiosa. Le había parecido terrible que el profesor les mostrara esos maleficios.
-Yo creo que es bueno para saber a qué te enfrentas, de antemano. - opinó Lucy.
-¿Y de qué te sirve? ¡De nada! - protestó la chica.
-Bueno, al menos para saber que tienes que esquivarlo.
-Lucy, si un mortífago te lanza un maleficio, ya sabes que debes esquivarlo, aunque no sepas qué hace.
La conversación fue interrumpida cuando llegaron al aulade Transformaciones.
Unas semanas más tarde, llegaron al colegio los estudiantes de Beauxbatons y los de Durmstrang.
-¡Qué lindo ese chico! - susurró Ayleen en los oídos de Lucy. Se refería a un estudiante de Beuxbatons que acababa de llegar, y a quien la chica no le podía quitar los ojos de encima. Era alto y delgado, su cabello rubio rizado caía hasta sus hombros, sus ojos eran de un azul mar.
-Deja de mirarlo, eres muy evidente - recomendó su amiga.
Las dos chicas estuvieron toda la cena hablando del chico que había enamorado a Ayleen. Se habían sentado lejos de Harry, Ron, Hermione y Ginny a propósito.
El lunes siguiente, en clase de pociones, Snape había pasado las dos horas señalando errores en los trabajos de Ayleen y Lucy.
- La clase siguiente, yo traeré la misma poción que deberían haber preparado Potter y Black, y les mostraré cómo es.
Las dos chicas se miraron y planearon la venganza. El domingo siguiente, pasada la medianoche, se cubrieron con la capa invisible y fueron al armario de pociones. Encontraron varios tarritos enuna caja etiquetada que decía "2do Gryffindor". Abrieron los potes y agregaron algunos ingredientes. Los colores y olores de las pociones cambiaron. Una de ellas lanzaba un olor fétido insoportable. Las chicas se cubrieron con la capa y volvieron a su dormitorio.
Al día siguiente, si bien sufrieron un castigo, se divirtieron como nunca en Pociones.