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Historia 43943 — capítulo 15
Agarró su varita y observó cómo la cierva plateada se alejaba. Unos minutos más tarde, oyó que golpeaban a la puerta.
-Pasa, Sirius - dijo.
-¿Quieres que me quede con Harry? - preguntó el hombre - ¿A dónde vas?
-Se me ha ocurrido una idea. - explicó - Voy a ver si Snape puede conseguirme información sobre Ayleen.
-Ten cuidado, Lily. - dijo Sirius.
La pelirroja salió de su casa, una vez que se aseguró que no la veían, desapareció. Apareció frente a lo que muchos años antes había sido su casa. Ahora era un complejo de oficinas. La pelirroja sólo se tomó un segundo para mirar el lugar con nostalgia, mientras caminaba rumbo a la Calle de la Hilandera. Cuando llegó al final, reconoció la casa. Estaba igual que hacía años. Llamó a la puerta.
-Lily ¡Qué sorpresa! No esperaba verte por aquí. - dijo el hombre al abrir la puerta.
-Yo tampoco esperaba venir aquí, Severus. Y créeme que no lo haría si se me ocurriera otra solución. - dijo ella.
-Pareces menos hostil que la última vez que nos vimos. - observó él - Al menos no me apuntas con tu varita, y en cinco minutos no me has acusado de mortífago ni nada de eso. Supongo que es un avance.
-Vengo a suplicarte que me ayudes. - dijo ella - Eres la única persona a la que puedo recurrir.
-Pasa - indicó el hombre - Toma asiento y dime qué quieres. Supongo que esto tiene que ver con la desaparición de tu hija ¿o me equivoco?
-No, no te equivocas.
-¿Y tus amigos, Black, Lupin, Longbottom? ¿Ellos no pueden ayudarte? - Parecía que Snape disfrutaba de saber que era él y no ellos a quienes la pelirroja necesitaba.
-Lo han intentado. - dijo Lily - Pero ellos no pueden hablar con los mortífagos que la tienen para convencerlos de que los quieren ayudar y luego decirme a mí en dónde está. Sólo tú puedes hacerlo.
-A ver si entiendo. Hace tres años, yo fui a tu casa a proponerte que intentemos reconstruir nuestra vieja amistad y me echaste amenazándome con tu varita. Ahora vienes, como si nunca hubiéramos dejado de ser amigos, a pedirme que me reúna con las personas con quienes jamás quisiste que me reuniera, les pregunte por tu niña y te revele el paradero ¿No estabas convencida de que era y sigo siendo uno de ellos? - increpó - ¿No te parece un poco egoísta de tu parte?
-Sí, totalmente - admitió Lily - pero es la única posibilidad que tengo de salvar a mi niña. - dijo tratando de evitar el llanto - Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa por salvarla, lo que sea. No te pido que la saques de allí, sólo que me dejes saber en donde está así puedo salvarla. Por favor, Severus. Ella y Harry son mi vida. Me muero si les ocurre algo. Ayúdame a salvarla. - pidió mientras unas lágrimas escapaban de sus ojos y corrían por sus mejillas.
Severus Snape se quedó un momento en silencio, meditando qué responder. Cuando sus ojos verdes se posaron en los esmeralda, ahora anegados en lágrimas, mientras la palidez y la preocupación se adueñaban de ese rostro, el hombre no tardó más de un minuto en decidirse.
-Está bien ¿Tienes aquí la capa invisible de tu marido?
-Sí - contestó Lily, la había tomado del baúl de su hijo antes de salir.
-Entonces cúbrete con ella y sígueme. - indicó.
-Gracias - dijo ella mientras una débil sonrisa asomaba en sus labios.
Severus salió de su casa y le indicó a Lily que tomara su brazo. Cuando ella lo hizo, giró sobre sí mismo y desapareció.
Aparecieron en un lugar que Lily no conocía, estaban en la puerta de una gran mansión. Severus ingresó seguido de la pelirroja que iba cubierta con la capa. Se detuvo frente a una gran puerta y llamó. Un momento después, Colagusano abrió.
-¿Barty te envió a hablar con el amo? - preguntó sin saber que le estaba dando a Snape una información muy importante: Lord Voldemort estaba allí.
-Sí - respondió con naturalidad - a eso he venido. A prestarle mis servicios.
-Entonces pasa - dijo.
Lily sintió una oleada de rabia que le recorría el cuerpo. Estaba a dos pasos del responsable de la muerte de James. Del traidor en el que habían confiado, y los había vendido a Voldemort. Y estaba yendo hacia donde estaba el mismísimo Voldemort. Un escalofrío le recorrió el cuerpo al imaginar que Ayleen podría estar allí. Sus mayores temores se estaban confirmando: la pesadilla de toda su vida, que alguno de sus niños cayera en manos de Voldemort se estaba haciendo realidad. Subieron una escalera e ingresaron a una habitación. Lily no pudo reprimir un estremecimiento ni evitar que le temblaran las rodillas al ver al ser que estaba en el sillón. Parecía una masa deforme, completamente cubierta de escamas de un color amarronado. Los ojos rojos resaltaban en su rostro. Indudablemente, era Voldemort.
-Severus Snape - dijo tranquilamente la voz fría y aguda. Lily sintió cómo se le erizaba el vello de los brazos. Sostenía con fuerza su varita, lista para protegerse en caso de ser necesario.
-Amo, he oído rumores acerca de que había recuperado un cuerpo y lo he buscado hasta hallar su paradero. - dijo Snape.
Lily observó atentamente la conversación: Voldemort le preguntaba a Snape sobre su vida esos trece años y éste intentaba convencerlo de su lealtad. Finalmente lo logró, porque Voldemort dijo:
-Perfecto. Me viene muy bien que des clases en Hogwarts, y más me conviene que te hayas ganado la confianza de Dumbledore. Necesitaré un espía en la Orden del Fénix. Ahora, Voldemort te premiará por tu lealtad. Tu premio está en el departamento de Barty Crouch, y tiene apellido Potter. Puedes torturarla todo lo que quieras, si le miras los ojos, puedes imaginar que es tu amigo James Potter - dijo riendo - Tal vez eso sea un estímulo para ti. A cambio, te pido que le saques la siguiente información: en donde demonios vive ella con su hermano y la sangresucia.
-Gracias, amo. Obtendré esa información. - dijo Snape.
-Es difícil, - advirtió Voldemort - Junior pasó toda la noche administrándole cruciatus y la niña se negó a decir nada. Hasta sigue contestando con su tono arrogante. Es igual a su padre. Colagusano, ve con él así después de que Severus se vaya, te quedas cuidando a la niña que no se vaya. Junior tiene una misión.
Lily salió de la habitación detrás de los dos hombres. Volvió a tomar la mano de Snape en cuanto vio que se iba a desaparecer. Aparecieron frente a un edificio. Entraron hasta la puerta del departamento. Allí Colagusano golpeó la puerta.
-Pasa - indicó Crouch.
-Él viene a divertirse un rato con la mocosa - dijo Colagusano.
-Severus Snape, vaya sorpresa - dijo Crouch con frialdad - igual ahora no podrás hacerle nada a la chiquilla, salvo que pretendas matarla. Hace rato que está inconsciente. Creo que se me ha ido la mano con el cruciatus.
Lily tuvo que hacer un esfuerzo enorme por continuar en silencio. Sentía que le faltaba el aire. El pánico y la preocupación por su niñita se habían adueñado de todo su ser. Entró al departamento siguiendo a Colagusano y a Snape.Los tres hombres conversaron en la salita, mientras Lily muy silenciosamente se dirigió a la habitación contigua. Allí pudo ver a Ayleen, tirada en el suelo inconsciente. Le quitó una zapatilla y la convirtió en un traslador. Apoyó la mano de la niña sobre la zapatilla, e iba a apoyar la suya cuando vio el resplandor azulado que emitió el traslador, pero una mano le quitó la capa invisible y la sorprendió.
-Vaya, vaya - dijo el hombre - Lily Potter.