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Historia 43943 — capítulo 21

Harry acaba de entrar al laberinto. Ayleen no podía evitarlo, estaba temblando de los nervios. Tomó la mano de su madre que estaba sentada a su lado.

-Cálmate, amor. - dijo ella pasándole un brazo por detrás de la espalda y arrimándola hacia sí misma, sus ojos verdes seguían la trayectoria de Harry dentro del laberinto.

-No puedo, tengo miedo - replicó la chica en voz baja.

-Te aseguro que hasta se está divirtiendo - dijo Sirius, que estaba a su otro lado, con Lucy sentada en su falda.

-Es como meterse al bosque de noche - observó Lu.

-¡En el bosque no hay arañas de ese tamaño! - replicó Leen señalando una araña gigante que había en uno de los pasillos paralelos al de su hermano.

-Te aseguro que las hay. Una vez casi me come una. - relató Sirius en voz baja.

-¡Ya cállense! - pidió Lily. Harry estaba cada vez más cerca del centro del laberinto, en donde estaba la copa. Lily observaba todo lo que rodeaba a su hijo muy atentamente, como esperando que alguien intentara atacarlo de un momento a otro. Ayleen observaba lo que ocurría en los alrededores del laberinto. Habían llevado a varios aurors encargados de la seguridad. Moody estaba en un lateral, Alice en otro, Frank en otro y Tonks, la novia de Remus, del otro lado.

-¡Va a ganar! - dijo Lu emocionada.

-Mmm, no, el hijo de Diggory va a llegar antes.

-No, esa araña se lo va a comer. - Opinó Ayleen mientras observaba a su hermano y a Cedric Diggory luchar contra la araña. Finalmente la derribaron, Harry rengueaba.

-Bueno, al menos ya acaba todo. - dijo Lily con alivio - No me importa en absoluto quién gane.

-Parece que están discutiendo - observó Sirius. Los chicos habían comenzado a caminar, los dos la tocaron a la vez.

-¡Qué ocurre! ¿En dónde está Harry? - gritó Lily, el laberinto había desaparecido y la gente iba corriendo hacia el lugar donde habían desaparecido los chicos - ¡HARRY! - volvió a gritar la pelirroja y salió corriendo hacia la copa.

-¡No la toques! - atajó Alice deteniéndola tomándola del brazo.

-¡Harry está allí! - dijo mientras intentaba zafarse de su amiga.

-Lily, cálmate, no me obligues a inmovilizarte. No puedes tocar la copa, si lo haces, no podrán volver los chicos. - explicó.

-Entonces dame una solución ya mismo, Alice. - exigió Lily nerviosa.

-Hay que pensar un plan - propuso Frank.

-¡Mientras tú piensas un plan, mi hijo está yo no sé en dónde, yo no sé con quién y bajo yo no sé que peligros! - objetó histérica. En ese momento sintió que la tomaban de la mano que tenía libre. Giró la cabeza y vio a Ayleen. - ¿Me sueltas? Prometo que sólo voy a abrazar a Leen. - le dijo a Alice, quien la soltó inmediatamente.

-Dumbledore, ¿Qué está ocurriendo? ¿En dónde está mi hijo? - oyó Lily que pregutaba Amos Diggory detrás suyo. La pelirroja se giró para escuchar la respuesta del profesor. Si alguien tenía algo tranquilizador para decirle, sería él.

-No tengo idea - dijo el anciano con aire abatido - Es imposible que la copa haya sido convertida en un traslador.

-Tan imposible no es - replicó Lily - porque ocurrió.

-Lily, profesor ¿Puedo hablar con ustedes a solas? Ahora. - preguntó Snape que acaba de llegar hasta donde se encontraba la multitud.

-Ayleen viene conmigo. - dijo la pelirroja sosteniendo la mano de su hija. No pensaba separarse de ella un solo segundo, a no ser que tuviera que ir a buscar a Harry, en cuyo caso la dejaría con Sirius, Alice o Frank.

-¿Qué ocurre? - preguntó Dumbledore, estaban detrás de los vestuarios de Quiddicth.

-Ha vuelto. El Inombrable ha regresado y está llamando a sus seguidores. - dijo señalando su brazo izquierdo, la marca tenebrosa brillaba en él.

-¿Y cómo vamos a hacer para que no mate a Harry? - preguntó Leen entre sollozos.

-¿En dónde está? - quiso saber Lily.

-En el cementerio de Pequeño Hangletton. - respondió Snape - Pero espera un momento antes de salir corriendo para allí, si no, sólo lograrás que te mate a ti también. Ir allí es enfrentarse a Voldemort y todos los mortífagos que lo apoyen.

-¿Porqué todos me quieren retener aquí? ¿Es que nadie sabe cuanto puede tardar Voldemort en matar a alguien? Yo voy a ir a ese cementerio.

-¡No Lily, espera! - la detuvo Dumbledore agarrando su brazo - Les avisaremos a los aurors, por lo menos deberían ir varios aurors así no es una misión suicida.

-No me importa que sea suicida o no. Quiero volver a ver a mi hijo con vida. - exclamó cansada de discutir mientras seguían perdiendo tiempo.

Dumbledore fue a hablar con Alice, Ojoloco, Frank y Tonks. Lily observó a Ayleen, sus ojos sollozantes estaban clavados en el suelo. A la pelirroja le hubiera gustado tener alguna palabra tranquilizadora para su niña, pero no encontraba ninguna. Ella misma estaba haciendo un esfuerzo para quitar la idea de que tal vez Harry ya estuviera muerto de su mente y por alejar el recuerdo del asesinato de James.

-Tranquila, de alguna forma, va a salir todo bien. - le dijo Sirius palmeándole la espalda.

-Me encantaría poder creerte - contestó ella con la voz tomada y el rostro anegado en lágrimas.