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Historia 43943 — capítulo 26
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¿Qué ocurre exactamente en una audiencia disciplinar? - preguntó Harry preocupado a su madre.
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Deberás explicar por qué usaste la magia fuera del colegio. Teóricamente, no hay nada por lo que puedan juzgarte, los menores de edad pueden hacer magia si están en peligro. - explicó Lily. Acababan de entrar a su casa. - Coman esto. - les dijo tendiéndoles un trozo de chocolate a los chicos.
Después de cenar, los tres se fueron a dormir. No se oía ningún ruido en la silenciosa cuadra, nada que relacionara ese lugar con el mismo en el que horas antes habían aparecido dos dementores. Harry y Ayleen se durmieron enseguida, pero Lily no podía conciliar el sueño. Hacía un año, su hija había sido secuestrada por mortífagos, luego el nombre de Harry fue ingresado en el Cáliz, el asesinato de Bertha Jorkins y Cedric Diggory, la vuelta de Voldemort. Y ahora los dementores. Recordó las palabras de Harry al relatar en el despacho de Dumbledore el discurso de Voldemort a los mortífagos, "Dijo que sacaría a los dementores de Azkaban para que se unieran a él…" Aparentemente, eso ya estaba ocurriendo. Porque no podía ser casualidad que dos dementores perdidos fueran a toparse justamente con Harry y Ayleen. No podía engañarse, los tiempos oscuros habían vuelto, y si Voldemort lograba todo lo que se proponía, esos tiempos serían aún peores que los anteriores. Y encima, Voldemort ya no mataba a cualquiera que se le opusiera solamente, ahora tenía un blanco bien definido, una víctima por la que iba a luchar hasta matarla, lo sabía… Y esa persona era su hijo. Lily debía hacer hasta lo imposible por salvarlo, por proteger a sus niños.
- A veces quisiera estar en tu lugar, amor. - dijo en voz alta mirando la foto de James que reposaba en la mesa de luz - Lograste salvar a Harry de Voldemort dos veces, y no tienes que preocuparte más por lo que ocurre aquí.
Sus pensamientos derivaron a un nuevo interrogante ¿Qué haría James en si estuviera con ella? Casi podía oír su voz suave diciéndole "No te preocupes, Lily. Ya verás que todo irá bien". Sin embargo, a diferencia de la verdadera voz de James, esa ilusión no podía convencerla.
¿Y la profecía que buscaba Voldemort? Hacía dos días que Dumbledore había revelado en una reunión de la Orden, que Voldemort buscaba una profecía que relacionaba su futuro con el de Harry, el verdadero motivo por el cual el mago tenebroso más temido de todos los tiempos eligió como futura víctima a un bebé de un año. Una parte de Lily estaba desesperada por saber su contenido, la otra, por el contrario, era más racional, y prefería no enterarse. Pero otro pensamiento la atormentaba: James murió para salvar a Harry. No saber la profecía era, en parte, no saber el verdadero motivo por el que su marido había sido asesinado. Esa idea nunca se había presentado con tal claridad en la cabeza de Lily; pero ahora le parecía insoportable no saber el contenido de tal predicción.
El reloj de la mesa de luz marcaba las dos de la mañana, y Lily seguía sin poder dormirse. Apagó el velador y se dio vuelta en la cama para intentar dormir un poco, al menos. A la mañana siguiente debía estar a las ocho en San Mungo. Finalmente estaba cayendo en un ligero sueño…
-¡Nooo! ¡No mate a Cedric! ¡Papá, va a matarme a mi también!
Lily se levantó de su cama como impulsada por un resorte y corrió hacia la habitación de su hijo. Harry estaba dormido, pero se movía y gritaba en sueños.
-Calma, bebé. Ya pasó. Es sólo una pesadilla. - lo despertó Lily abrazando a su hijo. Harry abrió los ojos y miró confundido a su alrededor.
-Sí, tienes razón. - respondió - Es sólo un sueño.
La pelirroja bajó con su hijo a la cocina y preparó un té para cada uno. Ninguno de los dos habló demasiado, cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos. Ya eran como las cuatro cuando volvieron a la cama.
Cuando Lily finalmente logró dormirse, sonó el despertador. La pelirroja se levantó, se vistió y bajó a desayunar.
-¿Otra vez iremos a esa casa horrible? - preguntó Ayleen. Se refería al número doce de Grimauld Place. Lily dejaba a sus hijos allí algunos días cuando iba a trabajar, y su hija había escuchado que ese día, Sirius iría a limpiar la casa.
-Sí - respondió su madre.
-Genial - dijo la chica de mal humor mientras terminaba sus cereales - ¿Al menos vendrá Lucy? ¿O tendré que pasar la mañana haciendo sociales con el cuadro de la adorable madre de Sirius?
-Lucy irá - le respondió Lily - ahora vamos.
Lily dejó a los chicos en Grimauld Place y se dirigió al hospital. Apenas entró al edificio, Chuck, uno de los sanadores del área de daños provocados por animales, le dijo que había una mujer esperándola en la puerta de su oficina. Lily se dirigió hacia allí.
-Buenos días. - la saludó.
-Buenos días, ¿Usted es Lily Potter?
-Sí, - respondió - soy yo.
-¡Ah! ¡Pero que placer conocerla! Hace realmente muchos años que quería tener una reunión con la directora de San Mungo, pero mi gran cantidad de trabajo me lo ha impedido ¡Una verdadera lástima! Aunque ahora es un placer, si usted me concediera la reunión, claro. Soy Dolores Umbridge, secretaria del Ministro de la Magia. - la mujer dijo todo eso tan rápido que a Lily apenas le dio tiempo de asimilar sus palabras.
-Claro, adelante - respondió la pelirroja abriendo la puerta de su oficina - La escucho.
-El Ministerio de la Magia está muy preocupado por la seguridad de la comunidad mágica. - dijo.
-Ya veo. - contestó la pelirroja mordiéndose la lengua para no decirle que si así era debería comenzar por admitir el regreso de Voldemort, restituir a Dumbledore en el Wizengamot, detener la campaña en contra de su hijo…
-Por lo tanto, usted entenderá que la forma en que son tratados los pacientes luego de ser mordidos por hombres lobos, es de vital interés. - explicó - ¿Conoce usted la ley que he redactado sobre el tema?
-¿La que sancionaron hace dos años? ¿Esa que recomienda no emplear a hombres lobos en trabajos debido a su alta peligrosidad e inestabilidad? Sí, la conozco. - respondió Lily fríamente.
-Entonces entenderá que el Ministerio quiera regular la forma en que son tratados los pacientes ¿Verdad?
-El Hospital San Mungo es autónomo del Ministerio de la Magia. Por lo tanto, no está en la obligación de acatar decisiones impuestas por él, en lo referente al tratado de los pacientes. Sin embargo, será un placer escuchar sus sugerencias, y en el caso de considerarlas pertinentes, serán aplicadas sin demora. - la sonrisa de Umbridge se había borrado con las palabras de la pelirroja.
-Bien, el Ministerio considera que el trato que se le da en este lugar a los hombres lobos es demasiado humanitario.
-Porque son humanos.
-Claro, pero ponen en peligro la seguridad de los demás.
-Esa posibilidad sólo existe una vez al mes, no constantemente. Y desde el hospital tenemos a un grupo de profesionales que se encargan de que este peligro no sea tal. Aconsejamos a los pacientes a consumir la poción matalobos, les enseñamos a ellos mismos a prepararla para que no deban depender de nadie, y aconsejamos a las familias sobre lugares a los que pueden ir a llevar a sus seres queridos las noches de luna llena. - explicó Lily.
-Claro, la propuesta del Ministerio es diferente. Proponemos crear una especie de reserva, muy cuidadosamente cercada, en la que puedan estar estas criaturas sin perjudicar a nadie. Para eso necesitaríamos que el Hospital nos facilite a las personas que lleguen aquí mordidas por hombres lobos.
-Lo lamento. San Mungo no entregará a ninguna persona para que sea tratada como un animal en cautiverio. - dijo duramente la pelirroja.
-¿Usted comprende que existe la posibilidad de que otra persona ocupe su lugar? - preguntó la mujer sonriente.
-Por supuesto. Por eso mismo me voy a corregir. Mientras yo sea directora de este hospital, San Mungo no entregará a ninguna persona para que sea tratada como un animal en cautiverio. - Lily terminó la frase y salió de su oficina dejando a la mujer sola, que salió del lugar un segundo después.
Apenas salió de su despacho, Lily fue a la sección de daños producidos por hechizos. Acababa de entrar una niña de seis años a la que su hermano de diez le había hecho salir tentáculos en la cara por accidente. En la puerta de la sección estaba la madre con el niño tomado de su mano.
-¡Por favor! ¡Dígame que Annie va a estar bien! - le rogó a Lily al borde de las lágrimas.
-Sí, señora. No se preocupe. Ahora le aplicaremos un contrahechizo y en unos minutos podrávolver a su casa.
Luego de trabajar en esa área, pasó a la de daños provocados por animales. Habló con Hipócrates Smethwyck,el responsable del área para comunicarle lo que había dicho Umbridge esa mañana.
-Es una verdadera locura - le dijo el hombre sorprendido luego de haber oído el relato de la pelirroja.
-Lo sé, Hipócrates. Esa mujer está loca de remate. Pero es secretaria del Ministro de la Magia, que ha su vez es un imbécil. Todo eso la convierte en una loca peligrosa.
-¿Loca peligrosa? ¿Hablan de mí? - preguntó Mary mientras pasaba por allí.
-Exactamente, nos descubriste. - le respondió Hipócrates entre risas.
-Genial, Li, tengo que hablar contigo a solas un momento. - dijo la mujer.
-¿Ahora qué ocurre? - le preguntó con tono cansado.
-Nada malo, ¿Muchos problemas? Tienes una cara de cansada. - le dijo su amiga.
-Estoy agotada, no dormí en toda la noche, y apenas llego me encuentro con la loca de Umbridge que quiere encerrar a los hombres lobos en una reserva.
-Eso es porque le tiene miedo. Oye, nada más quería avisarte que esta tarde a las 7 hay reunión de la Orden. - le dijo.
-Bueno, salgo a las seis de acá, y voy a Grimauld Place. Ayleen estará encantada de tener que quedarse allí hasta la noche. - agregó irónicamente.
Y ahoraaaa... La pregunta del millón... Ustedes, queridos lectores podrán elegir algo que pasará en el próximo capítulo....
OPCIÓN "A": LOS PREFECTOS SON RON Y HERMIONE
OPCIÓN "B": LOS PREFECTOS SON HARRY Y HERMIONE
La opción que saque más votos en los comentarios, será la que ocurrirá en el sig capi...
Los quiero, espero sus coments sobre el caap!!!
Besos!