← Historia 43943 · de
Historia 43943 — capítulo 5
Ayleen estaba muy feliz con la noticia de que al otro día su hermano volvería a casa. Harry era su compinche en casi todos sus juegos desde que tenía memoria y unos meses sin él le habían parecido una eternidad a la niña. La noche anterior al día en que irían a King`s Cross a buscarlo, Leen no paró de hacer preguntas.
-Mami ¿A qué hora llega Harry mañana?
-A las once, Leen.
-¿Y en qué vamos a buscarlo?
-En tren
-¿Y a qué hora salimos de acá?
-A las nueve.
-Entonces si me despierto a las ocho está bien ¿no?
-Sí, princesa. Ahora ve a dormir.
Lily y Ayleen estaban en la estación como un montón de padres que esperaban a sus hijos. El tren llegó y las dos miraban entre los estudiantes que bajaban a ver si veían a Harry.
-¡Harry! - gritó la niña cuando lo identificó y salió corriendo hacia él. Su hermano la esperó con una gran sonrisa y los brazos abiertos.
-Hola, Ayleen ¿Cómo estás? Él es mi amigo Ron. - dijo el chico señalando al pelirrojo que lo acompañaba.
-Hola, Ron. Yo soy Ayleen Potter, la hermana de Harry.
-Hola, Ayleen.
-Vamos, - le dijo la niña a su hermano - mamá está por allí.
Harry fue a saludar a su madre, le presentó a Ron, y volvieron a la casa. Durante toda la tarde, entre Harry y Ayleen se divirtieron mostrándole a Ron todos los artefactos muggles de la casa. El chico estaba muy sorprendido con el televisor, el microondas, y todos los electrodomésticos de la casa. Después jugaron ajedrez mágico. Ayleen jugaba un poco mejor que Harry, pero no pudo ganarle a Ron.
La mañana de Navidad, los chicos se despertaron temprano y vieron su gran pila de regalos.
Ayleen encontró a los pies de su cama un juego de naipes explosivos, regalo de Remus, un rompecabezas mágico que cada vez que lo armaba, al desarmarlo se transformaba en uno diferente, de parte de su madre, un libro de cuentos de parte de Mary, una cajita de maquillajes de parte de Alice y Frank y
-¡Una Nimbus 2000! ¡Sirius es lo mejor que existe en el mundo! - gritó al abrir el último regalo. Corrió a la habitación de su hermano.
-¡Harry! ¡Sirius me regaló una escoba igual a la tuya! - gritó emocionada.
-¡Esta misma tarde te juego una carrera, hermanita! - contestó el chico sonriendo.
-Prepárate para perder, buscador más joven del siglo - dijo la niña entre burlas - ¿Qué les regalaron a ustedes?
-A mí Hagrid me regaló una flauta, la madre de Ron un sweatter, mamá un libro de quidditch, y me falta abrir estos aún - dijo Harry señalando cuatro paquetes más.
-¡Ábrelos! - urgió su hermana.
Harry abrió el paquete que estaba arriba de todo. Eran dos espejos. Venía con una explicación, era un espejo doble, servía para comunicarse con otras personas. Era el regalo de Sirius. Harry decidió dejarle uno a su hermana.
-Toma, con esto podremos hablar cuando yo esté en el colegio.
-¡Genial! - exclamó la niña entusiasmada.
El chico abrió el siguiente regalo. Era de Remus, un juego de seis snitchs para que jugara al quidditch. Alice y Frank le regalaron un juego de ajedrez mágico. Sólo faltaba un regalo. Harry lo levantó y notó que era muy liviano. Lo desenvolvió.
Algo fluido y color gris plateado se deslizó al piso y quedó brillando.
-¿Qué es eso? - preguntó Ayleen con curiosidad.
Ron jadeó.
-Había oído hablar de eso - dijo, con voz ronca y dejando caer una caja de Grajeas de Todos los Sabores, que le había regalado Hermione -. Si es lo que pienso… es algo verdaderamente raro y realmente valioso.
-¿Qué cosa? - preguntó Ayleen con ansiedad.
-Es una capa invisible - respondió Ron - pruébatela.
Harry se colocó la capa sobre los hombros y Ron y Ayleen lanzaron un grito.
-¡Era eso! ¡Mira abajo! - gritó Ron.
Harry se miró los pies pero ya no estaban.
Lily entró en la habitación.
-¿Pasa algo, chicos? ¿Qué son esos gritos? - luego miró la cabeza de su hijo flotando en el aire - Ah… Ya veo. - dijo - Harry ¿De dónde sacaste esa capa?
-No lo sé, alguien me la envió…
-¡Aquí hay una nota! - dijo Ayleen tomando un papel del suelo. Su madre lo agarró, lo leyó en silencio y luego le entregó la nota a su hijo - Toma, es tuya.
-Tu padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que te sea devuelto. Úsalo bien. Una muy feliz navidad para ti. - leyó Harry en voz alta. - Má, ¿Tú sabes quién es? ¿Esta capa de verdad pertenecía a papá?
-Sí, amor. Esa capa era de tu padre. Él se la prestó al profesor Dumbledore unas semanas antes del ataque de Voldemort.
-¡Guau! Con esto puedo ser invisible… - exclamó Harry emocionado mirando su cuerpo, que había desaparecido bajo la capa.
Para el almuerzo, Lily tuvo que agrandar mediante magia la mesa del comedor, de manera que pudieran comer tranquilamente ella, sus hijos, Ron, Sirius, Laura, Lucy, Remus, Alice, Frank, Neville, Mary, su esposo William y su hija Catherine, dos años menor que Lucy y Ayleen.
Cuando terminaron de comer, Harry, Ron, Ayleen, Lucy y Catherine libraron una batalla de bolas de nieve en el patio, hasta que todos se fueron y Lily llamó a los chicos adentro porque hacía frío.
Ayleen terminó de bañarse y cambiarse y decidió ir a charlar con su hermano y Ron. Los chicos estaban en el dormitorio de Harry.
-¿Puedo pasar? - preguntó desde afuera.
-¡No! - dijo la voz de Harry - ¡Estamos hablando algo importante! ¡Ya salimos!
-¡Harry, yo también quiero saber eso importante! - protestó la niña.
-¡No, Leen! ¡Espera un momento!
-¡Quiero saber qué es eso importante!
-¡Son cosas de chicos!
-¡Mentiroso! - dijo la chica enojada, dio una patada a la puerta y se encerró en su dormitorio. Se tumbó en su cama y comenzó a llorar… Era la primera vez que su hermano la excluía así de algo. Siempre habían estado juntos, Harry siempre le contaba todo, y ella a él.
-¡Leen! ¡Tesoro! ¿Qué te pasa? - preguntó su madre cuando entró al dormitorio y la vio llorando.
-Que Harry no me quiere más. Ahora está con su amigo y dice que está hablando de cosas importantes y no me quiere contar nada. Ni siquiera me dejó entrar a su dormitorio.
-Tu hermano no te quiere. Te adora. Y muchísimo. Lo que pasa es que está acostumbrado a hablar contigo de algunas cosas, y con sus compañeros de otras. Pero ven aquí, amor. Le voy a decir que te deje estar con ellos.
Lily tomó a su niña de la mano, le secó las lágrimas que surcaban su rostro y la condujo a la habitación de su hermano. Golpeó la puerta una vez y dijo:
-Harry, dejá que tu hermana esté con ustedes también.
-Pero mamá… - comenzó él.
-Pero mamá, nada. Ayleen se queda con ustedes.
La niña pasó a la habitacón.
-¿Puedes guardar un secreto? - preguntó el chico mirando los ojos color avellana de su hermana.
-¿Alguna vez no lo he hecho? - preguntó ella con tono ofendido.
-Está bien, perdóname por no dejarte entrar. Mira, te contaré de qué hablamos - dijo Harry - Pero ni una palabra de esto a nadie ¿Eh? Y cuando digo nadie, eso incluye a todo el mundo, también a Lucy, Neville, Sirius…
-Sé lo que significa nadie. - dijo ella impaciente.
-Sospechamos que en Hogwarts hay algo muy importante guardado. Se llama Piedra Filosofal y produce oro y el Elixir de la Vida, que hace inmortal a quién lo bebe. Y creemos, que uno de los profesores, Severus Snape, quiere robar esa piedra. - explicó Harry.
-¿Severus Snape? Él vino a casa. - recordó la niña.
-¿Qué? ¿Snape vino aquí? - se sorprendió Ron.
-¿Segura? - preguntó Harry.
-Un hombre alto, de pelo negro que parece que la última vez se lo lavó su madre a los cinco años, nariz ganchuda, cara de enojado. - describió Ayleen.
-Es él - confirmó su hermano mirando cómo oscurecía por la ventana - ¿Sabes qué quería?
-Hablar con mamá. Pero no sé de qué, porque mami me mandó a lo de Sirius, quien me hizo ir a lo de Remus. Creo que habló con mamá y con Sirius.
-Muy raro - dijo Harry.
-Sí, pero no creo que tenga que ver con lo de la piedra. - apuntó Ron.
-¿Entonces ese hombre quiere ser rico e inmortal? - inquirió Ayleen mientras se pasaba una mano por su largo cabello azabache.
-No - dijo Harry seriamente - Creemos que quiere robar la piedra para Voldemort.
La niña se quedó mirando los ojos verdes de su hermano seriamente. Parecía que se leyeran el pensamiento. Que Lord Voldemort recuperara la fuerza y el poder, y que se hiciera inmortal, era la peor pesadilla de los dos.
-No puedes guardar esto como un secreto. Tienes que contárselo a alguien. Debes decírselo a mamá. - opinó la niña.
-No - dijo Harry - Ya le dijimos algo a Hagrid, y cree que nos imaginamos todo. Mamá pensará lo mismo, y encima, me retará por andar merodeando de noche en el castillo. Primero, averiguaremos si realmente es así, cuando estemos seguros, le diremos a alguien.
Lily no tuvo nuevas noticias de su hijo hasta una mañana, un mes después de las vacaciones de Navidad. Estaba conversando con Sirius cuando recibió una carta en la que McGonagall le informaba que había estado a la una de la mañana en la torre de Astronomía junto con Hermione, Neville y Draco Malfoy.
-¡A la una de la mañana paseando por la torre de astronomía! ¡Lo voy a matar! - exclamó la pelirroja apenas leyó la carta. Sirius tomó el papel y comenzó a reír. - ¡No es gracioso! ¿Qué demonios tenían que hacer a esa hora paseando?
-En primer año nosotros también recibíamos muchos castigos - dijo Canuto con una sonrisa. Lily sabía que ese nosotros significaba "James y yo" - Pero no te preocupes, pelirroja. Ya va a aprender a no ser descubierto y vas a dejar de recibir cartitas de McGonagall.
Ayleen escuchó las quejas de su madre y corrió a su habitación. Buscó su espejo doble y llamó a su hermano.
-Leen ¿Qué ocurre? - preguntó la voz de Harry en un susurro. A su lado, una voz de chica le susurraba "Harry estás en clase" - Te presento a mi amiga Hermione. - dijo apuntando con el espejo a una chica de cabello castaño encrespado. - Estamos en clase de Historia de la Magia, dime que pasa.
-Eso me lo tienes que decir tú ¿Qué pasó anoche a la una de la mañana? - preguntó la niña con una sonrisa.
-¡Pareces mamá! - exclamó el chico. Y luego le relató cómo le habían mandado a Charlie el dragón de Hagrid.
-¡Genial! - exclamó ella sorprendida - Espero que tu castigo sea leve, y agradece que falta mucho para las vacaciones, de lo contrario, mamá no te dejaría salir en todo el verano.
Una semana más tarde, Harry le contó a su hermana que en el castigo había visto cómo Voldemort tomaba la sangre de unicornio. A su madre, decidió no decirle nada para no hacerla recordar del castigo, ya bastante había tenido el chico con los tres vociferadores que le envió Lily. Lo gracioso es que habían venido precedidos de una carta de Sirius que decía:
Intenta sobrevivir a la ira de la pelirroja.
Canuto.
Esa tarde, Ayleen volvió del colegio y encontró una nota de su madre; debería trabajar hasta la noche ese día. Buscó algo en la heladera para prepararse un almuerzo. Después, decidió ir a visitar a Lucy, pero no había nadie en su casa.
-¡Qué tarde más aburrida! - murmuró en voz alta - Bueno, al menos falta poco para que empiecen las vacaciones y vuelva Harry.
Se tiró en el sofá a ver televisión hasta que se quedó dormida. La despertó la voz de su hermano en el espejo.
-Ayleen
-Hola Harry ¡Qué bueno que llamas! Estoy muy aburrida. - exclamó la chica contenta.
-Lamento no tener tiempo para divertirte ¿Está mamá? - respondió su hermano apurado.
-No, volverá a la noche.
-Entonces llama a Sirius. - pidió Harry
-No está en su casa. Estoy sola.
-¡Oh, no! - protestó el chico. - ¡Justo hoy!
-¿Qué pasa, Harry? - preguntó la niña.
-Esta noche, estoy seguro, Snape intentará robar la piedra. Intenté hablar con Dumbledore y no está en el colegio. McGonagall no me creyó, y ni mamá ni Sirius están.
-Llama a Remus por la red Flu. - propusó Ayleen.
-¡No puedo decir algo así a través de los polvos! Esta noche pasaré a través de la puerta que custodia la piedra. Intentaré obtenerla antes que Snape. Usaré la capa invisible para que no me descubran.
-¡Estás loco! - gritó la niña - ¡Te van a matar! ¡No lo hagas!
-Leen - dijo el chico - si Voldemort obtiene esa piedra, regresará y no habrá forma de detenerlo. Alguien tiene que hacer algo.
-Pero no tú ¡Eres mi hermano! Voldemort ya mató a mi papá. No quiero que te pase nada.
-Me cuidaré - prometió Harry - Te quiero mucho, hermanita.
La niña se quedó mirando su propio reflejo en el espejo. Su cabello negro estaba alborotado, de sus ojos marrones comenzaban a caer algunas lágrimas, y su rostro estaba más pálido que nunca. "Tengo que ayudar a Harry de alguna manera" pensó desesperada. Afuera anochecía, no faltaba mucho para que su hermano vaya a buscar la piedra. Pensó en llamar a su madre y contarle todo, pero recordó que no podía decirlo a través de los polvos. Pero alguna forma tenía que haber. Tenía tanto miedo por su hermano que estaba llorando. Entonces, se le ocurrió una idea. Miró afuera, era bien de noche, esperaba que no fuera muy tarde.
Tomó un puñado de polvos flu y dijo:
-Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas. - Era muy incómodo estar con las rodillas pegadas al suelo.
-¿Sí, pequeña? - preguntó una mujer del otro lado.
-Hola, necesito hablar con Lily Potter.
-Tú eres su hija ¿No? - preguntó la mujer.
-Sí. - contestó Leen.
-¡Lily! - oyó que decía la mujer - ¡Te llama tu nena! - Un minuto más tarde, la cara de su madre apareció del otro lado.
-¡Leen! Tesoro ¡Se me ha hecho muy tarde! ¿Qué ocurre?
-Mami, me golpée el pie y me duele mucho. Creo que me lo esguincé. - dijo la niña mientras algunas lágrimas caían de sus ojos.
-¿Cómo te lo golpeaste? - preguntó Lily.
-Aterricé mal de la escoba y me lo doblé. No puedo pisar del dolor. - dijo, y logró lo que quería.
-Apártate de la chimenea que voy para allí. - cuando Lily ya estaba en la cocina - ¿Qué pie te golpeaste, solcito?
-Ninguno, mamá, tengo miedo por Harry. - exclamó mientras más lágrimas caían de sus ojos.
-¿Miedo por Harry? - preguntó Lily confundida mientras alzaba a su hija y la sentaba en su falda, abrazándola para calmarla - ¿Por qué?
-Él sabe que Snape va a robar la piedra filosofal. Va a robarla para Voldemort, para que vuelva y sea inmortal. Intentó hablar con Dumbledore, pero él no está en el colegio. Y decidió ir él sólo y tratar de llegar a la piedra antes que Sanpe o Voldemort para que no la tengan ¿Pero y si se los encuentra allí? - dijo rápidamente. En un segundo el rostro de Lily se convirtió en una expresión de terror.
-Ve con Sirius, - le dijo - yo voy a Hogwarts.
-Sirius no está, pero me quedo aquí. No me molesta quedarme sola. - dijo Ayleen.
-¡Estás loca! Si Voldemort vuelve tardará dos segundos en aparecer por aquí. Vienes conmigo.
Un minuto más tarde, Lily estaba con su hija en el despacho de McGonagall.
-Minerva, disculpe tan abrupta aparición, pero es una urgencia. - explicó Lily, y luego le relató a la profesora todo lo que Ayleen le contó.
-Lily, la contraseña de la torre de Gryffindor es Caput Draconis. Ve a ver si los chicos están en su dormitorio. Yo buscaré si alguien pasó por la puerta del corredor prohibido del tercer piso. Tú, pequeña, espéranos un minuto aquí.
A Ayleen le pareció una eternidad lo que tuvo que esperar hasta que su madre volvió. Inmediatamente detrás venía McGonagall. Los chicos no estaban en su cama. Neville les contó que habían salido Ron, Hermione y Harry.
Un momento más tarde, apareció Hermione con Ron inconsciente, contando que Harry había atravesado la última barrera en su camino hasta la piedra.
Lily dejó a Ayleen con McGonagall y salió disparada a buscar a su hijo. En el camino se encontró con Dumbledore. Cuando llegaron, Harry estaba tendido en el suelo, pálido e inconsciente. A su lado, estaban los restos de Quirrel. Lily corrió hacia su hijo. Estaba vivo, pero tenía que ir urgente a la enfermería.
Los tres días que Harry tardó en reaccionar, Ayleen los pasó en lo de Sirius y Lily en la enfermería.
Ayleen estaba mirando el televisor, sin prestar atención a lo que ocurría cuando escuchó que de su bolsillo salía una voz débil.
-Leen
-¡Harry! - dijo ella aliviada sacando el espejo. Del otro lado de la cocina, Sirius miraba con una sonrisa. - ¿Estás bien?
-Sí, no te preocupes enana. Todo está perfectamente bien.