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Historia 43943 — capítulo 4
Desde el mismo día en que cumplió once años, Harry revisaba todos los días el correo esperando su lechuza de Hogwarts. Luxy, la lechuza de Lily traía cartas de Mary, de Remus, de Alice, hasta que un día.
-¡Llegó! ¡Mamá! ¡Llegó! ¡Es mi carta de Hogwarts! - gritó. Lily dormía y se despertó sobresaltada al oír los gritos. Cuando entendió lo que decían, respiró aliviada y sonrió. Un segundo más tarde, Harry estaba en su habitación mostrándole el sobre de pergamino.
-Necesito tres túnicas sencillas, de trabajo, negras; un simple sombrero puntiagudo para uso diario; un par de guantes protectores, acá dice de piel de dragón o semejante; una capa de invierno; el libro reglamentario de hechizos, una historia…
-Está bien, Harry. El sábado iremos a comprar todo.
Ayleen estaba muy emocionada con visitar el callejón diagon para hacer las compras escolares de su hermano. Fueron a comprar la túnica, luego la varita, después compraron los libros.
-Mira esa escoba - dijo Ayleen admirando algo que exhibían en Artículos de Calidad para el Juego del Quidditch. - ¡Mamá! ¡Cómprame la Nimbus dos mil, por favor!
-¡Yo también quiero una! - pidió Harry.
-¡Locos los dos! ¡Vamos! A ti, Harry te voy a comprar una lechuza, así no tienes ninguna excusa para no mandarme cartas todas las semanas.
Harry eligió una lechuza blanca a la que llamó Hedwig.
El primero de septiembre, Lily, Ayleen, Remus, Sirius, Laura y Lucy acompañaron a Harry a la Plataforma 9 y 3/4 a tomar el Expreso de Hogwarts.
-¿Qué voy a recibir mañana? - le preguntó la pelirroja a su hijo.
-Una lechuza en la que te contaré todo lo que ocurrió desde que partió el tren hasta que escribí la carta - respondió Harry con tono cansado.
-Te voy a extrañar horrores - le dijo y lo abrazó. - disfruta mucho.
-Lo hará - dijo Sirius cuando el chico ya había subido al tren. - Ya le enseñé la mitad de los pasillos secretos, y una cantidad de bromas muy interesantes para hacer.
-¡Sirius Black! - dijo la pelirroja escandalizada.
-Tranquila, es broma.
Al otro día, Lily se levantó y encontró una carta en su mesa de luz. Era de Harry.
Mami:
¡Estoy en Gryffindor! Igual que Papá y tú. En el tren me hice amigo de un chico que parece muy bueno. Se llama Ron Weasley. Es pelirrojo, con pecas, tiene ojos azules y es alto. Pasamos conversando todo el día. Todos aquí están muy sorprendidos de que yo haya sobrevivido al ataque de Voldemort. Yo les expliqué que era un bebé y no hice nada, sino que fue Papá quien me salvó, pero algunos creen que soy una especie de héroe. Cuando me estaban por seleccionar, todos se estiraban para mirarme mejor. Eso me pone bastante incómodo, preferiría que no me estuvieran mirando constantemente.
Neville también duerme en mi habitación, está también en Gryffindor. Además de él, Ron y yo, compartimos la habitación con un chico llamado Seamus Finnigam y otro que se llama Dean Thomas. A las niñas aún no las conozco. Sólo sé de una que se llama Hermione Granger. Es bastante insoportable, a decir verdad, todo el tiempo nos reta.
Bueno, me voy porque tengo clases mañana temprano y quiero dormir antes. Te mandaré una lechuza en unos días.
Te quiero mucho.
Besos a Ayleen, Sirius, Remus, Laura, Lucy y Mary.
Harry.
Con una enorme sonrisa, agarró una pluma y un pergamino y escribió:
Harry:
¡Felicitaciones, tesoro, por estar en Gryffindor! Papá estaría sumamente orgulloso de ti, bebé ¿Lo sabes? Me alegro mucho de que hayas hecho amigos entre tus compañeros. Los amigos que hagas en Hogwarts serán los amigos de toda tu vida.
Disfruta mucho las clases, diviértete…
Aquí ya te extrañamos un montón.
Te mando un abrazo enorme y un beso de buenas noches para cada día del año.
Mamá.
A Lily le resultaba difícil creer que hacía sólo un día que su niño había ido a Hogwarts. Ver su habitación vacía era una sensación realmente muy rara.
-¡Mami, Harry me mandó una carta! - dijo Ayleen entrando en la habitación - Dice que el castillo es re lindo y muy enorme, y que cruzaron el lago en barcos. También dice que hubo un banquete con un montón de comida riquísima, y que las escaleras nunca se quedan quietas, sino que se mueven. ¿De verdad es así?
-Sí, es así. Ahora ve a vestirte o llegarás tarde a tu escuela.
Luego de que las dos desayunaran, Lily llevó a su niña a la escuela y se fue a trabajar al hospital. Era la encargada del área de Daños producidos por animales. Ese día no había demasiado trabajo, salvo una niña de seis años que había ingerido accidentalmente veneno de doxys.
-Me pregunto qué hacían sus padres con esa porquería al alcance de la pequeña - murmuró Mary mientras buscaba el antídoto para la niña.
-Creo que prefiero no saberlo - respondió Lily.
La pelirroja salió de trabajar y fue a buscar a su hija a la escuela. En la puerta estaban Lucy, Laura y Ayleen hablando con la maestra.
-Ella estaba a unos cuatro, cinco metros del profesor de música ¡Es imposible que haya hecho eso! - protestaba Lucy.
-Además de que ni me acerqué al señor Baney, ¿Qué se supone que hice con su peluca? - Preguntó Ayleen.
-Buenas tardes ¿Hay algún problema? - saludó y preguntó Lily.
-¡Ah! Señora Potter, verá, el señor Baney, profesor de música, dijo que Ayleen le quitó su peluca, provocando la risa de todos sus compañeros.
-¿Eso es cierto, Ayleen? - quiso saber Lily mirando a su hija.
-No, mamá. Además, yo no tenía la peluca cuando él me acusó. Y ni la camisa ni la pollera tienen bolsillos donde guardarlos, estaba lejos de los pupitres, y lejos también de la ventana ¿Qué se supone que hice con la peluca?
-Las palabras exactas del profesor, señora Potter - dijo la maestra - fueron que su niña hizo que la peluca desapareciera de su cabeza.
-Y dígame, señorita Swann ¿A usted le parece que Ayleen es capaz de hacer eso? ¿Que alguien puede provocar que algún objeto desaparezca?
-No, por supuesto que no, pero…
-Entonces, si no tiene una acusación lógica en contra de Ayleen, me la llevo a casa. Hasta mañana.
Lily tomó a su niña de la mano y la llevó hacia su casa. Al lado venían Laura y Lucy. Ninguno habló hasta llegar a las tres cuadras. La pelirroja fue quien rompió el silencio.
-Ayleen Potter, me tendrás que explicar por qué hiciste desaparecer esa peluca.
-Ese viejo lo merecía - intervino Lucy.
-Mami, lo hice sin darme cuenta. Me enojé porque el profesor me dijo que no cantaba bien. Y la peluca desapareció, pero fue sin darme cuenta. - la niña miró a su madre a los ojos. Estaba sonriendo, no se había enojado.
-¿No quieren venir a comer a casa? - preguntó Laura - También vendrá Remus.
Las dos aceptaron gustosamente. Laura abrió la puerta de la casa y entraron. En el interior estaban Sirius y el hombre lobo.
-¿Cómo les fue a las princesas? - preguntó Canuto mirando a las niñas con una sonrisa. Alzó a Lucy hasta que quedó a su altura - ¿Qué tal su día, señorita Black?
-¡Genial! - contestó la niña emocionada - Ayleen hizo que la peluca del profesor de música desapareciera, y la tía Lily hizo que la seño quede como una tonta al acusarla de eso.
Sirius estalló en una carcajada.
- ¿Quién lo diría, Lily Evans tapando una travesura? - murmuró.
Después de almorzar, madre e hija volvieron a su casa. Lily estaba durmiendo cuando oyó el timbre. También oyó que Ayleen atendía. Prestó atención a lo que decían, pero no logró escuchar. Se levantó y preguntó en voz alta.
-Ayleen, ¿Quién es?
-Un señor que quiere hablar contigo, Má. - Lily bajó las escaleras y se dirigió a la sala. En el umbral de la puerta de entrada, estaba alguien con quién hacía muchísimos años que no hablaba.
-Hola Severus - dijo secamente. Luego mirando a su niña le dijo - Leen, ve un rato a lo de Canuto a jugar con Lucy.
-Lucy se fue con su mamá hace un rato - contestó la niña.
-¿Sirius está en la casa?
-Sí
-Entonces ve y dile que te quedas con él un rato, que yo estoy hablando con Snape.
La niña salió mirando a su madre con aire confundido. Lily no la perdió de vista hasta que tocó el timbre en lo de Sirius.
-No era necesario que sacaras a tu niña de la casa - dijo Snape.
-Es una precaución que prefiero tomar cuando viene un mortífago a mi casa. - contestó la pelirroja mientras sacaba su varita. Snape no había sacado la suya.
-Mi intención no era hablar contigo en esos términos. - contestó el hombre.
-¿Y qué quieres?
-Quería… saber si existe la posibilidad de que volviéramos a tener la amistad que alguna vez hubo entre nosotros. - dijo Snape mirando al suelo.
-Esa amistad murió hace mucho tiempo, Severus. Murió cuando decidiste unirte a esa banda de asesinos. Porque eso son tus amigos mortífagos, una banda de asesinos.
-Lily, hace tiempo que no veo a ninguno de ellos. No son mis amigos.
-No, claro que no, desde que Voldemort se fue ninguno fue amigo de nadie ¿Entonces qué fueron? ¿Cómplices en un gran crimen?
-No, Lily… Eso, fue un error. Todo el mundo se equivoca ¿Acaso nunca cometiste un error?
-No uno que acabe con la vida de un montón de personas, Snape.
-¡Cuánto tiempo sin verte, Quejicus! ¿Lily necesitas ayuda? - Sirius acabab de entrar a la casa.
-No, gracias Canuto ¿Y Ayleen?
-La llevé a lo de Remus.
-Bien, Snape ¿Tienes algo más que decir?
-No, nada - contestó el hombre mirando al suelo.
-Entonces vete de mi casa. - dijo la pelirroja mirándolo con odio.
Snape giró sobre sí mismo y desapareció. Lily no tuvo más noticias de él hasta la próxima carta de Harry.
Mami:
La primera semana de clases ha sido buena, habría sido genial si no existieran las pociones, o mejor dicho, si no existiera Severus Snape ¡No sabes lo que es ese profesor! Desde el primer momento en que me vio, pareció como si me odiara. Yo te aseguro que me comporto muy bien en clases, pero ese hombre me vio y me empezó a tratar mal. Me preguntó un montón de cosas del libro que yo no sabía, lo único que recordaba era lo que me dijiste tú de qué es un bezoar. Después me quitó puntos para Gryffindor… Pero lo peor de todo fue que me retara a mí porque a Neville le salió mal su poción, ¡Es absurdo!
Lo bueno es que la semana que viene comienzan las clases de vuelo ¡Va a ser genial! Esa es una clase que no me perdería por nada. Defensa también estaría buena, si Quirrell no tuviera tanto miedo de sí mismo.
Bueno, te dejo porque me voy con Ron a tomar el té a lo de Hagrid.
Besos a todos,
Harry.
-Parece que Severus Snape quiere conocer la ira de Lily Evans. - murmuró Lily cuando terminó de leer.
-¿Por qué? - preguntó Sirius, que estaba mirando muy entretenido como Ayleen le ganaba a Remus en el Ajedrez mágico.
-Lee esto.
-¡Ah, no! ¡Quejicus no se va a meter con mi ahijado! ¡Ya mismo verá lo que es bueno! - y despareció.
La semana siguiente, Lily estaba preparando la cena. Ese día vendrían Remus, Mary McDonald con su marido y su niña de siete años y los Black. Sirius ya estaba allí con Laura y Lucy. La niña estaba en el patio, volando en escoba con Ayleen. Harry apareció en la chimenea.
-¡Mamá! ¿A qué no sabes qué? - gritó.
-¿Qué pasa, Harry?
-¡Me eligieron buscador de Gryffindor!
-¡¿Qué?! - se sorprendió Lily - ¡Pero si nunca eligen a los de primero!
-Pero a mí sí. Resulta que en la clase de vuelo, un idiota que se llama Draco Malfoy tiró la recordadora que sus padres le enviaron a Neville. Y yo subí a atraparla y cuando bajé, McGonagall me llevó con el capitán del equipo. Comenzaré a entrenar la semana que viene ¡Soy el buscador más joven del siglo!
-¡Felicitaciones enano! - dijo Sirius con una sonrisa. Lily estaba atónita.
-¿Ahora me comprarás una Nimbus 2000? - pidió el chico con una sonrisa.
-Sí, felicitaciones - respondió su madre - Papá estaría muy orgulloso de ti.
Al otro día, Lily le encargó a Sirius la escoba y se la mandó a su hijo.
Un día después de la noche de Halloween, recibió una carta del colegio. La abrió y leyó la pulcra caligrafía de Albus Dumbledore.
Lily:
Te escribo para comunicarte que anoche Harry, junto a su compañero Ronald Weasley, se enfrentaron a un trasgo que ingresó al castillo. Aparentemente, una de las niñas del curso de tu hijo, Hermione Granger, quiso derrotarlo ella sola, y los chicos se enteraron y la ayudaron, ya que de lo contraro, según dijo la señorita Granger, ella no hubiera sobrevivido.
Ninguno de los chicos recibió castigo por lo ocurrido y en el caso de Harry y Ronald, cada uno recibió cinco puntos para Gryffindor.
Saludos cordiales,
Albus Dumbledore.
La mujer se quedó un rato mirando la carta impresionada.
-¡Mamá! ¡Se hace tarde! - gritó Leen desde la puerta de calle - ¡Vamos!
-Sí, amor, vamos a la escuela. - dijo, y salió junto a la niña.
Todo el resto del día, Lily siguió pensando en la carta enviada por Dumbledore. Harry ya había demostrado ser igual a James, en un lugar del colegio en el que se suponía que no debía estar, enfrentándose a peligros demasiados riesgosos para su edad, pero, a la vez, saliendo airoso de ellos. Al respecto sentía una gran contradicción; por un lado estaba orgullosa y, por otro, atemorizada por que le pudiera ocurrir algo.
Unos días más tarde, Lily recibió otra carta de su hijo.
Mamá:
¿Cómo estás? Espero que muy bien, y también Ayleen. Dile que me disculpe que no le escriba hoy a ella, pero tengo muchas cosas que contarte y poco tiempo.
El sábado fue el primer partido de Quidditch. Jugamos contra Slytherin. Ganamos, pero alguien intentó hechizar mi escoba. Hermione, que desde hace un tiempo se ha convertido en amiga nuestra, dice que fue Snape, que él le estaba lanzando mal de ojo a la escoba. Igual no te preocupes, logré mantenerme en la escoba. Snape tendrá que esforzarse más si de verdad quiere tirarme de la escoba…
-¡Parece que James hubiera escrito esto! - dijo Lily en voz alta con una sonrisa, y siguió leyendo.
Por suerte Hermione fue hasta las gradas de los profesores y le incendió la capa a Snape. Nuestro próximo partido es unas semanas después de Navidad, contra Hufflepuff.
Por otro lado, los padres de Ron van a Rumania a visitar a su hijo que trabaja allí cuidando dragones. Él va a quedarse en el colegio, salvo que tú me dejes invitarlo a pasar las fiestas con nosotros. Puedo hacerle lugar en mi habitación y te aseguro que nos portaremos muy bien, Mami ¿Puedo invitarlo? Necesito tu respuesta rápido porque tenemos hasta el viernes para avisarle a McGonagall qué hacemos.
Una pregunta que Hermione me pidió que te hiciera. Resulta que no sé en dónde leyó algo en donde nombraban a Nicolas Flamel. Ella es muy estudiosa y ahora quiere saber quién es ese hombre. Lo buscó en todos los libros de la biblioteca, pero no lo encuentra. Y como Hermione es muy tímida no se anima a preguntarle a los profesores, y no puede preguntarle a sus padres (en realidad sí puede, pero no tiene sentido) porque ambos son muggles ¿De casualidad tú sabes quién es? Así nos ahorraríamos Ron y yo escucharla reflexionar todo el tiempo sobre quién puede ser ese mago.
Bien, Mami, me voy rápido antes de que Snape me mate por llegar tarde a clase.
Espero tu respuesta.
Saludos a todos y un beso especialmente grande para Ayleen y tú.
Harry.
Lily tomó una pluma y un pergamino y le contestó a su hijo que lo único que sabía de Flamel era que había descubierto la Piedra Filosofal, y que Ron podría pasar Navidad en la casa.