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No es casual — capítulo 1
Todo fue mi culpa:
Afuera, hacía una lluvia torrencial. Casi no podía ver y estaba harto de conducir sin rumbo y sin significado. Apenas había prestado atención a lo que ella había dicho. Estaba tan harto de escuchar sus necedades. Él era un mortífago, él tenía que asumirlo.
Conducía a una velocidad bastante alta, sin percatarse apenas, de las señalizaciones y de lo que tenía enfrente. Estaba preocupado más bien, en pensar cómo iba a solucionar su ya maldita vida. Claro, necesitaba de sus imbecilidades para que pusiera mejor.
Negó con la cabeza y acomodó el retrovisor para mirar, como la lluvia intentaba perseguirlo. Estaba harto de su vida, pero no tomaría la salida fácil. Su madre bien podría querer intervenir, pero prefería asumir su responsabilidad, en vez de permitirle a ella, salir herida.
Suspirando, continuó conduciendo sin rumbo fijo. A donde iba, no necesitaba saberlo, ni necesitaba un mapa para ubicarse. Mientras conducía, los truenos y relámpagos, anunciaban el inicio de una tormenta. Estando en el camino, un árbol se vino a abajo y tuvo que esquivarlo. Bien, las ruedas sonaron bastante fuerte y se deslizaron. Afortunadamente, no había ocurrido nada con él ni su cabeza.
- ¡Maldita sea! ¡Tendré que tomar otro maldito camino!- se quejó, volviendo al auto. Con un quejido, coemnzó a retroceder, para salir por una desviación. No estaba huyendo de sus responsabilidades. Estaba huyendo de lo que ellas conllevaban en su vida. Ser mortífago.
Claro, eso era lo único que importaba. Que lo perdonaran si no tenía el maldito cuello blanco para sentir frialdad ante la muerte. Eso le había afectado, matar a esa jovencita y su tía, ella solo se burlaba de él. ¡Maldita también!
Mientras conducía, Draco no se había fijado que en el camino, caminaba una joven. Realmente, corría para cruzar la calle de aquella ciudad, a la que había entrado y resguardarse en algún lugar. Estaba completamente emparamada y lucía un hermoso vestido corto. Sus largas piernas, ni siquiera, fueron vistas por Draco. El auto, impactó fuertemente con ella. No hubo tiempo de pedirle que se apartara. Ella solo vio las luces. Las personas a su alrededor, caminaron hacia ella. Draco, se bajó de inmediato.
- ¡Maldita sea! ¡lo que me faltaba! Si no mato a alguien con la varita- masculló- la mataré con el auto.
Uno de los transeuntes, preocupado, observó a Draco, que solo estaba detenido junto a ella. Se paró a su lado y comenzó a reclamarle, que llamara a una ambulancia. Pero, ¿Qué era una ambulancia? Él lo hizo por Draco y en poco tiempo, una ambulancia llegaba. Los policías indicaban, que iría preso.
Se montó en la ambulancia y simplemente, maldecía su suerte. miraba a Hermione, que estaba inconciente. Le sangraba la cabeza y el labio, estaba roto. Suspiró y la contempló con mucho cuidado. ¿Cómo de conducir bajo la lluvia, llegó a atropellar a un transeunte?
Con pasos trémulos, caminó junto a la camilla donde transportaban a la jovencita. Suspirando, veía como los doctores la llevaban a la sala de urgencias y allí se perdían. Sabía, que eso le traería problemas.
-
Señor, somos de la delegación. Sabemos, que ha atropellado a una joven. Será mejor que ruegue por que sobreviva.
-
¡Fue un accidente!
-
Por supuesto. Un accidente que costará la vida de quién estaba en el- ¿Qué otra cosa podía pasarle?
Se mantuvo en silencio, mientras los doctores intentaban hacer algo por ella. Con una sonrisa a medias, se imaginaba la cara de Astoria. Seguramente, debía ser un poema. Las comunicaciones cortadas, ella con los dos pequeños. Claro, tenía que escoger, conducir como un animal. Y ahora, seguro iría preso, como comúnmente iban, los muggles.
-
Señor, la jovencita tiene fuertes golpes y un hematoma craneal. Sin embargo, por obra y gracia del destino, parece que se recupera.
-
¿Y qué sucederá con...?
-
¿Se recupera?- preguntaron los entes policiales y el médico, asintió. Lo dejaron solo y Draco, solo suspiró- Tendrá que enfrentar demandas.
-
¿Ah sí? No me diga...
Estuvo largo rato, después, sentado en aquella pequeña sala de espera. Mientras pensaba, el médico volvió a salir y él, se levantó trastabillando, del asiento. Con un suspiro suave, el médico le habló nuevamente.
-
Está recuperándose. No ha sido fácil, pero tampoco ha sido tan grave, como para hacerle un daño permanente.
-
¿Y qué va a suceder ahora?- preguntó. El médico le miró con una sonrisa de ironía, que a Draco, le incomodó.
-
¿Y me lo pregunta a mí?
Draco, entró en la habitación y con mucho cuidado, miró a la jovencita que acabab de atropellar. Ella, Emma Watson.
- Bien, dices "lo siento, no te vi. No quería matarte" y luego, te vas. Sí, ese es un mal plan.
La observó abrir los ojos con lentitud y mirarlo. No sabía qué decir, aparte de un "hola ¿Qué tal? Yo te atropellé. ¿Me perdonas y no me demandas?"
-
Lo siento tanto- dijo con calma, ella no respondió- en realidad, no miraba por donde iba, lo siento.
-
¿Fue usted?
-
Sí, fui yo. Lo siento.