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No es casual — capítulo 2
Eres ¿Emma, cierto?:
Bien, estaba en dificultades. La policía, pedía todo dato posible, que le ayudara a determinar el móvil del accidente. Draco lo decía miles de veces, pero siempre salía perdedor. Ladeó la cabeza para mirar a la jovencita que había atropellado.
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¡Estoy casado!- gritó, cuando la policía pensaba llevárselo- Tengo dos hijos pequeños.
-
Usted fue quién la atropelló.
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Ni siquiera me fijé. Fue un accidente.
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Esa confesión que acaba de hacer, es realmente grave- vaticinó uno de los policías y Draco, dio un sonoro golpe a la pared. Estando allí Emma, le miraba con mucha atención.
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¿Tienes...hijos?- preguntó, desde la camilla.
-
Sí. Dos.
Emma le miró con mucho detenimiento. ¿Quién era ella, para destruír a una familia? Aunque casi la mataba. Bueno, quizá podían entrar en una clase de acuerdo, que no significara, abandonar a sus dos niños pequeños. Con un suspiro, ella se lo comentaba a los oficiales. Primera vez que les sucedía.
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Casi la mata- comentó uno de ellos- eso significa cárcel. Mínimo, unos meses.
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Pero, tiene niños pequeños. ¿Qué clase de persona sería, si los dejo sin un padre?
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¿Una persona responsable?
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¡Oigan, se supone que deberían ser imparciales!
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Es por el mismo punto, que lo estamos diciendo. No sabemos, si será capáz de atropellar a otra persona y hasta matarla- le comentó uno de los policías. Emma, negó con la cabeza y esbozó una sonrisa a medias.
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¿Y si llegamos a una especie de acuerdo? No sé, tal vez...
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Remuneración y hospitalidad, hasta que se recupere- musitó uno de los policías y Draco, le miró con sorpresa.
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Pero, ¿Qué está diciendo?- exclamó- ¿Acaso está loco?
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Eso, o la cárcel. Usted decide.
Pues bien, debía llevarse a la jovencita a la casa. Con mucho cuidado, Emma bajaba las escaleras de aquel hospital, junto a Draco. Bien, estaba seguro de que Astoria odiaría semejante suceso, pero era mejor que pagar cárcel con gente muggle que ni conocía y podían hacerle daño. Claro, como si conociera a algún muggle. Le ayudó a subirse al auto y Emma, le miró con mucho detalle. Parecía tener bastante dinero. Bueno, tuvo que pagar para que lo liberaran de la policía.
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Lamento lo que sucedió- dijo, mientras ponía el auto en marcha. Con un suspiro, Emma sonrió a medias.
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Bueno, al menos no estoy muerta.
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Sí, supongo...
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¿Cómo te llamas?
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Draco, Draco Malfoy. ¿Y tú eres...?
-
Emma. Emma Watson.
-
Entiendo...
Draco condujo de regreso a casa, a las afueras de aquel país. Emma se mantuvo en silencio, conforme el tiempo transcurría. Se imaginaba, que su casa iba a ser enorme y llena de lujos. Y quizá, con una esposa que al verla, simplemente la querría fuera de su casa. Bueno, ella también haría eso.
Al llegar, se había quedado corta con lo que había pensado. La mansión era enorme y el patio, igual de grande. Con un lento caminar, ella intentaba valerse por sí misma. Draco, caminó hacia ella y trató de ayudarle. Astoria, al oír el auto de su marido, se asomó por la ventana y corrió las cortinas de mala gana, al ver a la joven que estaba a su lado. No le vería la cara de nuevo.
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Draco, supongo que estás feliz con lo que has hecho- dijo ella, saliendo de la casona. Emma, la contempló con mucho cuidado. Parecía de esas mujeres ricas y amargadas, como había pensado.
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¿De qué estás hablando?
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Primero, me dejas con los niños sin ningún tipo de explicación y ahora, vienes con una mujer. ¿Qué intentas?
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Si supieras, por qué ella está aquí, dejaría de hablar y te callaras de una... ¡Maldita vez!
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¡No me hables de esa forma! ¡Está bien, explícamelo!
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¡La atropellé por accidente!- le gritó y Astoria, miró a Emma. Sí, se veía atropellada. Sin ninguna duda- ¡Para evitar la cárcel, tengo que cuidarla! ¡Ella amablemente, me perdonó solo por una bonificación y hospedaje! ¿Contenta?
Astoria le miró con cierta inquietud, mientras Emma solamente pasaba de largo. No hablaría, las tensiones estaban álgidas. Draco, abrió la puerta y la dejó pasar, mientras ella trataba de mantenerse en pié. Al abrir la puerta, los dos pequeños niños, esperaban ansiosos. Draco los miró y sonrió.
-
Hola, pequeños- les dijo y ambos bebés, una niña y un niño, corrieron a abrazarle de manera afectuosa. Emma les miró con una sonrisa suave. Astoria se encargó de cerrar la puerta.
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¿Cómo te llamas?- dijo, de pronto. Emma ladeó la cabeza y la contempló con mucho cuidado.
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Emma. Emma Watson.
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¿Y cómo fue que atropellaste a Emma, Draco? ¿Qué demonios estabas haciendo?
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Huír, como siempre dices. Pero claro, siempre te parece que estoy huyendo.