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No es casual — capítulo 3
Cláusula:
Esa noche, Astoria estaba dispuesta a reñir por cualquier cosa. Cualquier evento la sacaba de quicio. Los pequeños, estaban en el sofá con Draco y Emma. Ella, sonreía al ver lo amistosos que eran.
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Él, es Scorpius. Tiene siete años. Y ella, es Merith- inspiró Draco- Tiene solo cuatro años.
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¡Son tan adorables!- suspiró Emma y en poco tiempo, se sostuvo el hombro- ¡Ay!
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Deberías recostarte- observó Draco. Bien, ¿Por qué iba a querer ir preso? Era mejor cuidarla de una buena vez y luego, librarse de eso.
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Está bien, creo que me recostaré.
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Puedes usar la habitación de huéspedes- aclaró Astoria- Te acompañaré a ella, para acomodarte.
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Muchas gracias y perdone la incomodidad.
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Al contrario- dijo mirando a Draco, de mala gana- Es un placer.
Draco miró a sus dos hijos, que jugaban juntos. Merith corría de un lado al otro y reía. Draco la sostuvo y le hizo cosquillas. Su hermano miraba una enorme pelota y la arrojaba para que su hermanita fuera tras ella.
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Papá...¿Quién es ella?
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Es una amiga. Se quedará un tiempo, mientras se recupera de unas pequeñas heridas que tiene.
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¿Se cayó?
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No, simplemente...Se golpeó por accidente y estará unos días. Seguro te cae bien.
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Se ve amable...
- Lo debe ser. Acuéstense temprano.
Scorpius asintió, mientras caminaba junto a Merith, para que fuese a acostarse. Draco siguió a Astoria y a Emma, escaleras arriba, para mirar qué hacían. Astoria colocaba sábanas limpias, mientras Emma acomodaba las almohadas. Con un suspiro, Astoria terminó su trabajo y Emma se sentó en la cama. Suavemente, se dejó caer, mientras su esposa le preguntaba si necesitaba algo.
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No, así estoy bien, no quiero incomodar.
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De ninguna manera. Si mi esposo te atropello, tenemos que cuidarte como se debe.
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No quiero incomodar, de verdad.
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Será mejor que la dejes descansar- declaró Draco y Emma, asintió en silencio- La cena será más tarde.
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Ya los pequeños comieron- le dijo Astoria, con una voz seca- Solo faltan ustedes.
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Comeré más tarde- anunció Draco- que descanses, Emma.
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Gracias.
Emma durmió largo tiempo, mientras Draco y Astoria solo discutían y discutían. Según ella, el haber reaccionado de esa forma, era una ridiculéz total. Él, por su parte, afirmaba que ella no le comprendía.
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No seas imbécil- le dijo- Si no te hubieses ido como un loco, ella ni siquiera estuviera aquí.
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¿Qué es lo que te molesta? ¿Emma?
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Que la atropellaras y en vez de irte preso, la trajeras a casa. Eso te mereces, por imbécil.
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Me encanta que te expreses. Para eso, es el matrimonio.
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Me alegra que lo notes.
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Desgraciadamente, hay una cláusula que me indica que debo cuidarla. Te guste a ti o no.