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No es casual — capítulo 4
Amable:
Emma despertó en la amañana, bien temprano. Ya estaba en la cocina, haciendo algo de desayunar, para la familia. Sentía vergüenza de hacerlo, pero quería ayudarles y no ser una carga. Draco, se despertó ante el aroma a huevos cocidos y a tocino. Astoria también se despertaba, sorprendida.
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Lamento si me tomo el atrevimiento de hacer esto- indicó Emma con un suspiro. Astoria miró la mesa y se preguntí si ya estaba curada. Pero no, ella aún caminaba con dificultades.
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No debías molestarte- comentó Draco con un suspiro y Astoria asintió- el que estés aquí, no significa que...- Bueno, quizá los médicos podían acusarle por no cuidarla y de pronto, iba preso.
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No quería ser una carga...
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No eres una carga. Además, fue Draco quién te atropelló. Tú, no te atravesaste en la vía para que él lo hiciera.
Draco no dijo nada y miró a su esposa. Sus pequeños hijos, caminaban hacia la cocina, asombrados por lo que estaba sucediendo. La pequeña, miraba a Emma y se escondía tras las piernas de su padre.
- Hola pequeña...- le dijo Emma, agachándose- ¿Cómo te llamas?
Ella sonrió y se ocultó nuevamente. Draco suspiró y se apartó para que Emma la mirara, pero ella volvió a los ruedos de su padre. Con un suspiro suave, Emma sonrió y se levantó con mucha paciencia y dolor.
- Es un poco tímida- indicó Astoria- el pequeño es más sociable.
Draco les miró, mientras se sentaban en la mesa. ¿Cuánto tiempo tenía que cuidar a Emma Watson? Mientras pensaba, su pequeña hija, clamaba por su atención. Se inclinó para sostenerla entre sus brazos y con un suspiro, la sentó en la mesa. Él, se sentó a su lado. Su esposa y él, habían tenido una mala noche y lo mejor era, no estar juntos.
Emma al terminar, deseaba lavar la loza. Astoria se negó enseguida. Ella también era capaz de hacerlo. No quería sentirse inútil. Miró a Draco y le pidió que recogiera a los niños y los aseara. Emma sonrió al pensar en eso. La pequeña era tan adorable como su hermano.
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¿Puedo ayudarte?
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Claro- dijo Draco con una inspiración lenta- toma a la niña...
Emma hizo lo que le pidieron y la pequeña le miró con una sonrisa. Parecía que a sus hijos, les agradaba la nueva presencia en el hogar. Su hija, estaba muy tranquila, en los brazos de Emma.
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Creo que eres linda- le dijo y Draco, la miró con un suspiro.
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Es una linda niña, sí- dijo y Emma le sonrió.
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Eres muy afortunado. ¿Puedo tutearte? Sé que nos hemos conocido en malos términos, pero de verdad, tienes una hermosa familia.
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Eso creo.