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Historia 44185 — capítulo 1

En una cama yacía un chico de tez morena, pelo castaño claro y bastante alto y delgado. Robert despertó, claramente, podía ver que las ropas de cama estaban desordenadas, y que en la noche se saco la parte de arriba del pijama. Esa noche de verano hizo un calor sofocante, otra más de sus comunes pesadillas y su cansancio después de los últimos entrenamientos de basketball antes de su último partido en la escuela, lo derrotaron, y antes de cenar cayó rendido en su cama. Se levanto para poder bañarse con una ducha fría, pero antes fijo su mirada en su amplio cuarto, seria la última vez que la vería, su padre tomo la decisión de cambiarse de casa, pero no a una común y corriente, si no que a una mansión.

Tomo la toalla y entro al baño, cuando se termino de bañar, se miro al espejo, y unos ojos pardos le devolvieron la mirada, y comenzó a pensar en como le diría a Charity, su novia, que terminaran.

Robert se vistió y termino de empacar las últimas cosas que quedaban en su cuarto. Simplemente no entendía el porque de cambiarse de hogar, nadie en la casa se lo explicaba. Para su amigo Newton era normal, Robert venia de una familia famosa y adinerada, su padre, el señor Alexander Wooley, era un famoso empresario de 39 años, tenia 4 hermanos, los gemelos Gregory y Wendell de 19 años, Peyton de 16, y Léster de 5, además de el "amor" de su novia. Pero aun así estaba enojado con su padre, ya que su vida no era de color de rosa como todos creían; su padre trabajaba casi las 24 horas del día, y apenas recibía de su atención, su novia no lo quería en realidad y realmente el tampoco la quería, solo le gustaba, y ella lo fastidiaba a cada rato, en la escuela, por celular, por e-mail… ylo peor de todo… su madre murió hace ya 4 años y aun no lo superaba.

Bajo a desayunar, y encontró a todos silenciosos; a Peyton, con los ojos hinchados y rojos de lágrimas; a los gemelos mirando a la casa con un dejo de nostalgia; y al pequeño Léster con su cara de tristeza que hasta un luchador le haría llorar. El mayordomo Louis hizo ademán de que el chico pasara, y suspiro tristemente.

-Buenos días - dijo Robert, serio.

-Que le ves de buenos - dijo Peyton.

-Peyton, yo no tengo la culpa de que papa nunca nos tome en cuenta - dijo Robert.

-Rob, ya hemos hablado de esto, cambiarse de casa es algo que deberíais haber aceptado… - dijo su papa.

-Pues aun no lo acepto - intervino Rob.

-Rob tienes 17 años, por favor tienes que…

-Es que ni siquiera me has dado una explicación como Dios manda.

-Pero ya debiste haber madurado… es un tema de negocios…

-¡Tema de negocios!, por favor, así que por otro de tus estupidos negocios de pacotilla, nos cambiamos de casa…

-Déjame decirte que esos estupidos negocios, como tú dices, son los que te tienen feliz…

-¡Feliz!, ¡Ja!, seguro que estoy feliz si mi vida es una mierda…

-¡No digas palabrotas en la mesa!

-¿Qué no diga palabrotas en la mesa?, lo único que has hecho toda tu vida es darnos cosas materiales y dinero en reemplazo del cariño y atención que nos debías dar, ¡¿Y me pides que no diga palabrotas en la mesa?!

Todos miraron estupefactos a Rob, y este se levanto de la mesa y se fue a su cuarto. Solo quería estar en familia pero era el orgullo de su padre el que no lo dejaba. Cuando llego el autobús, bajo con Peyton, Greg y Wendell se encaminaron a la Universidad, y el mayordomo llevo a Léster al jardín de Infantes, y se fue a encontrar con su amigo Newton.

-Hola Newt - dijo Rob, saludando a su amigo.

-Hola Rob, ¿como van con la mudanza? - dijo Newton.

-Bien, ya solo faltan las cosas mías y las de Léster para terminar de llevarlas, hoy pasa el camión de carga de nuevo, pero no estoy tan contento de todo esto, de hecho ya me estaba acostumbrando a esta casa, y ahora cambiarnos de nuevo, ya no lo soporto, todos los años es lo mismo, cambio de casa, mi papa viaja, Léster llora, Peyton se enoja conmigo, y todos se echan en mi como hienas, creen que yo soy de piedra, y ya ves, esto se siente como una patada en tu trasero.

-Vamos, Rob, no esta tan mal, además, aquí estoy yo, y te conozco desde los tres años.

-Pero que mas quieres ¿Que vea Mi bella genio como si nada estuviera pasando?, no, yo no soy de esas personas que se quedan así mientras los demás les hacen lo que quieren.

-Pero, mira Rob, tómatelo por este lado, mira, si tu padre quiere hacer esto, que lo haga, pero el tendrá que estar conciente de que tu no estas conforme con esto, y además nose lo perdonarías, eso es lo que en realidad vale. Y por otra parte, podrías conocer a otras personas, y eso no esta tan mal.

-Es cierto, pero yo solo quiero vivir en paz y sin problemas, y además, no soporto a nadie de mi familia, Peyton ya me tiene harto, pero Léster, me alegra la vida, ojala yo pudiera ser como el, sin tener preocupaciones.

-Si, pero no veo porque te enojas tanto con Peyton, es tan…

-Es mi hermana, y ella es así conmigo, yo no soy así con ella.

-Pero yo no lo creo, ella es…

-Una tonta, envidiosa, vanidosa y enojona.

-No, no es así…

-¿Newton?

Descubrió a Newton cerrando los ojos, y poniendo una cara de estupido, mientras parecía que babeara.

-Newton, ¿Qué te pasa?

-¿Ah?

-¿Qué se supone que estabas haciendo?

-¿Yo? ¡Nada!

-¡Ah!, ya pensaba yo que… ¿Te gusta mi hermana?

-¿A mi? ¡no, para nada!

-Aaaah…

-¡Mira, que rápido llegamos!

-Newt, apenas y vamos en… la casa de Charity… ¡Diablos, que le diré!

-Que ya no la quie…

-¡Robbie!, mi amor - dijo una voz chillona.

-Hola Charity - dijo Rob, y Charity intento besarlo, pero Rob corrió la cara.

-¿Qué sucede, Robbie?

-Tenemos que hablar.

-¿De que?

-Te lo diré más rato, pero espérame en el sótano de la escuela, después del almuerzo.

El autobús doblo en una esquina y paro en la escuela. Como todos los días, todos saludaban a Rob y algunas chicas iban tras el murmurando frases y dando chillidos nerviosos. Todas comentaban de Rob, y algunas veces se llegaba a sentir intimidado, que si su sonrisa las hacia desmayar, que si el era tan atractivo, que si su pelo era como el de los chicos de la TV, y miles de cosas mas. Rob había salido con muchas chicas, pero ninguna le interesaba de verdad. Además de esto, todos los chicos querían ser sus amigos, pero Rob nunca hallo a un mejor amigo que Newt. Y con respecto de sus notas, no había de que quejarse, no era ni malo ni tan brillante tampoco, se podría decir que en notas era un chico tan normal como los demás. Además era el capitán de basketball, y esa era otra de las cualidades que lo hacían ser tan popular en su escuela.

Luego de algunas clases y del almuerzo, Rob se encaminaba hacia el sótano de la escuela, abrió una puerta trampa, y se encontró con Charity.

-¡Rob! - dijo Charity, besando Rob en la boca. Rob se separo de Charity al instante.

-Charity, creo que deberías de dejar de hacer esto.

-¿De que hablas?

-De besarme, yo ya no quiero estar contigo.

-¿Por qué?

-Por que yo no te quiero de verdad, y tú a mí tampoco.

-Pero si tu me gustas, y yo a ti también…

-Es que no es lo mismo.

-Bueno, pero yo quiero una despedida como corresponde.

-¿A que te refieres?

-Pues…

Charity beso la boca de Rob intensamente, y poso una mano en la parte baja del chico, con una mirada picarona.

-Oh, como tantas otras veces - dijo Rob, mirándola de la misma forma.

Rob llevo a Charity hasta el muro, apretándola fuertemente y la beso apasionadamente. El chico quito rápidamente la blusa de la chica, y esta desabrocho la camisa de el. Rob subió la falda de Charity, y bajo las bragas de esta mientras ella le besaba el pecho que estaba ya desnudo. Poco a poco las caderas de Charity comenzaron a moverse rítmicamente, mientras Rob le quitaba su brasier. La mano de la chica se deslizo por el pantalón del chico, abriéndolo, como pudo entre gemidos de placer. Los labios de Rob empezaron a pasear por los senos de Charity hasta detenerse en uno de ellos, mientras la chica bajaba el pantalón con boxer y todo. Charity aun tenía la respiración agitada, pero Rob la tomo por la cintura y la subió hasta poder ponerla sobre su miembro y comenzó a introducirlo, Charity abrió más las piernas y las enredo en la cintura de Rob, y ambos comenzaron a gemir y jadear. Los movimientos comenzaron rítmicamente aunque por poco tiempo, cada vez el ritmo aumentaba volviéndose cada vez más y más violentos, y los dos comenzaron a sudar. Las manos de Charity se deslizaron hasta el trasero del chico para evitar que por cualquier motivo este parara, mientras Rob la empujaba más contra la pared. Sus cuerpos eran los que mandaban en ese instante y pedían cada vez más hasta que Charity, entre gemidos escapados, llego al orgasmo, y un poco después Rob llego al éxtasis total. Mientras sus respiraciones se normalizaban un poco Rob salio del interior de Charity y la dejo en el suelo. Rob se subió los pantalones y se abrocho la camisa.

-Esto realmente calma mis nervios, pero ya deberías de dejar de tener sexo con el primero que se te cruce por delante… yo tambien - dijo Rob, y sin más, se fue.

Ese día realmente fue agotador para Rob, aparte de lo que había hecho con su recientemente exnovia. Cuando llego a su nueva casa, se dio cuenta de que era hermosa, gigantesca, con 4 pisos, y Léster corría de un lado otro. Greg y Wendell por primera vez no compartieron habitación, pero de todas formas hicieron que derribaran la muralla que los separaba, por su necesidad de estar siempre unidos desde pequeños, y ambos prometieron que vivirían juntos aun casados. Aunque era todo maravilloso, Rob encontró algo extraño en la mansión, que era muy poco perceptible para todos, menos para el, pero el no lo podía describir, solo podría hacer una sola pregunta, ¿Qué hay del cuarto piso? Surtía algo raro ver a un piso un poco desdeñado y de un aspecto mas antiguo que los demás, además del dejo de desespero con el que su padre lo miraba, y no dejo que nadie habitara en este piso. ¿El porque? Nadie lo sabia de verdad, ni Louis, ni los gemelos, nadie. Su padre siempre andaba con secretos, escondiendo la verdad y jamás fue sensato con ninguno de sus hijos. Rob, dejando de lado lo ocurrido, subió a su cuarto, que por cierto era más grande que el anterior, y que estaba en el tercer piso. Louis lo hizo bajar al comedor, para ir a cenar, y al llegar a este lugar, encontró a un hombre joven, que suponiendo una edad, tendría la misma de su padre, y al igual que el, unas pequeñas canas nacían de un corto y bien peinado cabello marrón, con la apariencia de que unas próximas entradas aparecerían en su cabellera, con una sonrisa amplia en su rostro moreno, acompañado de una chica que al parecer era su hija, y podría tener su misma edad, de cabellos largos y rizados, que a diferencia de su padre, tenia el cabello castaño oscuro, y unos prendidos ojos azules, que parecían como si penetraran el interior de la persona a la que miran, hablaba animadamente con Peyton.

-Rob, toma asiento. - dijo su padre - Bueno chicos, antes de que empecemos a cenar, creo que les debo una buena explicación de por que nos cambiamos de casa…

-¡Al fin! - dijeron alegremente Greg y Wendell, con caras de satisfacción.

-Silencio. Como les decía, nos mudamos ya que con Mark, un amigo de la infancia, haremos un largo viaje en una semana mas…

-¡Pero papi, en una semana mas me gradúo del jardín de infantes! - dijo Léster, apenado.

-Oh… Bueno Léster, eso lo hablaremos, ¿Si?, ahora… el viaje es de negocios, por eso, su hija Alice, de la edad de Rob, se quedara aquí…

Rob y Alice intercambiaron miradas, y en ese momento, Rob se sonrojo extrañamente, ante la sonrisa encantadora de Alice, que hacia que Rob la viera con un contraste entre los demás, igual que si estuviera soñando, y sintió que el cabello de Alice se movía suavemente, igual que en los comerciales, como si una suave brisa pasara alrededor de la chica. Poco a poco Rob sintió un leve cosquilleo en el estomago, algo que jamás había experimentado, y era nuevo para el…

-… Y por eso, quiero que se comporten como los caballeros que son - término de decir su padre - . Bueno, comencemos a cenar, Rob, ¿Puedes acompañar a Alice a elegir alguna habitación después de la cena?

-Si,papa - dijo Rob, saliendo de su ensimismamiento, y Alice le sonrío.

Después de cenar, Rob acompaño a Alice a elegir una habitación y esta eligió una en el tercer piso, cerca de las escaleras, ya que era la única que le gusto, pues tenia una buena vista, y no era tan amplia como la de Rob, le gustaban precisas, y Rob le ayudaba a desempacar y a elegir donde pondría los muebles y todo lo demás. El escritorio daba a la ventana, y la cama miraba también hacia la ventana, al parecer, Alice era de gustos muy finos y luminosos. Luego de poner casi todo en su lugar, Rob termino de ayudar a Alice en hacer la cama, y ambos se sentaron en ella, por el cansancio.

-Gracias, Rob, tu casa es enorme, ¿hace cuanto que viven aquí?

-Pues, nos cambiamos hoy, todos los años lo hacemos, desde que murió mama…

-Oh, lo siento…

-No, no te preocupes, dime ¿Por qué te cambiaste a Seattle? Hace frío aquí.

-Bueno, no es que sea masoquista, pero el año antepasado vivía en Forks, y el año pasado nos cambiamos aquí, y me gusta el frío, un gran cambio ¿No? - ironizó Alice, y Rob rió.

-Qué curioso. Nosotros nos cambiamos todos los años pero papa nunca cambia la ciudad, es raro, desde que mi mama ya…Bueno, ese es el asunto…yo…

-¿Sabes?, mi madre también murió, pero cuando yo nací, mi papa… no ha querido mostrarme nada de ella, y no sé por qué. Desde ese entonces, vivo con mi abuela, pero ahora ella esta hace dos años en Washington, con unos familiares, hizo un rol de madre para mí.

-Guau, yo… no se que decir, nos parecemos un poco - dijo Rob, un poco apenado.

-Bueno, tengo que seguir arreglando aquí - dijo Alice, levantándose, y yendo a penas con un televisor.

-¿Te ayudo?

-Por favor…- dijo Alice, pero al dejar el televisor en el aparador de en frente de la cama, quiso darse vuelta, y tropezó con el pie de Rob, cayendo encima de este, y sus carasquedaron a muy poca distancia. Sus mejillas se sonrojaron, hasta que Rob aprovecho de acortar la distancia, y juntaron sus labios en un suave y corto beso, hasta que luego de unos segundos se separaron.

Por primera vez, Rob no pudo seguir besando a una chica, había algo que se lo impedía, no era que no le hubiese gustado, era raro, de hecho, le había encantado ese corto y suave beso, el sentir el roce de sus labios justo en ese momento… Pero no podía seguir. Rob separo su rostro del de la chica, y se levanto, ayudándole a pararse.

-Lo…lo siento - dijo Rob, y cerro los puños, como absteniéndose de algo que no sabia lo que era - ¿Estas bien?... yo… creo que lo mejor será irme - y caminó hasta la puerta.

-Gracias…Rob - dijo Alice, impresionada, sentándose en la cama, y sintió como Rob cerro la puerta.

Al llegar a su habitación, Rob cayó en un sueño de nunca esperar, pero aun así, seguía con las fuertes pesadillas, que ahora se ponían cada vez mas intensas, hasta que…

¡PAM!

La ventana se cerro sola. Rob se despertó exaltado, rápidamente y fue hacia la ventana, la abrió de nuevo y miro por ella hacia unos árboles, que se movían solos. "Que raro, no hay viento". Se dio vuelta, y sintió que algo se arrastraba, miro hacia atrás y no había nada. Agitado, fue a acostarse de nuevo, y caer en ese profundo sueño, que por el momento vivía.