← Historia 44185 · de
Historia 44185 — capítulo 2
A la mañana siguiente, se levanto mas temprano de lo normal, había sentido unos ruidos en su pieza, pero cuando estaba en pie, ya no había nada. Olvidándose de lo ocurrido, se decidió por bajar a la cocina y tomar algo, y justo cuando estaba echando jugo en un vaso, sintió un crujido, y por los nervios, soltó la botella, y vio como caía todo el jugo por el piso. Asustado, miro hacia atrás, y se alivio al darse cuenta que el crujido fue proferido por Alice, que estaba parada en pijama con cara de aburrida, apoyándose en la pared, y levantando una ceja.
-¡Ah!, eras tu… - dijo Rob, tomando un trapero - ¿Q…Quieres algo…?
-Bueno - dijo Alice.
-Siento mucho lo de anoche… fue un impulso - dijo Rob, algo complicado, dejando el trapero a un lado, llenando de leche un vaso y pasándoselo a Alice.
-Ah - dijo Alice, seria.
-En serio, creo que me equivoque… creo que hacia mucho calor ayer…
-¿Qué? - dijo Alice frunciendo el seño.
-Es… eso, que me disculpes, no debí haber hecho eso.
-Ah, lo del beso…
-Si, yo… lo siento, me equivoque contigo…
-Oye, si me vas a decir ese tipo de cosas, no quiero oír más.
-Entonces será mejor, por que no me gusta estar así…
-Oye, mira, si vas a seguir, mejor calla, ¿si?
Y, ofendida, Alice se marcho del lugar, a su pieza. Rob quedo meditabundo, pensando en que no debería haber dicho tanta palabrería, y solo debió disculparse de una buena forma. Era la primera vez que le ocurría algo así, el se extraño mucho por que siempre había sido muy bueno con las chicas.
Alice no quiso hablarle a Rob en el resto del día, y solo lo miro con el seño fruncido. Rob le contó esto a Newt, al llegar al autobús, pero lo peor fue cuando le avisaron que estaría con ella durante el resto del año en varias clases, y una de ellas era ciencias.
-Jóvenes, les presento a la señorita Alice Price, que estará con ustedes en esta clase - dijo el profesor.
La cara de Alice cambio de inmediato a seria, al ver el rostro sonriente de Rob.
-Excelente, ahora me toco con este desgraciado insolente - murmuro Alice.
-Y como seguíamos, el cloruro de sodio…
-Oye Rob, ¿Esa es la chica? - murmuro Newt entusiasmado, que estaba sentado a su lado.
-Si - murmuro Rob.
-Pues entonces esta muy bien…
-Cállate…
-¿Qué, acaso te gusta?
Rob se ruborizo.
-Vamos, ¿si o no?
-Pues, no se…
-¿Cómo no vas a…?
-¡ERIC NEWTON, SILENCIO!
-No me diga así…
-¡LE DIGO COMO QUIERO!
-Lo siento mucho señor…
-¡NADA DE LO SIENTO MUCHO SEÑOR, SI QUIERE CONVERSAR, VAYA
AFUERA CON WOOLEY!
-Pero señor… - dijo Newton.
-¡FUERA!, y usted también, Wooley - dijo el profesor.
-Viejo barrigón - murmuro Newt.
-¿QUE DIJO?
-Nada señor… que… que usted tiene razón - dijo Newt, sobresaltado.
¡PUM!
-Gracias, Newt, ahora Alice me sacara esto en cara.
-Me dijo Eric…
-¿Y?, es tu nombre normal, que te hallas acostumbrado a que todos te llamemos Newt, es otra cosa - dijo Rob.
-Y ahora, ¿Qué hacemos?
-¿Qué quieres hacer tú? - dijo Rob, enojado.
-No lo se, yo hago lo que tu decidas…
-Entonces quédate aquí - dijo Rob, alejándose de Newt.
Rob estuvo casi todo el día merodeando por la escuela, sin tener clases. Newt a veces era tan estupido que hacia caso en todo a Rob, y Rob le decía varias veces lo que el quisiera. Así que al llegar al salón de ciencias, estaba Newt sentado en la entrada con dos mochilas.
-¿Newt, no me digas que me hiciste caso?
-Eeeeh…
-¡Ash! Te he dicho miles de veces que no me hagas caso, tu eres mi amigo, no mi Patiño.
-Es que te espere toda la tarde, y ya anochecerá.
-Lo siento, Newt, estaba cansado ¿No quieres salir a alguna parte?
-Si, hoy es viernes.
-¿Bebes algo?
-Claro.
Pero al parecer la idea de "beber algo" llevo a ambos a pasar de un par de gaseosas a mas de 12 cervezas cada uno y 5 whiskys.
-Oye… Newt, mi amigo…- dijo Rob, ebrio - crees que… ¡Hip!... ¿estoy ebrio? HIP.
-Buuuuuf… pues… ¡hip!... se te nota a tres metros… compadre.
-Hip… oye Newt, quiero hacer un brindis… hip…¡Por la mujer mas bella del mundo… Alice Price!
-Y yo… ¡Por la chica mas hermosa que he visto… hip… TU HERMANA!
A Rob se le quito la borrachera por unos segundos al oír esto.
-¿Mi hermana?, ¿Estas loco?, ¡Nunca toques a MI hermana!
Y golpeo a Newt en la cabeza. A Newt también se le quito la borrachera.
-¿Por qué me golpeas?
-Por que le tienes ganas a mi hermana…
-¿Yo?, ¿Es cierto?
-¡Diablos Newt, lo acabas de decir, tarado!
-¡No me digas tarado!... ¿Es cierto que dije eso?
-Ash… y otra vez la burra al trigo…
-¡Rayos!, ¡Maldita sea!
-Oye… hip… ¿No crees que ya nos deberíamos ir?
-Si, hip, es cierto, mi madre debe estar con los pelos de punta.
-O…hip…K.
-¿Y en que?
-En lo que sea… hip…
(***)
"Oh, no, otra vez no… ¿Qué día era ayer… jueves… domingo… sábado…?... ¡Viernes!, ¡Eso es!... como olvidarlo, me duele todo el cuerpo… Santa Teresa de Calcuta… me duele todo… ¿Por qué los viernes siempre termino así?"… Rob por fin se digno a abrir los ojos.
-¿Dónde estoy?... ¿Por qué estoy en la sala…?... ¿Y que es ese ruido..? - Rob miro por la ventana, y vio que había una motocicleta hecha pedazos, que todavía andaba. Debieron haber sido alrededor de las seis de la mañana - ¡Dios mío! No puede ser, ya lo recuerdo todo… será mejor que haga algo con esa cosa antes de que descubran que me la robe… Pero estaba borracho… ¿Cómo me la robe?
Rob se dirigió en ese mismo instante hacia el cuarto de baño más cercano, y se dio una ducha fría, para darse ánimos y despertar. Para eso tenia que entrar en la habitación de Léster, algo que hizo con mucho cuidado, ya que si Léster se despertaba, todos acabarían con el, en menos de lo que canta un gallo, ya que Léster siempre se despierta llorando, y se va adormir a la habitación de Louis, para hacerle compañía. Al salir del cuarto de baño, Rob saco el bat de béisbol de su hermano, y uno de sus cuantos cascos para jugar a esto.
La moto, que todavía estaba funcionando, daba vueltas como una loca en su lugar, sin parar. Rob no podía creer que nadie se hubiese despertado con ese ruido. Y es que el se despertó temprano gracias a la resaca que le dio tomar tanto. Tomo el bat de béisbol, y lo comenzó a agitar, hasta golpear varias veces la moto, y echarla a perder por completo. Debió de haber sido un muy buena, como para que el motor ándase tanto, ya que todo lo demás estaba hecho pedazos. Por fin, como lo había esperado, la moto quedo hecha un desastre, abollada y rota por todas partes, con el motor ya obsoleto. Cansado por su trabajo, se quedo mirando a la moto, con una mirada placentera.
-Wooooow… no conocía esa faceta tuya, Robert Wooley - dijo alguien, atrás de su espalda, y sintió como le tocaban el hombro. Rob, sobresaltado, miro hacia atrás y se dio cuenta de que era Alice. Su corazón empezó a latir a mil por hora de la desesperación - ¿A los 17 y con tantos problemas?
-¡Alice…! - Rob, nervioso, la atrajo hacia el tomándola por la cintura y le tapo la boca, llevándola a una parte del patio que se convertía casi en un bosque - Si dices algo, te juro que te haré la vida imposible, te lo juro por mi madre.
-¡Mmm... mmm...! - trataba de hablar Alice, y su rostro comenzaba aponerse rojo de desesperación, ya que no tenia nada de aire en sus pulmones.
-No intentes hacer nada, si no quieres terminar mal o en el piso… ¿O quizá en mi cuarto y conmigo? - Alice aleteaba como condenada, Rob tuvo que apretarla. Alice por fin se libero de Rob, pegándole en sus partes bajas.
-¿Y tú crees que yo te haré caso? - dijo Alice, y se fue corriendo hacia la mansión.
-¡Claro que si! - grito Rob, furioso. Alice se detuvo en la puerta, enfurecida.
-¡La única persona con derecho a mandarme soy solamente yo, y nadie más! - grito Alice, con algo de miedo al darse vuelta y ver la cara de Rob.
-¿Estás segura? - grito Rob, corriendo hacia ella, y volviendo a taparle la boca, pero desde atrás, y la abrazo, para abstenerla de cualquier golpe. Lo único que Alice pudo hacer fue girarse, pero Rob aun la tenia entre sus brazos tapándole sus labios, así que dejo de luchar, era totalmente estúpido - Te lo dije, a mí todos me hacen caso, si no dices nada, no te haré nada malo - aunque eran las seis y media de la mañana, aun estaba oscuro, y la luna ilumino el bello rostro de Alice.
Rob miro directa e intensamente a los ojos de ella, y ella trato de desviar la mirada. Rob poco a poco comenzó a liberar a Alice de sus brazos, deslizando su mano hasta su mentón, que enderezo para que también lo mirase, hasta correr su mano hasta su mejilla y la acaricio tiernamente. También fue deslizando su otra mano, y ahora era Alice la que comenzaba a abrazar a Rob poco a poco, a penas rozando su espalda, ya que aun tenia ese miedo incalculable que le provocaba Rob cuando enfurecía, al igual que a todas las personas. Ahora su otra mano rozaba suavemente los labios de Alice, y el silencio de ambos caía en la desbordante forma en que Rob acariciaba su rostro y ahora su cabello. Ninguno de los dos se daba cuenta de lo que hacia, ya que ese momento era único e infinito. Ambos comenzaron poco a poco a juntar sus rostros. El labio inferior de Alice comenzó a temblar, y Rob por fin unió los labios de Alice a los suyos, formando un beso que ambos habían esperado, el más bello de sus vidas, y que ninguno había dado antes. Era un simple beso en los labios, pero es que ambos labios calzaban el uno con el otro, y era perfecto para los dos. Alice permitió que Rob introdujera su lengua, y Rob comenzó a besar su boca como nunca lo había hecho con ninguna de las chicas con las que había estado antes.
El beso fue largo, y los dos ya se habían dado cuenta hace mucho rato de lo que hacían, pero ninguno de los dos se quería separar. Pronto, Alice empezó a sentir los labios algo hinchados, y Rob separo sus labios de los de Alice, y le sonrío tiernamente. Ambos se quedaron mirando durante largo rato, sin querer despegar sus miradas. La mirada de Alice era tímida, pero llena de amor, y la de Rob también era de amor, y muy tierna.
-Yo… - balbuceo Alice, pero no tenia palabras para aquello que acaba de vivir, sus mejillas estaban sonrojadas - Yo me… me tengo que… que ir.
-Pero, Alice… - Rob no alcanzo a decir nada más, ya que la chica hecho a correr hacia su habitación. Resignado, bajo los brazos y su mirada, pero luego de unos segundos sonrió, ya que le había gustado ese momento ya vivido.
(* **)
Desde ese momento, Rob no era el mismo, aunque ninguno de los dos se hablaban, menos lo haría Alice, que era tímida. Rob estaba como hipnotizado durante casi todo el día, y Léster ya estaba aburrido de que su hermano no saliera de su habitación ni para ir al baño, así que el mismo se dirigió hasta la habitación de su hermano.
-Oye Rob… Rob…¡Rob! - Rob estaba leyendo Romeo y Julieta, algo muy extraño en el, no por que leyera, a el le encantaba leer, pero Léster nunca se imagino a Rob leer ese libro, nunca le habían gustado los cursis.
-¿Dime? - dijo el sin dejar de leer.
-¿Me puedes tomar aunque sea un poquito de atención? - dijo Léster, juntando su dedo pulgar con el índice.
-Está bien - dijo Rob, sin mirarle.
-¡Pero mírame, aunque sea! - le grito Léster, quitándole el famoso libro y tomándole la cara con sus pequeñas manos
-¿Qué sucede? - exclamo Rob, al ver la cara de su hermano tan cerca de la suya.
-Están dando "Efecto mariposa" en la TV, ¿No la vas a ir a ver? - dijo Léster. Esa era la película favorita de Rob.
-La puedo ver otro día.
-Pero tú nunca te la pierdes - dijo Léster, con cara de pena.
-Para otra vez será - dijo Rob haciendo un gesto con la mano, quitándole importancia.
-¿No podrías ir al menos a cenar? Ni siquiera te diste cuenta cuando Tío Mark y papa se fueron - le reprocho su hermano.
-No tengo hambre.
-Vamos, al menos sale de acá, ¿tanto bebiste anoche? - dijo Léster, levantando una ceja.
-¿Cómo te diste cuenta?
-¿Pues quien crees que te llevo hasta el sillón de la sala?, ¿o creías que no me iba a dar cuenta con todo el ruido que hiciste?, yo fui el único que despertó, claro, todos ayer hicieron una despedida para papa y Tío Mark, eras el único que no estaba, estuvieron hasta tarde celebrando, y yo era el único que se fue a acostar, los demás se fueron a acostar como a la una de la mañana, si supieras como dormían, como verdaderos lirones, por eso el único que se levanto fui yo, y trate de esconder ese cacharro que andabas trayendo, y ahora lo metiste en el sótano. ¿Crees que soy tonto?, ah, y también vi como Alice se levantaba, ¿O crees que me perdí ese besote que se dieron?, ya sabia yo que se gustaban.
-¿Cómo sabes tanto…? - pregunto Rob, impresionado
-Neuronas, hermano, muchas neuronas, astucia, y buena memoria - dijo Léster, mojándose los labios por hablar tanto.
-Pero…
-Ahora ya sabes que tengo mucha información sobre ti, Newt, y tu novia…
-¡No es mi novia…!
-¡Shht! Si no quieres que nadie sepa sobre lo de tu gran hazaña, solo baja a cenar, y págame.
-Es que…
-Ah, que te gastaste todo, ¿Eh?, y en cervezas ¿Cierto?, Lamentable, hermanito, si no quieres que hable solo págame, y ya.
-Esta bien… - Rob rebusco en su billetera cinco dólares, y se los dio a su hermano, y el los guardo en su bolsillo, y hizo un gesto con su mano, pidiendo mas.
-Necesito mas, mi silencio vale oro, y me quiero comprar el nuevo videojuego de Mario, - y Rob le dio veinte dólares mas - Eso esta mucho mejor - y guardo los billetes en su bolsillo, e hizo parar a Rob, y lo guió hasta el comedor.
Rob no entendía como un pequeñito de cinco años podía manejar tanta información, y sobre el. No se imaginaba que también manejaba información sobre Alice, Louis, y sus hermanos, también sobre su padre y Tío Mark. Su hermano era simplemente un verdadero gurú, y no solo eso, un gangster de primera clase, todavía no podía creer que su hermano de cinco años ¡Cinco años!, le había sacado veinticinco dólares tan fácilmente. Si el mismo pudo manejar a Alice como quiso, no dudaría en que su hermano seria aun peor, ¡Y se veía tan inocente!
Mientras cenaban, Alice tenia la mirada cabizbaja, y solo miraba su plato y comía, solo levantaba su mirada para sacar algo de ensalada, y es que, ella estaba igual que Rob, y no tenia tanta hambre. Cuando todos terminaron de cenar, Peyton y los Gemelos se fueron a la sala, y Léster y Alice desaparecieron por la puerta de la cocina, y Rob estuvo largo rato sentado en un banco del patio. Minutos después, Alice y Léster salieron por la puerta de la cocina que daba al patio. Alice venia con cara de niña asustada y asombrada, y Léster con cara de felicidad y la misma cara que le había puesto a Rob, esa cara con una extraña mezcla de niño tierno, pero de gangster mafioso a la vez. Rob ya se imagino lo que Léster le debió de haber hecho. Lo mas extraño es que Alice se acerco a el, algo sonrojada.
-Bésame - le susurro Alice al oído, temerosa.
-¿Qué? - dijo Rob, impresionado.
-Que me beses.
-¿Y por qué?
-¿Por que crees, por que me da la gana?, No, Robert, tu hermano nos esta chantajeando, y si no lo hacemos, todo el mundo lo sabrá - dijo Alice, con seriedad y de brazos cruzados.
-¿Es cierto eso, Léster?
-Oh, si hermanito, ya sabes.
-¿Y por que no le diste dinero? - le dijo Rob a Alice.
-¿Qué acaso crees que soy tonta? ¡Claro que le di, todo el que me pidió! Y me dijo que quería vernos besándonos de nuevo, si no, le contara a todos.
-¡Léster!, ¿Por qué nos haces esto?
-Ese es el precio de mi valioso silencio, Rob.
Rob solo bufo, y se levanto, para quedar frente a frente con Alice.
-Ah, creo que lo mejor será que los grabe, no quiero interrumpir ese bello momento. Y por cierto, quiero que se besen de verdad, no planeen nada, por que no quiero esos besos falsos de teleserie.
-Muy bien…
-Buena suerte.
Léster dejo a solas a ambos, y Rob se acerco a Alice. Tal y como ambos lo esperaban, les sucedió a los dos lo mismo que hace unas muchas horas atrás, y con la luna cayendo en sus cabezas, Rob se fue acercando poco a poco, y Alice, con los nervios de punta, y algo disgustada, termino por unir sus labios en un beso, que al final, no fue un disgusto para ella, si no que algo verdaderamente mágico. Rob fue perdiendo el control de a poco, y Alice dio paso a un beso en la boca. Ambos estaban maravillados, por ese calor que surgía de ambos, y ambos se abrazaban. Se olvidaron por completo de que Léster los grababa. Y es que este, con el estomago hecho un revoltijo, corto la cámara, y salio corriendo junto con ella hacia su habitación. Rob, sin más, comenzó a deslizar una mano hacia la cintura de Alice, y levanto unos centímetros la blusa de esta, e introdujo una mano por ella. Alice se dio cuenta de la maniobra de este, y le pego en su mano, fuertemente, la quito de debajo de su blusa, y abofeteo la mejilla de Rob.
-¡¿Crees que soy igual que todas tus exnovias?! - le grito Alice, y salio corriendo hacia la cocina, furiosa.
-No… - dijo Rob, estupefacto, solo y angustiado - jamás te haría daño, Alice. Yo nunca - y se dirigió hacia la mansión, a buscar a Alice.