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Historia 44340 — capítulo 2
Su madre la abrazó tiernamente, antes de que ella partiera, y le seguró al oído que todo iría bien, anque ni siquiera ella lo creyera posible. Su padre con cara seria colocó su mano en el hombro de Rose y la empujo hacia la chimenea. Saludó una última vez a su madre con la mano y luego tomó unos polvos flu. Con la garganta tomada pronunció el nombre de ese lugar en el que nunca había imaginado estar.
Unos segundos despues salía por la chimenea de una nueva habitación. Esta era realmente amplia. El techo casi se perdía por su sorprendente altura y los ventanales de las paredes alcansaban casi el mismo tamaño que este. En la habitación se encontraba una mujer, alta como nunca había visto. En ese momento Ron salio de la chimenea y saludo a Madame Maxime, la mujer alta, y Rose recordó que ella era la directora del colegio Beauxbatons, "mi colegio" pensó con desánimo Rose mientras se le hacía un nudo en la garganta.
La mujer saludo a Rose y ella inclino la cabeza en señal de saludo, estaba demasiado engustiada para articular cualquier palabra.
-Bueno Rose, tengo que irme...-dijo Ron dirigiendose a su hija que se dedicó a mirar al suelo mientras su padre y su directora hablaban.-ya veras que esto te gustará...-dijo él fingiendo entusiasmo, aunque se notaba lo poco que le agradaba esta situación-y es lo mejor para ti, princesa.-Beso a Rose en la frente y luego se despidió de Madame Maxime. Un instante despues Rose se hallaba sola en el gigantesco despacho.
-Bien, señogita Weasley.-Rose se volteo hacia la directora.-Venga con migo, le mostgage su cuagto.-la mujer comenzó a caminar y Rose la siguió sin ánimo. Cuando escucho hablar a sus"compañeros" por los pasillo agradeció que su madre hubiera aceptado proporcionarle una poción que le permitiera hablar y entender perefectamente el frances. De todos modos, agadeció enormemente que Madame Maxime se dirigiera a ella en su idioma, aunque tuviera el acento frances en cada "R" que pronunciaba.
El colegio era un amplio palacio, aunque Rose extrañaba Howarts y odiiaba este lugar por alejarla de todas las peronas que quería, no podí negar que La academia Beauxbaton era bella. Las habitaciones se encontraba en la parte superior y se compartían de a cuatro. Su habitación era. sencillamente, majestuosa. Cuatro camas adoseladas, con cortinas azules estampadas en plateado era lo que mas llamaba la atención de Rose, ppuesto que eran enormes. Había cuatro armarios, uno para cada ocupante de la habitación,yun baúl al pie de cada cama. La pelirroja dejo caer sus cosas sobre su cama, la única libre; Madame Maxime le entrgo sus horarios y le explico el funcionamiento del colegio rápidamente, luego dejó a Rose sola para que se instalara. Rose comenzó a sacar la roa de su baúl mientras la guardaba en su respectivo armario. Una vez que termino comenzó a sacar sus otras pertenencias como fotos y cosas por el estilo. Sacó una caja de lata, rectangular y no muy ancha. La abrió y se puso a buscar, entre cartas mensajes y fotos que allí dentro guardaba, una foto muy especial. Cuando la encontro sus ojos se le llenaron de lágrimas y se le hiso un nudo en la garganta. Se hecho a llorar sobre su cama, y habría seguido así un buen rato de no escuchar el sonido de una puerta abriendose.
-Hola-dijo una chica de cabello color caramelo y ojos verde profundo-Me llamo Juliette, tu debes ser mi nueva compañera de cuarto... -Rose se sentó rápidamente al escuchar a la chica, se secó las pocas lagrimas que habían comenzado a rodar por sus mejilla, y miró a la chica que se dirigía a ella. Su cabello le llegaba a la altura de la cintura. Llevaba ropa normal, un pantalon y una blusa de color verde, lo que indicaba que este día no tenían clases.-¿Como te llamas?-pregunto Juliette.
-Mi nombre es Rose-trato de componer la voz pero aún asi se escuchaba su tono acongojado.
-¿Que sucede?-prgunto la rubia al oir la voz de su nueva compañera-¿Porque te sientes mal? Rose miro a esa chica, ue era una extraña para ella, pero aún así se preocupaba por lo que le sucedía. No sabía si contarle o no, pero no tenía con quien desahogarse y si no lo hacía pronto explotaría; tomó aire y le explico en rápidas palabras que ña habían traído obligada a Beauxbatons porque su padre no la dejaba estar con el chico que amaba y ante la extrañesa de la chica por la historia Rose resumió todo lo posible la historia de odio de su familia y la de Scorpius. Terminó mostrandole la foto del rubio, la foto que la había hecho llorar.
-Y tu madre... ¿permitió que tu padre te tragera aquí? ¿Ella tambien quiere que t estes en este lugar alejada de todos los que quieres?-perguntó Juliette sorprendida.
-No...-dijo Rose entre débiles sollozos- ella piensa qeu es un soberana estupides-suspiró-, pero mi padre es.... muy tercó.
-¿De verás lo quieres tanto?-preguntó Juliette a su nueva amiga. No podía creer que un padre le hiciera eso a su hija por alejarla de un chico.
-Si... con todo el corazón.-en ese momento comenzó a llorar nuevamente. Juliette la abrazó, y la consoló hasta que Rose logró calmarse nuevamente. Le había hecho tan bien poder decir todo lo que sentía. Poder explicarle a alguien ese dolor en el pecho, esa quemasón que le agujereaba el alma y no la dejaba en paz, ese sensación de soledad aunque estuviera acompañada de mil personas, esa falta que sentía por no tener a Scorpius a su lado. Y más aún, ese enojo cercano al odio que sentía por su padre y por su hermano, ese enojo que le hacía tanto daño; ella no podía permitirse odiar a dos personas que quería tanto pero todo lo que habían hecho la enfurecía y sentía tristeza por pensar así de su familia. Era un cosnstante ida y vuelta de dolor, odio, soledad y tristeza. Era una tortura permanente. Agadecía desde el fondo del alma que alguien como Juliette hubiera sido su compañera, estuvo tan dispuesta a aydarla y hacerla sentir mejor que pudo desahogarse con ella, contarle todos sus problemas y llorar a sus anchas con la misma comodidad que hubiera tendido de estar con una amiga de toda la vida.
-Rose -la aludida levantó a la vista-se está haciendo la hora de la cena. Ve a bañarte y a despéjate un poco. Ponte linda. Depues de cenar, si quieres seguiremos charlando. -la pelirroja asintió con trsiteza-vamo, note deprimas ya se nos ocurrirá algo para solucionar semejante problema. Ahora ve a bañarte que se nos hará tarde.
Unos minutos despues Rose se había bañado y vestido. Juliette la ayudaba con su rebelde cabello.
-Ya esta-dijo contenta la rubia- ya terminé de desenredarlo, suerte que tienes el cabello corto. Esto sería un infierno si no-soltó una pequeña risa, que Rose core con un poco de ánimo- vamos Rosie, es hora de la cena.
Ambas chicas se dirigieron al comedor. Esta poseía cinco mesas, como Howarts, cuatro pala los alumnos y una para los profesores. Pero estaba lejos de parecérsele. Las mesas de madera oscura ostentaban vajilla de plata y cristal y los manjares allí servido despertaban el apetto de cualquiera, hasta el de la propia Rose. Tenía enormes ventanales con grandes cortinas azules y el techo estaba adornado por bellas pinturas. Mucho chicos y chicas se sentaban en las mesas sin orden ni concierto y Juliette guió a Rose hacia una de las mesas donde un pequeño grupo de chicos y chicas hablaban animadamente mientras cenaban.
-¡Hola chicos!- saludo Juliette con ánimo. Lo hiso en frances pero Rose ya había tomado su poción y entendio perfectamente la conversación. Todos saludaron a la rubi y luego dirigieron sus miradas interesadas hacía la pelirroja-Ella es Rose Weasley. Viene de Howarts, es una alumna de intercambio. Habla peerfectamente frances, por eso no se preocupen.-Todos saludaron a Rose, Juliette presento rápidamente a las seis personas que se encontraban allí sentadas y luego las dos chcias se sentarón colos demas alumnos. Rose se asombraba de lo bien que entendía las conversaciones que se desarrollaban a su alrededor. Estaba muy entretenida esuchando el relato de un pertido de quidditch ocurrido hace poco cuando escuchó que alguien sedirigía a ella. Rose se votleo rápidamente y una chica de cabello castaño la estaba mirando como esperando una respuesta.
-Lo lamento-dijo Rose algo avergonzada por no haber escuchado lo que le habían dicho- No logré escucharte-se sorprendió a si misma al pronunciar toda es frace en un perfecto frances.
-No hay problema-respondió la chica de cabello castaño que un segundo después Rose recirdó que Juliette se la había presentado como Madeleine-Te había preguntado por qué llegaste a la academia en mitad del semestre. Disculpa si suena muy entrometido.
Rose dudo en responder, si decía la verdad se pondría a llorar en la mesa, pero no quería mentirles a todas estas personas que se comportaban tan amablemente con ella y la trataban tan bien. Cruzó rápidamente una mirada con Juliette a su lado y luego se volteo hacia Madeleine para responderle....