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Historia 44784 — capítulo 5
A la mañana siguiente, Severus Snape se levantó con normalidad, tómo sus tostadas, sin hambre, pero por costumbre y por el simple placer de comer, comer por comer, como hacían los muertos.
En el radio externo, también se podían ver las últimas noticias en general del mundo de los vivos.
-Los vivos magos celebran hoy la victoria de Harry Potter frente al que no debe ser nombrado y el jefe de la oficina de aurores ha hecho un cominucado de que quiere al chico en el cuerpo cuanto antes- Anunció una voz a través del radioexterno.
Se fué a asear y a hacer unas cuantas pociones. La varita no se podía usar en el mundo de lo muertos, pero nadie había dicho nada de las pociones...
Pasó varias horas haciendo filtros de paz, poción multijugos, filtros de bondad... Todos cuantos recordaba. Mientras removía lentamente la sustancia viscosa que había en el caldero, escuchaba las noticias en el R.E.
-... Y así se descubrió que el anterior ministro fue asesinado por los mortífagos meses antes para tomar el poder del ministerio...
Lo que habían tardado en darse cuenta esos ineptos de que Voldemort había tomado el poder...
-... Y como consecuencia se ha decidido quitarle el puesto de guardianes a los actuales dementores de azkaban y sustituirlos por...
Snape dejó caer tres delicadas hojas de encina azul sobre la poción y dió por terminada la última de unas ocho pociones que había hecho.
-...Y las últimas noticias: Harry Potter ha declarado esta mañana en una entrevista que el exdirector de Hogwarts puesto provisionalmente: Severus Snape. Murió la pasada noche asesinado por Lord Voldemort...
Snape dió un respingo y pegó la oreja al instrumento para no perderse ni un detalle.
-Al parecer no estaba de parte de los mortífagos y era fiel a nuestro bando. Fue una lástima su perdida. Según las informaciones, Severus Snape arriesgó su vida y murió por defender al hijo de Lily Evans, a la cual amó durante toda su vida y...
-Maldita sea ¿Por qué tuvo que ser tan detallado al contarlo?- Gritó Snape rompiendo el R.E. contra el suelo, pero segundos después se arrepintió.
Mas malhumorado de lo que estaba fue directo a pedir otro a la oficina de recepción, pero al abrir la puerta para salir de la casa, se chocó con la mismísima Lily Evans.
-¡Lily!- Dijo asombrado
-¡Ah!- Saludo ésta- Estaba oyendo las noticias, Sev ¿Sabes que están hablando muy bien de tí?
-Si... Pero...- Y le contó que lo había roto en uno de sus impulsos de rabia.
Lily rió- Pero Severus, qué mas te da que sepan lo que sientes ¡Si estás muerto!- Y le entregó su R.E. para que el mismo acabara de oír la noticia.
-.... Y al parecer ha sido enterrado junto a los valientes caídos en la batalla y al lado del anterior director: Albus Dumbledore. Esta misma mañana se le está haciendo un homenaje en Hogwarts, que fue idea del mismo Harry Potter...
-¿Ves cómo mi hijo no era tan arrogante, prepotente y malcriado?- Se burló ella imitando exactamente igual la voz de Severus.- Te ha hecho un homenaje y todo. Se nota que te quiere...
-¡No es cierto!- Gritó Snape rojo como un tomate- Potter y yo seguimos llevandonos igual de mal.
-No quieras ser testarudo, Sev, en el fondo le tomaste cariño...
Snape hizo como si no la oía- ¿Donde está James?
-¿Ahora le llamas James?- Preguntó ella extrañada- Pues esa es una buena pregunta. No se donde va últimamente, Como ya te dije el otro día.
Pasaron por un local que ponía: Aprenda a usar la magia sin varita en clases de tres semanas. Solo 8 galeones.
-¿Para qué quiere la gente dinero aquí?- Preguntó Snape.
-Es la propia costumbre, Sev... Hay gente que sigue montando negocios y sigue ganando dinero para gastarlo en otros negocios que han abierto para ganar dinero y así sucesivamente... La verdad yo me ocupo en descansar en paz, que es lo que me toca.
Fueron juntos a una cafetería y se sentaron en la parte mas íntima, en la que sólo había un pequeño señor, del tamaño de un gnomo, tomando un té.
-Dime Severus...- Dijo Lily de repente- Ayer no pudimos hablar mucho ¿ Aún sientes algo por mí?
Snape casi se atragantó con su cafe con leche. Miró muy sorprendido a Lily y empezó a notar esa sensación de que una enorme roca se le metía en el estómago.
-Yo...Yo...
Lily sabía cuanto le costaba a ese hombre mostrar sus sentimientos, pero espero, mirandolo directamente a sus ojos negros.
-Yo... ¡Tengo que ir al servicio!- Dijo muy deprisa, y se levanto tan repentinamente, que se tiró por encima el café con leche.
-¡Maldita y asquerosa taza! ¡Primero se manchó la túnica de vino y ahora esto!- Y después de gritar a voz en grito, se sintió mucho mejor y ya no hizo falta ir al baño.
Se sentó avergonzado y miró a Lily otra vez a los ojos.
-Lily se sentó en la silla que había a su lado sin pestañear ni una sola vez.
-Admitelo, Severus. Admite que sigues enamorado de mí.- Dijo ella con una mezcla de tristeza y felicidad.
Snape se rindió ,y mirando a los ojos verdes de Lily Evans, asintió muy despacio.
-Desde que te conocí llevo amandote... Ya lo sabes- Dijo él dolorido.
-Pero nunca lo había oído de tu boca- Dijo ella, y sin poder contenerse lo abrazó como nunca antes lo había hecho. El correspondió el abrazo atrayendola contra él con mucha fuerza, y notando que todos los esfuerzos y desgracias de su vida, habían merecido la pena.
Aquella noche no pudo dormir. Ya no odiaba a James. Se había convertido en un hombre maduro y valiente. Ya no se limitaba a pavonearse y a meterse con él. Había cambiado y tal vez ese era el mejor hombre para Lily, el que mejor le convenía. Mejor que él. Ya había renunciado a intentar luchar por Lily. La tenía otra vez junto a él, como mejores amigos que habían sido en la infancia, y eso le bastaba. A eso de las dos de la mañana se levanto a beber agua. No necesitaba beber, No había vuelto a tener sed desde que había muerto y era una sensación extraña, como de que le faltaba algo pero no podía saciarlo con nada, así que se levanto a beber.
Volviendo a la cama oyó unos golpes en la puerta y antes de que pudiera abrirla, entró por ella Lily. Snape se habría alegrado de verla, sino fuera porque estaba llorando amargamente. Al entrar no dijo ni hola, sino que se lanzó en un abrazo a Snape y lloró desconsoladamente durante un largo cuarto de hora.
Snape renunció a poder calmarla, hasta que se le ocurrió ir a por una de sus pociones calmantes. No tenía varita, pero no la necesitaba. Era el mejor preparador de pociones que podía haber.
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