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Siete lunas de Invierno — capítulo 6

(Contado por Alexandre) En Venecia.

No tardes mucho-susurré en su oído, ella sonrió.

No lo haré- contestó, me miró y luego se giró en dirección al lugar de donde provenía el aroma de los venados.

La vi alejarse y cuando su figura desapareció en el bosque, me recosté sobre el tronco de un árbol que parecía tener cinco siglos de antigüedad y aún así no mostró debilidad ante mi peso. Pasaron unos cuantos minutos, no sé exactamente cuántos, pero relativamente pocos considerando el tiempo "promedio" que tardaba alguien en cazar…

Estaba vagando por mi mente cuando el ruido del crujir de una rama me sacó de mis pensamientos; me giré y pude ver a una muchacha parada en el medio del claro en donde me encontraba...luego de prestar más atención me di cuenta de que era Amy.

Me acerqué a ella tan lento como pude, intentando asustarla, pero un solo movimiento en falso me delataría y perdería mi oportunidad; cuando estuve lo suficiente cerca la tomé por la cintura, me acerqué a su oído:

Hola de nuevo, niña linda- le susurré, y si bien esperaba que se sobresaltara y me apartara, su reacción me sorprendió…

Se giró a velocidad bastante inhumana y con una mano sobre mi pecho me empujó o más bien me lanzó contra un árbol de tronco ancho que estaba a unos tres metros de allí; creo que pasó un segundo entre que me golpee con el árbol y que ella apareciera a mi lado y me tomara del cuello y comenzara a asfixiarme, con el poco aire que me estaba quedando logré decirle:

¿Por qué haces esto?- no podía respirar.

¿Quién eres?-me dijo ella en un tono frio.

Detente, por fa-vor, no pue-do respi-rar-le dije…

Dime que es lo que pretendes-repitió, o más bien me ordenó-, no sabes con quien te has metido.

Solo que-ría be-sarte -le contesté- pero podrías haberte negado y solucionábamos mu-cho, A-my. ¿Por qué hacía esto? Estaba viendo borroso, estaba a un paso perder el conocimiento. Ella me miró confundida:

¿Amy?-preguntó aunque creo que la pregunta la dirigió más a ella misma que a mí- ¡Mi nombre no es Amy!- me gritó furiosa, ¿qué le sucedía?, dos minutos atrás estábamos besándonos y ahora ella intentaba ¿matarme?

Estaba a punto de perder el conocimiento, y seguía preguntándome, ¿Qué le sucedía? , ¿Qué era lo que yo había hecho? Mientras me preguntaba esto, ella se puso

inquieta y sin sacar su mano de mi cuello comenzó a mirar en diferentes direcciones y agudizó el oído; yo también lo hice, aunque no pude lograr mucho ¡pues no tenía el oxigeno suficiente para lograrlo!

A lo lejos se escuchó una voz, era la voz de una muchacha que repetía una y otra vez la misma frase:

¡Alex, Alex! ¿Dónde estás? ¡Estoy llamándote hace más de 20 minutos! ¡Quiero mostrarte algo, ven!

¿¡Alex!?- se preguntó Amy- ¿Quién es Alex? Cuando formuló esa pregunta, que formuló más para sí misma que para mí, solo entonces pensé: ella no es Amy, quién está atacándome no es Amy; pero como era posible que la chica que estaba asfixiándome fuera igual a Amy, era casi imposible encontrar a dos personas completamente diferentes en el mundo y que lucieran exactamente iguales y bastó que esa voz lejana repitiera:

¿Alexandre? ¿Estás con alguien? ¿Alexandre?-solo esa frase que pude escuchar hizo que usara la poca energía que me quedaba y mirara con más detenimiento a la muchacha en frente de mí que me asfixiaba, cuando lo hice noté por primera vez que su cabello era más oscuro que el de Amy, según yo recordaba, y sus ojos eran verdes y yo sabía que los de Amy eran azules; por último presté atención a la voz de la muchacha que gritaba a lo lejos mi nombre, esa voz, estaba seguro, pertenecía a Amy y lo último lo que me hizo comprender la realidad, esa muchacha a lo lejos repetía mi nombre…entonces, llegué a la conclusión de que quien me asfixiaba no era Amy sino alguien más, usando las últimas gotas de energía que me quedaban logré decir:

Tú…tú no eres Amy… ¿Quién…? ¿Quién er-es?-al decir esto la miré a los ojos y fue lo último que vi, pues en ese momento perdí el conocimiento, aunque antes de eso sentí su manos liberar mi cuello y al suelo del bosque recibir todo mi peso cuando caí del árbol….

(Punto de vista de la atacante de Alexandre)

De un momento a otro el muchacho que yo estaba atacandocomenzó a mirarme con detenimiento, algo había despertado una duda en el, clavó sus ojos en los míos y el entendimiento brilló en su rostro…su mirada era débil pero a pesar de la situación en la que se encontraba, sin oxigeno cabe aclarar porque yo lo asfixiaba, con su último aliento antes de perder el conocimiento logró decir: Tú...tú no eres Amy, ¿Quién…? ¿Quién e…eres?...-lo miré confusa, ¿de qué estaba hablando? ¿Y por qué si antes no cesaba de llamarme Amy, por qué ahora me preguntaba quién era? ¿Por qué recién ahora podía comprender que yo no me llamaba Amy?....me hice todas estas preguntas en menos de un segundo y sin dejar de mirarlo, pero él no resistió más y dándose por vencido perdió el conocimiento, solté su cuello para dejarlo caer del árbol en el que lo tenía prisionero, su cuerpo golpeó el suelo del bosque con tanta fuerza que al principio me asusté y pensé que quizá lo había matado, pero luego, al mirarlo con más detenimiento me di cuenta que aún respiraba….respiré más tranquila, pero por poco tiempo, ya que algo puso alerta mis sentidos, percibí un aroma y escuché los mismos pasos de hace unos cuantos minutos más cerca de mí, mi cuerpo se tensó y me ubiqué de tal modo que me fuera fácil atacar en cualquier dirección si era necesario; pero quien apareció de entre los árboles, me sorprendió…una muchacha físicamente idéntica a mí me miraba con curiosidad desde el límite del claro en el que nos encontrábamos, yo sabía perfectamente que no era un espejo ni muchos menos casualidad, porque quien me miraba de ese modo era nada menos que mi hermana, Amy Vancouver…

Y al parecer nos pusimos de acuerdo porque ambas preguntamos al unísono ¿Eres tu realmente?...

(Contado por Amy)

Hacían aproximadamente 20 minutos que estaba llamando a Austin pero el todavía no aparecía, me decidí a volver al claro para hablar con él, porque había un aroma además del nuestro que estaba muy cerca y me preocupaba que el dueño o dueña de ese aroma fuera a atacarnos, porque definitivamente se trataba de un vampiro. A medida que iba acercándome al claro el mismo aroma que había percibido unos minutos antes se hacía más potente y cuando le presté debida atención me di cuenta de que al menos para mí ese aroma no resultaba del todo desconocido, más bien lo conocía mucho…¿Quién era el dueño de ese aroma que me era tan familiar? ¿Sería alguno de mis hermanos o hermanas, tal vez mis padres o mis tíos? Esto realmente estaba dándome que pensar; pero antes de encontrar las respuestas a mis propias preguntas, llegué a dónde los árboles abrían paso a un claro, el claro donde estábamos Austin y yo, y fue entonces cuando descubrí de donde provenía ese extraño y persistente aroma…

Una muchacha, físicamente idéntica a mí se erguía abandonando su posición inicial de ataque para mirarme con incredulidad o más bien ¿Duda?...esa muchacha era nada menos que mi hermana, Isabella, y claro ahora comprendía porque su aroma me resultaba tan familiar…pero la notaba distinta, cambiada, y se me ocurrió preguntar: ¿Eres tu realmente? Y al parecer nos pusimos de acuerdo para formular esa pregunta, porque ambas nos reímos al escuchar el coro que provocamos….

Comencé a acercarme más a ella y volví a preguntar lo mismo solo que de diferente manera: ¿Isabella?-quise saber yo…

¿Amy? -Preguntó ella cautelosa-¿Eres tú, hermana?

Si…si Isabella soy yo-afirmé con seguridad.

Ohhh!-dijo ella entre suspirando y gritando, y corrió a abrazarme…le devolví el abrazo con la misma intensidad, llevábamos meses sin vernos….

Por Dios, no sabes cuanto te he extrañado- Le dije al separarnos.

Lo sé, también te he extrañado-dijo ella mirándome con alegría.

Guau! No esperaba encontrarte en Venecia, ¿Qué te trae por aquí?-le pregunté.

La verdad, hablé con Ann, ella me dijo dónde podía llegar a encontrarte pero créeme no ha sido fácil…eres muy escurridiza…

Ja ja, si quizá un poco…- la miré de nuevo no podía creerlo, hacía meses que no veía a nadie de mi familia, estaba completamente feliz…

Oh por cierto,- dijo ella de repente, interrumpiendo mis pensamientos-cuando hablé con Ann, me dijo que había regresado a casa y que se había encontrado con Simon, dice que te extraña y que si no vuelves pronto se le acabarán las ideas para retenerlo en Londres…

Oh…Simon-pensé en mi hermano, mi gemelo, cuanto me costaba estar tan alejada de el-yo también lo extraño pero solo me queda una luna por ver, solo una y volveré a casa…-concluí mirando al vacío con nostalgia.

Cuanto más va a llevarte esto...- me dijo Isabella, casi a modo de suplicante interrogación.

Solo dos días-dije yo mirándola-solo dos.

Eso es lo que espero.-dijo ella con una mirada un tanto acusadora, ella sabía cómo me sentía con respecto a Simon y cuanto me dolía estar alejada de él.

Ahh…-suspiré, estaba por preguntarle de los muchachos, Austin y Stefan, mis otros hermanos después de Simon, pero recordé algo, la razón por la que había regresado al claro...-Oye Isabella…

¿Si?-dijo ella.

¿No has visto a un muchacho de nuestra misma edad, con ojos de color azul o casi verdes y de cabello castaño?-le pregunté, ¿Dónde te has metido Alexandre?, pensé.

Oh…creo que si lo he visto-me respondió un tanto avergonzada-¿Es tu amigo?

Si…algo así-dije yo un tanto sorprendida por el tono de su pregunta-Salí a cazar y percibí un aroma a mitad de caza estaba concentrada en eso así que no noté que se trataba de ti, cuando terminé de cazar realmente me preocupó, porque si bien no había reconocido el aroma, sabía que se trataba de un vampiro y me preocupaba que tratara de atacarnos, comencé a llamar a Alexandre, el muchacho por el que acabo de preguntar, y como luego de 20 minutos no me contestó vine hacia aquí y te encontré a ti pero no a él…pero a propósito ¿por qué ese tono de arrepentimiento o vergüenza cuando lo mencioné?

Oh….-dijo ella-lo notaste…

Si lo noté-dije, algo confundida ya…-¿Qué sucede Isabella?

Emmm…-dijo ella dudando-¿De casualidad es él?-preguntó con cautela. Al decir esto se apartó y dejó ver algo que yo, gracias a la felicidad de hace unos minutos no había notado; Alexandre estaba inconsciente en el suelo del bosque junto al roble que se encontraba en el centro del claro.

¡Dios!-grité, corriendo hacia el- ¿¡Alexandre?! ¡Alexandre!...despierta… ¡Alex!-grité intentando que me escuchara, pero él no reaccionaba, estaba completamente inconsciente- Isabella, ¿tu lo encontraste así?...

Ehh…-dijo ella ruborizándose-Bueno se acercó a mi intentando besarme y yo lo aparté, lo ataqué más bien…-concluyó mirándome a modo de disculpa.

¿Qué tu qué?-le pregunté-¿Tu intentaste matarlo?

¡Nooo!-gritó ella-. Por Dios no, pero pensé que intentaba atacarme y mientras lo tenia preso no dejaba de pronunciar tu nombre, y yo pensé que estaba jugando conmigo, pero ahora comprendo porque me llamaba Amy…-terminó sonriendo a modo de disculpa otra vez.

¡…..!-me quedé muda, mientras paseaba mi mirada simultáneamente entre ella y a Alexandre-Dios…

No lo maté, solo está inconsciente-dijo ella intentando tranquilizarme, aunque lo hizo más a modo de pregunta que de afirmación-quizá esté así por unos cuantos minutos lo privé de oxigeno durante un largo rato…

Oh…Por Dios-dije un tanto enfadada con ella…

Lo lamento, de veras, pensé que quería atacarme-dijo sincera- lo siento…

No te preocupes, está bien y es más ya está despertando.-le dije intentando aliviarla de la culpa y el malestar que parecía tener.

Ahhhh….-suspiró- Ok.

Miré a Alexandre, comenzaba a abrir los ojos y a respirar mejor o digamos normalmente.

¿Alexandre? -Pregunté -¿Te encuentras bien?

Mmmm…-movió un poco la cabeza, y parpadeó intentando recobrar el sentido de la orientación, cuando lo hizo me miró, primero con una sonrisa y luego con temor…

¿Alexandre?-pregunté preocupada-¿Qué sucede? El se incorporó de pronto sentándose en el suelo y alejándose de mí.

Tu intentabas matarme…-dijo un tanto confuso y a la vez furioso-Y no creo estar bien, la falta de oxigeno en mi cerebro me está provocando tener visión doble…

Jummm….-me sonreí, un tanto aliviada- No estás viendo doble Alex, esa que está ahí es Isabella, mi hermana, y es ella quien te atacó, no yo, aunque claro no es difícil confundirse si no prestas suficiente atención…

Espera, espera…no entiendo…-dijo negando con la cabeza y mirándonos a Isabella y a mí-; tú eres Amy y ella es Isabella, es tu hermana y quién me ¿atacó?...

Si…-dije sonriendo-ella pensó que tú le harías daño y solo se defendía, fue peor que la confundieras conmigo porque pensó que jugabas con ella…

¿Y no crees que deberías haberme dicho desde un principio que tenías una hermana gemela que luce de la misma manera que tú?!-preguntó Alex un tanto exaltado al final.

Ja ja…-me reí-primero no lo mencioné porque no pensé que estuviera aquí en Venecia, buscándome, y segundo porque no es mi gemela, Alexandre.

….-se quedó mirándome incrédulo.

Si…no es mi gemela, somos hermanas biológicas pero nos llevamos 18 años de diferencia, aunque por alguna extraña razón somos físicamente muy similares.

Jhahhh….-dijo él-¿De veras?

Claro que si-contestó Isabella, que llevaba tiempo en silencio-, no sabemos la razón pero es así.

Guau!-dijo él, realmente sorprendido-es la primera vez que veo algo como esto, es extraño, muy extraño de hecho...

Si, lo es, en serio lo es-dije yo reafirmando lo que él decía-. Ahora, ¿Ya estás mejor?

Si…creo que si-contestó Alexandre, y yo le tendí mi mano para ayudarlo a ponerse de pie- Vaya- dijo al ponerse de pie y mirándonos.

¿Qué?-preguntamos Isabella y yo al unísono.

Si miras con detenimiento no son iguales, muy parecidas, pero no iguales.-sonrío al concluir y se dirigió a Isabella-. De verdad lo siento, no pretendía asustarte.

No, soy yo la que debe disculparse-dijo Isabella acercándose a Alexandre-, no debí reaccionar de ese modo, lo lamento.

Tranquila es algo natural-dijo él con una sonrisa asomando en su rostro-, además no me hiciste daño, pero igual acepto tus disculpas si tu aceptas las mías.

Bien-dijo Isabella-, que sea un pacto de disculpas entonces.

Los tres reímos al mismo tiempo.

Y Amy…-dijo Alex acercándose a mi-la próxima vez dime que tiene una hermana físicamente muy parecida o casi igual a ti.

Prometo que lo haré-contesté divertida, esa mirada suya me derretía.

Y ahora…-dijo él, tomando mi rostro entre sus manos-lo que casi me cuesta la vida.- miró a Isabella que tenía una cara de tortura y le sonrío y luego volvió a mirarme y me besó, con ternura y pasión al mismo tiempo, como la primera vez que nos besamos…deben de haber pasado largos minutos sin que nuestros labios se separaran, porque Isabella comenzó a aclarar su garganta sugiriendo que podíamos detenernos ya o más bien rogándolo…jajaja, si, en su mente lo rogaba…

Alex y yo nos separamos al fin y cuando miramos a Isabella, descubrimos que nos miraba con cara de aburrimiento incluso con ironía; nos sonreímos y ella terminó riendo con nosotros…

Oigan-dijo ella entre risas-quizá deberíamos irnos de aquí, y buscar un hotel o al menos una plaza en donde quedarnos, porque esta noche hará frio y no me la pasaré a la intemperie.

Bien,-dijo Alex divertido-pero antes, Amy deberías terminar tu caza y yo debería alimentarme también, más aún si vamos a estar cerca de humanos…

Si quizá tengas razón-dije yo y miré a Isabella esperando su opinión.

Por mi está bien-dijo ella-además, creo que necesito alimentarme…-y como afirmación su estomago rugió de hambre.

Todos nos reímos, luego tomamos nuestras cosas y fuimos a cazar, al finalizar fuimos hacia la ciudad, buscamos un hotel que se encontrara cerca del bosque por si sentíamos sed, pedimos una habitación para cuatro personas, tomamos las llaves de la misma y subimos.

Al llegar nos acomodamos, luego por turnos tomamos una ducha, cuando fue nuestro turno Austin esperó fuera de la habitación, luego, nos quedamos hablando casi toda la noche hasta que nos venció el sueño. A la mañana siguiente fui la primera en despertarme, me levanté de la cama intentando no despertar a Austin que se había dormido con uno de sus brazos en torno a mi cintura, logré levantarme sin despertarlo y en cuanto lo hice me caí al suelo porque me sentí mareada, ¿por qué?, me pregunté, de pronto el lugar en dónde me encontraba desapareció y escuché la voz de mi madre que decía:

Tranquilo, ey, Simon tranquilo respira, Simon, Simon…todo se volvió negro pero yo seguía escuchando, ahora era la voz de mi padre, Alexander: ¿Qué sucede?

No lo sé-contestó mi madre-, solo se desmayó…

Tranquila, llevémoslo arriba-dijo mi padre-, que esté alejado de Amy tanto tiempo, quizá ya está haciendo su efecto.

De ser así, espero que Amy vuelva pronto o esto será peor-dijo mi madre en tono de preocupación; mi padre dijo algo más pero no pude distinguir muy bien que, abrí los ojos de repente y me encontraba de nuevo en el piso de la habitación del hotel en Venecia, Austin e Isabella continuaban durmiendo, la cabeza me daba vueltas, esa visión, el me necesitaba, mi gemelo debía estar conmigo o se pondría peor,me necesitaba y que yo hubiera sentido lo que él, era un indicador que llevábamos demasiado tiempo separados, desee que él me escuchara…

Resiste, regresaré a casa pronto, por favor….Simon, resiste, volví a sentir ese mareo y todo se puso negro pero está vez solo había silencio, silencio y una profunda oscuridad….