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Siete lunas de Invierno — capítulo 5

(Contado por Amy)

Amanecía en Venecia, Alexandre y yo habíamos recorrido casi toda la ciudad a excepción de la región de bares y restaurantes; había caminado toda la noche y ahora nos dirigíamos hacia un bosque que lindaba con la ciudad. Era un bosque frondoso, con árboles de gran tamaño; allí no había casi nada que no fuera verde y estaba lleno de vida y tranquilidad; justo lo que quería y necesitaba, tranquilidad:

Esto es hermoso- dijo de pronto Alexandre- hay…tanta paz…es muy bonito-concluyó sonriéndome.

Lo sé- dije yo, afirmando su comentario-quizá lo más hermoso que he visto,después de mi hogar claro…

¿En dónde vives hay un bosque?- pregunto Alexandre curioso.

Oh si-dije en un tono que mostraba devoción creo yo-.En donde vivo, hay un lugar al cual le llaman La cascada de rosas negras, dicen que es muy bonita, pero pocos son los que realmente la conocen, entre esas personas están mis padres; y en cuanto al bosque, bueno es hermoso, quizá un poco más que este…

Al parecer vives en un lugar hermoso-dijo Alexandre mirando a su alrededor-sería hermoso poder conocer todo eso…

¿Nunca antes habías estado en un lugar como este?-le pregunté.

He nacido en Francia y no iba muy a menudo al bosque, eso te lo aseguro-dijo quedándose como perdido en sus pensamientos por unos minutos, luego me miró-.Verás, mis padres, bueno toda mi familia, durante siglos, quizá desde que se formó nuestro clan, se han alimentado de humanos; se consideraba una ofensa a nuestra raza alimentarse de animales, pues para ellos sus vidas eran sagradas e incluso más valiosas que las de los humanos; mis padres no estaban de acuerdo con todo esto, pero para no ser castigados simulaban alimentarse de humanos y también les hacían creer a los demás que nosotros, sus hijos, seguíamos al pie de la letra su dieta alimenticia ; para evitar que nos descubrieran, mi padre llevaba la cena en bolsas negras de tela y así los animales eran mas similares a los humanos que se suponía debíamos comer. Un día nos toco a mis hermanos y a mi llevar la cena a nuestra casa, mi hermano era curioso y también un poco imprudente, y como era la primera vez que lo hacíamos, al igual que yo se dejó llevar; en una de esas imprudencias se topó con uno de los jefes del clan justo cuando estaba por alimentarse de un puma, y ya era muy tarde para idear un plan de escape, pero nada de lo que pasó luego yo me lo esperaba; este hombre solo tomó a mi hermano y le dijo que me buscara porque regresaríamos a casa, mi hermano lo hizo y regresamos a casa; el jefe de nuestro clan durante horas fingió platicar con mis padres y luego aparecieron en mi casa cerca de diez vampiros más, y todos comenzaron a atacar a mi familia, mataron a mis padres y a dos de mi hermanos, los mayores, nosotros, mi hermano, mis dos hermanitas y yo logramos escapar; a mi hermano lograron herirlo y poco después murió y yo no pude hacer nada; encontré un lugar donde mis hermanas estarían siempre a gusto, eran solo niñas, yo solo tenía 12 años y no sabía que más hacer, las dejé en esa casa y quien las recibió parecía muy amable, me aseguré de que estuvieran bien y luego, luego…-cada palabra que decía eran dagas para él.Rogué, aunque no explícitamente, que se detuviera pero no lo hizo-…Luego me marché y nunca más volví a verlas-esta última frase la dijo en un tono desdeñoso y que indicaba dolor…yo noté esto al instante y supe que mi pregunta había removido mucho de su pasado, un pasado que él intentaba olvidar…

Lo lamento-le dije tratando de reparar mi error-Yo no sabía…

Tú no tienes la culpa de nada-me interrumpió-, solo has hecho una pregunta, no tienes responsabilidad sobre mi pasado…-dijo mirándome.

Si, quizá, pero mi pregunta…-dije-bueno al parecer ha sido incomoda, tu pena, no es justo… yo…

Shhh-me dijo, poniendo uno de sus dedos sobre mis labios-, como he dicho, tú no eres la responsable, solo has hecho una pregunta…y yo la he respondido, lo demás corre por mi cuenta… Solo pude sonreír y perderme en sus ojos, tan hermosos, los más hermosos que había visto en mi vida… de repente sus ojos se clavaron en mi mirada, atravesándolos como lanzas de acero, suaves al principio y luego furiosos sabiendo que veían en ellos los mismos deseos que su cuerpo intentaba negar…de pronto tuve su rostro a centímetros del mío, su aliento susurraba sobre mis labios, incitándome a dar el primer paso, invitándome a ser su guía….ay! cuanto deseaba besar con fervor y pasión esos labios, pero el miedo y la incertidumbre de saber cómo se sentiría y que ocurriría luego, me mantenían anclada al mismo sitio, sin poder efectuar movimiento alguno…

Cansado de esperar por mis labios, tomó mi rostro entre sus manos y suavemente puso fin a la distancia entre nosotros; mis labios recibieron con intensidad la pasión y la prisa que emanaban los suyos, apurando el tiempo como si de este, mucho no quedara…podrían haber sido horas, días o incluso años, el tiempo que nuestros labios permanecieron unidos, pues entre los dos no había tiempo ni espacio más que el que ocupábamos en ese instante, todo pasaba por nuestro lado pero nada nos detenía o nos distraía, porque ni el tiempo ni el espacio eran barreras para nuestra pasión…cuando se separaron nuestros labios parecía que hubiese pasado una eternidad, el me miró, sonrió cerró sus ojos y suspirando dijo:

Cuanto esperé para sentir eso… me atrevería a decir que hace siglos espero por ti… -abrió nuevamente sus ojos-. Sabes, no sé cuanto más hubiese podido resistir sin besarte…

Jum- agaché la cabeza-, si sigues diciéndolo de ese modo pensaré que solo pretendes eso, que solo quieres jugar conmigo…

Nunca haría eso, no podría, no puedo…-dijo sonriéndome tiernamente.

La verdad es que no sé nada o al menos no sé mucho sobre ti…-le dije intentando contradecirlo.

¿Podrías al menos disfrutar este momento?-dijo con un poco de impaciencia-, luego, te diré todo lo que quieras saber…-concluyó suspirando…

Jum, ¿Es que acaso no sabes reconocer excusas?-le dije divertida.

Oh, ahora comprendo-me dijo, simulando que no había entendido lo anterior-tu pretendías jugar un poco conmigo…-eso lo dijo más para sí mismo que para mí.

¿De veras no habías entendido?-le pregunté, dudando ya si era una broma o era realidad.

Jajaja, ¿En serio crees que pasaría por alto un juego como ese?-me preguntó sonriéndose-¿En serio piensas que no me di cuenta de tus excusas?-preguntó nuevamente, esta vez con un tono de fastidio.

No, no es lo que pienso; se que captaste lo de las excusas y el juego…-le dije dubitativa-me preocupa cómo te sientes al respecto, solo eso…-me silenció con un beso y suspiró profundamente:

No me molestó en lo absoluto, si a eso te refieres-acompañando su frase con un gesto tierno de negación- no creo que nada de lo que hagas, más aún si es solo un chiste, pueda molestarme o hacerme enfadar…-concluyó sonriéndome, mientras acariciaba mi mejilla.

Algún día te enfadarás conmigo-le dije riéndome.

Si eso sucede, mmm…ya encontraremos una solución-dijo contestando a mis preguntas sin formular.

Bien, si tu lo dices-dije dándome por vencida en cierto modo-está bien…

Jum.-dijo el negando con la cabeza, un signo de que no tenía remedio discutir conmigo. Nos sentamos en el césped del bosque y permanecimos juntos, hablando de nuestras vidas y experiencias, conociéndonos…

…….

De pronto, percibí un aroma, un aroma que me hacía agua la boca, presté más atención a él y me di cuenta de que se trataba de un grupo de venados; mi instinto natural de cazadora se despertó y concentré cada uno de mis sentidos en el aroma de esa manada, calculando mi próximo movimiento. Tanto fue así que no me percaté de que Austin me estaba llamando, acarició mi mejilla pero yo seguía absorta en mis pensamientos…

Oye… ¿Está todo bien? -dijo el por segunda vez, su cara denotaba preocupación.

Oh…lo lamento-dije volviendo a concentrarme en el- me distraje un poco…

Me miró un poco confundido:

¿En qué pensabas?-dijo con mirada preocupada.

Percibí un aroma-respondí-. Una manada de ciervos está cerca y su aroma me dio sed.

Oh…-me dijo, fingiendo estar avergonzado-lamento haberte interrumpido entonces…

No te preocupes-lo tranquilicé-solo quería saber donde estaban para poder cazarlos luego…

Ve. -me dijo, mirando hacia los árboles que teníamos en frente.

¿Cómo dices?- le pregunté extrañada.

A cazar-respondió el-. Ve a cazar si es lo que quieres; no te detendrás por mí, ¿o si?…

….-no tenía mucho que decir. Me limité a mirarlo con un poco de inquietud.

No es nada malo-dijo el casi riendo, yo solo asentí con la cabeza-. ¡Por favor! No te morirás de sed porque estás con alguien más ¿O sí?

No, pero…-el me interrumpió antes de que terminara la frase.

Solo ve a cazar-dijo él en tono de impaciencia-estaré aquí cuando regreses.

Eso es lo que me preocupa-dije yo a modo de broma-, que huyas cuando yo esté lo suficientemente lejos de ti…

Jaja -rió-, sabes que eso no pasará…bueno quizá lo intente- terminó en un tono más serio ahora.

Le di un codazo amigable en las costillas, y el echó a reír mientras me abrazaba tiernamente:

Bien-dije al fin, separándome a regañadientes de sus brazos-, entonces iré a cazar ciervos-concluí sonriendo.

Espera- dijo de pronto él, acercándose a mí.

¿Qué sucede?-pregunté preocupada.

Me besó en la mejilla:

No tardes mucho-susurró en mi oído, yo solo pude sonreír:

No lo haré-concluí, y mirándolo me puse de pie para comenzar a correr siguiendo el rastro de los venados por su aroma.