Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Siete lunas de Invierno · de

Siete lunas de Invierno — capítulo 4

(En Inglaterra)

(Contado por Simon)

Continuábamos caminando por el sendero del bosque en dirección al castillo, estaba tan sorprendido de que Ann estuviera de regreso en casa pero me sorprendía aún más el hecho de que había regresado sola…

Dime Ann-le dije de pronto, pues llevábamos un largo rato en silencio- ¿por qué has regresado sola? ¿Tu e Isabella han discutido o se han separado por alguna razón…?-dije lo último en un tono un tanto dubitativo porque sabía que si bien Ann e Isabella, otra de mis hermanas, se llevaban bastante bien, algunas veces tenían ciertos roces y cruces de opiniones…

No, nada de eso- respondió ella sonriendo- es solo que ella quería buscar a Amy y aprovechar para ir hasta Madrid y ver a los chicos, pero estará en casa para el día de acción de gracias, al igual que Amy y los muchachos…

Oh…-dije, con esa noticia me sentí un tanto triste, pues significaba que no vería a Amy hasta dentro de unas cuantas semanas y eso era demasiado…

Pero quizá regresan antes- dijo ella, advirtiendo que su comentario me había dado que pensar, luego me tomó la mano y me miró a los ojos y me dijo- Ey…sabes que ella volverá, ninguno de los dos puede separarse tanto tiempo del otro, y lo sabes…

Lo sé- dije devolviéndole la mirada-, pero no se por cuánto tiempo más podré resistir, la extraño y no solo a ella, llevo meses solo…

Oye, no fui yo la que no quiso acompañar a su hermana…-dijo en un tono que sugería que en parte era mi culpa que ella no estuviera conmigo ahora…y como casi siempre, Ann tenía razón, no tenía mucho de qué quejarme, así que dirigí mi mirada a hacia un grupo de aves que reposaba en la rama más baja de un árbol cercano, estaban todas juntas, se hacían compañía unas a otras, y me hizo recordar los tiempos en que Amy y yo estábamos juntos casi todo el tiempo y que al crecer vinieron otras responsabilidades, sin mencionar el hecho de que no le faltaban muchas gotas a la copa para llenarse y que quizás pronto estallaría una guerra, pero a pesar de eso no nos separábamos en ningún momento y ahora cuando todo estaba tan tranquilo y podríamos estar disfrutando, ella está alejada de mi y de nuestra familia…

Muchas cosas han cambiado, ¿no es así?- pregunté aunque no sé si dirigí esa pregunta a mi hermana o a mí mismo…

Si, quizás sea así-dijo Ann un tanto distraída- pero aún tenemos a nuestra familia y si bien todo es distinto y mucho más arriesgado ahora, tenemos la certeza de que ellos siempre estarán con nosotros.

Si, supongo- contesté.

Mira, estamos llegando a casa...-dijo de pronto Ann, sobresaltándome, pues en ese corto tiempo me había sumido en mis pensamientos…

Si…-dije con una media sonrisa asomando en mi cara-hogar dulce hogar.

(Contado por Laura)

(N. de A.: Laura y Alexander son los padres de Ann, Isabella, Stefan, Austin, Amy y Simon)

Estaba preparando café en la cocina y escuché una conversación proveniente del bosque, las voces eran de Simon y de Ann, ¿De Ann? Ella está aquí, regresó una de mis niñas, pensé, y al instante tuve pegado a mí a Alex, que me tomó por la cintura:

¿Han escuchado bien mis oídos los pensamientos de esta damisela?-dijo esto y sonrió, pues yo respondí a su pregunta con una afirmación en mi pensamiento…

Oh…-fue todo lo que dijo y desapareció con la misma rapidez con la que llegó a mi lado…

Yo por mi parte, aparecí a unos pasos de la puerta suponiendo que Alex estaría allí esperando ver entrar a Simon acompañado de Ann, pero no lo encontré allí, primero me sorprendí y luego recordé como me había dado la bienvenida hace un año, y al recordar esto intenté detenerlo pero:

Ahhhh!!- un grito un tanto atemorizante, seguido del ruido de la cristalería al romperse demostró que el ya había cumplido su cometido, había asustado a Ann, y ella había gritado…Lo mataré si se ha roto una de las copas de cristal de Cassandra (N. de A.: Cassandra y Albert, son los abuelos de Laura, fallecidos antes de esta historia).

¡Alexander Vanquish!- grité furiosa-¡Comienza a correr ahora mismo o será la última vez que veas a tus hijos! A fuera solo se escuchaban las risas contenidas de Ann y Simon y la respiración silenciosa pero agitada de su padre....

(Contado por Alexander)

¡Alexander Vanquish!-gritó Laura de pronto y supe que había cometido el peor error de mi vida, y quizá el ultimo, si el grito que había dado mi hija lograba romper la cristalería de Cassandra-¡Comienza a correr ahora mismo o será la última vez que veas a tus hijos!-al escuchar eso Ann me hizo una mueca de burla y tanto Simon como ella estallaron en contenidas carcajadas.

Te matará-dijo Simon entre risas-te matará si una de esas copas llega a tener un mínimo rasguño…

Gracias por la información muchacho-le contesté mirándolo con odio.

Vamos, no nos mires de ese modo-dijo Ann-puede ser la última vez que veas nuestras caras y no quiero recordarte como el padre que murió odiándonos por el resto de mi vida…Solo la miré, solo eso, y ella hizo silencio o al menos no habló de nuevo…entonces apareció Laura, justo en frente de mi…

No está contenta…jajaja- pensó Simon.

Para nada…-contestó Ann.

Alexander Vanquish-dijo Laura poniendo énfasis en las últimas sílabas de mi apellido-¿Cuántas veces debo decirte que no hagas eso?

Lo siento amor-murmuré por lo bajo-no era mi intención romper la cristalería de Cassandra…-aunque dije esto ella continuaba mirándome con enfado, y de pronto se tranquilizó, y sus facciones mostraron concentración en algo ajeno a nosotros, eso me sorprendió mucho, ella no solía cambiar tan rápido su ánimo…

¿Amor?-pregunté en tono de preocupación- ¿te encuentras bien?

¿Cómo dices?-preguntó ella.

¿Te encuentras bien?-volví a preguntar.

Si,-dijo ella recorriendo con su mirada el terreno más cercano-es solo que aquí hay alguien más, alguien que nos está vigilando.-giró su cabeza y nos miró a los tres y en voz lo suficientemente baja para que solo nosotros la escucháramos dijo:

Solo síganme, hagan que parezca que realmente estamos preocupados-y miró de nuevo a su alrededor esta vez percibiendo aromas y luego dijo- le daré un gran susto a alguien- dicho esto sonrió y miró de reojo a unos árboles que estaban detrás de ella.

(Contado por Laura)

Alexander Vanquish- dije apareciendo en frente de él y haciendo énfasis en las últimas sílabas de su apellido-¿Cuántas veces debo decirte que no hagas eso?-concluí mirándolo enfadada.

Lo siento amor.-contestó Alex-No era mi intención romper la cristalería de Cassandra. Yo continuaba mirándolo con enfado cuando un aroma proveniente del bosque me distrajo; el aroma era familiar, muy familiar diría yo…si, era familiar, era de alguien a quien yo conocía a la perfección, y estaba muy segura de que quería darnos un buen susto; primero iba a dejar que lo hiciera y luego pensé que si lo permitía Ann gritaría de nuevo y otro poco de la cristalería de mi abuela se destrozaría y que terminaría cometiendo dos asesinatos en vez de uno, todo lo pensé en dos segundos y Alex advirtiendo mi repentino cambio de ánimo pregunto:

¿Amor?-preguntó en tono de preocupación- ¿te encuentras bien?

¿Cómo dices?-pregunté, fingiendo estar distraída.

¿Te encuentras bien?-volvió a preguntar Alex.

Si,-contesté, recorriendo con la mirada el terreno más cercano-es solo que aquí hay alguien más, alguien que nos está vigilando.-giré la cabeza y los miré; y en voz lo suficientemente baja para que solo ellos me escuchasen dije:

Solo síganme, hagan que parezca que realmente estamos preocupados-y miré de nuevo a mi alrededor esta vez, tratando depercibir de donde provenía el aroma más cercano, y luego dije- le daré un gran susto al alguien- luego sonreí y miré de reojo a unos árboles que estaban a mis espaldas, di media vuelta y salté silenciosamente a uno de ellos, aterrizando justo detrás del individuo que pretendía asustarnos

Hacía varios meses que no sabía de nada acerca de ti-le dije sobresaltándolo-no pensabas anunciarte antes de entrar a casa, ¿Hermanito?...