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El más bello de mis males. — capítulo 16

Celeste cruzo a toda prisa el pasillo de las mazmorras hasta llegar a su aula donde Peeves estaba rompiendo todo su material de investigación.

  • ¡Detente! - le grito desesperada - ¡Lárgate de aquí de una buena vez!

Aquel diablillo volteo a verla con su típica sonrisa maligna y se carcajeo de ella sin importarle siquiera que Celeste echara lumbre por los ojos

  • ¿Enojada Demente? - dijo Peeves aun riendo - Demente debe de calmarse o pensaran que esta loca como una cabra

  • Te repito que mi nombre es Demetria, no Demente y el que esta loco es otro - le respondió fieramente - solo déjame ponerte las manos encima

Sin importarle nada Peeves comenzó a lanzarle a Celeste las botellas de cristal llenas de líquidos de diferentes tonalidades, las que se estrellaban a los pies de la chica y mientras ella corría desesperada tratando de impedir el desastre que se estaba generando, él se carcajeaba y volaba de un lado a otro.

  • ¡Basta ya! - grito angustiada - estas arruinando todo mi trabajo

  • Uno, dos, tres - cantaba Peeves divertido al mismo tiempo que paso junto a ella y le deshizo la coleta con que sostenía su largo cabello - loca se volvió… uno, dos, tres, en San Mungo acabo…

  • ¿Por qué estas haciendo esto? - Celeste no podía comprender su actitud - ¡no!... deja eso

Con una mirada retadora el poltergeist levanto un gran caldero que aun tenia un líquido marrón en su interior, apunto hacia Celeste y con una gran fuerza lo aventó por los aires, ella solo alcanzo a dar un brinco hacia afuera del aula para evitar el golpe e inmediatamente después Peeves salio flotando por el muro del salón dirigiéndose hacia las escaleras.

Sin dudarlo Celeste emprendió el trote para ir tras de Peeves, pero antes de poder darle alcance una puerta se abrió bruscamente en sus narices haciéndola detenerse de golpe. Frente a ella se hizo visible la silueta de Severus Snape pero algo no andaba bien, su rostro lucia mas atemorizarte que en otras ocasiones y era evidente de que él la contemplaba con aborrecimiento.

  • Severus - dijo Celeste tratando de ignorar su mirada - ayúdame a detener a Peeves, ha destrozado toda mi aula de clases…

Mas sin embargo la única reacción que obtuvo de él, aparte de su silencio sepulcral, fue un ágil movimiento que término atrapando uno de sus brazos, después la jalo con violencia hacia adentro de su habitación y con el impulso Celeste termino cayendo en el suelo pesadamente, como un vil saco de papas.

Ella no alcanzaba a comprender que era lo que estaba ocurriendo, atontada aun en el piso volteo a ver en dirección a Snape, quien para entonces cerraba la puerta con su varita con un hechizo para que esta no fuera abierta tan fácilmente.

  • Sev - dijo en un suspiro la chica - ¿Qué ocurre?

Snape con paso firme se acerco, la levanto con brusquedad y aprovecho de inmediato el terror reflejado en los ojos de Celeste para tomarla por el cuello sin que ella alcanzara a defenderse, logrando empujarla tan enérgicamente que la estrello contra uno de los muros de la habitación.

  • ¡Suéltame! - ella suplico tratando de jalar aire hasta sus pulmones - Severus no puedo respirar… te lo ruego

Celeste intento con ambas manos quitar de su cuello la mano de Severus pero fue imposible, el miedo la hizo presa fácil y la fuerza de él era superior a la suya.

  • Debería de matarte aquí mismo - le susurro Snape lentamente mientras seguía apretándola - no me agrada la gente que juega con fuego Celeste… y tú ya te quemaste

  • De… ¿de que hablas? - dijo la chica ahogadamente - no te entiendo

  • ¡Lo besaste! - por fin escupió las palabras que le atormentaban - mencionaste que no podrías estar en los brazos de nadie mas… ¿A que tratas de jugar?, ¿o alguien te dijo que lo hicieras?

  • Yo no juego a nada - confeso torturada - Sev yo no he jugado contigo

Las lágrimas empezaron a brotar de sus dulces ojos grises hasta llegar a depositarse en la mano de Severus que aun estaba en su cuello, en realidad no eran fruto del dolor físico sino de las duras palabras de Snape, sabia que no debía de haber besado a Edward y lamentaba haber puesto en duda su palabra, pero aquella reacción era demasiado drástica.

  • No me fío de ti Nobilis - entrecerró los ojos contemplándola con desprecio - y te aclaro que yo no soy juguete de nadie, ¿Acaso Karkarov te ha convencido de algo?, ese idiota es capas de todo con tal de convencerme para que me marche de Hogwarts

  • No se de que hablas - negó de nuevo estar enterada - se que es un Mortifago pero nunca me ha pedido algo semejante

Snape la miro con sospecha, dejo de apretarle el cuello y se hizo a un lado.

Al sentir que él liberaba su cuello tomo aire lo más aprisa que pudo y de reojo pudo contemplar el pedazo de pergamino donde ella le había confesado a su Profesor de Pociones que lo amaba.

  • Eso es mío - no podía creer que él tuviera esa carta - ¿Pero como?...

  • ¿Cómo llego a mis manos? - dijo Snape fríamente sin voltear a verla - eso no importa ahora

  • Lo sabias… - murmuro recelosa - siempre lo supiste

  • Si - confeso Snape sin darle importancia - lo sabía y he de admitir que no me intereso en lo mas mínimo… y ahora tampoco

  • Eso no es verdad, ¡Mientes! - le grito a la cara, cosa que lamento unos segundos después cuando este la tomo agresivamente de ambas muñecas y la acerco a él

  • La que ha mentido eres tú - siseo como serpiente - contesta, ¿Te divertiste con tu jueguito?

  • ¿Te parece que me he divertido? - ella podía sentir el calor de la respiración de él en las mejillas - lo que siento por ti no es un juego y jamás lo será

Celeste se sentía agitada por tantas sacudidas, el tener tan cercas a Severus y no poder convencerlo de su sinceridad la destruía por completo y sin pensarlo más lo abrazo lo más fuerte que pudo.

El profesor de pociones no la aparto pero tampoco dijo nada.

*-*Sev escúchame- imploro Celeste sollozando y aferrándose a él - si te he ofendido te pido disculpas… pero por favor no sigas desgarrando mi alma al poner en duda el amor que te profeso

Cuando esas palabras lastimeras llegaron hasta Snape ya no pudo contener el caer en las redes de la magia que despedía esa mujer, sus lágrimas lo inquietaron tanto que se vio obligado a buscar su rostro y besarla en los labios con una excitación ya indomable.

Ambos se besaron una y otra vez hasta casi no poder respirar, Snape desabrocho la parte del vestido que envolvía el cuello de Celeste y después de contemplarlo lo beso, ella al sentir ese calido contacto dejo escapar un gemido el cual ocasiono que Snape se sujetara más a ella. Sus respiraciones se hacían cada vez mas entrecortadas y con un solo movimiento Severus alzo a Celeste en el aire para después colocarla en la cama.

Al caer en el suave lecho ambos ya sabían lo que ocurriría esa noche, no podían dar marcha atrás a lo que se avecinaba, habían llegado a un punto sin retorno en donde sus cuerpos se anhelaban locamente y ese hecho ya era indiscutible.

  • Celeste - suspiro su nombre al encontrarse sobre de ella - te deseo, te deseo terriblemente

Aquellas palabras produjeron una sensación de nerviosismo en el estomago de ella e instintivamente lo envolvió entre sus piernas, él las acaricio ansioso para después introducir una de sus manos bajo la falda del vestido.

Celeste sin pensarlo dos veces desabrocho los botones de la camisa de él e inmediatamente observo abstraída su pálida piel, acerco su rostro para aspirar aquel olor que le encantaba y le beso el pecho tiernamente, para después besarlo también en el cuello.

  • Tómame ahora mismo - Celeste susurro tiernamente al oído de Severus - hazlo y sabrás que no te he mentido…

Severus la contemplo directo a los ojos, buscando en ellos cualquier indicio de duda o arrepentimiento de lo que había dicho, pero al no encontrar nada volvió a besarla mientras se refugiaba en medio de aquel par de piernas que lo hacían perder el juicio.

En el preciso momento en que Celeste se fundió con el cuerpo de Severus un placer infinito lleno todo su ser, los gemidos de ambos no se hicieron esperar y sus almas al fin se armonizaron. No necesitaban estar desnudos para sentir el fuego que había en sus cuerpos y por primera vez Severus se dejo llevar por sus sentidos, olvidándose por completo del mundo exterior, de lo que ocurría fuera de esa habitación, de lo que con seguridad lo llevaría lejos de Celeste.

  • Te amo Severus - dijo Celeste en un suspiro pero él no le respondió

Unas horas después Celeste se levanto de la cama sin hacer ruido, no quería despertar a Severus, se veía tan encantador durmiendo que ni siquiera lo beso para despedirse, abrocho la parte del vestido que iba en su cuello, se quito las sandalias altas que llevaba para poder caminar de puntitas, tomo su varita del suelo y sin pronunciar una sola palabra echo un encantamiento a la puerta para que se abriera y cerrara a su salida.

Con una sonrisa en los labios subió las escaleras y avanzo descalza por los largos pasillos de Hogwarts, los cuales se hallaban completamente vacíos, al entrar a su habitación pudo saber con exactitud que era poco después de las cuatro de la madrugada. Con cuidado se desnudo y entro a la ducha, el agua estaba caliente caía sobre su piel tan deliciosamente que se relajo por completo.

"Aun puedo distinguir el olor de su cuerpo" - medito mientras enjabonaba su cabello - "es increíble cuanto amor se puede sentir por alguien".

Su corazón aun latía con fuerza al solo recordar sus besos, ahora sabia que era lo que se sentía entregarse completamente al ser amado, pero por otro lado había roto por completo las reglas del colegio y pidió con toda su alma de que nadie se enterara de lo que había ocurrido esa noche.

Pacientemente se coloco al salir del baño un camisón y se refugio en su cama para tratar de dormir un poco, aunque eso iba a ser difícil tenia que intentarlo porque de lo contrario no podría mantenerse de pie el resto del día.