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El más bello de mis males. — capítulo 17

**-**Hola chicos - saludo Celeste alegremente - Buenos días

  • Buenos días Celeste - contesto Hermione también de buen humor

**-**Ni tan buenos - secundo Ron molesto - ¿Verdad Harry?

**-**Yo no se - Harry lucia cansado y desajusto con ambos chicos

-¿Sucede algo? - aparentemente Celeste se había perdido de algo en el baile del día anterior

**-**No mucho - respondió Hermione mirando con disimulo a Ron - niñerías únicamente ¿No Ron?

El chico peligroso bufo indignado y no contesto a la pregunta, en su lugar mordió un pedazo de pan con suma fiereza

  • Muy bien - Celeste balbuceo no muy convencida - los veré mas tarde

  • De acuerdo - dijo Hermi como si nada estuviera pasando - nos vemos

Al seguir su camino entre las mesas en el Gran Salón Celeste vio a lo lejos a Severus, quien comía con demasiada prisa y no tenia tiempo para platicar con nadie, pues pudo notar que la Profesora Sinistra le dijo algo y él ni siquiera volteo o respondió.

  • Buenos días - Celeste saludo a ambos Profesores, pero solola Profesora le devolvió el saludo

Tomo asiento ignorando el silencio de Snape, se sirvió algo de cereal y en seguida noto que la jarra de leche se encontraba del otro extremo, justo a un lado de él

  • ¿Podría pasarme la leche Profesor Snape? - lo miro esperando una respuesta pero aun siguió ignorándola

"¿Qué le pasa?" - Celeste empezó a preocuparse - "¿No me abra escuchado?"

  • ¿Profesor? - lo volvió a llamar ella y al mismo tiempo con su mano toco la de él, sin esperárselo Snape dio un brinco algo nervioso, pero aun así no la miro - perdón por interrumpirlo, pero yo solo quiero un poco de leche

En completo silencio Severus alzo la jarra y estiro el brazo hacia ella con la mirada fija hacia el frente.

Celeste palideció ante aquella actitud y tomo la jarra. "¡Soy yo!"- quiso pensar -"¿Pero?... ¿porque actúa así conmigo después de…? no, no puede ser de ese tipo de hombres, no él"

Un dolor agudo la había tomado por sorpresa, no quería admitir que sus sospechas eran reales, ella lo amaba demasiado para creerlo capaz de algo tan inmundo, no juzgaba ser capas de poder sobrellevar esa actitud tan distante que él le enviaba.

No paresia lógico que él pudiera creer que lo que había sucedido entre ambos quedaría en el olvido de un día a otro, trato de verlo a los ojos para tratar de percibir en ellos la verdad, pero Snape insistía en desviar la mirada.

A los pocos segundos Severus se excuso, se puso de pie y salio con paso rápido del lugar, dejando a Celeste ahí, mirándolo con los ojos muy abiertos y expectantes.

"Tú no, por favor…" - su corazón parecía dejarle de latir, el apetito lo perdió por completo y opto por retirarse también.

Ella necesitaba hablar con él, algo malo le ocurría o por lo menos eso quería pensar, deseaba que fuera algo más… tenia que ser algo más.

Camino lentamente por el vestíbulo, no sabia si subir a su habitación o bien bajar a las mazmorras y empezar a arreglar el desastre que había hecho Peeves.

  • ¿Celeste? - sin que ella lo hubiera notado Edward había salido tras de ella dejando también su desayuno a medias - ¿Te sientes mal?

  • Oh - exclamó ella algo despistada - Buenos días Eddy, ¿Qué me decías?

  • Vaya - suspiro - ya me acostumbre a ser ignorado de vez en cuando

Ella lo miro confundida, definitivamente él la había hallado en otro mundo, en su mundo de conflictos internos para ser precisos y que solo ella entendía.

  • Perdón Eddy - trato de eludirse - es que… ayer Peeves destrozo mi aula de clases y estoy pensando en aprovechar e ir a corregir ese desorden

  • ¿Por qué no me extraña oír eso? - levanto ambas cejas sonriendo - siempre encuentra la manera de molestar. Yo te ayudare, mi tren sale hasta el anochecer

  • Gracias - respondió aun algo distraída

Ambos se encaminaron a las profundidades de Hogwarts hasta llegar a la aula de Celeste, todo el camino ambos guardaron silencio y ya estando solos con la puerta cerrada Edward no pudo quedarse callado.

  • ¿Es él, verdad? - pregunto seriamente - ¿¡Qué te hizo ese hijo de…?!

  • Nada Eddy - respondió Celeste tratando de fingir alegría - hoy despertaste paranoico

  • Celeste… - la miro con severidad y puso ambos manos en su cintura - no trates de engañarme

  • No es nada - repitió sonriendo y mintió - solo que me entristece haber perdido todo mi trabajo

  • ¡Ah! - se alegro Edward - si solo es eso entonces no es tan grave. Mira con un movimiento de varita todo se repara, bueno casi todo porque las pociones definitivamente ya se perdieron, pero el material quedara como nuevo.

  • Tienes razón - respondió ella -"casi" todo quedara reparado.

Edward la miro aun no muy convencido, pero no quiso presionarla para sacarle la verdad, pero de algo si estaba seguro, Snape era el responsable.

  • De acuerdo -dijo Edward y se remango la tunica- pues entonces ¡Varitas a la obra!

"No puedo, no puedo" - se repetía Snape caminando en círculos por su despacho - "No puedo mirarla a los ojos"

Jamás hubiera pensado que una cosa así pudiera suceder, era la primera vez que eludía a una simple mirada, a un rose, al sonido de una voz a una persona tan frágil.

¿Cómo lograr verla después de lo que le había hecho?, él no era como Igor, no podía pensar en Celeste como si fuera un objeto, el objeto de sus más oscuros deseos, ella tenia un alma, una bastante hermosa para ser aplastada como una débil mariposa guarecida bajo un fuerte puño, bajo su puño para ser exactos y no podía dejar de sentirse mezquino.

Se había aprovechado de la situación evidentemente, la acorralo estando bajo la influencia de los celos dejándola sin salida, la había dejado sin otra opción más que la de acceder a sus impulsos morbosos. Aborrecía a Igor por marcarla como presa de cacería y para su sorpresa ó agudeza, él lo había hecho de la misma manera.

"Se veía tan hermosa" - admitió apesadumbrado - "Desde que entro al salón mi sangre comenzó a hervir"

Por fin había conseguido lo que tanto ansiaba, el tenerla entre sus brazos, pero por alguna extraña razón no se sentía complacido de ello. Aceptaba que le había resultado bastante excitante el saber que había sido el primer hombre que había estado de esa manera con Celeste… ¿Pero y si eso había sido un error?, el peor de todos los que había cometido en su vida.

Ahora él y Celeste estaban unidos por un hilo invisible, del que ellos dos solo sabían de su existencia, ella no pedía nada a cambio, ni promesas ni obligaciones, pero… quien hubiera dicho que ella fuera después de la tormenta la tranquilidad, la paz y la calma que tanto necesitaba, que ella fuera el ingrediente principal de la mejor poción que pudiera haber descubierto y lo mas sobresaliente de todo, que consiguiera en solo una noche que él lo reconociera.

Se sumergió en un lamento de tortura, el recuerdo de sus besos le caían encima aplastándolo. "Posiblemente… talvez yo…" - trato de encontrar una respuesta - "no, no puede ser… yo no puedo amarla, no debo amarla"

Sonaba ridículo que lo negara, se rehusaba a atreverse a considerar siquiera el riesgo que eso significaba, había jurado no volverse a enamorar de nadie, de no causarle daño a nadie más. Él enamorarse era igual que sentenciar a la otra persona a una muerte segura y él no podía soportar peder a alguien tan importante de nuevo.

Tenia la vista fija en una sola meta, enmendar los grandes errores que había cometido en su pasado, no podía encontrar en que momento exacto se empezó a desviar tanto de esa finalidad.

Ella tenia la culpa, ella era la perfecta imagen de la mujer pura, intocable, prohibida, la que conseguía sacar sus deseos más profundos e inconfesables. No era la primera vez que poseía un cuerpo femenino, pero jamás ninguno había conseguido poner en duda su cordura.

No solo temía por la seguridad de Celeste, si no que esta terminara aborreciéndolo, le estaba ocultando demasiadas cosas, no solo el hecho de ser un Mortifago, si no también el que había conocido a su madre y muchas cosas que giraban con ese hecho.

Con paso decidió fue hacia atrás de su escritorio y abrió varios cajones de un archivero, de uno de ellos saco un gran registro y emprendió a examinarlo frenéticamente.

"Nobilis, Nobilis…" - buscaba en una larga lista de alumnos que habían pertenecido a Hogwarts- "Nobilis, Celeste Demetria… ¡aquí esta!"

Avanzo varias hojas más hasta que encontró la información completa y la saco de un solo movimiento del enorme montón de hojas.

EXPEDIENTE000376-160821


Nombre:Nobilis, Celeste Demetria

Fecha de IngresoFebrero 1976

Edad10 años

CasaRavenclaw

Fecha de Nacimiento01 Septiembre 1966

PadreNo registrado

MadreAbigail Nicefora Nobilis

Habilidades Ansorbedor (Se solicita discreción)

--------- 

Fecha de TerminoSeptiembre 1981

EstatusInconcluso, Causa externa. // Transferida.

PromedioExtraordinario

"¿A quien trato de engañar?" - se rasco la cabeza - "Abigail era su madre… Albus ya me lo había confirmado, no puedo esperar que eso cambie por arte de magia"

El atardecer llego más rápido de lo que ella había imaginado. Ahí estaba, parada sin mover un solo músculo, contemplando el carruaje, donde iba Edward, atravesando a los dos grandes cerdos alados que se hallaban en la entrada.

El bosque se podía ver a lo lejos, oscuro y traicionero, pero en ese instante eso no le interesaba.

"Adelante Celeste" - se animaba a si misma - "Ve a buscarlo, corre hacia él"

Pero aun así su cuerpo seguía sin moverse, le dolía demasiado la sola idea de perderlo, a su pesar él era el más bello de sus males…

"Eso es…" - vislumbró al fin - "Él es el más bello de mis males"- una lagrima se escapo y rodó por su rosada mejilla - "Y lo peor de todo es que no me importa, debo de estar loca"

Cuando por fin sus piernas la obedecieron no fue para regresar al interior del colegio, necesitaba caminar, respirar un poco de aire puro, pues consideraba ahogarse cada vez que se imaginaba encerrada dentro de cuatro muros. "Tengo que respirar, no puedo seguir estrellándome".

No duro mucho tiempo caminando a la orilla del lago cuando el ruido de unos pasos caminando sobre el césped la alerto de que no estaba sola y alguien se acercaba lentamente a ella por la espalda.

"¿Será un Mortifago?" - pensó de inmediato - "¡No me importa, que de una buena vez venga por mi!". Y era verdad en ese momento no podía pensar en nada más que en el dolor de su corazón.

Se quedo de pie fingiendo estar observando la enorme acumulación de agua, el viento frío soplo sobre su rostro alcanzando mover su largo cabello y sin esperárselo a sus espaldas dos brazos la tomaron lentamente por la cintura y un rostro varonil se poso sobre su hombro derecho

  • Talvez debería de dormir sin despertar - Celeste escucho una triste voz susurrar en su oído - solo quisiera soñar con el final… para comenzar otra vez sin tener que renunciar a ti…