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El más bello de mis males. — capítulo 20
- ¿Qué sucede aquí? - pregunto Celeste con voz autoritaria - ¿Puedo ayudarle en algo señorita Skeeter?
Las Tres escobas regularmente era un lugar agradable, donde todos disfrutaban de sus bebidas preferidas, olvidaban los problemas rutinarios para pasar a temas mucho más divertidos y compartían anécdotas, así que cualquier conflicto o pelea era evidente.
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No creo - le contesto la reportera ataviada con una horrible tunica amarilla - nosotros ya nos retirábamos
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Eso pensé - dijo Celeste secamente - por cierto, deje de insultar a los estudiantes, si me vuelvo a enterar que lo hace el Director Dumbledore no estará muy contento cuando se lo diga
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Pues deberían de enseñarles más respeto hacia sus mayores - se defendió la bruja de anteojos - deja mucho que desear su comportamiento
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¿En verdad? - sonrío Celeste hipócritamente - pues me párese interesante que esa observación venga de una Bruja "adulta" que se rebaja al nivel de una adolescente
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¡Como se atreve! - grito Rita Skeeter indignada - ya veo que no puedo esperar nada de los estudiantes si los profesores están igual
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Tómelo como guste - dijo Celeste aun sonriendo y recordando cuando Severus pronunciaba esas palabras - que tenga un buen día señorita Skeeter
La reportera y su fotógrafo salieron de la taberna molestos, nada le parecía a Celeste más molesto que alguien tratando de aprovecharse de una persona más débil y aunque estaba segura que Hermione era muchísimo más inteligente que Rita, no podía permitir que esta le llamara entupida a una estudiente y menos frente a sus narices.
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¿Estas bien Hermi? - pregunto preocupada a la estudiante - esa mujer es horrible
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Si, gracias - contesto la chica castaña aun molesta - aunque aun no se como consigue la información de sus artículos
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Cuando la gente es mañosa - dijo Celeste - ya conoce los trucos para abrirse paso
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Pero ahora tendrán problemas - hablo Ron - esa mujer se las va a ingeniar para inventar algo de ustedes
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Que lo intente - grito Hermione molesta - ¿Verdad Celeste?
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No creo que consiga nada interesante
Ese sábado Harry, Hermione y Ron habían ido a Hogsmeade muy temprano, se habían encontrado con Ludo Bagman conversando con algunos duendes y para su pesar después con la "Reportera del terror", una periodista chismosa y mentirosa, que gracias a su pluma mágica cambiaba las palabras de las entrevistas que la gente, sin conocerla, le daban sin saber lo que les esperaba.
Ya varias veces, al abrir el diario El Profeta, Celeste había echado un vistazo a dichos reportajes que a su parecer no eran nada éticos ni fiables. El último había rebasado las fronteras y gracias a ella el Profesor Hagrid había sufrido un severo ataque de depresión. Fue cuando Celeste decidió no volver a adquirir dicho periódico mágico.
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Chicos - empezó a despedirse de ellos - tengo que salir a hacer un pendiente y luego me voy al colegio, nos vemos
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Hasta luego - dijeron los tres estudiantes al unísono
Celeste se encamino hasta el área de las tiendas para ir en busca de respuestas, no sabia si aquella bruja, ya muy anciana, la reconocería o sabría de qué le estaba hablando, pero tenía que intentarlo
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Buenos días señorita - la saludo otra bruja más joven
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Buenos días- contesto y volteo a ver si encontraba a la anciana - disculpe la ultima vez me atendió ya una persona mayor, ¿de casualidad se encontrara ella?
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Claro, es mi abuela - le sonrío la chiquilla - permítame un segundo
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Si
La tienda lucia exactamente igual, las cosas seguían empolvadas, arrumbadas y ordenadas en categorías un poco raras.
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Dígame ¿En que puedo ayudarle? - una voz senil llego a los oídos de Celeste
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Hola - le sonrío tiernamente - ¿recuerda usted este dije?
Celeste metió su mano dentro del cuello de su abrigo para sacar la cadena en donde colgaba la mitad del corazón mágico.
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¡Ah!, por supuesto que lo recuerdo - lo contemplo cuidadosamente - de hecho hace poco salio de esta tienda
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Así es - dijo Celeste emocionada - ¿Recuerda cuando lo adquirieron?
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Si - la miro la anciana
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Bueno, talvez suene raro pero - Celeste se moría de la vergüenza - ¿Recuerda como era esa persona?
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No, lo siento - esa respuesta decepciono a Celeste - la compro enviando una lechuza poco después de que usted salio de esta tienda, fue muy especifica la nota y el dinero ya venia adjunto.
"Diablos" - pensó disgustada - "otra vez vuelvo a donde estaba… sin saber ni un pepino de lo que esta pasando"
- Bueno, muchas gracias y con su permiso - Celeste abrió la puerta del negocio y salio arrastrando los pies.
Otra vez se había quedado con la incógnita, era como si esa persona no deseara ser encontrada, por más que ponía de su esfuerzo siempre terminaba topándose con un muro.
Al caminar varias calles un enorme perro la asusto, había salido de un callejón y no paraba de ladrarle, Celeste trato de ignorarlo pero cuando noto que empezó a seguirla de forma amenazadora salio corriendo, al doblar en una esquina choco con varios estudiantes que solo la observaron entretenidos. En su carrera olímpica tropezó dos veces (sin recibir ayuda de nadie para levantarse), tiro varios montones de frutas acomodados a las afueras de una tienda y para su vergüenza empujo a un pobre mago ya muy anciano haciendo que ha este se le cayera el sobrero que traía puesto.
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¡Lo siento!- se disculpo mientras corría - ¿Qué nunca me va a dejar?
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¡Expelliarmus!
El perro recibió el hechizo y salio despedido hacia atrás, Severus Snape estaba parado con la varita alzada, como siempre vestido de negro, contemplando al can que salio inmediatamente huyendo en dirección contraria, por un momento frunció el ceño y olvido que Celeste se encontraba ahí.
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¿Cómo pudiste? - le dijo Celeste enfurecida - era solo un perrito
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Un perro que pensaba desayunársela - Snape la miro sin inmutarse, guardo su varita y avanzo hacia ella - uno bastante grande…
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No era necesario
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De nada - sonrío despectivo - no debería de andar sola profesora
Celeste rodó los ojos sin poder creer lo sucedido, volteo hacia el piso un poco incomoda pues hace tiempo que los dos no se encontraban solos y se rasco detrás de su oreja izquierda.
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Vamos - por fin Snape rompió el silencio - la acompaño hasta Hogwarts
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No voy a Hogwarts - respondió insegura
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Yo creo que si - y con esas palabras avanzo un poco más en la dirección de la chica hasta estar ambos a escasos centímetros
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Muy bien - Celeste dio un paso atrás - pero puedo irme sola
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Es su decisión - Severus acomodo su larga capa y siguió su camino sin voltear hacia atrás - solo que no respondo si otro "perrito" llega a merendársela
Ella lo contemplo desaparecer por la calle, "Tu pusiste las reglas Severus Snape y ahora resulta que no las recuerdas"- camino sigilosamente siguiendo los pasos de Severus que se habían marcado en la nieve, pero al tratar de girar en la esquina él la esperaba con los brazos cruzados.
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¿No que era mi decisión? - lo interrogo Celeste - ¡estabas esperando que me fuera para seguirme!
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No se de que me habla Profesora Nobilis - insistió Snape - yo no fui quien le dijo a Dumbledore que había alguien burlado la seguridad de Hogwarts
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Yo no lo dije de esa manera - se defendió - y no fue mi culpa que te pidiera que mantuvieras los ojos abiertos
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Claro - le respondió sarcásticamente
Después de lo que había pasado la noche de navidad evitaban cualquier situación en donde se encontraran solos, Severus lo prefirió de esa manera.
"Esto no puede continuar así" - recordó Celeste las palabras de él - *"Ahora lo más importante es tenerte alejada del peligro y lo que sucedió no ayudara en nada".*Aquella decisión entristecía su corazón ya que no era fácil respetar lo dicho y hacer como si nada hubiera o estuviera pasando, pero había tomado la decisión de cumplir al pie de la letra lo impuesto por el Profesor de Pociones y ganarle en su propio movimiento.
Al contrario de ella Snape desde entonces la llamaba de usted, evitaba a toda costa cualquier roce y sobre todo era más territorial en su espacio, pero por otro lado ella debía de aceptar que las cosas ya se habían salido de control, era preferible mantenerse alejados, lo más que se pudiera.
No pensaba hacerlo para siempre, pues eso la mataría, así que decidió que en cuanto la situación mejorara y él cancelara las "reglas" intentaría de nuevo acercarse a él, "No puedes pedirme que me olvide de ti Severus Snape"- lo miro a los ojos y sonrío
-¿Qué? - Snape pregunto con los ojos entrecerrados - ¿Trama algo Nobilis?
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Nada - saco la lengua traviesamente - solo pensaba en algo
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Sea lo que sea ni lo intente profesora - le advirtió en tono cansado
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Solo pensaba que seria divertirdo pedirle a un amigo que viniera a Hogwarts - mintió y espero su reacción - ya sabes, como con Edward
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Ya paso la época de los deseos navideños Nobilis - respondió fríamente - en vez de pensar en eso debería de concentrarse en su alrededor o bien… ¿como desea que la cocine otro animal?
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Eres insoportable - paso a su lado coquetamente - pero a la vez irresistible
Severus la contemplo con las mejillas sonrojadas, era obvio que Celeste era conocedora del poder seductor que ejercía en él, pero no estaba dispuesto a doblar las manos y caer de nuevo en sus brazos.
Caminaron por la nieve un rato más hasta llegar a las afueras del pueblito, sus huellas quedaron impresas perfectamente sobre la nieve hasta que la brisa las cubrió por completo y al saber que estaban rodeados de estudiantes se despidieron con solo un gesto.