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Historia 46243 — capítulo 1
Los rayos del sol se asomaban por las delicadas y traslucidas cortinas de mi habitacion. El mejor momento de la semana habia llegado: La mañana del sabado. Salte de la cama, me calce las sandalias de algodón de dormir y caminé apresurada al baño, no sin antes detenerme ante la computadora portátil y colocar una loca canción pop de melodía muy pegajosa. Después de cepillarme los dientes y peinarme el cabello con los dedos, (tal como odiaba mamá) salí del cuarto de baño bailando y cantando y abri las cortinas para darle una vista a la maravillosa ciudad donde vivia; New York. -¡Cora, el desayuno esta servido!- la voz de mamá se oyó clara y pasiva desde el comedor y corrí a presentarme -Hola mamá -me senté con una pierna cruzada en una de las cuatro sillas que acompañaban la mesa redonda de vidrio, frente a mí, una tostada francesa humeante reposaba en un plato color plateado y el vaso alto con jugo de naranja goteaba de la forma semejante a una transpiración humana. No disponíamos mucho tiempo para el desayuno los días de trabajo, por eso, cuando los fines de semana llegaban mamá se levantaba temprano para darnos un buen banquete a primeras horas del dia, cocinaba todo tipo de cosas: panqueques, pan tostado, huevos revueltos, tocineta y pare de contar, ademas adornaba el centro con una flor de Tulipán. Papá apareció en la entrada de la cocina segundos mas tarde, con el diario del día. -Buenos días familia -extendió una gran sonrisa por su rostro y al instante una sensación de alivio y relax se apoderó de mi cuerpo. Le devolví la sonrisa. -Hola papá -no se porque nunca me cansaba de ver esa imagen cada sabado. Mamá se acercó a la mesa con dos tazas de café muy caliente en ambas manos y tomo asiento después de acercarle una a papá. -Buen provecho, espero que les guste -tímida, agacho la mirada. Se que temía que alguna comida no le hubiera salido bien, mamá era consciente de que no se desempeñaba muy bien en la cocina pero aun así mejoraba con el tiempo. Yo le sonreí pero ella no se dio cuenta, entonces el desayuno, no silencioso sino todo lo contrario, comentador y divertido comenzó. Después de devorar toda la comida deliciosa de mamá y aumentar al menos una talla nos dispusimos a hablar o mejor dicho planear del resto del día. -Tal ves deberíamos ir a ese parque de diversiones que esta en Florida- propuso mamá y un ringtoon interrumpió la calma, papá frunció el ceño y se levanto de la mesa a contestar el telefono celular, en treinta segundos regresó -Tengo trabajo hoy y debes venir conmigo -miró a mamá con una expresión de lastima y cólera. Al instante el estomago se me revolcó- lo siento cariño, pero deberás sobrevivir este sábado sin nosotros -nos miramos tristes ambos y notando mis facciones contra-ataco con un comentario gracioso -quizás podrías salir con tus amigos, ya sabes, cosas que puedes hacer sin este par de viejos -sonreí pero aun no había olvidado la noticia de hace un minuto. Mamá y papá no eran personas viejas a pesar de mi edad, si no lo creen podrían preguntarle a mis amigos que consideran que mamá es una mujer sexy y se sentirían privilegiados con tener una cita con ella, o puedes hacer un Test entre mis amigas que mueren con ver a papá mas con su ropa formal de trabajo. Me habían concebido muy jóvenes y fui yo quien les inspiró un futuro mas valido. Dieciséis años después, aquí los tienen un hombre de treinta y seis años, empresario y una mujer de treinta y cuatro años, agente de famosos y administradora de empresas. Me levante recogiendo los platos y me dirigí al lavaplatos para ayudar a mamá -Supongo que sobreviviré -reí un poco para no dar trago amargo Mamá me siguió con la mirada y repitió mi acción tomando mas platos y llevándolos al lavaplatos. -Mamá... es un sabado familiar -deje los platos dentro del fregador y comencé la pequeña conversación mirándola frente a frente con los brazos cruzados -Lo se nena pero es trabajo, cuando a tu padre lo necesitan un fin de semana es porque la situación no esta muy linda Suspiré dándome por vencida. Subi una mano para arreglar mi cabello destras de mi oido y complete -¿Que podria hacer hoy si todo los deberes los hago en la semana? -Podrías salir a caminar... tomar aire tal vez -me sonrió de nuevo tiernamente y me di vuelta para terminar de recoger la mesa Mis padres se habían ido y yo ya me había cambiado con ropa cómoda para caminar por el parque de la ciudad. Jamas en mi corta vida había visitado ese parque, yo odiaba ejercitarme en un lugar donde el sol te quemaba y donde los mosquitos o cualquier bicho vivo podría perjudicarte, esta bien, quizás no le tenia mucha simpatía a la naturaleza. Otra cosa extraña, ¿trotar, y eso para que? en el gimnasio existían millones de aparatos que podrían convertir tus piernas en las mas envidiadas, pero ya era tarde por tomar una sugerencia de mi madre ya estaba parada frente al gran parque del centro y no saldría de allí hasta que cumpliera lo que venia a hacer. -Bien, relájate, digo mira a todas estas personas, ellas hacen esto a diario y aun viven... -alargue la mirada lo mas que pude abarcando la gente, los arboles y demás elementos frente a mi, tome un gran respiro y me propuse a caminar con la frente en alto- quizas hasta empiece a gustarme Baje la mirada feliz y complacida de darme cuenta que en ese momento estaba probando algo nuevo, mire mis zapatillas de trote y lo que vino en el siguiente minuto fue un impacto tan grande que me empujo hacia atrás callendo fuertemente al piso sin aire en los pulmones, me queje con un fuerte gemido del ultimo aire. -¡¿Que rayos te pasa?! ¿no sabes mirar por donde vas? Quería gritarle también, pegarle un puñetazo en la nariz y rompérsela para que se callara porque odiaba tanto los gritos, ¿por que tendria que gritarme?. Pero mis intentos fueron en vano, el pecho me dolía mucho y aun no conseguía fuerzas para tomar aire. -Idiota -susurre justo antes de tomar un gran bocado de aire puro Al abrir los ojos me encontré con la cosa mas asombrosa que jamas había esperado encontrarme, no se si esto normalmente pasaba pero frente a mi, sentado en el piso al igual que yo (incluyendo la cara roja de cólera) se encontraba el chico que siempre anhele, el chico de mis sueños.