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Historia 46324 — capítulo 3

"3.- Entre propuestas y carnavales; la magia olvidada es recuperada." Prefacio: …-Yo nunca pienso en el futuro, viene demasiado rápido… (Albert Einstein (1879-1955) Físico alemán nacionalizado estadounidense, premiado con un Nobel, famoso por ser el autor de las teorías general y restringida de la relatividad y por sus hipótesis sobre la naturaleza corpuscular de la luz. Es probablemente el científico más conocido del siglo XX)

Prefacio: …-Sí, yo creo que la única que ha tenido fantasías sexuales con Voldemort ha sido Bellatrix y eso, creo que las seguirá teniendo mientras no este muerta o encerrada en Azkaban… (Harry Potter)

Ginny Weasley se encontraba en un apartamento en el Londres mágico, que ya había crecido bastante desde que Harry venció al Señor de las Tinieblas. Se encontraba con Lierin quien ya se había metido a bañar y Ginny contemplaba la televisión muggle que su novio había traído, en realidad y por alguna extraña razón el canal que más buscaba Ginny era el de las noticias mundiales, sentía la necesidad de, aunque ella lo negara, poder encontrar a Harry, o un indicio de que él seguía vivo… al menos para ya estar tranquila, al menos para ya sentirse cómoda. Lierin salió del baño y ahora era su turno de bañarse. Entró y se desvistió. Era verdad, ya era toda una mujer, tenía un cuerpo que muchas envidiaban y por el cuál todos los hombres la seguían, a pesar de eso y por todos los novios que había tenido jamás había tenido relaciones sexuales, ese era el motivo por el cual varios de los hombres con los que estaba se alejaban de ella y al parecer Lierin lo empezaba a demostrar ya que no era tan cariñoso como al principio… o bien… eso era mentira… muchos ya sabían de la reputación de la chica, era una "zorra" en palabras de hombres y mujeres. Podía ser una mala juzgada, tal vez sólo era porque aún no había encontrado al hombre correcto para eso. Por alguna razón eso no la hacia sentir tan mal, era una decepción más como en toda sus relaciones, pero seguramente lo superaría, había perdido casi ya la esperanza de que Harry regresara y si así lo hacía no sabía cuanto había cambiado, lo más seguro era que sí, ya que habían pasado tres años desde que Voldemort se fue. Cualquiera seguiría con su vida, incluso ella la siguió, se trató de olvidar de todo, pero parecía como si aún no fuese el tiempo para eso. Terminó de bañarse y salió del cuarto de baño con su pijama puesta, caminó hasta el cuarto donde dormía con Lierin y cuando entró lo vio recostado. No podía evitar pensar que Lierin se veía realmente atractivo sin nada que lo cubriera más que el bóxer negro que llevaba. Impulsada por las hormonas se acercó y empezó a acariciar seductoramente a Lierin pero éste se dio la vuelta rápidamente.

-Lo siento Ginny, hoy no tengo tiempo, mañana tengo que ir a trabajar -dijo Lierin volteándose. Ginny se molestó con eso pero no dijo nada, se quedó con las ganas y al apagar la luz una triste lágrima rodó por su delicada mejilla-. Mañana podré hacértelo, así será tu primera vez, para que grites como nunca de lo excitada. **†禾†**En esos momentos, una pareja se encontraba en su casa, en pleno acto sexual. Hermione y Ron hacían el amor como muchas otras veces lo habían hecho. Gemidos y gritos de pasión solo se podían escuchar de la boca de los dos.

-¡Oh, Ron! -Gemía Hermione montada en Ron quien le masajeaba los glúteos y le acariciaba la espalda. Ron no decía nada, simplemente la bajaba para besarla.

Esa pareja seguía haciendo el amor, disfrutaban hacerlo, pues era su amor la desesperación de tantos años que lo habían callado. **†禾†**En las afueras de Londres un pensativo joven de cara redonda, ya no tanto pues había adelgazado mucho, caminaba por un hermoso puente el cual atravesaba un río, iba pensando en muchas cosas que había vivido en Hogwarts, pero lo mas importante fue cuando conoció a una hermosa mujer de cabello rubio con ojos azules soñadores y con una actitud extravagante, aquella joven que le había robado su corazón, aquella joven rubia que tanto el había amado. El joven se detuvo y miró el paisaje, muchas veces había pasado por ese lugar con esa joven. Con un suspiro le dijo al aire:

-Mis sentimientos ya no son los mismos desde la última vez que la vi, ya no quiero seguir pensando en ella. Las cosas son estúpidas así, debo dejar de pensar en ella ya… -Y luego pensó-. Ojalá si esté muerta. No quiero revivir esos momentos. Pero bien sabía que eso no podía pasar y no podía ser cierto. **†禾†**Draco iba pensativo, ya tenía una hora de que había salido de la pequeña casita donde vivía con Harry, Luna y Severus. Nunca pensó que él se fuera a convertir en un muy buen amigo de Harry, eso jamás lo pensó ni soñó, pero la verdad es que esa amistad sería duradera, había aprendido a ser humilde y sencillo y no ser el arrogante niño pretencioso que siempre había sido. Recordó los momentos en que se hizo amigo de Luna también, pero lo que le vino más fuerte a la mente en esos momentos fue cuando conoció a Alisé, su novia y la persona a la que más amaba.

Draco iba caminando por el pueblo, era cierto que no lo había visitado mucho desde que habían llegado, ya hacía un poco menos de un año y medio, pero esta vez necesitaba tomar aire. Claro, esa no era toda la razón por la que Draco se había decidido a bajar al pueblo, sólo una razón, una razón que en cuestiones de estar enamorado es la razón más poderosa de todas para impulsarte a hacer algo que jamás pensaste tendrías el valor de hacerlo.

-¿Por qué no me la puedo quitar de la cabeza? -Se preguntaba Draco, todas las noches soñaba con ella-. Lo admito estoy loco por ella, estoy enamorado de ella, quiero amarle, que me deje amarla con todo mi corazón -decía Draco a la nada, un tanto cursi y un tanto absurdo para el gilipollas del Escritor. Siguió caminando y pasó por la fuente de la ciudad cuando por primera vez la vio. Recordó que ella estaba en problemas y él la ayudo, la alejó de esos jóvenes que la molestaban, instantáneamente el joven de cabello rubio platinado quedo impactado ante tal belleza de la pelinegra y no sabía por qué, pero empezó a sentir algo que jamás había sentido, no sabía con sinceridad que era, pero muy en el fondo se daba cuenta que era aquel sentimiento al que llamaban amor. Tuvo miedo en verdad, miedo al enamorarse y no ser aceptado. Draco siempre bajaba todos los días, ponía alguna excusa para observar detenidamente a aquella joven de cabello negro y ojos soñadores que cautivaban el corazón alguna vez frío de Draco Malfoy. Tampoco se había dado cuenta de que aquella joven, de la cual aún no conocía su nombre estaba igual de perdida por él, ella siempre esperaba a verlo en donde se vieron la primera vez, sabía que algunas veces iba acompañado con una chica rubia y eso le molestaba pero no más cuando regreso al día siguiente con un joven pelinegro muy bien parecido y la chava de cabello rubio estaba más con el pelinegro, pensó por alguna razón que eran novios. Fue hasta una semana después, cuando Draco iba caminando por un callejón y al girar de esquina chocó frente a frente contra alguien, al levantarse y ver quien era los colores se le subieron a la cabeza, ya que había chocado con ella, con la joven pelinegra que tanto le gustaba. La joven también se sonrojó y bajó la cabeza disculpándose con Draco quien se puso más nervioso de lo que ya estaba. -Lo-lo-lo- lo siento -se disculpó Draco sonrojado y ayudándole a levantar la bolsa de verduras que traía la joven y que se le había caído cuando se proporcionó el golpe. -No te preocupes, fue mí culpa, lo siento. -¿Quieres que te ayude a llevar tus cosas? -No te molestes. -No es ninguna molestia, déjame ayudarte, por favor. -Bueno, pero ten cuidado con lo que llevo allí, no quiero que se aplaste -dijo la joven haciendo sonreír a Draco. La joven casi se derrite ahí mismo por esa sonrisa. Los dos se empezaban a dirigir a la casa de la joven quien vivía con su tía ya que sus padres habían muerto. Estaban ya en la puerta de la casa de la joven cuando los dos por alguna razón se quedaron mirando eternamente, podían sentir como ese sentimiento los envolvía a los dos, lentamente los dos se iban acercando y juntando sus caras, pero en el momento en que estaban a punto de darse el beso un cuervo graznó y los sacó de sus ensoñaciones. Los dos se pusieron rojos hasta más no poder, pero aún así no sentían pena por otra cosa o atrevimiento de parte del uno o del otro. -Sabes, por alguna extraña razón me he enamorado de ti -empezó a decir Draco provocando que la joven se pusiera más roja-. Sé que aún no sé tu nombre y que es la segunda vez que hablo contigo, pero me he enamorado de ti, no sé como explicarlo, no te conozco, pero he empezado a amarte como no tienes idea. -Por alguna extraña razón yo también he empezado a amarte con locura, desde aquel momento en que me salvaste de esos idiotas te me quedaste grabado en la mente, no he podido dormir muy bien a causa de lo que siento por ti, no sé tampoco como explicarlo pero… te amo. -No me atreví a decirte antes por miedo a que me rechazaras, por eso siempre te bajaba a observar. -No eras el único que observaba a alguien, yo también te veía con aquél joven pelinegro y con aquella joven de cabello rubio. -Son mis amigos. -¿Me los presentarías algún día? -Claro, pero primero te tengo que hacer una pregunta yo -dijo Draco un tanto nervioso. -¿Y cuál es? -Preguntó la joven de cabello negro. Draco no sabía como decirlo así que lo soltó de una buena vez. -¿Te gustaría ser mi novia? -Draco esperaba a recibir un "no", o una cachetada por atrevido, pero lo que recibió como respuesta lo dejado helado, feliz, no sabía como decirlo o expresarlo. -¡Claro que me gustaría! -La joven se aventó a los brazos de Draco quien la recibió gustoso y muy feliz. Cuando se miraron a los ojos y se acercaron se fundieron en un beso muy sabroso para ambos, ese beso tan apasionado que se daban era el comienzo de una maravillosa relación muy duradera, el amor jamás se extinguiría entre ambos, pero solo el tiempo lo iba a decidir.

Draco no supo cuanto tiempo se hizo en llegar a la casa de Alisé, el chiste era de que ya estaba allí. Lentamente se acercó y tocó la puerta, al principio recordaba que le daba miedo tocar ya que la mayoría de las veces salía su tía y lo veía como a un bicho raro, pero cuando se dio cuenta que las intenciones de Draco eran buenas y no pretenciosas, además de que se había enterado de que Draco también era un mago, lo invitaba a pasar y hasta lo trataba muy bien. Draco y Alisé lo agradecían ya que cuando querían tener un rato de intimidad su tía los dejaba ya que sabía que no se iban a propasar. No tuvo que esperar mucho tiempo para que la tía de Alisé abriera la puerta, ya que solo pasaron unos cuarenta segundos para que saliera.

-Buenos noches señora, ¿se encuentra Alisé? -Saludó y preguntó Draco con una sonrisa que le fue devuelta por la señora de unos cuarenta de edad. -Buenas noches Draco, sí, me dijo que en unos momentos sale -dijo la señora como respuesta-. ¿Gustas entrar? -Preguntó la señora invitándolo a pasar. -No, muchas gracias señora, esperaré afuera, la noche está muy bella y me gusta observar las estrellas -contestó Draco sonriendo. -Está bien, pero ponte algo, no quiero que el novio de mí sobrina esté enfermo. -No se preocupe señora, traigo un suéter, me lo pondré inmediatamente. -Bien, en unos momentos sale. -Muchas gracias, señora. La señora entró nuevamente a la casa y Draco se recostó sobre un árbol que estaba enfrente de la casa. Lo que le había dicho a la tía de Alisé era verdad, le gustaba observar las estrellas, era un pequeño pasatiempo que le enseñó Harry poco después de haber llegado a ese lugar y hospedarse por un tiempo. Siempre veía como Harry se recostaba en las afueras de la casita y observaba por largos ratos las estrellas. No tuvo que esperar mucho, ya que una joven con un vestido escarlata que brillaba con reflejos de las luces, muy hermosa, se acercó a Draco y éste rápidamente se levantó para observar lo hermosa que se veía la chica del hermoso cabello negro, como siempre. -Buenas noches señorita -dijo Draco besándole la mano. Alisé sonrió y respondió. -Buenas noches caballero, al parecer ha llegado justo a tiempo para llevarme al carnaval. -Un joven enamorado de una hermosa joven jamás llega tarde cuando se trata de la persona a la que más ama -respondió Draco con sinceridad y cautivando más el corazón de la joven quien se acercó a él y lo besó con ternura. -Sus palabras me hacen enloquecer de amor -respondió la joven. Draco la volvió a besar. Se sentían tan bien los dos juntos. -¿Le parece si nos vamos? -Claro que sí, amor mío. Caminaron por las iluminadas calles del pueblo, aunque era un pueblo pequeño las calles eran largas y muy hermosas, pavimentadas con piedras blancas y grises y las casa antiguas hacían resplandecer el lugar con maravillas y deseos de vivir allí por siempre, era un lugar tranquilo y acogedor. -Por cierto, ¿no van a venir Harry, Luna y Severus? -Preguntó Alisé con curiosidad. -Sí, es sólo que van a venir un poco más tarde, al parecer ya han de venir en camino, me dijeron que nos verían allá. -¡Oh! Bien. Draco y Alisé siguieron caminando por las calles, la gente que pasaba los saludaban, ya todas las personas conocían a Draco y a los demás. A la gente le caían muy bien los dos chicos, la chica y el adulto. **†禾†**Severus Snape ya había llegado al pueblo y se encaminaba al jardín principal donde se llevaría acabo el inicio de la fiesta. Caminaba por la calle y saludaba a las personas que se encontraba en el camino, era sorprendente como era tan fácil ser educado y dejar un poco de lado aquella frialdad que antes le caracterizaba mucho. Eso en un principio le había disgustado pero después supo que la vida se veía desde otra perspectiva al ser una persona amable. Al fin había llegado a la plaza principal, ya había mucha gente en ese lugar, puestos de comida y de juegos mecánicos, los niños corrían y se divertían, las parejas se la pasaban muy bien, Snape sonrió ante esto, esperaba que la felicidad durara por siempre, pero pronto todo se vería amenazado de nuevo y la paz de lo que alguna vez fue y era se vería perturbada nuevamente por la ambición de algún idiota. Dejo de pensar en eso y siguió su camino, aquello podría ser en un futuro, por ahora no pensaría en eso. **†禾†**Harry venía tomado de la mano con Luna, quien venía feliz por estar con Harry. Jamás en la historia de la humanidad se había visto una pareja de amigos tan unidos en pensamientos. Luna aún quería ver a la persona de quien se enamoró cuando estaba en Hogwarts y comprobar ciertas cosas, ella no estaba segura de lo que sentía por ese alguien, Y a pesar de que nunca pudo terminar el último año del colegio se sentía feliz estando al lado de sus amigos. Pero aún así el sentimiento de aquella persona aún quedaba plasmado en sus labios y su ser.

-¡Diablos, me acaba de dar hambre! -Dijo Harry provocando la sonrisa de Luna. -¡Hay Harry! -dijo Luna abrazándolo-. Entonces tenemos que llegar pronto para que puedas comer algo de lo que venden. -Lo malo es que no sabe tan rico como la comida que tú haces, en especial el arroz, me encanta el arroz que haces. Afortunado el que se case contigo, Luna -terminó de decir Harry dándole un beso en la mejilla. -¿Tú lo crees? -Claro Luna, eres la mejor cocinera que yo haya visto. -Claro, eso lo dices ahora, pero ¿qué vas a decir cuando te cases y alguien más cocine para ti? -Seguiré diciendo que tú eres la mejor cocinera de todas y si con la mujer que me case pone peros, la dejaré y me iré a comer a tu casa contigo y tu esposo -dijo Harry sonriente y provocando que Luna lo abrazara también. -Es bueno saber que te tengo a ti. -Y siempre me tendrás, querida Luna, siempre. Los verdaderos amigos nunca se dejan. -Muchas gracias por estar conmigo, si nuestros corazones no pertenecieran a alguien más seguramente tú te llevarías el mío. -Y tú el mío, de eso puedes estar segura -respondió Harry abrazándola y caminado con ella. -¿Harry? -Dijo Luna. -Sí, dime. -Estaba pensando, ¿crees que alguien esté esperando por tu regreso? -La verdad no lo sé, yo creo que no, tú misma te diste cuenta aquella tarde nublada cuando regresamos a Londres, hace ya dos años. -Es verdad. Se me hizo muy feo de su parte, no puedo entender como pudieron hacerlo -agregó Luna molesta. -Sí, ni yo puedo entender, pero no regresaré por nadie, ahora tengo y tenemos más cosas de las que preocuparnos, no puedo ir y retomar una vida que ya no existe. Creo que así está mejor, tengo más oportunidades de seguir adelante y sin preocuparme de que otras cosas interfieran... conociendo eso, más vale tener enemigos que esa clase de "amigos". -Pero también podrías conseguir coquetear con Vane -dijo Luna sonriente y provocando que Harry pusiera una expresión que a Luna siempre le hacia reír intensamente. -¿Con Romilda Vane? -Dijo Harry casi en un grito. -Sí, ¿apoco no sería divertido? -Pues… -Piénsalo, tal vez ella sea la mujer que tanto has buscado. -…No lo sé… -No me digas que aún sigues pensando en la oriental fastidiosa -dijo Luna con el ceño fruncido. -Pues a decir verdad luego tengo sueños eróticos con ella. Luna también puso una expresión de película que Harry pudo notar bien y entonces empezó a reír como nunca. -No te creas… ¡hubieras visto tú cara!, ¡por dios! -Já-já-já -río sarcásticamente Luna. -¡Oh, vamos Luna! ¿Apoco no fue divertido? -Preguntó Harry suplicándole. -La verdad es que sí, paro hablando en serio, ¿sí tenías sueños eróticos con Cho? -Preguntó Luna con diversión. -Pues a decir verdad, fueron dos ocasiones cuando tuve esa clase de sueños -contestó Harry sin ningún deje de pena-. Y fue en quinto año, después de que ella y yo nos besáramos. -¡Órale! ¡Que bien! -¿Qué, tú no los tenías con él? Luna se sonrojó y Harry le besó la frente. -Pues sólo una vez los tuve, pero no fue con él. Era con otra persona que sé que es algo mío en otro paralelismo. Uno de esos fics que tiene un tío llamado Heero Ainur. -Ya vez, no tiene nada de malo... Jé… -Sí, es verdad, ¿y con Ginny no los tuviste? Harry lo meditó y se dio cuenta de que nunca los tuvo. -Para serte sincero, no, nunca los tuve con ella y no me explico por qué. -Tal vez estabas tan entretenido con Voldemort que se te olvidaba tener sueños de fantasías sexuales con ella. -Posiblemente. Antes no los tuve con Voldemort. Estallaron en carcajadas. -Esa estuvo buena, pero es verdad que fue bueno que no las tuvieras con Voldemort. -Sí, yo creo que la única que ha tenido fantasías sexuales con Voldemort ha sido Bellatrix y eso, creo que las seguirá teniendo mientras no esté muerta o encerrada en Azkaban. -Sí… -Sabes, lamento que la paz se vea perturbada nuevamente, si es que algo malo sucede... -Yo también, va a ser difícil regresar después de tanto tiempo. -Lo sé, yo esperaba jamás volver a utilizar magia, pero creo que mí destino como heredero de Godric Gryffindor se vuelve a definir como mí camino. -No olvides que me tienes a mí, a Draco y Severus, no sé si Alisé vaya a ir con nosotros pero si es así también ella te apoyará, lo ha demostrado muchas veces. -Cierto, pero esta vez puede que mucha gente muera. -Eso siempre ha sucedido. Nosotros haremos que el número sea menor. -Exacto. Tendremos que regresar a nuestros pasados para saber mas acerca del enemigo -terminó de decir Harry. -¿Tienes idea de dónde podremos encontrar información? -No, pero ya se nos ocurrirá en dónde buscar. -Sí, el que tiene habilidad para encontrar las cosas rápido eres tú y Severus. -Bueno, pero tú tienes el intelecto y la rapidez -agregó Harry. -Sí, y Draco las habilidades. -Sí, todos somos un gran equipo -dijo Harry contento. -Sí, ¡mira, ya hemos llegado! -Dijo Luna señalando el jardín y los puestos y enormes juegos mecánicos que se alzaban por lo alto. -¡A divertirnos pues! -Dijo Harry haciendo sonreír a Luna y a varias personas que estaban por los alrededores. Luna y Harry que iban tomados de las manos caminaron por las iluminadas calles centrales repletas de gente sonriente y feliz. Pronto divisaron una silueta negra y supieron inmediatamente que era Severus. Al llegar junto a él, Harry y Luna lo saludaron y se sentaron juntos. -Veo que nunca te vas a poder resistir a un helado de vainilla, ¿verdad Severus? -Dijo Luna sonriente y dándole un leve mordisco al helado. -Hay que saber apreciar estas cosas, te quitan un momento el hambre -Respondió el adulto siguiendo con su helado que estaba por terminarse. -¿Quieres que te traiga uno, Luna? -Sería bueno. -Enseguida -atendió Harry caminando a la heladería. Harry se entretenía en lo que las gentes formadas pedían su helado, veía lo mismo que Severus, la gente divirtiéndose y no podía permitir que el mundo se viera amenazado nuevamente por un idiota esquizofrénico que quisiera dominar al mundo. Lamentablemente esta vez sería el mismo diablo quien se pusiera como rey negro en un tablero de ajedrez con todas las habilidades de las demás piezas. … Por otro lado Draco y Alisé ya habían visto a Severus y a Luna que estaban platicando sentados en una banca de madera enfrente de la iglesia tan magnifica que se alzaba ante ellos.

-¡Hola! -Saludaron Draco y Alisé al unísono. -¡Hola! -Respondieron Luna y Severus también al mismo tiempo. -¿No vino Harry con ustedes? -Preguntó Alisé mirando a todos lados por si su amigo había venido. -Sí, pero nos está comprando un helado -dijo Luna señalando hacia la heladería donde un muy animado Harry compraba tres helados. -Veo que Snape sigue con su vicio -comentó Draco sonriente. -Sí -comentó Harry que había llegado con los helados, uno para Luna, uno para Snape y otro para Alisé. -Gracias Harry -dijo Alisé tomando el de chocolate. -No hay de qué. Estuvieron durante una hora en varios de los juegos mecánicos, comiendo y divirtiéndose, Harry le había ganado un peluche a Luna quien estaba muy emocionada con el osito tan tierno y hermoso. Harry también estaba feliz por la reacción de felicidad que tenía su amiga. Las horas pasaron y todos se habían divertido mucho viendo al grupo tan famoso de México, también habían dado muchas vueltas y subiéndose a todos los juegos que podían, habían pasado una noche muy hermosa y divertida, pero ahora lo difícil de la noche venía para Draco Malfoy, tenía que hacer una declaración que a lo mejor no diera resultado en los planes futuros que tenía el cuarteto. Harry, Luna, Severus, Draco y Alisé se encaminaban hacia la casa de la joven pelinegra novia de Draco Malfoy. Adelante iban los dos últimos, platicando lo que sólo una pareja de enamorados saben platicar. Al fin habían llegado, era el momento para decir lo que tenía que decir Draco, iría al grano. -Bueno, creo que hemos llegado -dijo Alisé con desgana ya que se separaría de Draco. -Sí, pero, ¿Alise?... -¿Dime Draco? -Necesito contarte algo que seguramente no te parecerá y nos hará distanciarnos por un buen tiempo -dijo Draco bajando la cabeza. -Dímelo Draco, me estás preocupando. Draco se giró para ver a Harry y pedirle permiso para decirle lo que había el soñado, Harry asintió y Draco se dispuso a contarle a su novia lo que sucedía. -Alisé, ¿recuerdas la época en la que Lord Voldemort amenazaba la tierra? -Alisé asintió-. Bien, pues hace poco Harry tuvo un sueño en lo que veía como un nuevo ser de maldad iba a amenazar la tierra nuevamente, esta vez con más poder que los dos antiguos magos oscuros y posiblemente con mas poder que el mismísimo Salazar Slytherin -Alisé abría más los ojos de lo que le estaba contando Draco-. Por eso tenemos que regresar a Inglaterra, necesitamos saber que es lo que esta a punto de suceder -terminó de decir Draco. -¡Oh! -Exclamó Alisé triste. -¿Quieres ir conmigo? -Le preguntó Draco a Alisé quien lo miró con sorpresa. -Pero Draco, yo… -Te lo pido por favor, ven conmigo, quiero que estés a mi lado, yo te amo y no me gustaría perderte. -A mí me encantaría ir contigo Draco, pero no se que diga mi tía, dudo que me de permiso. -Entonces vamos a explicarle la situación. -Sí. Draco les indicó que iría con Alisé a explicarles las cosas a la tía de Alisé, Harry y Luna se quedaron observando las estrellas mientras que Severus se dormía en el pasto. -¿Qué crees que suceda, Harry? ¿Crees que Draco convenza a la tía de Alisé? -Preguntó Luna preocupada. -Espero que sí, no quiero que Draco se separe de lo que más ama y sino va le tendré que pedir a Draco que se quede con ella, él ya es feliz, nosotros aún no, espero que todo se resuelva -contestó Harry pensativo. Severus abrió lentamente un ojo y lo volvió a cerrar para agregar. -Yo pienso que Draco no se quedará si a ella no la dejan ir con nosotros, Draco quiere enmendar sus errores y que mejor manera de estar a tú lado. En esta guerra todos estamos involucrados. -Sí, lo sé Severus, pero no es justo que Draco se vaya con nosotros y deje a Alisé abandonada, ella la puede esperar pero no se me hace justo. Draco no tiene nada que demostrar, él no es malo, no tiene la culpa de que sus padres fueran malos y no le prestaran atención. -Sí, es verdad, pero Draco no te va a dejar solo y mucho menos nosotros. -Lo sé Severus, lo sé. Luna que se había quedado callada decidió agregar algo al meollo del asunto. -Si regresamos a Inglaterra, ¿cómo le haremos para que el ministerio no se vuelque contra nosotros? -dijo Luna con el semblante serio. -Al llegar, iremos directamente al ministerio, pero primero yo creo buscaremos un lugar para quedarnos. -Sí, tenemos que ver que pasará si la supuesta Orden del Fénix se pone en nuestra contra porque actuamos aparte -agregó Luna pensativa. -La Orden del Fénix ya no sirve, después de que Dumbledore murió se volvieron unos incompetentes. Sin ofender Severus -dijo Harry a su amigo, quien había fruncido el seño dormido. -Sí, pero seguramente querrán que estemos de su lado. -Pues les dejaremos muy en claro que no lo estamos y que mejor no anden molestando o sino se las verán con nosotros cuatro. Harry no se había dado cuenta de que Draco y Alisé ya estaban atrás de ellos, seguramente habían llegado a un acuerdo con la tía de Alisé. -Cinco -dijo la voz de Draco tomando del hombro a Harry. -¿Qué?... -Preguntó Severus quien se había despertado ya y se acomodaba sobre el tronco de otro árbol. -Sí, ya somos cinco. -¡Que bien! ¿La dejaron venir? -Preguntó Luna emocionadísima. -Sí, pero tuvimos que decirle a su tía que nos hospedaríamos en la casa de Harry. ¿Espero no te moleste Harry? -Dijo Alisé temerosa de la respuesta. -¡Por supuesto que no! No pensaba dejar que se fueran a otro lado a vivir -dijo Harry sonriente. -Gracias Harry -contestó Draco emocionado. -No hay de que Draco, eres mi hermano, Severus lo es, Luna también. Alisé es una nueva hermana para mí, todos somos un equipo y así siempre será. -Hasta que dices algo sensato -dijo Severus seriamente. -Posiblemente… -respondió Harry soltando un leve disimulo de risa. -Bueno, está decidido, vamos de regreso a la casa, mañana podremos venir a la fiesta nuevamente y en unos días nos iremos, necesito buscar algunas cosas más -dijo Harry pensativamente, cosa que hizo pensar a los demás. -Bien, andando -dijo Harry, pero se detuvo al ver que Luna se había quedado atrás-. ¡Luna! Pero Luna no reaccionaba, estaba mirando hacia él pero estaba pensando en otras cosas que a Harry se le hicieron intrigantes. -¡Luna! -volvió a hablar Harry. Esta vez Luna sí respondió Luna pero como despistada. -Perdón, ¿qué decías, Harry? -Que ya nos vamos. Ven no quiero que te quedes atrás sola -dijo Harry con ternura en la voz. -Sí, gracias Harry -Luna tomó la mano que le ofrecía Harry y al momento del roce ambos sintieron una descarga y como sus estómagos se comprimían, no era un sentimiento de amor… para nada. Era algo diferente, algo que posiblemente enlazara una cadena de reacciones desfavorables ante situaciones que el tiempo traería. -¿Sentiste eso? -Preguntó Luna algo temblorosa. -Por supuesto que lo sentí. ¡Mierda… algo se aproxima! -Harry observaba el cielo, la noche nublada mostraba mal ahuero. -El viento empieza a enfriar… no son buenas señales… no, no lo son… -Nunca lo ha sido, el viento tempestuoso se aproxima y hace crear alucinaciones. Siguieron caminando, ambos pensativos… aquello que se aproximaba iba a ser malo. En verdad malo. Y ya ahora el viento empezaba a canturrear la sonata de muerte… **†禾†**Harry y Luna ya estaban en las afueras de la casita, sólo les faltaba entrar. Pudieron notar como la chimenea estaba prendida ya que el humo salía por la pequeña abertura en el techo y se perdía en lo negro de la noche sin ser notado por los árboles y mezclándose con el viento del oeste que venía para contemplar a un par de chicos que habían notado algo malo en el horizonte.

-¿Te parece si entramos ya, Luna?, o prefieres que demos una vuelta. -Entremos ya, podemos resfriarnos, mañana daremos un paseo por el bosque. -Vale. Harry y Luna entraron en la casa y vieron que sus tres amigos aún estaban esperándolos, ya habían dado la media noche pero al parecer no tenían sueño. Fueron y se sentaron junto a ellos a contemplar el fuego y ver crepitar las brazas. -Nos quedan cuatro días en este lugar, tenemos que prepararnos desde mañana, como ya es un día nuevo, me parece que recuperarás aquello que alguna vez decidiste dejar en el olvido, ¿verdad, Harry? -Dijo Severus con esperanza en la voz. Harry se quedó pensativo, su mirada era de sufrimiento y dolor, estaba indeciso en retomar lo que alguna vez le hizo tanto daño, pero no había otra opción, debía liberar la espada de su antepasado, aquella en donde encerró su poder en lo que el alguna vez pensó sería para siempre. Luna que estaba a su lado se preocupó por la repentina expresión de miedo que puso Harry. Ella sabía cuanto dolor había sufrido, y más cuando ella lo compartió y estuvo a su lado en esos momentos en que pareciera que el cargaba las penas del mundo en la espalda. -¿Estás bien, Harry? -Preguntó la rubia tomando la mano de Harry. -Sí, perdón, pero… No sé, sentí miedo, miedo al recuperar lo que me daño en un pasado. -Sabemos que es doloroso para ti -dijo Draco dándole su apoyo-. Pero sin embargo sabes que es necesario que regrese el poder tan fuerte que alguna vez escondiste. -Sí, lo sé, eso es lo que me da más miedo -soltó una risa nerviosa y sincera. -Harry -Luna lo llamó y el conectó su mirada con la de ella-. No estás solo. Aún nos tienes a nosotros y a todos los que se unan a ti en esta nueva lucha. -No se puede evitar sentir miedo. -Ven Harry, vamos a dormir, tienes que descansar. -Sí -Harry se despidió de sus amigos y caminó con Luna tomado de la mano, subieron las escaleras y entraron en el cuarto del chico. -Necesitas descansar, al rato tendrás que retomar el camino nuevamente. -Sí, gracias Luna. -No tienes que agradecer, sabes que siempre tendrás mi apoyo. -Sí. Harry se acostó entre las cobijas después de quitarse toda la ropa y solo quedar en ropa interior mientras que Luna cerraba las cortinas, la chica se iría a su cuarto un tiempo después. Las cobijas ayudaban y la segunda chimenea que estaba prendida en el cuarto de Harry hacía que el ambiente fuese cálido. -Nunca me dijiste dónde habías escondido la espada con tus poderes dentro  -dijo Luna queriendo escuchar la historia. -Pues, verás… Al otro lado de la peña de Bernal encontré un enorme pozo oculto entre las enormes piedras un mes después de que llegáramos aquí. -¿Ajá? -…como te iba diciendo; quería ver que había en esa cueva, algo me llamaba, ahora recuerdo que antes de depositar la espada y mi poder dentro un reflejo de una visión me llegó a la mente, sólo recuerdo que era una llave dorada, pero no recuerdo dónde estaba. En lo más profundo de la cueva enterré en una piedra la espada de Godric con mis poderes mágicos dentro para que nadie la pudiera sacar o encontrar. Y eso es todo, así fue como me deshice de mi poder mágico. -Pero, ¿por qué, Harry? ¿Por qué te aislaste de lo que te corresponde por naturaleza? -Preguntó Luna acariciándole el rostro. -Por una simple razón, simple pero muy poderosa para mí. Quería olvidar todo, todo lo que alguna vez la magia me dio o me quitó. No quería sufrir ya por un destino que estoy obligado a cumplir. Por eso me vi obligado a olvidarme de mi magia hasta que estuviera listo de regresar por ella. -¿Y tú crees ya estás listo? -Preguntó la rubia. -No, no estoy listo aún, pero tendré que adelantar eso y recobrar lo que es mío. -¿Te parece si mañana cuando amanezca te acompaño a ese lugar para que recojas lo tuyo? -Me encantaría. Me gustaría mucho. -Bien, entonces descansa, en unos ratos será un día muy largo -dijo Luna dedicándole una sonrisa y saliendo del cuarto para dejarlo descansar. Harry se quedó pensativo y mientras observaba el techo los recuerdos del día en que ocultó su magia como un cobarde para no seguir con el sufrimiento, que en ese momento maldijo por tanto dolor que le había ocasionado.

Harry, Draco y Severus estaban en la pequeña sala de la casa, ya había pasado exactamente un mes desde que habían llegado a ese lugar tan hermoso y era increíble lo rápido en que los tres chicos y la única chica se habían unido como una familia. … Luna Lovegood se encontraba en la cocina haciendo la comida que se serviría en la mesa hoy, ya Harry había ido por las cosas al pueblo y ella como siempre le daba un beso en la mejilla como recompensa, un beso que Harry aceptaba gustosamente. Harry siempre cargaba la espada de Godric Gryffindor en un costado, ese día Harry había estado pensando en muchas cosas con respecto a sus poderes y a la magia, al parecer ya no las necesitaba y no tenía por que estar sufriendo. Pasados unos minutos en lo que el estaba callado y Draco y Severus platicaban del lugar Harry se decidió a salir un rato para explorar los lugares, a insistencia de Draco que querría acompañarlo Harry se rehusó, diciendo que él tenía que hacer unas cosas aparte. Obviamente Severus y Draco ya mas o menos se daban a la idea de lo que estaba pensando y pasando Harry por esos momentos en lo que lo habían visto triste, preocupado y algunas veces solitario, sólo Luna sabía como levantar el ánimo del chico. Harry salió de la casa y se encamino por el por la vereda que daba al pueblo del lado horizontal derecho. Harry iba muy pensativo, ni siquiera se dio cuenta cuando atravesó el pueblo y se encontraba en los límites del pie de la  enorme peña que se imponía majestuosamente por todo el lugar y era una hermosa vista para decir verdad.

-No tengo nada que perder -se dijo Harry así mismo y se encaminó por toda la vereda deforme que subía a la mitad de la gran roca. En el camino el joven Potter podía ver como las enormes fracturas de las piedras hacían como si formaran escalones por donde se abría el paso hacia la cima. Por unos momentos al llegar a la mitad de la peña, Harry se quiso detener a descansar, era algo realmente pesado el subir esa enorme piedra. Cerró los ojos y cuando se iba a quedar medio dormido una voz que no parecía de mujer ni mucho menos de hombre se escucho por los alrededores. Harry se levantó sobresaltado pensando que alguien le quería jugar alguna broma. Pero no vio a nadie y la voz seguía llamándolo. -¡Harry! -La voz no sonaba con lamento sino como a una invitación. Invitación a que buscara el origen de donde provenía la voz. -¿Quién eres? -Preguntó con buenos modales y sin alterarse, como solía hacerlo antes. -¡Harry! -Esa voz no decía otra cosa más que "Harry" y eso era lo que a Harry le empezaba a resultar extraño. Estudió el origen de la voz y tuvo que recorrer todo lo ancho de la enorme peña hasta que quedo justamente del otro lado de la piedra. Confiado en que el terreno era duro, empezó a correr pero al avanzar unos tres metros adelante cayó por un enorme hueco parecido a un poso y rodó por las piedras huecas y lizas que había. No sabía ni donde estaba ni cuanto tiempo había pasado desde que había caído por ese enorme agujero, no se podía ver ni las luces de las afueras. Con su varita invocó un pequeño lumus que iluminó la cueva y para sorpresa de Harry era una cueva con un camino de piedras blancas que daban muy, muy adentro de la cueva. Después de caminar una media hora por el sendero blanco una especie de fuente de piedra se podía observar en medio de un pequeño lago no muy profundo. No supo ni por que esa idea se le vino a la mente pero se le hizo apropiado ocultar todo lo que le había hecho daño en ese lugar tan sagrado. Sin una palabra que saliera de su boca sacó la espada y con un fuerte grito la clavó en la piedra que residía como fuente, con un segundo grito dejo que todo su poder fluyera por su cuerpo hasta el fin de sus manos que sostenían la espada, de pronto sintió como se cuerpo se debilitaba y como toda su magia se escapada quedándose sin ningún poder. Antes de desmayarse pudo ver como una serie de imágenes le bombardeaban la cabeza: "Dumbledore, una colgante con una llave dorada, una esquina en el cuarto donde vivía en Privet Drive con sus tíos, un libro con pasta de color cobre desgastado, cinco espadas, un pila de piedras apiladas en circulo con una piedra de ritual en medio, un símbolo de una espada con un fénix enroscado, una flor de lis, marcas de sangre…" Eso fue todo lo que recordó Harry al ver que estaba fuera de la cueva, impresionado y confundido por lo que había pasado y la manera en que había salido de la cueva, no se explicaba como pero era mejor así. Harry decidió mejor dormir antes de que amaneciera y no pudiera descansar lo suficiente. … Sin darse cuenta la mañana había llegado y ya Severus estaba despierto, despejándose para no bostezar pero era inevitable, sinceramente quería seguir durmiendo pero tenían muchas cosas que hacer. … Por otra parte Draco despertó de su sueño tan increíble en el que seguramente estaba con Alisé besándose y con un Severus diciéndoles que no comieran pan en frente de los pobres. Aún medio dormido se metió a la ducha y tomó un baño con agua fría para despabilarse. … Alisé en su cuarto también apenas se estaba despertando, ya podía oler el delicioso aroma que desprendía la comida, tal vez Luna ya estaba haciendo el desayuno, se vistió y bajó aún adormilada y vio que era Severus el que estaba cocinando.

-¡Vaya Severus! No sabía que preparabas tan deliciosa comida -dijo Alisé sentándose en una de las sillas y viendo como Severus removía lo que sea que estuviera haciendo en una especie de sartén. -Pues ya vez que sorpresas tiene la vida, ni yo lo sabía hasta hace como dos años, sólo era bueno para las pociones, y eso es muy diferente a cocinar -respondió Severus sonriente. -Sí, eso es cierto. … Mientras ellos dos seguían platicando y Draco se bañaba, una chica de ojos hermosos entraba al cuarto del ojiverde. -Buenos días Harry, ¿dormiste bien? -Preguntó Luna recorriendo las cortinas y abriendo ligeramente la ventana. -Sí, he descansado bien. ¿Te parece si vamos a eso de las tres de la tarde a la cueva?  -Sí, sirve que comemos antes, aunque ya es hora de desayunar. -¿Qué hora es? -Las nueve y media de la mañana. -¡Oh! Bien, entonces hay que bajar para desayunar algo, antes de que el tragón de Draco se acabe todo. -Sí. -También tengo que contarte algo de lo que me acordé en la noche, pero te lo diré cuando ya vayamos en camino. -Vale.

Luna y Harry también bajaron pero ellos ya estaban más despiertos que los demás, claro, y Severus también quien había hecho el desayuno. -Buenos días -dijeron Luna y Harry al unísono. -Buenos días -saludaron los otros. La mañana se pasó volando y cuando menos acordaron ya eran las dos y media de la tarde, Severus dijo que iba a empezar a ordenar las cosas para que al partir no estuvieran a las carreras. Draco y Alise, empacarían las de ellos, se ofrecieron para empacar las de Harry y Luna pero estos negaron y dijeron que ellos las acomodarían a su regreso. Con una aceptación de parte del rubio platinado y la chica de cabellos negros, los dos salieron de la casa y se encaminaron al pueblo para llegar al límite del pie de la peña. -Ven, es por aquí -dijo Harry tomando la mano de Luna cariñosamente. -Veo que ese día no tenías mucho que hacer -dijo Luna sonriente. -Lo sé, pero cuando vi ya había caído por el agujero. -Como son las cosas -comentó sonriente. Harry le sonrió y observó la cima y le llegaron recuerdos de cuando la habían subido. -De veras, tengo algo que contarte, ¿cierto? -Sí Harry, algo que te acordaste hoy en la madrugada. -Cierto, pues verás, un poco después de que me desmayara vi en mi mente varias imágenes y recuerdos, solo tengo una vaga idea de dos cosas, una es Dumbledore y la otra es un como collar con una llave dorada, pero aún no recuerdo muy bien si sigue estando en mi cuarto en Privet Drive, también vi como un enorme monumento de piedras apiladas formaban un enorme circulo como de treinta metros y había una especie de piedra en forma de mesa, seguramente para sacrificios humanos. También habían cinco espadas muy extrañas, las cuales tenían el emblema de una flor de lis y había también una especie de marca, una espada con un fénix enroscado para ser preciso y la última cosa que pude ver fue un libro muy desgastado y como apunto de romperse, era de color bronce pero ya muy desgastado el color y había un rastro de sangre, eso fue todo lo que vi, y ahora que lo estoy pensando más detalladamente, quizá sea una especie de visión como las que tenía cuando Voldemort asechaba mi mente -terminó de decir Harry algo pensativo, pero con tranquilidad. -Se me hace muy extraño todo lo que me acabas de decir, tal vez sí sea una predicción, a lo mejor esas visiones te quieren guiar a algo. -Puede ser, pero se me hace raro que ya sólo esa vez se hayan presentado y no repetidamente en estos meses -dijo Harry algo confundido. -Sí, es verdad, pero también puede ser que las vuelvas a tener cuando recuperes tu magia olvidada. A lo mejor solo se ven si tienes tu poder mágico. -Puede ser… Después de tener esa pequeña plática Harry y Luna llegaron al otro lado de la peña, exactamente al lugar donde Harry calló cuando vino por primera vez. -¿Cómo le hiciste para ocultar el lugar? -Preguntó Luna-. Porque seguramente lo tapaste o pusiste algo para que nadie entrara, ¿verdad? -Arrastré esa piedra circular desde como unos tres metros hacia delante. -Eso estuvo muy bien planeado. -Sí, ¿podrías moverla, Luna? Es que sabes que no puedo hacer magia -dijo Harry sonriente. -Claro Harry, con gusto -Luna apunto a la roca y dijo el hechizo-: ¡Wingardeum Leviosa! -La piedra se movió de su lugar y un enorme agujero se dejó al descubierto con unas piedras talladas como escalones. -Sabes Luna, cuando yo caí por este mugroso agujero jamás vi estos escalones -dijo Harry riéndose y contagiando a Luna. -Debes tener mas cuidado. -Me tomó por sorpresa. Empezaron a bajar con cuidado los escalones deformes de piedra lisa que estaban muy altos o muy bajos. Harry iba por delante para ayudar a Luna a bajar. Llegaron al camino de piedras blancas y Harry le indicó que por allí tenían que seguir, al parecer ese camino era más corto de lo que Harry recordaba, y eso Luna lo notó ya que cuando algo que no estaba y lo veía Harry este fruncía el ceño o hacia un gesto gracioso en la cara, algo muy divertido para ella. -Haces unos gestos muy graciosos -dijo Luna divertida. -¿En serio lo crees? -Sí. -Pues es mejor que te vayas acostumbrando a ellos -dijo Harry dando a entender que si algo iba mal los vería más a menudo. -Muy cierto… -Alguna vez Dumbledore me dijo que si para querer regresar y recuperar el pasado perdido tendríamos que jugar con el presente -Luna no supo o no entendió el por qué había dicho eso-. Ven, ya hemos llegado al lugar. Y era cierto, Luna se quedó maravillada al ver una enorme fuente hecha de puras piedras negras, y como estas en la punta tenían una espada plateada con rubíes incrustados en la empuñadura estaba clavada y el agua que salía a presión formando un arco cubría a la espada y como de esta salía una energía a presión muy fuerte y poderosa. El aura de la espada era color violeta y era tranquilizadora y tempestuosa a la vez. -Harry, ¿cuánta magia dejaste en este lugar? -Preguntó Luna con la voz en grito. -Te sorprenderías, Luna… -¿Cuánta? -Volvió a preguntar Luna esta vez algo enojada ya que más o menos sabía la respuesta que le iba a dar Harry. -No te has preguntado el ¿por qué ya no sufro por mis padres, Sirius o Dumbledore? ¿O, por qué ya no me despierto por las noches recordando los sucesos que pasaron el día de la batalla final? ¿O por qué ya no me duele pensar en Hermione, Ron o Ginny? ¿Por qué me tomo ya todo con ligereza y sin preocupación? -Terminó de preguntar Harry algo serio, más de lo normal. -Ahora que lo dices, hace un tiempo me pregunté el por qué ya no sufrías como antes de que derrotaras a Voldemort -Dijo Luna viéndolo a los ojos. -La respuesta es muy simple. Mis recuerdos y sentimientos se fueron en esa magia, me deshice de todo lo que me pudo a ver hecho daño alguna vez, no recuerdo cómo murió Dumbledore, ni siquiera recuerdo cómo fue que conocí a Sirius, ni cómo murieron mis padres, no recuerdo el nombre de mis padres, solo sé que eran mis padres, pero no recuerdo los nombres, ni siquiera sé cómo fue mi vida en Hogwarts, no recuerdo nada más que algunas cosas -dijo Harry siendo mirado por una triste Luna que le puso una mano en el hombro en señal de apoyo. -Pero, ¿por qué hiciste eso, Harry? -Por que me quería olvidar de todo, Luna, por que no quería sufrir más, no quería tener el mismo maldito dolor que alguna vez estuvo sobre mí, por eso aún no estoy preparado para regresar a mi pasado, pero es necesario hacerlo si queremos evitar una nueva guerra de oscuridad. -No te dejaré caer Harry, y sabes que Severus, Draco y Alisé tampoco. -Lo sé Luna, pero es de todas formas muy difícil, el Harry que derrotó a Voldemort regresará frío y distante, y el Harry que tú conoces ahora desaparecerá para siempre. -Solo desaparecerá si tú lo permites, no hay dos Harry en este mundo, solo es uno que quiere separarse de sus sentimientos. -Sí, pero no es tan fácil. -Lo sé Harry, ¿crees que es fácil para mi ver como mi mejor amigo sufre? Claro que no. No te dejaremos que te derrumbes ¿entendido? Harry titubeó por unos instantes y luego dijo. -Sí, lo entiendo Luna. -Bien, ahora saca esa espada y regresa al pasado Harry. Harry decidido se situó en frente de la fuente que por reconocimiento una puerta se formó dejando entrar a Harry al recinto de la fuente. Con lentitud Harry se colocó en posición para sacar la espada, con precisión colocó sus manos en la empuñadura de la espada y al instante sintió como un intenso poder muy conocido para el se acumulaba en sus manos y se expandía por su cuerpo sin llegar a estar estable. Con un suspiro y la mirada de aprobación de su mejor amiga rubia soltó un grito de poder y abriéndose las manos por la fuerza de la espada y su energía desplomada la espada brillo y con un ultimo esfuerzo de su alma logro sacar la espada de Gryffindor que años atrás había olvidado. El cuerpo de Harry empezó a descontrolarse por la falta de costumbre en la magia, sus ojos que ya habían perdido el color esmeralda de sus ojos, volvió a llenarse con ese verde tan intenso muy característico en el y que relucían a varios metros de distancia. Aquella cicatriz que lo había vuelto reconocido en todos los lugares y que ya se había perdido en su piel volvió a renacer más intensa y brillante, ese signo que lo ligaba a un destino incierto y que lo marcaba como el igual a las sombras, estandarte de aquellos que alguna vez siguieron al que no debe ser nombrado volvía a renacer de las cenizas para una vez mas enfrentar a la maldad que regiría una nueva edad de oscuridad. Una nueva época en el mundo, más perversa y catastrófica que las anteriores.

La tercera edad de Oscuridad se aproximaba…

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Líder Vampírico..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"…-… -No te preocupes -respondió Harry quién con un leve movimiento por parte de las dos manos una hacia la otra, las aberturas que tenía en las palmas de las manos se cerraron y dejaron de sangrar.

-Tú siempre sales con "tus sorpresas", ¿verdad, Potter? -Dijo Luna con aire de grandeza.

-¡Demonios, no alcanzamos a llegar a tiempo! -Dijo un monje-. Alguien ha abierto el libro…"««